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jueves, 26 de enero de 2017

Podemos CONTRA Podemos



Podemos CONTRA Podemos


(Lo que aquí se expresa es anterior a los documentos de propuesta de Vistalegre II. Pero no sólo es anterior en el tiempo sino en el fundamento puesto que es el marco en el que hay que interpretar dichos documentos que encuadra la sinergia social pretendida o el espíritu que subyace bajo dichas propuestas, lo que no resta que luego los documentos puedan tener otras valoraciones al margen) 

En febrero se celebra el II Congreso de podemos, Vistalegre II, donde se presentan proyectos y candidaturas y se reelige al secretario general. Éste es el Congreso de la disyuntiva Errejon- Iglesias. Voy a tratar de racionalizar esta disyuntiva para tener una visión más clara de lo mejor y lo peor, de la verdad y la mentira de los discursos, esos que han aflorado sobre todo a partir de la Universidad de Podemos 2016.

Para ello voy a responder a varias cuestiones, que son las siguientes:

-¿Quién ha cambiado el discurso?

- ¿En qué consiste ese cambio?

- ¿Por qué se ha cambiado?

- ¿Qué candidato tiene más proyección?

- ¿Qué proyecto tiene más recorrido?

- Y, ¿qué ha fallado en el proyecto Podemos?


La primera pregunta es:

¿Quién de los dos ha mantenido el discurso del pasado y  lo ha cambiado?

El movimiento 15M, llamado movimiento de la indignación, fue la reacción ciudadana al panorama político y social.
El llamamiento del 15M, que asumió Podemos, era a toda persona indignada con los desequilibrios del sistema social, contra quienes los provocaban: los de abajo, contra los de arriba, se decía.
Ese fue el primer jalón del sincretismo político que se perseguía: la transversalidad.
La transversalidad no fue ni es establecer un perfil ideológico y hacer un llamamiento: eso se llama captación de adeptos. La transversalidad es superar en el fondo y las formas ese perfil ideológico, entendiendo que los problemas y las soluciones nos atañen a todos.
De acuerdo con esto, Errejón, afín a esa transversalidad, ha mostrado una mayor sintonía con el pasado y los ideales iniciales, desmarcándose del rumbo de la formación, que ha ido a una deriva inasumible en este sentido; aunque se intente mantener un clima de unidad y trivializar la importancia del desencuentro, que versa sobre cuestiones fundamentales.


La segunda pregunta es:

¿Tan significativo es el cambio en Podemos, cómo se caracteriza?

Podemos siempre ha estado en una constante reformulación y contradicción. Ya en los inicios se estableció una brecha entre las improvisadas y multitudinarias aspiraciones y la realidad, entre los problemas y sus soluciones programáticas, que se intentó salvar haciendo sucesivas depuraciones hasta alcanzar un grado de coherencia, un producto más o menos aceptable, que, estableciendo una conexión entre lo deseable y lo posible, pasara al menos el filtro de la inteligencia.
Ahora se establece esa brecha entre lo que se pretende políticamente y lo que se pretende socialmente, que es la brecha entre la transversalidad hipotética y la real, entre el perfil disperso de sus votantes actuales y su verdadero público, esto es, la izquierda afín y los beneficiarios directos de las políticas de reparación, los doloridos del sistema.
Esto, que parece ofensivo no lo digo yo, lo establece el propio Iglesias como punto de partida, cuando dice en la conferencia de clausura de la universidad (36:10), lo siguiente:
(…) el espacio en el que coinciden muchas tradiciones políticas, la de la transversalidad, que es la de la politización del dolor (…), ser transversal (…) es parecerse a la paz y las tradiciones políticas que de alguna manera se han acercado a nosotros.
Donde vemos que se reivindica en un sectarismo basado en el dolor, partiendo la transversalidad en dos para reencontrarse con los suyos, consiguiendo además que parezca emotivo.
Aquí Iglesias se presenta, en efecto, sectario pero también falso, porque hasta la fecha había realizado un reclamo diferente, utilizando una identidad falsa (la del 15M), que ahora ha reideologizado.
Y, por otro lado, esclarecedor, porque, en buena lógica, si no somos de esas tradiciones políticas o somos pero no compartimos la distinción, sobramos, y si sobramos dónde quedamos.
Podemos ha sido el receptor de cinco millones de votos que han depositado su confianza en Podemos porque otros “no nos representan, no”. Y ahora Iglesias dice que él sólo representa a las tradiciones políticas de la izquierda. Esa es la brecha.
Brecha que se puso de manifiesto en la imposibilidad de alcanzar un consenso en las primeras elecciones, y de hacerlo en las segundas, y ahora se está poniendo de manifiesto aquí, en la disyuntiva planteada entre Iglesias y Errejón, que encarnan ambas formas de transversalidad, la excluyente y la integradora, y, por tanto, dos proyectos de Podemos.
Antes de todo esto, se puso de manifiesto en toda la escenificación y exacerbación del desencuentro con Rivera (al principio se querían y luego no), por cuestiones meramente estratégicas, donde se pone de relieve que no sólo quiere el cambio “liderado para” sino “liderado por”.
Podríamos decir: no sólo liderado para un tipo de transversalidad, sino liderado por un tipo de transversalidad.
Esto, tampoco lo digo yo, lo dice el propio Iglesias en la frase que antecede a la cita anterior refiriéndose a la posibilidad de co-liderar los cambios sociales con otros partidos nuevos. Dice (36:10):
Ese debate ya no es tan sencillo, ése no es un debate entre viejos y modernos (…), es el debate de una fuerza política que aspira a ganar y que aspira ganar siendo el rompeolas y el espacio en el que coinciden muchas tradiciones políticas.
Como vemos, un “liderado por” condicionado por el afán de protagonismo y por la desconfianza que le suscita los acuerdos firmados con las demás fuerzas políticas. Como dice más tarde (31:35):
Hay otros que dicen, bueno a cambio de un programa, muy social… Eso está mucho mejor, pero todos sabemos que los programas y los papeles se los lleva el viento…
Cuestión ésta que no es de recibo en alguien que hace política y que no debería ni decir ni pensar.
Vemos, por tanto, que utiliza el dolor, el sectarismo, la falsedad y la desconfianza, para construir un discurso que habla o debe hablar de la construcción de una sociedad superior, libre de dolor, sectarismos, falsedades y desconfianzas.
Y utilizados para poner freno a la oportunidad de oro que hubiera supuesto iniciar determinadas transformaciones, y establecer una transversalidad política factible y representativa de la transversalidad social que quiere dejar el pasado y las formas del pasado atrás. Él lo dice (35:30).
No pactamos con Ciudadanos diciendo que el eje era regeneración o viejo. Pactamos con quien pactamos.

Imperdonable. ¿A cambio de todo esto qué se ha hecho? Nada


La tercera pregunta es:

¿Por qué se toma este camino?

Podríamos preguntarnos también por qué se exagera el desencuentro con Errejón y se toma como enemigo interno, y se exageran las diferencias, tal como ya se hiciera antes con el líder de Ciudadanos.
La sociedad transversa es plural, pero la izquierda no es plural, es dual. Es siempre la misma película, que se pone de manifiesto en cada encuentro, en cada debate: hay dos izquierdas. Una,  reformista y la otra rupturista, una abierta y la otra cerrada. Es cerrada porque es dogmática y no está entre sus preceptos que se puede llegar de un sistema a otro mediante cambios, o siendo permeable a los cambios que derivan del marco vigente.
Se es de una clase o de otra.
Iglesias ha vivido en la esquizofrenia ideológica hasta que finalmente se ha decantado, ha recuperado su verdadera identidad, y ha hecho una confesión pública de su propio posicionamiento.
Tradicionalmente en los encuentros políticos, esa parte cerrada ha tomado a la otra como irrelevante o contraria a sus intereses y la ha anulado, por lo que esa otra parte no encontrando encaje termina desalentada o enajenada.
Todo va bien mientras te mueves en la ortodoxia y digas la cosas que digas desde la ortodoxia, pero en el momento que disientas, no te incluyen en el grupo y si ya estabas en él, te sacan, eres un trol o un vendido, y cargan sobre ti como lo ha hecho Monedero con Errejón, como con un desconocido, sin respetar vínculos emocionales, con todo el desdén. O te ves sometido a un mobbing  político que este en el que ha participado hasta el secretario general de organización.
Esa forma de debate dual es una forma muy particular de debate. Iglesias lo explica también de una forma muy particular que pone de relieve (una vez más) hasta qué punto las frases grandilocuentes y emotivas encierran argumentos falsos  e intereses velados. Dice (38:30)
Es demasiado amplio, demasiado plural lo que hemos creado para que pueda ser un espacio de combate entre corrientes políticas que se construyen como partidos dentro del partido por eso es tan importante el debate teórico.
Y después sigue:
Debatir sirve y no porque las ideas sean complementarias (…), eso es una estupidez, una suerte de sincretismo (…), debatir implica elegir hacer política implica decir que sí a unas cosas y decir que no a otras.
Lo primero está bien si se acompañara de hechos, es decir, si se hubiera prestado al debate de las propuestas, al margen de quien las lidere, como quería Errejón. Ha sido el recelo de Iglesias el que ha originado las corrientes pues no ha dejado más opción que acompañar las propuestas de una candidatura, y en consecuencia, crear facciones.
Lo segundo, toma un color especial por lo primero pues no accediendo al debate aislado de las ideas, no pudiendo ser las ideas complementarias (argumento que atenta a la inteligencia), y estando sin cuestionamiento el liderazgo, no hay nada más que una voz y un proyecto a la hora de decir sí a las cosas o decir no. En una palabra: manipulación para cerrar el paso a todo lo que queda fuera de su dibujo.
Esto fue lo que ocurrió en el proceso de votación aplicado en la primera asamblea de Vistalegre, que se muestra como paradigma de la participación democrática, por el que salieron para el consejo los que ellos quisieron, los que estaban en la primera línea, los visibles; y del que se adoptó para la elección de los documentos en el mismo congreso.
Son muchos los ejemplos personales de todo esto, que son ejemplos de manipulación. Baste poner por caso lo relatado en el post que hago a propósito de mi propio intento de participación en un círculo (un círculo sin puerta) de Podemos pertrechado por la vieja guardia, una casta, a la que le tienes que decir exactamente lo que quieren oír para que empiecen a notar que eres de los suyos.


La cuarta pregunta es:

¿Qué candidato tiene más recorrido?

Bueno, si antes teníamos un candidato, un líder, y ahora dos, es porque el primero está cuestionado. Es por todo este cúmulo de contradicciones y carencias por lo que al final se cuestiona el liderazgo. No se puede utilizar al electorado ni engañarlo con una idea del proyecto y de uno mismo equivocados. Al principio se manipula para llegar, luego para medrar, luego sin una razón específica salvo que todo se convierte en un puro cálculo.
Una cuestión aritmética o susceptible de cálculo es también para Iglesias la modulación del discurso, de la que ha hecho uso, lo ha dicho él, pero que abandona para “ser duros”, de acuerdo con su nuevo doctrinario y la supuesta rentabilidad del mismo. Él dice (24:00):
Mi sensación después de haber sido el portavoz principal de aquella campaña es que perdemos de credibilidad cuando tratamos de presentarnos como moderados en las formas. (…) Se nos percibió como: “son unos mentirosos”. Al decir que son socialdemócratas están diciendo que son moderados y, unos: “eso no nos lo creemos” y, otra gente: “eso no nos gusta”. Y ahí creo que si intentamos, si nos obsesionamos con parecer lo que no somos, si nos obsesionamos con no dar miedo me temo que ni conseguimos traer a los que faltan y por desgracia se nos van unos cuantos de los que están.
De ello se derivan dos cosas, una, que si en vez de tener efectos negativos, fueran positivos no dudaría en modular el lenguaje como lo ha venido haciendo, otra, que el que habla tanto yerra por necesidad, y terminamos sabiendo nosotros más de sus motivaciones íntimas que él mismo (lo que le resta entidad).
La cuestión no es decir lo que viene bien, es decir algo que claramente entendamos todos, algo que suene a verdad. Él no ha dicho verdad, él ha dicho para causar un efecto, abusando del feedback, de la perfomance, de las circunstancias y de la suerte. La batalla que habría que librar para la redefinición de las superestructuras sociales, no admite chistes ni shows. Ha agotado el crédito. Pero además del crédito, ha agotado su capacidad de convocatoria, ha llegado al límite de lo que puede hacer, y debe dejar a otro, porque modulando el discurso pierde votos pero sin modularlo, me temo que también.


La quinta pregunta es:

¿Qué proyecto tiene más recorrido?

La pregunta es, de cara al futuro, qué parte del electorado o incluso de los inscritos, se decantan o decantarían o deberían decantarse por un proyecto u otro, teniendo en cuenta que la transversalidad de ese electorado es real, teniendo en cuenta que buena parte del mismo dejaría de serlo si no se logran avances, porque habrá otros que sí serán capaces de darle a esto una mano de pintura: a los hechos me remito con los últimos acuerdos PP-PSOE que dejan a sus virtuales contrincantes políticos (Ciudadanos-Podemos) sin mucho fundamento o relevancia.
Teniendo en cuenta, por otro lado, que hay una parte del electorado (de los inscritos mismos) que podría sumarse, pero que está esperando una definición más clara para dar su confianza, y que no encuentra en esta dinámica oficialista nada más que argumentos para salir corriendo, como han salido ya un millón de votantes por esto…, y todavía se están preguntándo por qué.
Está claro el porqué. Como ya he justificado, gran parte de ese espectro electoral simpatizante no es netamente de izquierdas sino que obedece a otros planteamientos filosóficos o sociales que engloban lo que se propone pero que va más allá, que ha podido reaccionar a los cantos de sirena, incluso adherirse eventualmente,  pero que podría no hacerlo si el mensaje no es útil o no contempla otras lecturas.
Por esto la necesidad de un proyecto transversal. Pero la necesidad de tener un proyecto transversal tiene razones más profundas que la simple oportunidad o pervivencia del proyecto. Si reparamos en el carácter real de la deriva social impulsada por el liberalismo feroz, no estamos hablando sólo del empobrecimiento ciudadano, estamos hablando del empobrecimiento súbito de nuestro concepto de civilización mediante una alteración de las relaciones de producción. Esto es un problema sistémico y un episodio funesto de la lucha de clases en el primer mundo; el único que había alcanzado logros.
Dicho de otra forma, no hay un tipo de problema, hay tres tipos de problemas, los contingentes, los estructurales y los sistémicos, de categoría u orden ascendente que afectan correlativamente a una transversalidad social más amplia. El último afecta al  conjunto de la humanidad. Pero es que, además, cualquier movimiento en este orden superior hará que todo lo que se pretenda y todo lo alcanzado en los órdenes inferiores no sirva de nada, y vuelva atrás. Por esto es tan importante la transversalidad, la implicación de toda la sociedad. No tenemos el dominio de nada: podrían llevar el mundo a la esclavitud chasqueando los dedos, o en cincuenta años, no hay diferencia.
La transversalidad, que es el medio y el fin, no necesita de la dureza de acción para implantarse, simplemente tiene que llegar a ser inabordable para lo que queda fuera de ella. La cuestión está, por tanto, en comprenderla, hacer pedagogía de ella, y encontrar el argumento para desarrollarla de forma efectiva, esa es su verdadera fuerza.


La sexta pregunta es:

¿Qué ha fallado en el proyecto Podemos?

Lo que ha fallado va al hilo del último comentario. Cuando yo puse en marcha la web (La sociedad inversa), ya en la Presentación se estableció que había tres cosas necesarias para que el movimiento social prosperara, una la masa social, y ésta la teníamos con el 15M, otra, una cabeza política, que posteriormente vino de la mano de Podemos y en particular con la figura de Pablo Iglesias, y otra, un ideario.  Estos eran el cuerpo, la cabeza y la columna vertebral. Ha fallado la columna vertebral y como consecuencia la cabeza se está cayendo, o, si se quiere, la cabeza se ha torcido a un lado y ha provocado escoliosis en una deficiente columna vertebral.

¿Qué más ha fallado?

Podemos se ha integrado en el panorama político y ha querido ser como los otros partidos, y ese no es su papel, primero porque no lo es: debe ir  (debería haber ido) a lo esencial, segundo porque para todo lo demás ya están los otros (incluso ya estaba Izquierda Unida), tercero porque se ha mimetizado y ha adquirido sus servidumbres.  Dicho de otra forma, estaba más (dada su breve historia y su orígenes) para obligar a hacer, que para hacer.
Frente a esto Iglesias reivindica los orígenes, un Podemos outsider y duro, iniciativa que, como la violencia, nace de la frustración de no encontrar una metodología de cambio clara, salvo ese atajo que luego restringe a la capacidad de decirle a Europa, esto, esto otro y aquello.
Decir es lo que siempre se ha hecho. Podemos debe hacer. Podemos debe estar en las instituciones, pero no para mal ocuparse si no para poner en marcha mecanismos de ruptura a la inercia, el bloqueo y la desidia institucional, y a todo aquello que la ampara o encubre. Esa es la mejor ruptura, la de la eficacia y la trasparencia. Es decir, hay que estar, pero con los objetivos claros.

¿Qué necesitamos, por tanto?

Necesitamos una nueva cabeza, que podría ser Errejón. Una cabeza que haga un buen uso de la masa social, y fortalezca la columna vertebral.
Esa columna vertebral es un ideario claro, inequívoco, que contemple una hoja de ruta. No hay consenso posible de las diferentes facciones de Podemos sin ese ideario de referencia. No hay electorado transversal sin propuestas verdaderamente transversales, universales. Propuestas higiénicas, ésa es la palabra, orientadas a la elevación del orden social. No de derechas, no de izquierdas: higiénicas, de ahí la transversalidad. Y no  meros mecanismos de reacción, reparación y contentación de unos y de otros, de ahí la transversalidad también.
Seguramente no se puedan establecer más de cuatro o cinco de esas propuestas, pero serán entendidas y, de llevarse a efecto, serán verdaderas palancas de transformación.
Necesitamos otro tipo de Podemos. Desde luego, lo mismo que no necesitamos un Podemos que sea una copia de Izquierda Unida, tampoco necesitamos uno que se una copia del partido socialista. Necesitamos un Podemos que sepa poner los límites y sea guardián, y los defienda políticamente donde proceda, abogando por unas superestructuras jurídicas que regulen o acoten el devenir.
Hay que establecer los límites antes de que sea demasiado tarde y alguien los sobrepase.

Caso contrario, todo esto está condenado, perdido.


Hay que decir dos cosas además respecto a la transversalidad (que son argumentos autosuficientes):

*Por un lado, se está imponiendo un paradigma que básicamente consiste en la descohesión social mediante la supresión de la clase media que era su pegamento natural. Tenemos que hacer frente a esto cambiando nuestro concepto de democracia y de cohesión social, es decir, reintegrando a los opuestos dentro de la misma realidad social, superando la lucha de clases entre nosotros  (esto es la transversalidad) porque, en la verdadera lucha de clases –se verá con el tiempo-, todos somos de la misma clase.

*Lo segundo es que el decurso histórico tiene que venir por la superación de los opuestos, tesis-antítesis, mediante una conveniente síntesis. Ese es el camino de la universalidad filosófica de las propuestas que tendría que haber iniciado Podemos (y no lo ha hecho), en la convicción de que la lucha de clases del siglo XIX no sirve para ahora, y que nada de lo que está inventado sirve para la actualidad, y que hay que inventar otra cosa.


Sobre círculos y otras formas de exclusión




Lo que aparece en este post data de noviembre del 2014, a propósito de la selección de candidatos para el consejo ciudadano, y es el escrito que elevé a la entonces cúpula técnica de Podemos (pues se están eligiendo los miembros), del que no obtuve contestación, en la que ponía de manifiesto las arbitrariedades de todo el proyecto de selección, y otros comportamientos que nos obligan a caminar al ritmo de los más lentos, o de los mejor instalados. Esto es algo que sucede de forma recurrente, y que queda oculto porque no siempre se está en posición de sobrepasar esa forma de acallamiento, por no contar con la visibilidad suficiente, como la que tiene Errejón, y que le ha permitido (no sin esfuerzo) dar un paso al frente.
Es referido ahora y no entonces porque sé que entonces sólo hubiera servido para desahogarme, sin conseguir hacer un caso de mi ejemplo, en tanto que ahora sirve de ejemplo del caso Errejón, y de argumentario (ver video) que él no está en condiciones de aplicar ni expresar abiertamente, ni hacerlo parte de su batalla.

ESCRITO
Buenos días, de acuerdo con el punto 2 del  REGLAMENTO PARA LA ELECCIÓN DE ÓRGANOS INTERNOS, el propio Reglamento debe estar en concordancia con los Documentos político, organizativo y ético.
Quiero poner de manifiesto una vez más (porque ya lo hice en la rueda de masas), y denunciar, que en ninguno de los documentos aparece que las candidaturas tengan que estar avaladas (adjunto documento Word con todos los epígrafes). Es más, ni las candidaturas tienen que estar avaladas ni entre las funciones del círculo está la de avalar.
Quiero así mismo manifestar que, además de ser una clara ilegalidad, es un contrasentido. Este contrasentido lo puse de manifiesto igualmente en PLAZA PODEMOS donde expuse que para casi la mitad de los inscritos, los de la última semana, era prácticamente imposible alcanzar esos credenciales. De hecho, si nos atenemos a la configuración de los círculos, podemos decir que no sólo es imposible alcanzar los credenciales para esa mitad sino para la inmensa mayoría, como he podido comprobar por mí mismo. Me explico.

En el círculo (de cuyo nombre no me quiero acordar), en el que estoy inscrito, hay según pude saber unas 350 personas, en tanto que a la asamblea ordinaria que fui, como a la extraordinaria para la candidatura, acudieron no más de 30, que son las 30 que acuden y llevan los trabajos desde su formación. Se puede entender que esas 30 personas te vean como una persona extraña o incluso como un oportunista (que es más o menos lo que me dijeron). Se puede entender que el mensaje ideado (por alguien extraño)  para el consejo ciudadano se aparte de la visión y la necesidad municipalista de la “parroquia”. Se puede entender que esa persona extraña con una visión no municipalista no va a ser una buena conexión (particular, vip) con su círculo, y que les puede resultar más interesante alguien propiamente del círculo aunque no tenga discurso propio (como de hecho pasó con otro candidato).

Como se puede entender todo esto, se puede entender que no es la mejor fórmula para que se ponga de manifiesto la excelencia, y en cambio sí lo es para que se perpetúen ciertas formas que deberíamos dejar atrás, formas que tratan de esclarecer y evaluar, además, el perfil ideológico más allá de lo establecido por el documento de principios éticos. Cuestiones sobre el posicionamiento en las municipales, por ejemplo, que es opcional e irrelevante, pueden ser letales en medio de esta muerte anunciada. No importa lo que puedas aportar, importa cómo de igual eres a ellos.
Cuando terminó la votación se aplaudieron por “el gran acto de democracia” cuando fue un acto de vergonzoso clientelismo, clientelismo que sin duda se impondrá si no se corrige de raíz. Ellos no lo saben, pero todavía no han accedido a ningún órgano de poder mediante las municipales, tal como aspiran, y ya son casta, otro tipo de casta, o peor, porque pusieron a la misma altura (grado de aceptación) mi candidatura (que adjunto tal como la he presentado en asamblea) a la de una persona poco menos que analfabeta, lo que da idea del grado de recelo.
Esto es un contrasentido también porque los elementos del consejo ciudadano se tienen que alcanzar el aval por ellos mismos y ser ellos, demostrando su altura de miras, los que se encuentren en situación de fiscalizar a los círculos. La única forma de hacer esto es siendo elegidos de forma trasparente por la asamblea, sin intermediarios. Entiendo, además, que para la intermediación territorial ya están los otros 17 miembros.
Este sistema da lugar a una pluralidad condicionada y a una democracia condicionada o amañada, que es la que luego crea susceptibilidades de todo tipo en las bases que quieren participar (el círculo es una cosa y la asamblea otra), pero ven que otros que están en primera fila, ya le han marcado lo que puede ser y lo que no. Y ven que toda la pluralidad y toda la democracia se resume a lo que marca esa infinidad de grupos de 30 miembros (y dentro de ellos 4 o 5) del panorama nacional. 30 personas han decidido mi valía personal como candidato suplantando a 200.000, podrían haber sido 5. El aval entre compromisarios tiene sentido en una proporción 30/1000 votantes, no en 30/200.000, o dicho de otra manera no en 30 sin poder acceder al aval de los otros 199.970.

Las razones son infinitas en todos los órdenes, aunque quizás sólo una persona acostumbrada al discurso filosófico pueda captarlas en su punto justo.
Abandono la deontología para volver a la legalidad de los primeros párrafos, que también debe preservar un código ético: en modo alguno un reglamento puede ir más allá de lo establecido por la ley, sólo instrumentalizar lo que allí se dice. No es el caso.
No aspiro a una enmienda porque para hacerla habría que ser valientes, decir digo donde se dijo Diego, y poner las cosas en su sitio. Poner las cosas en su sitio es prescindir de los círculos para este efecto, ya que no se hizo desde el principio o no se le dijo que su función como avalista era testimonial o formal, nunca la de dar cartas de recomendación, que recuerdan a otros capítulos de nuestra historia.


Seguramente esto no sirva, pero no importa, estoy acostumbrado a hacer cosas que no sirven, y aquí estoy.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Resumen de la 19ª entrega de la Teoría social



La Sociedad Inversa

La inversión social está fundamentada en el principio de incompetencia, que, con otros elementos, conformarán la Sociedad Inversa, que estamos desarrollando y desarrollaremos formalmente cuando hayamos acotado convenientemente todas las otras resistencias del sistema y hecho sus rectificaciones, cuáles se abordan mediante la inversión (como la eficacia que acabamos de tratar, y la enajenación) y cuáles, además de la aportación estructural de los principios de verdad (o control de la polarización política), precisan de un tratamiento adicional u otros tipos de correcciones, que serán los que darán forma finalmente a nuestro modelo social. De acuerdo con lo anterior, lo que sigue es en primer orden un desarrollo del sistema desde la perspectiva de los principios y la efectividad en el contexto de la bipolaridad y el efecto transistor, pero más allá de esto es una puesta en firme de los fundamentos (políticos, judiciales, educativos) de la sociedad para crear este sistema. Al este respecto hay que entender que la ejemplificación usada sirve para dar cuerpo a la estructura y caracterizarla suficientemente para nuestros fines, y desde nuestros presupuestos, pero que en modo alguno pretende ser detallada o completa del área pertinente a sabiendas de que de cada área, tal como se indicó al inicio, existen estudios, y estudiosos que pueden hacer más estudios y análisis, y que sin duda lo hacen; lo que, por otra parte, pone de relieve que no precisamos ese detalle y que el problema no es de falta de analistas ni análisis sino de entendimiento transversal, de voluntad, y de la posibilidad de encajar cualquier sistemática, de forma efectiva (como dijimos, que no se diluya o pierda), en otra más general. La cuestión no es realizar estudios particulares sino alcanzar un conocimiento lo más completo posible del sistema que nos permita ejecutar ajustes pequeños pero firmes con una determinada jerarquía, de la que se beneficiaría en progresión geométrica los diferentes planos del sistema, porque del mismo modo que, en un ordenador, un software no puede funcionar sin un buen sistema operativo, y un dispositivo sin un software, o, cada uno de los niveles de lenguaje de un protocolo sin el entendimiento de los respectivos niveles inferiores, el sistema social presenta una inevitable y característica jerarquía que involucra a unos órdenes con otros predominantemente en un sentido, y los hace inútiles si la acción es pobre o inversa, tal como hemos visto, desarrollado y caracterizado, en la efectividad. En consecuencia presentamos una jerarquía u orden lógico, que, no obstante, debido a la dificultad de los cambios sencillos e impactantes de los estadios inferiores, difícilmente será el de aplicación, por lo que la misma se hará como en general se hace todo en las sociedades, esto es, mediante relaciones recíprocas entre los diferentes estadios, sólo que aquí a través del esquema, agotando las posibilidades de cada nivel, y no por un simple mecanismo de reacción.




1. El principio de verdad y la bipolaridad política
La polaridad política es tomar una determinada posición diferenciada de las existentes, que pretende alcanzar para sí un dominio similar a otro polo dominante (en cuanto que éste puede tratar de evitarlo), para lo que se nutre de determinada carga ideológica y fuerza social, es decir, se crea en torno a ciertos principios, anhelos de prosperidad o señas de identidad. En ocasiones,.... [SIGUE]


Nota: Como se puede ver, además de la introducción al bloque general, tenemos un párrafo que muy bien podríamos haber titulado "El principio de verdad y el derecho de autodeterminación (1/3, en este caso)". Esto es un análisis general de ese derecho y sentimiento al margen de la coyuntura catalana actual, aunque no del escenario planteado a lo largo de los últimos años. Comentarios particulares podrían venir después.




Posterior

domingo, 8 de junio de 2014

ÍNDICE



Tal vez haya llegado el momento de presentar la obra de una forma global, es decir, presentarla en su conjunto mediante un índice que muestre lo que hemos realizado hasta ahora y lo que queda por exponer. Éste se podría haber presentado desde el principio pero no está mal hacerlo ahora por varias razones. Una de ellas es que se separa o diferencia con este acto lo que en sí mismo está diferenciado, los elementos de la teoría social (efecto transistor, inversión social, principios de verdad) de su posible aplicación en la sociedad, y la consecuente transformación de la sociedad en otra que denominamos Sociedad Inversa: en este caso, una cosa sería los fundamentos de la Sociedad Inversa (ya vistos), y otra, la propia Sociedad Inversa como desarrollo o expresión práctica de esos fundamentos. De este modo además –y esa es otra razón–, no sólo se ha separado sino que se ha velado u ocultado el resto de los contenidos en tanto se ponderaba la problemática principal y los fundamentos teóricos del modelo.



Es ahora, por tanto, cuando parece interesante estructurar el contenido, diversificarlo y representarlo en los diferentes ámbitos de la sociedad (político, judicial, educacional) para que quede perfectamente constatado en los mismos el carácter sistémico de las distintas disfunciones y la obligación de aplicar un determinado tipo de solución. Otra fase o pretensión tendría que venir expresada mediante alguna clase de programa político o la concreción del ideario en propuestas, y, antes de eso, en un verdadero análisis (que en parte ya hemos hecho, y haremos) que esclarezca qué es lo que se necesita para conseguir que las ideas se conviertan en motores de transformación social o den lugar a esa transformación social, y qué cosas no sirven, desvirtúan o nos apartan. No nos cansaremos de decir que las transformaciones tienen que ser posibles además de deseables, y que para esto tenemos que dibujar irremediablemente todo un escenario de plausibilidad, que no es otro que el modelo teórico establecido.
 
El índice es un índice aproximado que está sujeto a cambios en función del formato, o la variación de algunos de los contenidos o incorporación de otros nuevos, si bien es cierto que a priori se pretende respetar (hasta el momento se ha hecho) la obra original, registrada, tras dos años de elaboración, unos días antes del 15-M. 


Se pretende significar con esto que el cuerpo teórico de la obra no es consecuencia de este fenómeno social o ideado ad hoc (todos los comentarios coyunturales o asociados al 15-M se han introducido mediante posts), sino que ha nutrido directamente de los acontecimientos y de la misma inquietud que dio finalmente con el movimiento social, y de esa otra inquietud que siempre está presente en los movimientos anticapitalistas y en su literatura, que no ven en esos acontecimientos sino la confirmación definitiva de sus tesis, de las que participamos una vez superados ciertos umbrales.  

[Nosotros participamos de la inquietud y de la tesis en algunos de sus planos de entendimiento, no siendo así en otros por comprender que no se trata o se debe tratar de la confrontación de dos realidades (el dolor y la exclusión llevan a la confrontación) sino de una desregulación cuasi-patológica y perniciosa de esas dos fuerzas o tendencias, de la sociedad (economía) y de sus elementos (la avaricia de los mismos, la competencia voraz, etc.), y la necesaria regulación mediante un factor clave de intermediación.]


Con el deseo de que la obra esté completa, se incluye además el prólogo de la misma que recoge, anticipa y justifica –como es lógico– todo su sentir, y que inicialmente se omitió por entender que ya se daba una visión inicial suficiente y más pertinente mediante otros contenidos (Manifiesto).

Prólogo
Con las crisis económicas se pone de manifiesto que las dinámicas sociales se saturan hasta que se hacen insostenibles y que las mismas se producen, las más de las veces, por nuestros excesos, lo que no deja de constituirse como una buena oportunidad, si es que la tenemos, de hacer las cosas de forma diferente. También se pone de manifiesto lo que ya de una forma u otra sabíamos, que el modelo socioeconómico se desarrolla en un continuado equilibrio inestable, proclive a caer o derivar a otro despoblado de los elementos de bienestar que le caracterizan. Con la Gran Depresión del 29 pasó algo similar a esto y se puso de relieve que el mercado solo no podía regular la economía, y que se precisaba la intervención del Estado y la implantación de un sistema de economía mixta (incorporando los elementos teóricos de la escuela keynesiana), donde se redistribuyera la riqueza y se potenciara la inversión pública, al que incluso algunas corrientes marxistas se adscribieron, estableciéndose una bisagra entre dos mundos en confrontación. La cuestión capital para las diferentes economías ha sido dónde establecer ese punto intermedio y, ahora, con la nueva crisis, si es suficiente con establecer un nuevo punto de equilibrio o, por el contrario, reformular el sistema económico y encontrar uno nuevo. En la primera fase de esta crisis todo parecía indicar que se precisaba ahondar en esta estrategia y establecer un nuevo cinturón de seguridad, yendo encaminadas las primeras acciones a una regulación más férrea del sistema financiero, pero un rebrote más fuerte ha puesto de manifiesto que o bien son insuficientes o bien son capaces de generar reacciones en los agentes económicos, ya sean de forma natural o perpetrada, y en la economía real —cambios en ésta y en su marco jurídico—, sobre la que los dirigentes políticos no disponen de ninguna capacidad de maniobra más allá de la manipulación de las variables conocidas, destinadas a la contención de la precariedad y el deterioro, o del ajuste de los marcos legales solicitados. El resultado ha sido, ante un intento de intervención, un intento de supresión de la legislación vigente allí donde existe (Europa, puesto que Estados Unidos tiene una legislación flexible), y así, después de rentabilizar la ausencia de normativa de China y resto de países en vías de desarrollo o subdesarrollo, abordar, por acción o reacción y bajo el paraguas de la necesariedad (definida como una necesidad estructural), la acomodación de la legislación a ésta forma más competitiva (barata) y con menos servidumbres empresariales. De lo que se puede deducir que (en esta crisis, contrariamente a la anterior, y ya para cualquier otra) cualquier intento de intervención sobre la economía puede tener un coste social, y que es, incluso sin mediar esta intervención-provocación, relativamente sencillo, mediante movimientos especulativos, romper el equilibrio y alcanzar otro de más bajo nivel, porque es relativamente sencillo eliminar el valor añadido de la economía, esa parte artificial, y llevarla a otra más cercana a la subsistencia y, con ella, por una simple dependencia de la riqueza, de todos los elementos de bienestar afines, esto es, el inicio de un proceso de revisión social para establecer unas condiciones óptimas de funcionamiento para el sistema de producción, libre de toda intervención: pensiones, regulación laboral (facilidades para la contratación y despido, implantación de la jornada laboral in-extensiva, etc.), y libre de toda resistencia: ni analistas ni políticos tienen nada que decir respecto a las consecuencias de la falta de recursos (de la necesidad como argumento).
Toda crisis económica viene acompañada en realidad de una transformación social precedente y otra subsecuente, existe de hecho una relación entre las relaciones sociales y las económicas, ya puesta de manifiesto por el marxismo —que nosotros trataremos de elevar—, por la que las crisis implican cambios sociales y culturales sin los cuales no se entienden y sin cuyo entendimiento no se pueden enmendar. Pero en este caso, tan importantes son las causas sociales que acompañan a la crisis económica como la crisis económica como tal, o más, pues comportan parejamente una crisis social y una variación regresiva en las relaciones de producción (o de la propiedad de los medios de producción), y otra cultural que la permite, avala o propicia, que define claramente nuestro modelo social y que hace imposible cualquier freno y oposición, y deja el devenir, frente a todos los cambios, como un movimiento inercial, al menos, respecto a los adquirientes de las servidumbres. Esto impide que la solución pueda estar fundamentada en alguna corrección técnica o política, y lo deba estar en un cambio cultural profundo, en nuestra forma de concebir las cosas como individuos y ya en conjunto como sociedad; y como sociedad, ser, por una vez en la Historia, protagonistas de nuestro destino. Por esto, la crisis actual no es una crisis más y es, como un repunte de temperatura frente al cambio climático, una muestra de un problema mayor que, como a ese otro, o se le pone solución y se reconduce, o en el plazo de cien años estaremos acabados como civilización (como cultura); o seremos una totalmente irreconocible y sujeta a todos los factores ambientales (sociales) que se quieran imponer. Y no es una crisis más porque, a diferencia de la crisis anterior, no existe modelo alternativo, es decir, no existe ninguna doctrina económica que ponga de manifiesto las deficiencias de ésta, explique esta repentina falta de recursos y establezca un camino alternativo que la neutralice. Los dirigentes políticos, como consecuencia, no disponen de ninguna idea o fórmula correctora, solución mágica, salvo la de plegarse a la recesión y a lo que, en virtud de la misma, establezcan para salir de ella, como condición sine qua non, los agentes sociales o por decirlo mejor, los motores económicos, que de este modo se configuran en un nuevo poder no ya económico, que lo era, sino político, y con él, y como suele ser habitual, unas nuevas relaciones de producción como una nueva forma o estadio del desarrollo, en tanto que aquéllos se muestran como unos necios inoperantes o ignorantes. Por motivo de la crisis, se presentan, por tanto, no uno ni dos, sino tres problemas, el primero salir de la crisis, el segundo, no ya sólo para cada gobierno sino para toda la socialdemocracia europea, inventar un nuevo modelo social pues todo aquello que lo representaba se ha presentado como inviable o suprimible, el tercero hacerlo creíble: ¿cómo liderar un cambio social perecedero?, ya sea mediante la acción política o la sindical, ¿cómo justificar la reivindicación de lo arrebatado?; y son tres grandes problemas porque no es posible un nuevo modelo económico sobre la arquitectura precedente, por lo mismo que no es posible establecer entre dos puntos (asociados a una u otra política de intervención) otra cosa que un punto intermedio.
Los modelos económicos actuales explican o interpretan los sistemas mediante conceptos de alto nivel (las llamadas magnitudes macroeconómicas, y afines) pero no pueden dar cuenta de toda la casuística posible porque escapa de sus pretensiones, posibilidades de estudio y lenguaje (por esto nadie puede anticipar el comportamiento). Este lenguaje de alto nivel alejado de una realidad subyacente más primordial es el causante de que no haya una relación causa-efecto clara entre determinados sucesos y sus acciones. En los modelos actuales las soluciones se corresponden con los problemas en clave de Sol, por lo que la cuestión es pasar a clave de Fa, o forma de relación biunívoca e inapelable. Un nuevo modelo debe entender bien las relaciones económicas y superar su lenguaje, es decir, establecerse como modelo meta-económico: un esquema. Para alcanzarlo tenemos que bajar de nivel y darnos cuenta de que los sistemas socioeconómicos son antes que nada sistemas (y que este hecho condiciona el comportamiento y lo limita), que como tales operan, o pueden hacerlo, en fases de inestabilidad que le son propias, que, de otra forma (la actual), sólo se pueden explicar por la evidencia y relato de los hechos. Nosotros erigiremos nuestro esquema de funcionamiento del sistema sobre el principio de bipolaridad —o de constitución de dos polos o polaridades— mediante el que estableceremos un estudio analítico del crecimiento, el devenir histórico y el desarrollo de las sociedades, poniendo en evidencia sus fallas y sus debilidades sistémicas y la necesidad de alcanzar otra fórmula de desarrollo social, dado que ésta camina hacia el agotamiento o hacia formas degeneradas impulsadas y amplificadas, sin duda, por factores exógenos como los demográficos, energéticos, y otros connaturales al propio desarrollo como son la dispersión educativa o la globalización, que nosotros tomaremos —todos ellos—como simples mediadores genéricos o elementos de intermediación. Nuestro esquema se basará, por tanto, en dos polos y en un elemento de regulación que nos permitirá estudiar los cambios de situación o estados respecto de los primeros, esto es, las transiciones posibles o imposibles entre dichos estados, y en virtud de qué, que llevados a los sistemas concretos nos permitirá saber finalmente a qué obedecen y cuáles son las fórmulas naturales de desarrollo o evolución, y las de corrección. Pero, inicialmente, y sobre esta base, determinaremos una cuestión capital, y que lo es porque su solución o apreciación particular es la justificación última de la necesidad o no de algún tipo de transformación social: si verdaderamente, a pesar del aparente desarrollo técnico y social, la sociedad sigue un movimiento ascendente respecto a la altura social, o no, es decir, si ambos desarrollos han seguido y siguen un mismo movimiento o, por el contrario, si se ha producido algún punto de inflexión, y, en su caso, debido a qué causas, y, más aún, si éstas son producto de un proceso natural o promovidas, que es tanto como saber si tenemos que preocuparnos por las citadas crisis o, por el contrario, podemos incluirlas —contra la tendencia a diferenciarlas o sentirlas especiales, y nuestra propia manifestación— como partes no tan relevantes (ciclos) de un proceso más general que avanza en una clara dirección de progreso.
Nuestro estudio permitirá analizar todo esto y, posteriormente —revalidándonos en nuestra tesis inicial—, establecer un modelo social alternativo (La Sociedad Inversa) sobre el citado esquema y sobre dos condiciones iniciales e imprescindibles de higiene social y política: la inversión social (o estructuración social eficiente), y los principios de verdad, como nuevo principio de civilidad. 



ÍNDICE

Prólogo
2
El Principio de bipolaridad
6
I.                    El efecto transistor
10
   A.                  El transistor, tal cual
11
   B.                  El efecto transistor y los sistemas económicos
16
   C.                  Modos de funcionamiento y condiciones iniciales
21
II.                 El hombre bipolar
22
III.               Bipolaridad del poder político
28
   A.                 La bipolaridad y la lucha de clases                                                             
29
   B.                 La lucha de clases y la Historia
32
IV.               Crecimiento y desarrollo
39
   A.                 La calidad de la ocupación (desarrollo y servidumbre)
39
   B.                 Ecuación de desarrollo            
42
      1.                 Genealogía de la proporcionalidad directa
44
      2.                 Genealogía de la proporcionalidad inversa
47
   C.                  De hecho accidental a hecho causal
56
   D.                 Hacia unas nuevas relaciones de producción
58
   E.                 Límite del proceso de inversión
61


V.                  Desarrollo y crecimiento

   A.                 Sobre la regulación y la redistribución
71
   B.                 El flujo continuo: la redistribución como necesidad 
74
   C.                  Principio de competencia (un poco más cerca de las causas)
78


Principios de verdad
82
I.                    El juicio cierto en el discurso
82
   A.                  El discurso en la vida pública
84
II.                  Los juicios del alma: los principios
84
   A.                  Metacategorías individuales y universales
87
   B.                   Principios de verdad
89
   C.                   Principios, verdad y jerarquías
93
III.                Principios y el efecto transistor: la desintegración social
95
   A.                  Despolarización política: los principios y la judicialización de la vida
96
   B.                   Bipoaridad socioeconómica: la arquitectura familiar
104
   C.                   El principio de verdad o el retorno a la esencialidad
113


Inversión social 
116
I.                    Principio de incompetencia
116
II.                  Sobre la eficacia
118
   A.                  La ineficacia política como paradigma
120
   B.                   La eficacia: competencia ejecutiva
121
   C.                   La eficacia competencia operacional
124
   D.                  Ineficacia y bipolaridad
129




LA SOCIEDAD INVERSA
131
I.                    El principio de verdad y la bipolaridad política
131
   A.                  Sobre el derecho de los pueblos a ser diferentes
132
   B.                   Sobre el derecho de las gentes a ser iguales
134
   C.                   Sobre el derecho a ser igual y diferente
135
II.                  El principio de verdad y la acción política
137
   A.                  La relativización de la acción
137
   B.                   Más allá de la arbitrariedad
141
   C.                   La arbitrariedad estructurada: la corrupción y el entramado político
142
   D.                  El grupo y su acción
148
   E.                   El poder político como necesidad
153
III.                  El principio de verdad y el hecho jurídico: retrato de nuestro sistema judicial
160
   A.                  La ley y la razón teórica
161
   B.                   La ley y la razón práctica
163
   C.                   El principio: lo justo, consistente y completo
167
IV.                Retrato de nuestro sistema educativo
171
   A.                  Sobre los “Objetivos para la década 2010-2020”
173
   B.                   Sobre el ejercicio de la autoridad y el control
177
   C.                   El verdadero control de la enseñanza
183
   D.                  De la especialización a la descoordinación
190
   E.                   Las líneas maestras
195
V.                  Inversión social-Sociedad inversa
202
   A.                  Los fundamentos de nuestra realidad social
203
   B.                   La ocupación en la Sociedad Inversa
207
   C.                   La inversión (o la eficacia social)
211
   D.                  Hacia la sociedad del conocimiento
211
   E.                   Sobre argumentos de viabilidad y sostenibilidad
221
   F.                   Viabilidad económica
225