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jueves, 15 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 6/10


SOLUCIONES ORDINARIAS





(1) Para empezar podemos preguntarnos, ¿bueno, y qué se puede hacer? ¿Cuál es la solución?
Vayamos primero a unas consideraciones previas que enlazan las realidades planteadas en el capítulo anterior con este bloque, además de presentar toda una serie de consignas, diría de actitudes o de mentalidad frente al escenario socio-político (y frente a las demandas).
En todo lo dicho se pone de relieve que se quieren excluir a esa parte de la sociedad que no pasa el corte, aunque esto pueda suponer llevar a toda una sociedad hacia el subdesarrollo endémico. Mala suerte, dirán: ya se vio con Grecia. Donde, por cierto, vimos lo más parecido que conocemos a un poder fáctico en ejercicio, la troika.
En realidad, la parte amable de ese poder fáctico, la que incluso pone condiciones, la que se deja ver. La que, como dije, sólo tiene que atender a la realidad, a las leyes del mercado para asfixiar, para hacer una prueba de fuerza y dejar claro que la economía, el desarrollo de los pueblos está en sus manos, en manos del Capital, y que no está dispuesta a permitir esa forma de beneficencia, de intermediación gratuita de los Estados o la falta de rigor presupuestario.
Hay otra parte de ese poder que ni siquiera se expresa: que hace.
(2) Sea cual sea la solución, la solución no puede ser negar la realidad o gritar que es injusta, y ya está… inventar algo que está fuera de la realidad, desconectada de ella.
Algo que está fuera de la realidad es algo que sea inviable económicamente. Es decir, a nosotros puede no gustarnos un ajuste económico pero no sólo tenemos que decir que no  gusta sino también como podemos sortearlo, sobre todo cuando el ajuste (para el caso de las pensiones) obedece a algo tan ineludible en el modelo actual como esa razón de proporcionalidad entre activos y pasivos, que puede ser de valor 1 (1 por cada 1) o inferior. Sortearlo es decir qué cambiar y cómo, y todo ello sin parecer timoratos o faltos.
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Ese camino (el de la irrealidad) sólo lleva a la desesperanza. Ése es un camino corto y doloroso, por eso todo el que lo recorre al final se cruza con el otro, con el de la ortodoxia, con el del pragmatismo, y se entrega a él. Con más fuerza que los  pragmáticos en origen. El otro camino (el del pragmatismo) tampoco lleva a ninguna parte. El pragmatismo llevó a Roma al éxito y al fracaso. No es garantía (el pragmatismo se acomoda, intenta sacar partido, pero nada más).
La cuestión es que el pragmatismo se presenta como una resistencia al cambio, que sólo se puede descomponer con otro pragmatismo más categórico. Ése es el que tratamos o trataremos de formular. Se trata, como dije, de dibujar la proyección de ese camino (el actual: una recta entre puntos), y alcanzar la convicción de que sólo saliéndonos del itinerario establecido tendremos una oportunidad, que vale la pena, por tanto, explorar. Aunque puede no ser suficiente, porque para el Capital incluso el conflicto es parte del precio (lo vemos en las guerras), y la miseria sobrevenida, una oportunidad.
Por esto, por ese más que probable fracaso, es bueno decir en voz alta lo que ese poder fáctico va a hacer, relatar lo que está ocurriendo… Para dejar evidente que no nos engaña, que lo va a hacer, pero que nos estamos dando cuenta.
Caracterizar el daño es esencial, porque sólo así se entenderá que tal o cual cosa que se diga para remediarlo no es fruto del capricho o del delirio. Pero caracterizar no es repetir todo esto (que digo yo, por ejemplo), y que quede como un ruido de fondo en la sociedad, como un zumbido. Las personas pensamos algunas veces que defender lo nuestro es eso, y no lo es (aunque sea necesaria la pedagogía). El poder utiliza el ruido de fondo para que el mensaje se pierda en él, entre los otros mensajes. Tampoco es salir a la calle, aunque eventualmente pueda ser bueno expresarse así. Es marcar el camino que queremos, de una forma tan seria y tan vehemente que no quepa duda. Si el mensaje es claro, es claro.
(3) Todo lo que se puede hacer tiene que venir a través de medidas políticas que tienen que ser medidas decididas. Algunas de esas medidas son regulaciones casi imposibles de aplicar porque son poco menos que ir contra el sistema desde el sistema, precisamente contra aquello que están intentando instalar o alcanzar, que no es otra cosa que recuperar todo el terreno perdido en estos 60 años, diría en estos seis siglos de conocimiento.
Esta dificultad es la que hace que todo lo que sea susceptible de empeorar, empeore, y la que hace que todo lo que se diga para reventar esa dinámica suene a cuento de hadas, a excesivo o inservible… Excesivo e inservible, sobre todo, cuando los interlocutores políticos están conformes con la evolución del sistema y sobrestiman su estabilidad (subestiman el carácter problemático). Es decir, se está en la lógica del sistema. La misma conformidad y la misma lógica que promovieron las políticas austericidas durante una década, que son las que nos han llevado a esto, a pesar de estar basadas en estudios económicos con errores en sus tablas de cálculo (el excelgate). Y que se siguen promoviendo mediante el Pacto de Estabilidad que representa ¾ de lo mismo.
La misma conformidad y la misma lógica que hacen que a cada problema se le trate de dotar de una solución discreta, como la del IPC de subida en las pensiones bajas, y ya está, hasta el año que viene, o hasta dentro de cinco, a pesar del panorama.
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Pensemos, respecto a ese panorama,  que la generación de los 60, que es la última que cotizará en condiciones, lo hará hasta los años 30, y que habrá que pagarles entre los años 30 y los 60 sin haber buenos cotizantes para hacerlo, y que a partir de los años 60, de este siglo, prácticamente todos, por salarios y por pensiones, estaremos a un nivel entre muy bajo e intermedio de solvencia económica (tomando como referencia buena la situación actual, en la que ya el 60% de las pensiones están por debajo de 600 euros).
Podemos dar una década o dos de margen, pero no más. Esto sin tomar en consideración la tasa de sustitución de “La reforma de la pensiones” que dejaría todas estas cifras al 50 por ciento mediante el factor de sostenibilidad y de revalorización, que no voy a desarrollar ahora, pero que representa la solución sencilla, la más fácil, la que no hay que luchar contra nada: si no hay dinero se paga menos, se reparte el dinero disponible entre las pensiones. Manteniendo el poder adquisitivo (en el mejor de los casos) de las que ya de por sí no tienen ese poder adquisitivo. Como medida quirúrgica e inservible.

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Una vez más, la poca entidad de la solución o de la respuesta quita entidad al problema o pretende quitársela. Pero partiendo de que el problema no tiene poca entidad, llegamos a la conclusión de que lo que tiene poca entidad es la respuesta. Lo que nos lleva a separar la realidad en partes para así ver bien los problemas, las respuestas, su entidad y la entidad de quienes la promueven.
Lo que sigue es posible que no sea la solución, pero está (por todo lo dicho hasta aquí, y por lo que voy a decir) en el camino de la solución, lo que otros ya quisieran.

 Para empezar hay que poner todas las cosas en valor. No se trata de romper nuestro mundo sino de reconducirlo a otra fórmula más sostenible. Marx escribió:
La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario[…] Desgarró implacablemente los abigarrados lazos feudales[…] La burguesía ha producido maravillas mucho mayores que las pirámides de Egipto, los acueductos romanos y las catedrales góticas; ha acometido y dado cima a empresas mucho más grandiosas que las emigraciones de los pueblos y las cruzadas.
Si el primer marxista reconoció esos logros de la burguesía, no veo por qué no podemos hacerlo nosotros.

 De todo lo dicho, se pone de manifiesto que el  Capital tiene un proyecto claro, un objetivo, pero la sociedad no, en consecuencia, tampoco determinación.
Se comprende que en el tiempo que se ha socializado el bienestar (hasta los 90) se modulara y compartiera el discurso, pero ahora no. Ni compartir ni sacar un discurso viejo (el de la izquierda) con recetas del pasado que no sirvieron ni en el pasado. El diagnóstico es siempre el mismo pero la respuesta debe ser otra.
En realidad, ni siquiera el diagnóstico es el mismo porque ahora debe estar desideologizado para que sea inclusivo, efectivo. Es decir, inclusivo para que sea efectivo
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Ésa otra respuesta, aunque olvidado del destinatario final (el Capital con mayúsculas), fue creo la que intentó dar Errejón antes de ser fagocitado. Lo cuento en el post “Podemos contra Podemos”, que aproveché precisamente para manifestarme al respecto, y aquilatar la transversalidad y la calidad de esa respuesta frente a la otra, entendiendo que también el análisis ha sufrido una evolución, por cuanto hasta la derecha tradicional (autónomo-comercio) ha sufrido el hambre voraz del Capital, que quema etapas, que no tiene amigos.
Siendo esto algo que deben saber los que se erigen en defensores a ultranza de sus bondades. Siendo además la razón por la que he establecido la disyuntiva entre Capital y sociedad (o no-Capital) y no entre derecha e izquierda (utilizada sólo para hacerme comprender).
Esta transversalidad no sólo se caracteriza o es una mera ampliación de la lista de damnificados, también es una consecuencia de la inclusión de sus puntos de vista, los mismos que acabo de expresar en la cita de Marx, que diferencia el poder del Capital, de su perversión.
Hay que regular la máquina del desarrollo (cambiar su modo de trabajo), no pararla, ni tratarla como si fuera una cosa ajena a nosotros, porque no lo es: somos  nosotros.

Lamentablemente todo esto tiene una cara-B.  Ya dije que había políticas de derechas y de izquierdas. Hay políticas para los contratadores y para los contratados, que son las que hacen que este país esté verdaderamente dividido entre unos y otros (las sociedades en general), y que no se responda o se tenga criterio político u orientación más allá de esa primera necesidad…, y eso es inadmisible.
Se hizo la reforma laboral por mandato del capital, cierto, pero media España que contrata se frota las manos. ¿Cómo salir de esto si no es a través de una política de “Vasos Comunicantes” entre polos? Ya hablaremos de esto.

 Esa respuesta tiene que dar cuenta de que junto a la capacidad de transformación de la burguesía (que acabo de expresar en la cita de Marx), venida a más en la actualidad, está la capacidad de romper cualquier regulación que pueda ser un impedimento para la comercialización. Esto es un hecho constatado en todos los procesos de desregulación ya mencionados, que yo llamo estandarización porque persigue esto, un estándar único de sociedad que no represente una traba para la producción, incluso un estándar de familia, de persona.
[Desregulación que ha venido a menos con Trump, que representa a otra forma de ser del Capital (la del Capital no estandarizado), que establece un nexo entre las izquierdas y las derechas. No voy a desarrollarlo ahora, pero se podrá entender, no obstante, que haya un Capital contrario a la estandarización (como lo está la izquierda radical) por cuanto no sólo forman parte del Capital aquellos que rompieron el dogma de la Iglesia (de acuerdo con Wood) sino aquéllos que lo respetan o forman parte de él.]
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En cada época de la historia, el Hombre del dinero ha querido algo y ha utilizado a la parte de la sociedad que ha creído conveniente para conseguirlo. Pues bien, ahora lo que quiere el hombre del dinero es el desarrollo de un nuevo estándar como es el TTIP, por el que quedarían derogadas la mayoría de las restricciones garantistas del comercio, dando al hecho comercial supremacía frente a ellas y frente al derecho básico de los Estados, sus Constituciones.
El TTIP es un peldaño más en ese proceso de estandarización que pone de relieve que sí que existe un poder económico transversal que lo quiere todo, y que lo puede todo porque ya tiene en realidad mucho camino hecho al respecto, poniendo en evidencia que por encima de la capacidad de los Estados frente a las Empresas está la del Capital frente a los Estados. De hecho, para ese Capital no existen los Estados, sólo unos territorios con unas determinadas regulaciones económicas eludibles, a los que pueden imponer sus condiciones, su modelo o excluir de la lista de agraciados.
O ambas cosas, porque esas condiciones redundan en la idea de liberarse de toda suerte de fiscalidad o sujeción, sin contrapartidas, salvo la del contrato laboral [que lleva ya su propio proceso de liberación mediante fórmulas que alcanzan o persiguen ese mismo grado de asimetría contractual (en este caso, de dependencia, pobreza laboral y uso alienante)].

Salvado este inciso, es ahí a donde he querido llegar en este punto, a que toda solución que se precie, toda perspectiva elevada de la situación tiene que pasar necesariamente por restringir esa especie de extorsión económica o imposición unilateral. De una parte regulando el marco en el que se mueve el Capital y hace sus aportaciones en la Unión Europea, pero también mediante la cobertura estatal y social a los productos de la competencia que no responden a este fraude. Si bien dada la coyuntura actual cuesta exigirle a una empresa que realice su compromiso fiscal por la venta de sus productos de una determinada manera, si podemos condicionar la compra de los mismos a la forma de hacerlo. Digamos que nos ignoramos recíprocamente. Ellos a nosotros de una forma y nosotros a ellos, de otra.

 Una cosa es la deslocalización de las empresas y del valor económico que generan (que acabamos de ver), y otra es la deslocalización y administración desleal del flujo económico propiamente dicho a través de las inversiones.
Voy al hecho, ya mencionado, de que uno de los grandes problemas es la deslocalización del capital, pero en realidad, voy al otro hecho de que quien maneja ese capital también maneja el nuestro, es decir, que es muy fácil o probable que se esté utilizando el capital acumulado por la clase media (su ahorro) para ir en contra de la clase media.
Voy más allá en realidad, y esto es lo grave, no es que le estemos dando el dinero al Hombre del dinero y lo utilice contra el sistema, es que nosotros somos el hombre del dinero. Nosotros somos el hombre del dinero cuando lo dejamos allí (donde se guarda) y queremos un 4% de rentabilidad en vez de un 3% como expresión de nuestra codicia, codicia que el Hombre del dinero utiliza para cortar los árboles del Brasil, si llega el caso, que son los que nos dan ese 4% (a ellos el 10%, el 15%, o el que sea). Por eso es tan importante recuperar el control, que no se puede alcanzar sino con medidas políticas, claras, destinadas a ese fin.
Ahora se ve claro que no podemos parar o aniquilar el sistema, y que no se puede porque somos parte de él. Y que todo cambio lleva implícito un cambio de mentalidad.
Yo escribí un post al respecto, hace tiempo (que, por cierto, envié a la Presidencia del Gobierno), que trataba de evaluar si estábamos en condiciones de tomar control de ese dinero y condicionar el circuito económico, y cómo… Explorando la posibilidad de constituirnos la propia clase media en un polo económico que jugara su papel en el tablero de la economía (modular el transistor) , puesto que somos la Base. Ahí quedó.
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Tanto por este punto como por anterior, no estamos hablando de localismo o del proteccionismo a la producción, tipo Trump y tantas otras políticas de derechas conservadoras, aunque se parezca porque es la expresión de la contra-estandarización que, como dije, comparte con la izquierda a estos efectos (no a otros). Estamos hablando de que las empresas con actividad comercial aquí, paguen aquí y no en Irlanda. Estamos hablando de que el menoscabo, o ausencia de compromiso, de determinadas empresas, tengan respuesta. Estamos hablando de hacer frente a un complot fiscal supranacional y consecuentemente inmune a las leyes, que además tiene consecuencias en la desvertebración o desequilibrio económico (de la U.E., en este caso), que es el que siempre ha estado presente entre el norte y el sur, entre el centro y la periferia por las mismas causas.
Luego, aprovechando que son centros económicos que capitalizan toda la riqueza se quieren adueñar de ella, independizarse, como Cataluña, olvidando que los polos económicos son polos en representación de otros sitios que no lo son, por decisión del Capital que ha dicho como tiene que estar distribuida, y que la riqueza, por tanto, es consecuencia de esa representación, y no les pertenece. Si no fuera así antes de ser candidata para el Centro del medicamento (por ejemplo), como ha ocurrido en pleno process, hubiéramos tenido que pujar entre nosotros para la candidatura, entre las diferentes autonomías, y no ha sido el caso. Si cedemos algo, nos tendrá que repercutir en algo, es decir, que habrá cierta reciprocidad entre polos.
De esto también hay algún post. No es el tema, pero viene a colación de cuan “Hombre del dinero” somos todos. Viene a colación porque es una muestra de cómo hasta el anticapitalismo (toda la izquierda independentista, en realidad) sucumbe al ansia de dominio del Capital, aunque luego se adorne ese ansia de ideales, de supuestos agravios del pasado y de sentimientos (de la añoranza de un Mediterráneo imperial). Todos tenemos pasado y sentimientos.

¡Existe hasta anarcoindependentismo! (no queremos Estado, pero puestos a elegir, éste).

Eso que se busca es lo que quiere el Capital, bipolarizar, diferenciar el potencial. La izquierda no divide ni aparta. Por razones supremacistas, menos. Y si la izquierda lo hace, o alguna izquierda, esto que digo, no desde luego.

5º Estos procesos de relocalización y control (que he citado) están bien, pero en realidad, antes de esto hay que ver qué cosas se pueden hacer desde la propia lógica de funcionamiento del sistema para mejorar los ingresos y disminuir los gastos, es decir, el flujo (+ - ) en la organización del Estado, entre polos.
En este sentido, nos encontramos que no se realizan determinadas acciones lógicas para recaudar más y mejor, ni para gastar menos y mejor, poniéndose de relieve un comportamiento político más que cuestionable.

Si vamos al capítulo de los INGRESOS, los sistemas se desmoronan porque no son sostenibles económicamente y en éste resulta que se están perdiendo más de 60.000 millones de euros todos los años en evasiones fiscales, que representan un delito, más otras cantidades derivadas de la ingeniería fiscal o el tratamiento ventajoso, que ni siquiera es delito, como las rentas del capital (gravado al 19%), las sicav (al 1% de carga fiscal), frente hasta el  más del 50% de las del trabajo. Hay claramente un trato privilegiado, y un defecto en la persecución del fraude (protocolos y medios), a decir de los propios inspectores de Hacienda.
¿Por qué esta forma de operar? Porque desde la óptica del Capital se prefiere recuperar parte del dinero (destinado a convertirse en gasto corriente por el usuario) a desmoronar la acumulación de capital, aunque ésta pueda tener algo de fraudulenta.
De una parte, quien acumula dinero son de los suyos, los que prefieren políticas que amparan al Capital, y lo nutren de su materia prima. De otra, porque en esta lógica de la acumulación siempre se podrá producir algo, pensemos que gran parte del gasto de lujo sirve para habilitar un dinero oculto, y, a la contra, gran parte de todo lo accesorio que existe en este mundo se sustenta mediante un dinero que de otra forma no podría aflorar.
Esto es la desigualdad entre polos como motor del crecimiento hecho dogma de fe o principio, principio de funcionamiento, si se quiere (como dije, objetivos claros del Capital).

Si vamos al capítulo de los GASTOS, resulta que tenemos un modelo territorial que está sobredimensionado: administraciones duplicadas, administraciones improductivas-saturadas-ineficientes. Derroche injustificado que no ayuda a fortificar la idea de que nuestro dinero tiene una utilidad incuestionable (que está bien gestionado) y que, por tanto, no alienta el gusto por la contribución fiscal a la Hacienda Pública.

Quiero hacer entender tres cosas al respecto:
Una, que de cara a lo que estamos tratando del balance presupuestario, que luego pueda afrontar los gastos en pensiones y otros gastos más, el resto del gasto público debe ser, lógicamente, escrupuloso.
Dos, que en realidad ni siquiera sería ésa la prioridad o su fundamento sino que éste sería más bien el de posibilitar mediante esa ocupación racional y eficiente un sinnúmero de cometidos sociales que en el contexto actual no se pueden afrontar, dentro de su propia área o de otras (hablemos de la dependencia, recursos para la enseñanza).
Tres, que, como desarrollaré más tarde, la solución de nuestra situación actual pasa (o pasaría) por una universalización de la ocupación, y aunque esta lleva aparejada elementos de racionalidad y eficiencia distintos, no se puede abordar desde la irracionalidad e ineficiencia actuales.
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Se trata de racionalizar todo. Poniendo de ejemplo el ministerio de justicia, que está sobrepasado, a lo mejor hay que dotarlo de nuevos medios y nuevos procedimientos para hacerlo eficiente  y ver realmente lo que esta sociedad necesita al respecto.
Pudiera ser que costase 100 millones de euros (nada comparable a los más de 40000 millones de rescate a la banca o 5000 del plan-E), o pudiera ser incluso que el ahorro presupuestario derivado de la simplificación de los procedimientos costease el gasto de los medios, y que la ocupación fuese la misma, pero más eficiente, o que incluso proporcionara recursos para servicios extras.

Esto es un planteamiento sobre este particular. Yo les pregunto a los políticos, cuáles son los suyos. A decir por lo que han hecho al respecto en los últimos veinte años, ninguno.

Lo dejo en este punto, para la 2ª parte





lunes, 12 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 5-10


REALIDAD SOCIAL





En lo que va de relato he introducido la situación de nuestro modelo social y he establecido, en dos partes, un esquema de funcionamiento de nuestro sistema económico.
Es momento de particularizar ese funcionamiento mediante la realidad, o las realidades de las que se acompañan, y de poner de relieve el grado de indefensión y de respuesta, en un sentido global… Será en otro bloque donde se detalle esa respuesta, posible y real, y toda clase de posibilidades.

Hay que decir varias cosas:
 Todas las transformaciones sociales que he citado están pensadas para optimizar la inversiones, focalizarlas, disminuir el gasto, etc., algunas de ellas incluso les cuesta al Capital cantidades importantes de dinero que no les importa pagar con tal de alcanzar los objetivos, los de llegar al diseño social que les interesa, incluso a muy largo plazo. Sin fecha, cuando lo permitan los acontecimientos. Una ley, hoy imposible, mañana será plausible, pasado, real.

 El Capital no está preocupado por lo que cobran los pensionistas, consecuencia de las cotizaciones pasadas, sino por la contención de las cotizaciones actuales, y eso lo tiene conseguido mediante los salarios (reforma laboral).En cierto sentido, el todavía aceptable poder adquisitivo de los jubilados les viene bien para mantener el consumo y enmascarar la realidad que subyace. Incluso una subida de las pensiones les puede venir bien si lleva aparejado un detrimento de determinadas partidas sociales en las que ellos tienen negocio.
Otra cosa es la enajenación de los bienes inmuebles por calamidad económica derivada de la merma de las pensiones, como parte de ese negocio, que ya incluso se está barajando o instrumentalizando fiscalmente para camuflar la realidad, para postergarla mediante ese autocrédito a cargo de la futura enajenación. Estos serían los fondos buitres, o su equivalente, actuando sobre las propiedades, y no sobre los alquileres.
Donde vemos, además, que tanto el éxito como el fracaso llevan  aparejada una oportunidad de negocio.

 A propósito de esos negocios, con pleno empleo el Capital prefiere (ha preferido) que los servicios los pague el Estado, pero con la tendencia actual, aunque eventualmente le pueda representar costes, prefiere asociar estos servicios (que de otra parte pueden gestionar él mismo) a la ocupación (que luego será la que sea), y dejar en precario al resto de la población. Es una cuestión de números.
Vemos que la bipolarización de la que hemos hablado, que es dividir a la sociedad entre los que tienen y los que no, es tanto como crear un mini-Estado, dentro del Estado, que surte de todos los servicios a los que pertenecen a él (público y privado: dos sociedades). Sobre todo cuando la cantidad y calidad de esos servicios crece y crecerá exponencialmente, lo que obliga, les obliga, a establecer un cortafuegos.

 Normalmente, las medidas que toman los gobiernos utilizan la realidad como argumento. Así, por ejemplo, las tomadas en la crisis (reforma laboral), se justificaban por el paro, el aumento de la prima de riesgo, el descenso de las inversiones extranjeras, y se presentaban como necesarias.
Una realidad que puede estar incluso provocada por el Capital. Así, por ejemplo, el BCE no compró deuda hasta que no se alcanzaron los objetivos, esto es, las modificaciones legislativas, y hasta dejar patente, como otro objetivo más, nuestra vulnerabilidad, la que siempre tiene el prestatario.

Una realidad que puede ser tan aplastante como que no hay dinero y que éste no sale debajo de las piedras, en un mundo en el que por mor de la globalización, esto es, la deslocalización, el dinero está donde el dinero quiere. Es esta deslocalización la que les da el poder político: el de constituirse como la nación virtual más influyente. Ésa es la verdadera realidad.

Una realidad que puede ser sobrevenida, como el incremento de la prima de riesgo (ya mencionada), o una insospechada subida del nivel de vida, que haga el mismo efecto sobre toda la economía que la reforma sobre los salarios. Fenómeno que ya pasó en España con el boom económico de los años sesenta, y que podría volver a ocurrir, por cuanto existe un poder económico que determina qué es lo mejor para el dinero o para alcanzar su modelo (y que se dará sí o sí con la última Reforma de las pensiones)

Una realidad que es nuestra realidad, la de que somos cada vez más longevos y la de que, acompañado a cualquier otro, está el problema sistémico endógeno de la esperanza de vida y la superpoblación, de difícil sostenimiento económico con el modelo actual.

En definitiva, junto a alguna realidad que es verdaderamente consustancial a nosotros mismos, y a nuestro momento evolutivo como especie, existe toda una suerte de realidades que son circunstancias introducidas por el propio sistema, y que el sistema presenta como ese conjunto de eventos que no parten de un actor concreto sino de su propia dinámica, por lo que no cabe reproche alguno, ni otra acción que la acomodación o la resignación.
Realidades que para unos se presentan como la cuartada perfecta.

 Dicho esto, hay quien fía todo al incremento de las pensiones vía impuestos y hay quien lo fía a un hipotético incremento de la población activa o incluso de la población propiamente dicha (solución que me recuerda a la planteada por los negocios piramidales y el engaño que esconde su progresión geométrica).
De acuerdo con todo lo anterior, ni el problema se va a solucionar con un incremento de la ocupación por doquier, que no se va a producir (ya hemos visto por qué), ni se va a solucionar con un paupérrimo incremento de las pensiones. Incremento que, aunque paupérrimo, no vamos a poder sufragar (mantener en el tiempo), dado que además, poco a poco, las futuras pensiones no sólo se verán mermadas por la proporcionalidad entre activos y pasivos sino –como sabemos– por la contribución real de esos activos.
La cuestión de las pensiones es sólo una cara del problema, pero una cara que sirve para dimensionarlo porque frente a otras cuestiones menos visibles (la de la ocupabilidad), que se enmascaran, se ocultan, se niegan, éste tiene reconocida una evolución, y un plazo de entrega.
El deterioro de las pensiones se puede cuantificar, y se puede cuantificar que hemos retrocedido veinte años, el deterioro de los salarios se puede cuantificar, y se puede cuantificar que hemos retrocedido veinte años. Pues bien, la clase media ha retrocedido veinte años también, y sufrido un deterioro que se puede cuantificar,  que viene representado por la pérdida de su capacidad adquisitiva y por el aumento de la distancia entre ella y el eslabón siguiente, el mismo aumento de distancia que ha hecho que los candidatos a clase media se tengan que ir fuera de España o algo peor.

La cuestión es que las mismas herramientas que se han presentado para desarticular este deterioro de veinte años, son las que se tienen para desarticular el deterioro de los siguientes veinte años (esto es, ninguna), con la particularidad de que ese segundo deterioro va más rápido, y el tercero más aún.
No hay herramientas porque se vive al día, a lo urgente, porque hay quien piensa que no es un problema mayor sino menor, y que por eso hay que dedicarle la atención justa, esto es, la obligada, o ninguna, y porque hay quien sabe que es así, pero lo quiere así, porque es su negocio.
No hay herramientas, no hay solución porque…

6º ...Como dije, hay un punto de inflexión, un cambio en la naturaleza del movimiento, para convertirse en un movimiento regresivo de velocidad creciente. Un movimiento como el que haría una bola que sube por una ladera pero que no llega hasta el final y desciende cada vez más rápidamente sin que nada la pueda frenar. Y nada lo puede frenar porque ahora más que nunca en la Historia el Capital domina todas las variables del movimiento.
Con el metaconocimiento tienen el software y con la robótica, el hardware, y si queremos el dinero como energía, es decir, las tres cosas que hacen de este sistema tecno-económico algo parecido a un ser vivo, al que nos podemos referir como “El Hombre del dinero

El Hombre del dinero es un ser vivo que se expande y se lo come todo. Uno que tiene el poder político, el económico y el tecnológico y tiene la capacidad de llevar a la sociedad en una dirección que a lo mejor no es la que ésta quisiera, dominando, llevándose al paso todo lo que encuentra, todo lo que somos.

El Hombre del dinero siempre ha invertido cuándo, cómo, y dónde ha podido obtener una rentabilidad, minimizando sus gastos. Ahora gran parte de la sociedad es prescindible para ese proceso inversor, es prescindible como gasto. Como es prescindible como gasto, es prescindible casi como sociedad, prescinde y seguirá prescindiendo, a no ser que una fuerza superior le obligue en un sentido contrario, si no, ése será su movimiento natural hasta el final, sin mirar para atrás.

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Estamos en un punto similar al que estábamos con el cambio climático hace dos décadas, cuando no nos lo terminábamos de creer.  Ahora que sí lo creemos casi nada ha cambiado, se sigue desforestando la selva amazónica, y se siguen haciendo todo tipo de cosas, precisamente por eso, porque quien lo hace lleva su movimiento natural hasta el final, sin mirar para atrás.
Lo que evidencia que mañana podrán bajar nuestra altura social sin oposición (sea cual sea) es que hoy las están bajando sin oposición. Mañana serán más fuertes. No lo necesitan, pero lo serán. Tal o cual cambio es una cuestión de oportunidad.
A propósito de lo anterior, del cambio climático, es muy fácil que en lo que queda de siglo se junten las dos problemáticas, razón de más para que ésta que estamos tratando, que depende exclusivamente del ser humano, la orientemos, y demos una respuesta, que nos permita afrontar la cuestión climática con otro espíritu y más posibilidades.

Quiero reseñar que junto a estas dos cuestiones no he querido meter al tercer mundo, porque si meto al tercer mundo y su problemática, la cuestión de las materias primas, el agua…, entonces, resultaríamos desbordados en el análisis.
Tampoco he querido sacar las pretensiones del Hombre del dinero más allá de las cuestiones meramente economicistas. Es decir, siendo éstas bien oscuras, no he querido buscar otras más oscuras. Ni asociar su comportamiento a una respuesta particular a esos otros problemas que he mencionado, que tenemos ahí como una bomba de relojería.
Y no he querido, porque, siendo tan claramente lesiva esta especie de subdesarrollo inducido, da igual verdaderamente cuáles puedan ser los objetivos finales, cuando estamos viendo ya las consecuencias iniciales.







miércoles, 7 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 4-10


ESQUEMA SOCIAL 2/2





Está claro que todos los cambios en las relaciones de producción han elevado la dignidad social de una clase salvo éste. Hemos pasado de unas relaciones de producción que fortalecían la clase media a otras que la deterioran o la suprimen, lo que se constituye en sí mismo un proceso de regresión social. 
La pregunta es por qué, qué lo ha producido y cómo se caracteriza su punto de inflexión, en qué se diferencia de una crisis o recesión.
(1) Existen factores externos que lo motivan:
Está la globalización-comparación. Esto ocurre cuando existen referencias externas en vías de desarrollo. El 2º mundo  quiere lo que el 1º, pero Capital del 1º quiere el modelo del 2º, su referencia: baja, por tanto, esa referencia.
Luego están las empresas intermedias, que  bajan la referencia en lo laboral y  pagan menos a los trabajadores. Si entre los trabajadores y las empresas se sitúa otra intermedia, lo que tienen a la vista los trabajadores es esa otra empresa intermedia, que tiene además menos capacidad económica, y por lo tanto paga menos.  Empresas intermedias (contratas y subcontratas) que las más de las veces pertenecen a la empresa matriz y están ahí precisamente con esta finalidad.
Y luego está la ingeniería financiera para eludir el pago de impuestos como es el caso de Apple en Irlanda, y de otras empresas, ya sea allí o en otros sitios.
Al respecto de esto último, estamos en un contexto similar al desarrollado por el feudalismo en la  “Caída del Imperio romano”. Unos de los principales factores que dio con la caída del imperio romano fue la organización en feudos, que se constituyó como una posibilidad de eludir los impuestos derivados del comercio porque la mayor parte del mismo era un comercio interno que no era fiscalizable.
Los dos hechos anteriores son, por tanto, la forma moderna de esto que hablamos, de feudalismo, y de declive porque sin dinero los imperios caen o se degradan.
(2)Todo eso está muy bien, pero, ¿qué es lo importante? ¿Dónde está la piedra angular de todo esto? ¿Qué es lo que marca la diferencia respecto a otras épocas del pasado, respecto a otras crisis sociales y económicas?
El verdadero hecho diferencial, lo que diferencia esta crisis de otra cualquiera es el conocimiento… En realidad no es el conocimiento sino su cualidad lo que representa un punto de inflexión respecto a cualquier otro momento anterior de la historia.
Históricamente todo el desarrollo social ha estado supeditado al avance del conocimiento y del manejo especializado y generalizado de las maquinas, y, aquí nos vemos ahora que, como consecuencia de la super-tecnificación, super-especialización, el Capital está consiguiendo desasirse o desprenderse de esta servidumbre, y con ella de toda dependencia.
El Capital ha estado esclavo del conocimiento (porque el conocimiento lo teníamos las personas de la clase media) y ha estado esclavo hasta que se ha creado un metaconocimiento que desliga el conocimiento de las personas, lo desubica.
¿Qué es el metaconocimiento? Bueno, pues lo mismo que las tareas manuales se mecanizaron y llevaron a procesos automáticos, ahora no sólo se ha conseguido mecanizar lo que hacemos sino lo que sabemos, es decir, que se han mecanizado nuestros conocimientos o nuestros procesos mentales y se han llevado fuera, a una máquina.
Establece un punto inflexión respecto a los años 90 porque frente a la provisión de la época anterior a esa fecha en la que se necesitaban personas portadoras de ese conocimiento, ahora se prescinde de ellas, porque el conocimiento está en la máquinas. Y de las personas precisa otro tipo de conocimiento. Es decir, el conocimiento ya no está en las personas, y el conocimiento que teníamos esas personas pues ya no le sirve, o lo obtiene de otra manera.
No tiene retorno porque se está liberando de lo único que le suponía una servidumbre, precisando sólo de aquellas nuevas aportaciones y sus implementaciones.
¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de la 4ª revolución industrial que está en marcha, que tenemos ahí a las puertas. Vamos ahora a nuestro segundo cuestionamiento, que va al hilo de esto.
(3) Lo que diferencia una crisis estructural de una sistémica es que ésta última no está motivada por algo circunstancial, sino por algo que, como es el caso, va a formar parte de nuestro ADN y cambia las superestructuras.
Si comparamos la crisis de los 70 con la del 2008, en la crisis de los 70 se alcanzaros cotas de paro del 27%, y otras variables con valores similares a la crisis actual del 2008.
La diferencia es que aquello fue una crisis, una contracción provocada por la expansión (de los 60 y parte de 70) y esto no. Allí la línea de crecimiento principal iba en ascenso porque todavía quedaba recorrido postindustrial, y su transición a la informatización del mismo.
Pero lo principal, dado que ahora tenemos mucho más recorrido tecnológico, es que allí la nueva masa social capacitada se solapó a la preexistente, la de ahora, asociada al metaconocimiento, no. Como veremos, es singular, es exótica. Donde vemos una primera repercusión social o punto de inflexión social de este metaconocimiento.
Sin esto el metaconocimiento sólo sería más conocimiento.
(4) ¿Cómo se da esto? Bueno, gran parte de lo que sabemos lo sabe una máquina, más y mejor que nosotros, y lo sabe utilizar mediante algoritmos para alcanzar un resultado.
Para saber lo que le pasa a un coche sólo hay que “meterlo en la máquina” (de análisis). No se necesita al operario cualificado, sólo al que cambia la pieza. Consecuencia: baja la clase media. Si nos damos cuenta, bajan las competencias y luego se adecua el salario a esas competencias.
Realmente la crisis del 2008 no ha sido nada  más que una adecuación generalizada entre competencias y salarios, principalmente en la Europa meridional, como dije, que era donde representaba un mayor problema.
Un traductor será sustituible al 90% mediante el cifrado de la voz: existe un metaconocimiento del lenguaje, pero es que algo tan delicado y sacralizado inicialmente por la sociedad como un diagnóstico médico puede ser reducido a la nada, a una mera rutina consistente en gestión y un elemento de decisión, apoyado en pruebas médicas que vienen ya con la lectura hecha, porque o son meros datos, o imágenes que el mismo sistema de análisis puede interpretar. 
El resultado intermedio es el descenso de la categoría profesional (baja la clase media) y la académica que la ampara. Eso es el Plan Bolonia). No se precisan licenciaturas, sólo grados o incuso diplomaturas reforzadas bajo demanda mediante másteres.
El resultado final es la emulación de esta tarea al 90% (que ya se está experimentando en la cuestión médica).
Emular y suplantar, es decir, tomar la identidad sobre algo en lo que antes tenía que estar una persona.
Ya hemos visto lo importante. Lo otro importante, parecido a la emulación, aunque distinto, es la  robotización. Ni siquiera el factor multiplicador de la producción es ahora o será a cargo de las personas, quedando el Capital liberado de ese principio de reciprocidad del que hablábamos.

¿EN QUÉ SE TRADUCE TODO ESTO?
En realidad, ni el metaconocimiento ni la robotización deberían ser dos elementos que nos preocupasen porque forman parte natural del desarrollo humano (el análisis del coche sino lo hace la máquina ya no hay quien pueda hacerlo).
El metaconocimiento tiene su lugar en nuestro momento histórico como sociedad… Que todo esté mecanizado y optimizado está bien si nosotros quedamos liberados de las servidumbres, no si adquirimos otras más insalvables, como es el caso.
Y es el caso porque… El factor insoslayable del metaconocimiento, junto al aumento de la esperanza de vida y la deficitaria empleabilidad por el predominio de las máquinas, nos deja a una masa social cada vez más inmensa y longeva, prescindible respecto a la ocupación ordinaria, y abocada a la subsistencia, y a la ejecución residual de trabajos basura no mecanizables. Y, con todo ello, a una clase media en vías de extinción.
Y, frente a ella, a los desarrolladores de las corporaciones, ese 1% que tienen el conocimiento que todavía no se ha podido mecanizar, o que, simplemente, han podido establecer algún vínculo con ellas y que disfrutan de los beneficios de estar en la capital del Imperio. Creándose, además, una superclase, que es media pero no lo suficientemente amplia como para ser tejido social.
La pérdida del tejido social amplio conformado por la clase media es una pérdida en sí misma porque –llamémosle revolución social o no–, representa la prueba del nueve respecto a la altura social de una sociedad, es decir, la única forma de constatar que el progreso y las oportunidades están socializados.
La clase media es la única forma de mostrarle a los desfavorecidos que existe un camino de progreso entre polos. Que existe un camino de progreso, en definitiva.
Lo contrario es la bipolarización social del pasado, proyectada hacia el futuro, a través de nuevos estándares, pero con infinidad de cosas similares, como es la baja ocupabilidad, es decir, la deficitaria oportunidad de encontrar el sustento.
Hablo de la clase media asalariada, porque la autónoma comercial ha sido engullida, donde ha interesado, mientras que el profesional liberal y autónomo, no lo es tanto. Hablemos de los centros comerciales, de las aseguradoras que llevan al autónomo al nivel de asalariado, es decir, lo engloba y luego le da ese estatus. De las mutuas y corporaciones médicas, que hacen lo propio con los profesionales por excelencia.
Al respecto de esta nueva clase media, Herbert Marcuse, escribió:
“Sus herederos históricos (de la revolución social) serían más bien los estratos que, de manera consciente, ocupan posiciones de control en el proceso social de la producción y que pueden detenerlo con mayor facilidad: los sabios, los técnicos, los especialistas, los ingenieros, etc. Pero no son más que herederos muy potenciales y muy teóricos puesto que al mismo tiempo son los beneficiarios bien remunerados y satisfechos del sistema.”
Vemos ya que ni bien remunerados ni satisfechos, y que excepto los verdaderamente indispensables son contratados a precio de saldo.
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Esto aunque se pueda querer entender, en virtud de las citas o las fuentes, como un alegato político ideologizado, no lo es, y tiene una representación en nuestro modelo:
Nosotros dijimos que hasta los años 90 la base se había estado alimentando de una forma, por parte del Capital, y a partir de los años 90 se había dejado de alimentar. Esto, en realidad, no es exactamente así. La realidad es que hasta los años 90 se alimentó de una forma y a partir de los años 90 se alimentó de otra.

Esto lo podemos ver más claramente en nuestro transistor, al que hemos colocado una pequeña circuitería, que es un divisor de tensión que nos permite fijar los valores de alimentación de la base.


Podemos decir que hasta los años 90, sobre una diferencia de potencial de 8 voltios (0 y 8), la alimentación de la Base era de 2 voltios, es decir, muy cercana al polo inferior, y con una corriente grande porque la masa social a la que había que alimentar era amplia. En cambio, a partir de los años 90, el potencial subió hasta los 5 o 6 voltios, es decir, cercano al polo superior, pero con una corriente pequeña porque la masa social de los desarrolladores era también pequeña.
Lo que se crea es una oligarquía, la de los indispensables, cercana al poder, económico en este caso, que nos recuerda mucho la que conformaban los caballeros frente al poder político en la Edad Media.
La pregunta es:
¿Si el 99% del trabajo se hace con el 1% de la población (no ahora, en un futuro), qué hace el resto? Esto es lo importante, lo que tenemos que resolver. De hecho, sin este problema, seguramente todo lo que hemos hablado no sería relevante tampoco.
Siendo además ese 99% frente al 1% la muestra palmaria de la bipolarización.

Cuánto más polarizada está una sociedad (menos alimentada está la base) más similar es a las sociedades antiguas. Nosotros vimos que si no se alimentaba la Base, el flujo de corriente va tomando curvas cada vez más pobres, (amplifica menos).


Pero si se suprime de forma significativa, puede ser que llegamos a la zona cercana a la zona de CORTE, en la que el transistor deja de funcionar como un amplificador para ser un interruptor, en estado OFF.
Esto llevado al sistema social supone el apagado del sistema, esto es, formas de funcionamiento próximas a las sociedades arcaicas con riquezas grandes y riquezas en circulación pequeñas.
Llevado a la cinta transportadora oceánica, por ejemplo, que ya comenté, es lo que ha dado lugar, pasando el CORTE, a las mini-glaciaciones a lo largo de la historia. Es decir, que las cosas tienen sus repercusiones.
No estamos diciendo que el Capital no haga sus negocios, el Capital los hace con dinero virtual, (ya lo sabemos) y lo hace, además, a través del transistor conformado por los desarrolladores, que aunque tiene una alimentación pequeña, es un transistor de alto poder amplificador, de alta ganancia, aunque el dinero resultante de la misma no llegue a sociedad.
Ese camino, el de la supresión de la base nos puede llevar a la regresión paulatina hasta niveles insospechados.
A nivel económico ya lo hemos visto. A nivel social, que va parejo, igual… Salimos de la esclavitud, pasando el CORTE hacia arriba, porque resultó ventajoso. Puede ser que entremos en ella, ahora o dentro de doscientos años, por lo mismo, porque resulte ventajoso, pasando el CORTE hacia abajo. O que incluso imploremos esa servidumbre porque no tengamos otra opción, por pura supervivencia.
Esto que puede parecer exagerado no lo es. Alcanzamos la jubilamos a los 65 porque se consideró y hubo una ley que lo amparaba. Ahora es posible (ya se está contemplando) que se pueda trabajar junto con la jubilación porque se considere y se establezca una ley que lo ampare. Después puede ser que la jubilación sea el 30% por ley también, después de diversas consideraciones. El esclavismo dejo de ser legal porque se consideró, y se estableció. El camino de vuelta es otra ley. Otra ley que no vendría sino a regular la situación de facto que vivirían las personas, y que viven ya algunas de ellas. Se diría: “Se acepta que no le pagues, pero cobíjalo”.  Pensemos en los trabajadores en riesgo de pobreza. Esto es un punto más. En 2008 ya estuvimos en situación crítica con un millón de familias sin ingresos en ninguno de sus miembros (esto en una de las sociedades más desarrolladas del primer mundo). Pensemos en un par de crisis concatenadas con 40% de paro. ¿Qué hacer sino buscar polos económicos para encontrar amparo?: feudalismo de última generación.
Todo esto no es ciencia ficción, es, como dije ya, el resultado de hacer líneas entre puntos y ver a dónde nos llevan. Existe una referencia inmediata en ese camino de regresión. No hablemos del tercer mundo, no hablemos incluso de China o Rusia… Hablemos de EEUU, que podría ser el paradigma de sociedad avanzada sin prestaciones, en un “sálvese el que pueda”, que es la descripción real y exacta del sueño americano, y un ejemplo de lo que debemos evitar en primera instancia, porque es un ejemplo (un ejemplo vivo) de lo que significa que entre el polo inferior y el superior no haya un camino y se tenga que acudir a un golpe de suerte para salir de la miseria personal.
Todo, todo, y cuando digo todo, es todo, está encaminado a ese plan:

La modificación a la baja del nivel educativo público y re-masterización del aprendizaje, la externalización de la actividad, la regulaciones de empleo por causas tecnológicas que tienen como objetivo que no estén conviviendo el empleo de calidad (y bien remunerado) con el otro, y descender así de un plumazo el nivel de referencia.  TODO.


viernes, 2 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 3-10

ESQUEMA SOCIAL 1/2




Partiendo de nuestro modelo básico de la pila o el salto, vamos a hacer una descripción de nuestro sistema económico y social. En realidad, un esquema en dos partes del mismo que precisa de algunas consideraciones previas.
1º Primero, quién es quién. En nuestro mundo están los que sacan los beneficios del capital acumulado y los que lo sacan de su trabajo como único capital: capital-no capital / derecha-izquierda (podríamos decir).
2º ¿Qué es lo que persigue el capital? El Capital está en la opinión de que todo lo que hay, todo lo que se paga parte de él. Todos los impuestos son impuestos a ellos (directa o indirectamente), como toda el agua es del alto de la cascada y toda la energía es del sol. Nosotros pagamos los impuestos, pero ellos pagan los salarios con los que pagamos los impuestos. En consecuencia, todo parte del flujo de la riqueza que quieren con el máximo retorno-flujo de vuelta o reflujo, y el mínimo gasto  o mínimas pérdidas.
Para el Capital, todo lo que no es gasto necesario es una especie de beneficencia impuesta.
3º Qué es lo que persigue el asalariado. Obtener como personas y como sociedad una parte significativa del factor multiplicador derivado de la fuerza del trabajo, de la plusvalía. Que haya un principio de reciprocidad entre el factor multiplicador y lo que repercute bien individualmente bien socialmente.
¿Como? Pues a partir del flujo inversión que pasa por sociedad y se puede quedar en ella, incluso se puede consolidar en el potencial inferior. De tal forma que en origen podríamos tener una diferencia de potencial de 8 voltios (0 y 8), pero luego, aunque sea 8V, sea 2 y 10, es decir, que uno aumente su potencial pero el otro aumente también el suyo.
4º Vemos que un polo quiere que suba su potencial V, y el otro que suba el suyo. Existen políticas destinadas a preservar una cosa u otra. Y existe diferente conceptualización hecha por unos y por otros sobre las diferentes partidas económicas sociales, vía presupuestos. Principalmente, por el carácter necesario o no del gasto (de acuerdo al concepto de gasto de cada uno).
Ocurre para una partida como la militar o la de educación, o el propio rescate a la banca. Para el trabajador el gasto en educación es la parte de su trabajo que revierte socialmente, y la militar la parte del gasto destinada a proteger cosas que no son enteramente de su propiedad y que merma el gasto social.
Para el capital, en cambio, la parte de educación es perdida, no la necesita o la puede obtener de otra forma más selectiva. En tanto que el gasto militar es algo que, si no estuviera a cargo del Estado, tendría que tenerlo el Capital a su propio cargo.
El rescate a la banca parte de los mismos presupuestos. Para unos es gasto que merma el gasto social, y para otros, para el Capital, es recuperar parte de aquello que ya se ha puesto en sociedad con el objetivo de mantener el potencial de su polo que se ha visto mermado por alguna circunstancia.
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Vemos que las cosas se ven en función de los que se sea: Capital-no capital/Derecha-izquierda (dijimos)/Contratado-contratador.
Nosotros, no nos engañemos, podemos ser ambas cosas y querer cosas distintas por una o por otra:
Por una cobrar lo máximo, y por la otra, generalmente, pagar lo mínimo.
Es por esto que, no podemos criminalizar los instintos, los intereses individuales. Tampoco aceptar, por supuesto, que el sistema se sistematice sobre uno de ellos, que la sociedad sea su expresión.
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5º Dicho esto, vamos a ver, apoyados en el modelo de la pila, cómo trabaja de verdad el sistema económico.
Hemos dicho que al capital le interesa que su potencial V sea elevado. Podríamos decir (Vc). Pero al Capital le interesa otra cosa. Al Capital le interesa también que la potencia sea la máxima posible. La potencia del sistema es algo que se puede cuantificar. En el caso de la pila es el producto del potencial por la intensidad de corriente (P=V.I).
¿Por qué quiere que sea máxima la potencia? Bueno, porque la potencia da idea de la capacidad del sistema. Pensemos que la potencia es la energía puesta en juego en un instante determinado. En consecuencia, en función de esa potencia será el valor del flujo de vuelta o reflujo, que a la postre será el que se consolide en el polo superior, en el potencial del Capital Vc.
Pero ocurre que la potencia máxima no la elegimos nosotros. La potencia del sistema viene definida por el propio sistema. Definida y limitada. Por ejemplo, el Capital podría querer vender 100 lavadoras, pero no puede vender 100 lavadoras. Por una cuestión de mercado.
Pongamos que puede vender 32 lavadoras. Pues ésa (32) es la potencia máxima del sistema a esos efectos. Ahora bien, suponiendo que puede vender 32 lavadoras, nosotros podemos darnos cuenta que mediante este producto (P=V.I) nosotros podemos obtener 32 de infinitas maneras.
Digamos dos de ellas: 8x4 y 4x8. Pues bien, esas dos maneras son las dos maneras preferentes por parte de cada uno de los polos. Donde vemos que ni siquiera a efectos de la potencia o la manera de obtenerla los interese de los polos coinciden.
El Capital, prefiere  8x4 mejor que 4x8 porque 8 es la riqueza acumulada (cuanto más elevada mejor), y 4 es la riqueza en circulación, puesta, expuesta: menos posibilidades de gasto o decaimiento del sistema. Es decir,  de que el sistema se agote o decaiga.
La masa social en cambio prefiere 4x8 porque 8 es la riqueza en circulación, el flujo de riqueza que pasa por sociedad, y, por consiguiente, cuanto más elevada mejor, más posibilidades de que ese flujo pase a formar parte de la sociedad, se socialice, y se consolide incluso, como dijimos, en el potencial inferior, participando así del desarrollo.
6º Nosotros hemos dicho que la potencia de la pila viene limitada, e igualmente la potencia del sistema económico, pero, en realidad, esto no es privativo de estos sistemas. Esto es algo que ocurre en  cualquier sistema físico. Pensemos por ejemplo en el motor de un coche de 60 caballos (CV). Pues 60 caballos es lo que tiene ese motor de ese coche, y no tiene más por mucho que lo queramos, es decir, por mucho que lo revolucionemos.
Podemos ver el comportamiento de ese motor del coche en su curva de trabajo. Siendo la potencia igual a las revoluciones por el par motor (P=Rv.Pm), si aumentamos las revoluciones, vamos aumentando el par motor, hasta llegar al punto en el que alcanza la potencia máxima. En ese punto de potencia máxima (Pmáx) tiene unos determinados valores de revoluciones y de par motor.

¿Qué ocurre si aumentamos las revoluciones? Pues que sigue el desarrollo de la curva, por ejemplo hasta otro punto que tiene la misma potencia máxima, pero tiene más revoluciones y tiene un par motor inferior.


Podemos darnos cuenta de que es lógico. Si esto la potencia es fija porque hemos llegado a la potencia máxima, y aumentamos un factor del producto, el otro tiene que disminuir necesariamente (siendo 32 fijo, con 32=4.8, si elevo el 4 hasta el valor 8, el valor 8 tiene que bajar a 4)
Esto es también lo que ocurre en el caso de la pila, para V e I (P=V.I): si aumentamos un factor, tiene que disminuir el otro necesariamente.
De hecho, es lo que ocurre por ejemplo en un transformador (pongamos el caso de un cargador de un móvil) entre lo que tenemos en el primario y el secundario, es decir, en la entrada y la salida. Tenemos la misma potencia en ambos lados, pero diferente pareja de valores, V e I.
Y esto es lo que ocurre en el sistema económico. Pero no sólo lo que ocurre sino lo que utiliza el Capital para optimizar sus procesos. ¿Qué es lo que busca el Capital? Pues obtener la misma potencia, es decir, la máxima, pero con diferente pareja de valores, es decir, con más riqueza acumulada y menos riqueza en circulación.
Nosotros dijimos que al Capital mejor que  4x8 le interesaba 8x4, pero en realidad le interesa 16x2, es decir, el mayor valor (posible) en el primer factor y el mínimo en el segundo.
Pero ocurre que cuando llega a la segunda pareja de valores desde la primera, aun teniendo la misma potencia, ocurre algo más... Y es que la curva de trabajo del sistema ya no es la original sino otra menos elevada, es decir, que cualquier retorno del sistema ya no lo hace por la primera, sino por la segunda, que es una curva más pobre, menos dinero en sociedad.
7º Lo anterior es lo usual. Y es lo que hace habitualmente o lo que ha hecho históricamente el Capital, salvo en determinados periodos en los que la potencia no está limitada o, por decirlo mejor, está limitada a un valor  mayor y existe un tránsito entre una limitación y otra, abriéndose oportunidades.
Esto es lo que ha ocurrido básicamente desde la 2ª guerra mundial hasta la sociedad post-industrial de los años 90. El Capital encuentra las condiciones para aumentar el flujo. Si ya la potencia no es 32, pongamos que es 64, ya no la alcanza mediante el producto 8x4.
Ya puede poner 8 como flujo, tal que  8x8=64
Cuando alcance 64 ya verá el Capital como optimiza eso, de acuerdo con lo que ya hemos hablado.
¿Por qué hace esto el Capital? Porque, como la potencia no está limitada, ve oportunidades de aumentar el flujo que le va a repercutir en un flujo de vuelta grande que es el que, como dijimos, se consolida luego en su potencial Vc.
Esto es lo que ocurrió en esos años a efecto del Capital, a efectos de la sociedad lo que ocurrió fue el surgimiento de la clase media: bienestar, capacitación, estatus; como consecuencia del aumento de ese flujo.
Vemos que ahora los intereses de ambos polos coinciden, y que ambos pueden subir o elevar su potencial, lo que ocurre cuando la potencia no está limitada.
8º Es tanto el beneficio que encuentra el Capital al aumentar el flujo que encuentra interesante en algún momento del periodo citado, concretamente a partir de los años 70, alimentarlo de una forma adicional. En consecuencia, no sólo alimenta a la sociedad a través del flujo inversor, sino con un flujo extra, necesario para aportar esas condiciones laborales, sociales, recursos económicos varios, para cultura, formación…, precisos para todo el desarrollo tecnológico que se estaba poniendo en marcha que, como dije, es lo que luego repercute en el reflujo.
Esto a efectos de "sociedad" se traduce en la consolidación y elevación de esa clase media que se había formado en el periodo anterior, y en desarrollo social, en definitiva.
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Vemos que, además de lo explicado, con la incorporación de este flujo adicional ha pasado algo en el sistema económico. Y es que hemos pasamos de un sistema de 2 polos a un sistema de 3 polos.
Podríamos decir que tenemos al Capital (C), a los empleados en origen (E), y a la base social que se había formado (B).
Es decir, que no sólo se produce un salto cuantitativo sino un salto cualitativo en el modelo económico.

Pues bien, también tenemos un modelo en la teoría de circuitos que es capaz de explicar este sistema económico, que es el transistor, que tiene el colector (C) el emisor (E) y la base (B).


¿Qué es un transistor? Pues un dispositivo electrónico que trabaja bajo un efecto físico que se llama el "efecto transistor", que tiene varias formas de trabajo, entre las cuales está la de trabajar como amplificador. Esto lo podemos ver o lo podemos reconocer porque es lo que se utiliza en las cadenas de sonido para amplificar los sonidos y, en definitiva, lo que se utiliza para amplificar cualquier señal electrónica.

¿Cómo funciona un amplificador? ¿Cómo amplifica? Bueno, pues alimentando convenientemente la Base, es decir, dándole una corriente adecuada, y polarizándola convenientemente respecto a los dos polos, pasa de una curva de trabajo (1) a otra curva de trabajo más elevada (2), y si lo alimentamos mejor, a otra más elevada aún (3), es decir, más riqueza en sociedad.
Si vamos al detalle de ese poder amplificador en el transistor, vemos que consiste en que tenemos una corriente grande, que es de potencia, podríamos decir  de valor 10, pero que no tiene forma. Y otra corriente pequeña, podríamos decir de valor 1,  que no tiene potencia pero tiene forma. El resultado es obtener una corriente con potencia y con forma, es decir, con la potencia de la primera y con la forma de la segunda.

Eso, en definitiva, es amplificar.      

En el sistema social, de forma análoga, tenemos una corriente grande, que es el flujo inversor. Y hay formas, representadas por todas las capacidades de base social que hay que amplificar, darle potencia, llevarlas a la realidad mediante el proceso inversor. Formas que naturalmente hay que alimentar, es decir,  meterlas en el sistema mediante una corriente. En realidad, tal como hacemos con la voz, que no es una cosa eléctrica y tenemos que meterla en el sistema, convertirla en algo eléctrico mediante un micrófono, para su amplificación.
Vemos que no es que el transistor sea un modelo para el sistema o explique al sistema. Es que el sistema económico funciona como un transistor porque los sistemas económicos bien alimentados mediante la incorporación de un elemento intermedio, constituido por su base social, funciona como un amplificador, porque funciona bajo el efecto transistor, que es como funcionan las sociedades modernas cuando no descuidan sus elementos precursores.
El efecto transistor es un caso particular de regulador que sirve para explicar  esto, en primera instancia, y toda modulación de un sistema de 2 polos afectado por un tercero,  o de una corriente grande afectada por otra pequeña. Como la que se da, dicho sea de paso, en la cinta transportadora oceánica que lleva el calor por todo el globo y da lugar al fenómeno del niño y la niña. Con sus diferentes fases del fenómeno, dicho sea de paso también, en función de las diferentes formas de trabajo del transistor.

9º Ocurre que en los años 90 hemos llegado, en efecto, a la potencia máxima ¿Qué es lo que hace el Capital? El Capital a partir de ahí trata de optimizar el sistema. No encuentra tan interesantes estas aportaciones que hace en la Base. ¿Qué es lo que quiere, por tanto? Reducir el gasto al mínimo: va quitando esas aportaciones. Si quita esas aportaciones, ¿qué es lo que ocurre?... Que pasa de una curva a otra inferior, y si la sigue quitando, de ésa a otra aún más inferior. ¿Por qué mecanismo? En realidad por el mecanismo este de la supresión de la base, pero, en definitiva, por este que vimos de la caída -conservando la potencia máxima- de una curva a otra inferior.

Esto se utiliza para la optimización de los procesos y como respuesta a una crisis o contracción después de un periodo de expansión. Aquí tenemos el periodo de expansión (línea azul), el periodo de contracción (línea amarilla) y la nueva referencia (línea naranja). Sirve por tanto para explicar cualquier crisis, incluida la del 2008. Queda por determinar si la crisis del 2008 es esto o algo más, es decir, si hay algo en la crisis del 2008 que no queda explicado con esto. Tal como planteábamos ya en el inicio y es el objeto de este trabajo. A eso vamos ahora…
10º Vemos que las mejoras sociales son mejoras circunstanciales para la producción. Todo lo que ha cedido el capital es o porque no ha tenido más remedio o porque lo ha necesitado y resultado beneficioso. Esto es así históricamente desde la emancipación de los esclavos, tal como refiere o desarrolla E.M. Staerman. Recogido en “La transición del esclavismos al feudalismo”, que cito, por su interés (aunque sea un poco largo).
 “Arrancando una concesión tras otra, los esclavos obtuvieron, a fines del siglo II y en el III, una modificación efectiva de su situación…
El esclavo a quien el amo no podía “comprar, vender, matar como al ganado” y que poseía, aunque sin derechos de propiedad, medios de producción, no era ya un esclavo en el sentido absoluto del término. Hacían falta otros métodos para obligarlo a trabajar, para extraer de él un plus-producto…
Las plantaciones esclavistas sólo eran posibles si se utilizaban los métodos más implacables para obligar a los esclavos a trabajar, y esos métodos estaban ya prohibidos…
El desarrollo de las fuerzas productivas sólo podía seguir un nuevo  camino, a saber, el de la creación, en el trabajador, de un estimulante para el trabajo, proporcionándole para ello medios de producción y reservándole cierta parte de su plus-producto…
Los latifundios se encontraban en muy otras condiciones que las villas… Si al aumentar el número de sus esclavos el amo de la villa aumentaba también los gastos para el mantenimiento de los mismos, los propietarios de latifundios, por el contrario, al adquirir nuevos trabajadores independientes aumentaban sólo sus ingresos.”
Donde queda reflejado claramente, como ya dije, que dejaron de ser esclavos porque le interesó al capital, porque así se especializaron y no estaban a cargo de su mantenimiento
11º De una forma u otra, todo lo que ha sido un impedimento para la producción, el Capital se ha encargado de echarlo a un lado. No sólo ha sido en la época citada. En el Renacimiento consigue sustituir o redefinir algunos de los pilares de la dogmática cristiana, que le suponían un freno al desarrollo. Tal como refiere Diana Wood en “El pensamiento económico medieval”.
“Se inicia la transformación en la consideración del comerciante, de hombre-usurero que saca beneficio sin transformar el producto, tomado como la peor casta en el seno de la iglesia, a comerciante hombre-benéfico para los intereses de la comunidad […] O, ésta de hombre rico-malvado que va al infierno, y pobre-bueno que va al cielo, por otra totalmente contrapuesta”.
12º Es Marx el que da forma a esta manera de operar el Capital a lo largo de la historia… Indicando que las motivaciones para modificar las relaciones  de producción son el agotamiento de las fuerzas de producción existentes (como las esclavistas), es decir, la inservibilidad del modelo vigente o la imposibilidad de optimizar el beneficio: al cambiar la base económica, se transforma más o menos rápidamente toda la superestructura.
13º La supresión del esclavismo es un cambio de la superestructura  o modificación de las relaciones de producción, más tarde lo fue la incorporación de la clase media, y ahora lo es su supresión… La supresión de la clase media como parte fundamental del modelo económico o la optimización económica del mismo.
Las nuevas relaciones de producción no contemplan la existencia de la clase media tal como la conocemos. Ahora tenemos, por tanto, las desmejoras sociales como mejoras para la producción. La pregunta es: ¿por qué esto es así, qué ha cambiado?

(Lo veremos en la siguiente entrega)