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jueves, 20 de septiembre de 2012

Resumen de la 4ª entrega de la Teoría social


BIPOLARIDAD POLÍTICA

En los capítulos precedentes de la teoría social hemos hablado de la bipolaridad económica como de algo (una desigualdad) inherente a nuestra realidad social y económica y, más allá de esto, como de un principio que la gobierna. El principio de bipolaridad, en realidad, subyace en todas nuestras relaciones y en todos los sistemas, sociales y físicos. Es por esto que, antes de seguir nuestro desarrollo y ahondar en la importancia de este comportamiento en los sistemas económicos, tenemos que extender el concepto a dichos sistemas sociales, y mostrar de qué modo esta bipolaridad, la bipolaridad política, es el motor de toda transformación social y antes de eso personal.
En efecto, estamos obligados a mostrar de qué modo el psicologismo resulta ser el fundamento de toda relación política (entre dos), dando lugar a toda una serie de encuentros y desencuentros, y de qué manera se pone y se ha puesto de manifiesto socialmente entre grupos o estamentos dando lugar a la lucha de clases.
Lo segundo es reflejo o extrapolación de lo primero, ahí su importancia, pero lo primero, además, está en la base de la educación, en lo que somos como individuos, en nuestra respuesta ante las cosas de la vida, etc. y se ve afectado enormemente por lo segundo. Existe de hecho una relación directa (implicación y complicación) entre los aspectos psicológicos y los sociológicos, y existe la posibilidad de establecer en un caso y otro formas de funcionamiento higiénicas y eficientes mediante la supresión de resistencias innecesarias, que es, en definitiva, la metodología aplicable a todos los sistemas (económicos y políticos) para alcanzar un perfecto funcionamiento, y la esencia de nuestro modelo.
Estas cuestiones las abordaremos y desarrollaremos más tarde, centrándonos aquí en la presentación (El hombre bipolar), y en los aspectos meramente sociales de la bipolaridad política y en cómo —de acuerdo con Marx— transforma a las sociedades mediante la transformación de las relaciones de producción (Bipolaridad del poder político). Posteriormente, hecho este análisis, estaremos en condiciones de establecer con precisión nuestro momento o altura social, esto es, en qué punto de las relaciones políticas y evolución social estamos, en función de las perspectivas de crecimiento económico y de las posibilidades del sistema vigente, lo que nos permitirá, conforme al esquema trazado sobre el efecto transistor, determinar las limitaciones del sistema y las condiciones para vencerlas o superarlas.

1. El hombre bipolar (4ª entrega)


En la 4ª entrega de la Teoría social se muestra de qué manera la bipolaridad está en la base de todas las cosas y el efecto transistor en la base cualesquiera dos cosas con una diferencia de potencial (desigualdad) afectada por un polo intermedio. La bipolaridad se pone de manifiesto de forma muy particular en cualquier relación entre individuos en tanto que nos comportamos unos frente a otros como polos, esto es, como elementos aislados que se pueden poner en comunicación estableciendo flujos entre ellos. Esta relación (de orden-1) puede evolucionar hacia el acercamiento de los polos (convergencia) y desde cierta convergencia hacia el alejamiento, hasta alcanzar cualquier estado de la curva característica. Unas más saludables que otras.[SIGUE]

sábado, 15 de septiembre de 2012

Primera comunicación transversal del 15-M

(mail enviado a los distintos grupos)
Esta debe de ser, casi sin duda, la primera comunicación transversal del 15-M, la primera que está dirigida y concierne a todos los colectivos que de una forma u otra han participado en dicho movimiento o forman parte del descontento social (ACAMPADAS, DRY, ASAMBLEAS CONSTITUYENTES, ATTAC, etc.)
Pretende ser una invitación a la reflexión general, que nos permita calcular dónde estamos, averiguar si se ha fallado en qué se ha fallado, qué se pretendía ser y qué se es, etc. y una oportunidad para sumar fuerzas (todas las fuerzas) y mejorar, lo que sin duda es condición sine quo non (necesaria pero no suficiente) para el éxito.
Este éxito está condicionado por muchos factores, factores que hoy por hoy lo hacen imposible. Por esto tenemos que mejorar. Desde esta iniciativa, nos hemos dedicado fundamentalmente a teorizar sobre las posibilidades del éxito, sobre la contemplación de esos factores, que son ausencias de estrategias e inconsistencias que medran su posibilidad, y, de forma análoga, sobre la necesidad de unificar criterios y priorizarlos al margen de que cada grupo pueda llevar una batalla particular o, lo que es lo mismo, sobre la necesidad de establecer una Teoría social o propuesta de sociedad que nos represente a todos, y que sirva como base o columna vertebral de todas las propuestas o acciones; y que, de otra parte, nos permita exportarla (hacerla entendible) al resto de la sociedad, como condición indispensable también de toda transformación que pretenda ser general.
Teorizar consiste fundamentalmente en plantear mil objeciones, en anticiparse y dar respuesta a todos los cuestionamientos, a todas las exigencias, y constituirse en referente claro, consiste en presentar un esquema claro de sociedad y una metodología clara para alcanzarlo: es imposible una transformación social en la dirección que queremos si no es comprendida y amparada por una amplia masa social.
Esto nos lleva a que este éxito no es el éxito de un grupo o un conjunto de grupos sino de una idea que está por encima de los grupos, de sus preferencias, de sus anhelos, de sus necesidades. Este éxito deberá tener una forma muy concreta que hay que definir (no vale cualquier forma de éxito).
La lucha, en consecuencia, también tiene que tener una forma muy concreta. Nosotros, como sociedad disconforme, anhelábamos un proceso de concienciación social, y lo tuvimos (el 15M), pero no expresaba exactamente lo que necesitábamos, luego se ha desplazado al conjunto de una deteriorada clase media, y tampoco representa exactamente lo que quereros, que, como siempre, no es lo que los interlocutores sociales de forma oportunista dicen que queremos. En efecto, incluso ésa parte de la sociedad que está pagando los platos rotos se cuestiona la oportunidad y conveniencia de una oposición férrea o una demanda circunstancialmente inasumible.
No representa lo que queremos porque se mueve una vez más  mediante la ley del balancín o lucha de fuerzas y contra-fuerzas (acción y reacción), y no mediante otra de vasos comunicantes que represente un salto cualitativo, el de una sociedad con una sola idea de sociedad. Hoy, en medio de esta crisis/regresión social ya no basta con reaccionar o contener, tampoco sirve establecer una pugna abierta y perdida de antemano sobre cuestiones que el conjunto de la sociedad  ve  (con meridiana claridad) que no pueden ser nada más que de una manera: la realidad económica manda, sólo vale un grado de aceptación y unas estrategias de futuro. Por ejemplo, no sirve de nada hacer un sufragio pidiendo que suban las pensiones, no sirve de nada ese alarde de democracia, ese derroche de buenismo, sólo sirve un emponderamiento de la riqueza (que no confiscación o adueñamiento), que haga posible esa demanda. No sirve de nada luchar contra la infinidad de efectos nefastos a los que da lugar un determinado marco socioeconómico, sólo sirve cambiar ese marco.
Pero no basta con decir lo que queremos, tenemos que saber decir cómo llegar hasta ello, cómo se conjuga el modelo de sociedad elegido con los recursos y las oportunidades, y la forma de hacerlo (es por esto que la teoría social tiene que ser una teoría económica), y hacerlo sin quebrar/parar la dinámica social (trasplantar un corazón parado no tiene mérito). Todo lo demás es un brindis al sol.
“¡Hay que eliminar los paraísos fiscales! Muy bien, pero cómo… ¡listo! Sacando la ley que elimina los paraísos fiscales…” ¡Estamos arreglados! ¿Cómo dar un mismo argumento que sirva, además de al sensato, al nihilista, al necesitado y al ignorante? A este público.
Dejemos de ser timoratos y soberbios. Dejemos de ser ingenuos y complacientes (y, por supuesto, manipulables). Seamos serios, demos los pasos que podemos dar. La aceptación de nuestra realidad es dolorosa, la aceptación de la realidad de los demás, también. Pero es imprescindible. Eso es crecer. La disyuntiva es hacerlo o eternizarnos en una acción dispersa e inefectiva.
Todos sabemos cómo se presenta esa acción dispersa. Todos sabemos diferenciar una acción verdadera de un ruido de fondo, como el que producen las abejas con las alas cuando se rozan unas con otras. Ellos también lo saben. La madurez social no sólo es respecto de lo que queremos y respecto de la forma de las soluciones sino respecto de la posibilidad de ser o no neutralizables, y esto va en función de lo que las acciones aparenten ser un mero ruido de fondo. Como dice la canción: “no quiero hablar de la lucha…, si no estamos preparados”.
La Sociedad Inversa es un ejercicio de madurez social, un cálculo de las verdaderas posibilidades, una identidad revolucionaria nueva: la del hombre que en su revolución contempla todas las cosas (o casi), la del hombre que no quiere ganar esta lucha de clases sino superarla. La Sociedad Inversa es un modelo de sociedad basado en la exigencia y la higiene social (principios).
Esta iniciativa, por su parte, tiene —para los efectos que se deriva de esta comunicación— una inevitable exigencia de partida o elementos de ajuste y sincronismo de la voluntad social, como antesala de la verdadera exigencia marcada por los elementos teóricos y la propia realidad, que presentamos de forma refundida a modo de Manifiesto.
Nota: Salvado esto, sólo sirve dar los pasos apropiados para conseguir una verdadera operativa entre los grupos interesados, y buscar y alcanzar el mismo compás (ya está bien de mover las alas), y con él la certeza de que se vaya hacia arriba o hacia abajo se está yendo hacia delante, hacia un sitio muy concreto y concretado. Esta operativa mínima vendrá en comunicación posterior y/o a través de la propia página.
 
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