CRITICA-R-SOCIAL


CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL

(se recoge las diez entradas de este trabajo)


PRESENTACIÓN

Hola a todos. Voy a comenzar una serie de vídeos que formará parte del material de "La sociedad inversa", que muy bien podría llamarse “Las cosas en su sitio”. Voy a lanzar una primera serie de 10 vídeos (5+5 tal vez) que trata un único tema. Dicho de forma breve exploro y cuestiono la viabilidad de nuestro sistema social tal como está diseñado. Es decir, sus expectativas como sistema, o la posibilidad de que caiga, como ya lo hiciera el romano, y otros tantos.
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Contemplar la posibilidad de que caigamos como sistema implica, para empezar, contemplarnos como sistema. La relación es superior a la de contemplarnos como sociedad o como mero entramado económico.
Ser parte de un sistema es algo diferente a ser parte del mercado en el que unos venden y otros compran, unos florecen y otros sucumben bajo sus leyes: las leyes del mercado; que es como terminamos entendiéndolo todos (entendiéndonos a nosotros mismos), y como lo entienden la mayoría de los políticos, según se desprende de lo que dicen y del ámbito de sus preocupaciones.
Abandonar o superar el concepto de sociedad y tomar el concepto de sistema es inevitable para alcanzar un análisis correcto de las situaciones y de las soluciones, pero no es fácil, dado que no tenemos creado un verdadero concepto de sistema asociado a la sociedad: tenemos que construirlo. Y no lo tenemos porque no ha venido a satisfacer una necesidad inmediata o puntual de nadie: nos apañamos con otras estructuras menores.
Esto lo hace parecer inútil o superfluo, pero no lo es:
Los economistas en vez de hablar de medidas económicas (contrarias unas a otras) deberían hablar de esto.
Los políticos en vez de hablar de medidas políticas (contrarias unas a otras) deberían hablar de esto.
Y los filósofos en vez de hablar, en vez de hablar de nada, deberían hablar de esto.
Sí que tiene utilidad, la que se deriva de las ideas completas y asépticas, la de encontrar una razón social de mayor jerarquía. Ideas que dibujarían nuestra realidad más allá de las opiniones interesadas, que ocultan y desvirtúan, con un movimiento de zig-zag, la verdadera dinámica de las sociedades…
Sabemos que existen una serie de condiciones de entorno que apuntan al agotamiento: la superpoblación, el cambio climático, las materias primas, el incremento de la esperanza de vida, etc. Con ellas, la cuestión planteada inicialmente estaría sobradamente justificada, pero más allá de estas condiciones de entorno, la razón de abordar esto (de expresarlo así) es porque entiendo que la interpretación correcta de los acontecimientos sociales actuales escapa de un análisis ordinario, de uno que no los contemple desde esa perspectiva histórica, la de los grandes cambios…
Estoy hablando de transformación de las superestructuras económicas y de las deficiencias sistémicas a las que da lugar.
En efecto, frente a las deficiencias sistémicas endógenas, internas nuestras, podríamos decir, geo-antropológicas, están las deficiencias sistémicas del sistema económico (que son, las que verdaderamente quiero tratar aquí), que condicionan el alcance real de las anteriores, y el éxito de desarrollo social, incluso la pervivencia de nuestra forma de cultura.
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Todo esto se puede decir o plantear en realidad de otra forma, de una más prosaica. En este caso, atendiendo a esos hechos de la actualidad, que no son otros que la crisis económica última, la cuestión es saber  si esa crisis es una crisis más, o es algo más que una crisis. (a pesar de su aparente conclusión o superación).
Todavía se puede decir de otra forma:
¿No nos ha lanzado esta crisis a un nuevo orden social?
Dado que esta crisis ha afectado a la parte meridional de Europa (Grecia, España), la cuestión sería, si no es esta crisis un ajuste local para ese nuevo orden (orientado al mismo), a uno que ya tiene establecidos sus fundamentos. Fundamentos que tendremos que encontrar y destacar.
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Son tres formas de expresarlo porque representan tres aspectos de la misma cuestión, la cuestión que hay bajo los hechos accidentales asociados a los mercados, que sin embargo no han dado lugar a un análisis o a una corrección como la habida tras la crisis del 29. ¿Por qué? Esa es la cuestión. La cuestión que me lleva, además, a toda una  “Crítica de la razón social

Valga esto como título de este bloque de 10 vídeos, del que éste ha sido, a modo de presentación, el primero de ellos.


INTRODUCCIÓN 


(PRIMERO)

(I) A mí, para empezar, sobre el modelo económico actual y sus implicaciones sociales se me ocurren cuatro preguntas:
1ª. ¿Es un modelo de proporcionalidad directa? Es decir, más altura tecnológica implica más altura social.
2ª. ¿Es un modelo que trabaja en la zona de trabajo más beneficiosa para el sistema y para la sociedad?
3ª. Caso de que no, ¿trabaja en una zona que nos pueda llevar a un problema sistémico?
4ª. ¿Hay indicios ya de ese problema sistémico?

Pero antes de responder a estas preguntas deberíamos ponernos en situación, es decir, ahondar en lo que las motivan, y caracterizar el sentido de la “altura tecnológica” reseñada en la pregunta inicial. Justificar su uso.
Y antes de esto, como punto de partida, circunscribir la altura social de las cuestiones a la del primer mundo, que es el que nos sirve de referente para el desarrollo.
(Si el test no lo pasa el primer mundo, qué podremos decir de los otros)

Dicho esto, vemos que ya en la primera pregunta-cuestión estamos enfrentando la altura social con la forma de alcanzarla. Son dos cosas distintas:
Los sistemas sociales tienen formas de trabajo y luego las sociedades pueden ser su resultado fiel, o no serlo.

La cuestión, en realidad, no es extraña… Si nosotros hiciéramos este tipo de análisis sobre el Imperio romano, diríamos que “su desarrollo estuvo fundamentado en la conquista y romanización, en la dominación, pero que el algún momento la ampliación de las fronteras no se tradujo en riqueza para el Imperio”. Aunque en apariencia la sociedad (romana) seguía funcionando igual, en realidad había cambiado su forma de trabajo. 
Vemos que entre la causa (el motor de la riqueza) y el efecto (la riqueza) hay un factor de proporcionalidad, que ha cambiado de directa a inversa, y otro de retardo: aunque cese la causa no es inmediato ver el efecto.
Veremos que nuestra realidad, en verdad, no es muy distinta. A pesar de parecer estar en el TOP de  la evolución social, o tal vez por ello.

(II) A diferencia del romano, nuestro desarrollo social está basado en el desarrollo tecnológico… Ha pasado o hemos pasado de sociedad industrial a post-tecnológica, con unas implicaciones económicas, o, si se quiere, a un modelo económico sobre la base del desarrollo tecnológico y la información.
Desarrollo tecnológico que se constituye en un elemento de transformación social (siempre lo ha sido). La romanización también lo fue. Queda por determinar si nuestro desarrollo social va hacia la liberación o hacia la dominación (como el romano), porque se fundamente en esa dominación (como el romano).
Queda por determinar esto porque derivado de ese carácter dependerá la forma real de ese desarrollo, la altura social real a la que se puede dar lugar o aspirar. La pregunta a este respecto sería, al margen de la inevitable pérdida de intimidad por causas tecnológicas, y reconociendo la liberación (gracias a la tecnología) de determinadas servidumbres, si no nos está llevando esa tecnología a un futuro ya determinado y excesivamente calculado en todos los ámbitos sin que podamos tener una respuesta o capacidad de decisión. O, incluso, si no nos está llevando hacia formas sociales degradadas.

No confundamos esto con un relato retro o distópico al uso, aunque tenga sus elementos… La dominación no viene representada sólo por la estandarización tecnológica o acomodación de nuestras vidas al hecho tecnológico (datos, móviles, redes...), que también, sino por cómo el hecho tecnológico se hace modo de vida a través de un pertinente marco jurídico (y pertinaz), y la inclusión (mediante él) de determinadas condiciones de dependencia y de subsistencia.
Ejemplo de esto es la modificación de la relaciones de producción o contractuales habidas en la última reforma laboral  por cuestiones que se derivan, como veremos, de ese estándar tecnológico.
Aquí es donde se establece la conexión entre tecnologíamarco jurídico y dominación, donde vemos que no es proyección de futuro o distopía sino una realidad regulada incluso jurídicamente
Esto establece un camino, tal vez de no retorno. Establece una forma de proceder, tal vez un plan, es decir, una forma de proceder calculada. Tan calculada que, como dije, no ha dado lugar a preguntar o preguntarse nadie qué pasó en 2008 (tal como se hizo en el 29), tal vez porque ya lo sepan sobradamente, y estén conformes.

Al respecto, Herbert Marcuse, en el hombre unidimensional, escribió:
“La productividad y el crecimiento potencial de este sistema (tecno-económico) estabilizan la sociedad y contienen el progreso técnico dentro del marco de la dominación. La razón tecnológica se ha hecho razón política”.

Y todo ello, como dije, sin respuesta posible. La secuencia es tan calculada, acelerada e inclusiva (diría enajenante), que no la tenemos.

Ahora todo está prácticamente planificado. Todo nuestro futuro está prácticamente determinado por la tecnología, que determina los aspectos laborales (como ya he indicado) y los lúdicos de nuestras vidas, y con ello todo nuestro mundo. Sin posibilidad de escape. Sin ponernos dramáticos, se podría coger secuencias de media docena de películas de ciencia ficción y saber cómo van a ser nuestras vidas, precisamente porque no es ciencia ficción.  Ciencia ficción era lo de Julio Verne, ahora es trazar una línea recta entre dos puntos y saber ya todos los puntos de la línea.

(III) Dicho esto, es el momento de retomar nuestras preguntas, y, ya sabiendo lo que significa cada cosa, decir, anticipar, o postular:
Que en nuestro sistema no hay proporcionalidad directa entre la altura tecnológica y la altura social, y que no trabaja en la mejor zona, lo que nos puede llevar a un problema sistémico, del que hay indicios ya.

Si no hay proporcionalidad directa y sí la hubo, quiere decir que se ha producido un punto de inflexión (esto es importante), que pone en evidencia el cambio en la forma de trabajo, y, todas las consecuencias, aunque no sean enteramente visibles por causa del retardo. La cuestión ahora es determinar ese punto de inflexión, que es la muestra evidente de la regresión social. 

Lo mismo nos da observar el cambio de proporcionalidad entre las dos fases de trabajo y encontrar el punto de inflexión, que encontrar el punto de inflexión y caracterizar luego ese cambio de proporcionalidad. Nosotros vamos a hacer fundamentalmente lo primero.

(SEGUNDO)

Para hacer esto, nosotros vamos a tratar el sistema económico como un sistema físico, visto desde fuera para observar su dinámica de funcionamiento.
El sistema físico más elemental que representa al Sistema económico es una pila de 2 polos (+ -) (dinero/no dinero), entre los que podemos establecer un flujo, como el que hemos establecido o podemos establecer en un pequeño circuito eléctrico.
Los parámetros esenciales de esta pila son el voltaje que da idea de la carga acumulada en uno de sus polos y la intensidad de corriente que da idea de la carga en movimiento en forma de flujo, entre ambos polos.
En el caso del sistema económico, los parámetros esenciales serían la riqueza acumulada en uno de sus polos, y la riqueza en movimiento en forma de flujo entre ambos polos, en el circuito que podemos establecer en sociedad.

Podemos igualmente establecer una analogía entre el circuito y un salto de agua, una cascada. Se ve la analogía más completa si ponemos el circuito de forma alargada o unifilar.

Algo que comparten los dos modelos, el de la pila, o eléctrico, y el del salto de agua con el de la realidad que tratamos de representar (el sistema económico), es que si tenemos las cargas o el agua arriba y pasan abajo, dejan de estar arriba, es decir, que los sistemas se agotan.
Esto es algo que le ocurre a una pila que ponemos por ejemplo en un dispositivo electrónico: la carga pasa abajo y si originariamente tenía 9 voltios, pues al final ese voltaje decae.
Y esto es lo que ocurre en el sistema económico. Por decirlo mejor, lo que ocurriría si de forma paralela no estableciéramos un flujo de vuelta, ascendente, o reflujo que, a medida que la riqueza baja, haga que suba, y se mantenga el polo superior a su potencial. De hecho, tal como ocurre en el sistema eléctrico de nuestras casas, donde hay 220 voltios y siempre hay 220 porque existe un generador en la central eléctrica que a medida que las cargas caen, las va elevando, las va reponiendo, manteniendo el potencial a ese valor de 220, o al que queramos establecer.

Tratar nuestro sistema social como un sistema físico es tratarlo de forma aséptica, No tiene otra finalidad ni más misterio.
La primera verdad aséptica o principio (además de lo que hemos expresado respecto al agotamiento), es que si no existe diferencia de potencial entre polos implica que no hay flujo. Es decir, que nuestro sistema, el de la pila y el económico, está basado en la desigualdad. Otra cosa es la gestión de la desigualdad, pero, salvado esto, lo cierto es que si yo tengo, en el caso del sistema eléctrico, los dos polos o los dos terminales al mismo nivel, no hay movimiento de carga. Y que para que exista ese movimiento tenemos que elevar potencial, como ya indiqué, dándole carga. A partir de ahí sí se puede establecer ese flujo.
En el caso del sistema económico tendríamos que elevar el potencial acumulando riqueza en uno de los polos, mediante el ahorro o cualquier otro sistema. A partir de ahí, igualmente, si se puede establecer ese flujo.

Por la física tenemos un cambio de perspectiva, somos capaces de ver las cosas desde fuera, con cierta lejanía.
Por la física hemos sido capaces de esquematizar la realidad mediante 2 estados (+ / -) de forma aséptica.
Pero por la física tenemos también la capacidad o cuando menos la posibilidad de adaptarnos a esa realidad para explicarla, para ver otra realidad subyacente más amplia (si la hay), y establecer así un nuevo paradigma.

Eso es la física. Primero la física de Aristóteles, luego la de Newton, Einstein, y otros, con más posibilidades cada vez. Esto es inevitable para seguir avanzando.

Tratar nuestro sistema social como un sistema físico, como un sistema, a secas, es tener igualmente la capacidad de establecer un nuevo paradigma, o comprender el hecho o la necesidad de tenerlo. Ya hemos planteado esa necesidad a partir de la existencia del punto de inflexión.

Para un sistema físico, tener un nuevo paradigma que explique la realidad es tener un mundo físico distinto, otra realidad.  Pensemos la física cuántica frente a la clásica, es otra dimensión inventamos un modelo pero descubrimos un mundo. Es decir, el modelo nos hace visible ese mundo, o esa realidad que estaba ahí.
Para un sistema social, un nuevo paradigma es necesariamente otra realidad también. Deja de ser paradigma para ser Estadio social o cultural.

En ambos casos, descubrir la realidad es descubrir nuestras posibilidades de ser. Pero ocurre que mientras que en otras áreas los modelos han evolucionado en sociedad estamos funcionando con el primer esquema, con el primero que hicimos.
Necesitamos un modelo que supere el conocimiento de la primera percepción que tuvimos del mundo, que representa una simplificación, una versión mala y pobre de nosotros mismos, que nos arrastra a un proyecto de sociedad abocado al fracaso por defecto de diseño, que se agota porque no tiene recursos internos para afrontar o incluir toda su realidad (toda su exigencia). Se disgrega, invierte su proporcionalidad, o las dos cosas.
De ahí la necesidad de otro paradigma bien distinto para los próximos 1000 o 2000 años. Y supuesto, que se ha invertido la proporcionalidad, la de alcanzarlo ya, o en los próximos 100.
Supuesto que desarrollaré en lo que sigue.


ESQUEMA SOCIAL 1/2



Partiendo de nuestro modelo básico de la pila o el salto, vamos a hacer una descripción de nuestro sistema económico y social. En realidad, un esquema en dos partes del mismo que precisa de algunas consideraciones previas.
1º Primero, quién es quién. En nuestro mundo están los que sacan los beneficios del capital acumulado y los que lo sacan de su trabajo como único capital: capital-no capital / derecha-izquierda (podríamos decir).
2º ¿Qué es lo que persigue el capital? El Capital está en la opinión de que todo lo que hay, todo lo que se paga parte de él. Todos los impuestos son impuestos a ellos (directa o indirectamente), como toda el agua es del alto de la cascada y toda la energía es del sol. Nosotros pagamos los impuestos, pero ellos pagan los salarios con los que pagamos los impuestos. En consecuencia, todo parte del flujo de la riqueza que quieren con el máximo retorno-flujo de vuelta o reflujo, y el mínimo gasto  o mínimas pérdidas.
Para el Capital, todo lo que no es gasto necesario es una especie de beneficencia impuesta.
3º Qué es lo que persigue el asalariado. Obtener como personas y como sociedad una parte significativa del factor multiplicador derivado de la fuerza del trabajo, de la plusvalía. Que haya un principio de reciprocidad entre el factor multiplicador y lo que repercute bien individualmente bien socialmente.
¿Como? Pues a partir del flujo inversión que pasa por sociedad y se puede quedar en ella, incluso se puede consolidar en el potencial inferior. De tal forma que en origen podríamos tener una diferencia de potencial de 8 voltios (0 y 8), pero luego, aunque sea 8V, sea 2 y 10, es decir, que uno aumente su potencial pero el otro aumente también el suyo.
4º Vemos que un polo quiere que suba su potencial V, y el otro que suba el suyo. Existen políticas destinadas a preservar una cosa u otra. Y existe diferente conceptualización hecha por unos y por otros sobre las diferentes partidas económicas sociales, vía presupuestos. Principalmente, por el carácter necesario o no del gasto (de acuerdo al concepto de gasto de cada uno).
Ocurre para una partida como la militar o la de educación, o el propio rescate a la banca. Para el trabajador el gasto en educación es la parte de su trabajo que revierte socialmente, y la militar la parte del gasto destinada a proteger cosas que no son enteramente de su propiedad y que merma el gasto social.
Para el capital, en cambio, la parte de educación es perdida, no la necesita o la puede obtener de otra forma más selectiva. En tanto que el gasto militar es algo que, si no estuviera a cargo del Estado, tendría que tenerlo el Capital a su propio cargo.
El rescate a la banca parte de los mismos presupuestos. Para unos es gasto que merma el gasto social, y para otros, para el Capital, es recuperar parte de aquello que ya se ha puesto en sociedad con el objetivo de mantener el potencial de su polo que se ha visto mermado por alguna circunstancia.
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Vemos que las cosas se ven en función de los que se sea: Capital-no capital/Derecha-izquierda (dijimos)/Contratado-contratador.
Nosotros, no nos engañemos, podemos ser ambas cosas y querer cosas distintas por una o por otra:
Por una cobrar lo máximo, y por la otra, generalmente, pagar lo mínimo.
Es por esto que, no podemos criminalizar los instintos, los intereses individuales. Tampoco aceptar, por supuesto, que el sistema se sistematice sobre uno de ellos, que la sociedad sea su expresión.
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5º Dicho esto, vamos a ver, apoyados en el modelo de la pila, cómo trabaja de verdad el sistema económico.
Hemos dicho que al capital le interesa que su potencial V sea elevado. Podríamos decir (Vc). Pero al Capital le interesa otra cosa. Al Capital le interesa también que la potencia sea la máxima posible. La potencia del sistema es algo que se puede cuantificar. En el caso de la pila es el producto del potencial por la intensidad de corriente (P=V.I).
¿Por qué quiere que sea máxima la potencia? Bueno, porque la potencia da idea de la capacidad del sistema. Pensemos que la potencia es la energía puesta en juego en un instante determinado. En consecuencia, en función de esa potencia será el valor del flujo de vuelta o reflujo, que a la postre será el que se consolide en el polo superior, en el potencial del Capital Vc.
Pero ocurre que la potencia máxima no la elegimos nosotros. La potencia del sistema viene definida por el propio sistema. Definida y limitada. Por ejemplo, el Capital podría querer vender 100 lavadoras, pero no puede vender 100 lavadoras. Por una cuestión de mercado.
Pongamos que puede vender 32 lavadoras. Pues ésa (32) es la potencia máxima del sistema a esos efectos. Ahora bien, suponiendo que puede vender 32 lavadoras, nosotros podemos darnos cuenta que mediante este producto (P=V.I) nosotros podemos obtener 32 de infinitas maneras.
Digamos dos de ellas: 8x4 y 4x8. Pues bien, esas dos maneras son las dos maneras preferentes por parte de cada uno de los polos. Donde vemos que ni siquiera a efectos de la potencia o la manera de obtenerla los interese de los polos coinciden.
El Capital, prefiere  8x4 mejor que 4x8 porque 8 es la riqueza acumulada (cuanto más elevada mejor), y 4 es la riqueza en circulación, puesta, expuesta: menos posibilidades de gasto o decaimiento del sistema. Es decir,  de que el sistema se agote o decaiga.
La masa social en cambio prefiere 4x8 porque 8 es la riqueza en circulación, el flujo de riqueza que pasa por sociedad, y, por consiguiente, cuanto más elevada mejor, más posibilidades de que ese flujo pase a formar parte de la sociedad, se socialice, y se consolide incluso, como dijimos, en el potencial inferior, participando así del desarrollo.
6º Nosotros hemos dicho que la potencia de la pila viene limitada, e igualmente la potencia del sistema económico, pero, en realidad, esto no es privativo de estos sistemas. Esto es algo que ocurre en  cualquier sistema físico. Pensemos por ejemplo en el motor de un coche de 60 caballos (CV). Pues 60 caballos es lo que tiene ese motor de ese coche, y no tiene más por mucho que lo queramos, es decir, por mucho que lo revolucionemos.
Podemos ver el comportamiento de ese motor del coche en su curva de trabajo. Siendo la potencia igual a las revoluciones por el par motor (P=Rv.Pm), si aumentamos las revoluciones, vamos aumentando el par motor, hasta llegar al punto en el que alcanza la potencia máxima. En ese punto de potencia máxima (Pmáx) tiene unos determinados valores de revoluciones y de par motor.
¿Qué ocurre si aumentamos las revoluciones? Pues que sigue el desarrollo de la curva, por ejemplo hasta otro punto que tiene la misma potencia máxima, pero tiene más revoluciones y tiene un par motor inferior.


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Podemos darnos cuenta de que es lógico. Si esto la potencia es fija porque hemos llegado a la potencia máxima, y aumentamos un factor del producto, el otro tiene que disminuir necesariamente (siendo 32 fijo, con 32=4.8, si elevo el 4 hasta el valor 8, el valor 8 tiene que bajar a 4)
Esto es también lo que ocurre en el caso de la pila, para V e I (P=V.I): si aumentamos un factor, tiene que disminuir el otro necesariamente.
De hecho, es lo que ocurre por ejemplo en un transformador (pongamos el caso de un cargador de un móvil) entre lo que tenemos en el primario y el secundario, es decir, en la entrada y la salida. Tenemos la misma potencia en ambos lados, pero diferente pareja de valores, V e I.
Y esto es lo que ocurre en el sistema económico. Pero no sólo lo que ocurre sino lo que utiliza el Capital para optimizar sus procesos. ¿Qué es lo que busca el Capital? Pues obtener la misma potencia, es decir, la máxima, pero con diferente pareja de valores, es decir, con más riqueza acumulada y menos riqueza en circulación.
Nosotros dijimos que al Capital mejor que  4x8 le interesaba 8x4, pero en realidad le interesa 16x2, es decir, el mayor valor (posible) en el primer factor y el mínimo en el segundo.
Pero ocurre que cuando llega a la segunda pareja de valores desde la primera, aun teniendo la misma potencia, ocurre algo más... Y es que la curva de trabajo del sistema ya no es la original sino otra menos elevada, es decir, que cualquier retorno del sistema ya no lo hace por la primera, sino por la segunda, que es una curva más pobre, menos dinero en sociedad.
7º Lo anterior es lo usual. Y es lo que hace habitualmente o lo que ha hecho históricamente el Capital, salvo en determinados periodos en los que la potencia no está limitada o, por decirlo mejor, está limitada a un valor  mayor y existe un tránsito entre una limitación y otra, abriéndose oportunidades.
Esto es lo que ha ocurrido básicamente desde la 2ª guerra mundial hasta la sociedad post-industrial de los años 90. El Capital encuentra las condiciones para aumentar el flujo. Si ya la potencia no es 32, pongamos que es 64, ya no la alcanza mediante el producto 8x4.
Ya puede poner 8 como flujo, tal que  8x8=64
Cuando alcance 64 ya verá el Capital como optimiza eso, de acuerdo con lo que ya hemos hablado.
¿Por qué hace esto el Capital? Porque, como la potencia no está limitada, ve oportunidades de aumentar el flujo que le va a repercutir en un flujo de vuelta grande que es el que, como dijimos, se consolida luego en su potencial Vc.
Esto es lo que ocurrió en esos años a efecto del Capital, a efectos de la sociedad lo que ocurrió fue el surgimiento de la clase media: bienestar, capacitación, estatus; como consecuencia del aumento de ese flujo.
Vemos que ahora los intereses de ambos polos coinciden, y que ambos pueden subir o elevar su potencial, lo que ocurre cuando la potencia no está limitada.
8º Es tanto el beneficio que encuentra el Capital al aumentar el flujo que encuentra interesante en algún momento del periodo citado, concretamente a partir de los años 70, alimentarlo de una forma adicional. En consecuencia, no sólo alimenta a la sociedad a través del flujo inversor, sino con un flujo extra, necesario para aportar esas condiciones laborales, sociales, recursos económicos varios, para cultura, formación…, precisos para todo el desarrollo tecnológico que se estaba poniendo en marcha que, como dije, es lo que luego repercute en el reflujo.
Esto a efectos de "sociedad" se traduce en la consolidación y elevación de esa clase media que se había formado en el periodo anterior, y en desarrollo social, en definitiva.
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Vemos que, además de lo explicado, con la incorporación de este flujo adicional ha pasado algo en el sistema económico. Y es que hemos pasamos de un sistema de 2 polos a un sistema de 3 polos.
Podríamos decir que tenemos al Capital (C), a los empleados en origen (E), y a la base social que se había formado (B).
Es decir, que no sólo se produce un salto cuantitativo sino un salto cualitativo en el modelo económico.
Pues bien, también tenemos un modelo en la teoría de circuitos que es capaz de explicar este sistema económico, que es el transistor, que tiene el colector (C) el emisor (E) y la base (B).

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¿Qué es un transistor? Pues un dispositivo electrónico que trabaja bajo un efecto físico que se llama el "efecto transistor", que tiene varias formas de trabajo, entre las cuales está la de trabajar como amplificador. Esto lo podemos ver o lo podemos reconocer porque es lo que se utiliza en las cadenas de sonido para amplificar los sonidos y, en definitiva, lo que se utiliza para amplificar cualquier señal electrónica.
¿Cómo funciona un amplificador? ¿Cómo amplifica? Bueno, pues alimentando convenientemente la Base, es decir, dándole una corriente adecuada, y polarizándola convenientemente respecto a los dos polos, pasa de una curva de trabajo (1) a otra curva de trabajo más elevada (2), y si lo alimentamos mejor, a otra más elevada aún (3), es decir, más riqueza en sociedad.

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Si vamos al detalle de ese poder amplificador en el transistor, vemos que consiste en que tenemos una corriente grande, que es de potencia, podríamos decir  de valor 10, pero que no tiene forma. Y otra corriente pequeña, podríamos decir de valor 1,  que no tiene potencia pero tiene forma. El resultado es obtener una corriente con potencia y con forma, es decir, con la potencia de la primera y con la forma de la segunda.

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Eso, en definitiva, es amplificar.      

En el sistema social, de forma análoga, tenemos una corriente grande, que es el flujo inversor. Y hay formas, representadas por todas las capacidades de base social que hay que amplificar, darle potencia, llevarlas a la realidad mediante el proceso inversor. Formas que naturalmente hay que alimentar, es decir,  meterlas en el sistema mediante una corriente. En realidad, tal como hacemos con la voz, que no es una cosa eléctrica y tenemos que meterla en el sistema, convertirla en algo eléctrico mediante un micrófono, para su amplificación.
Vemos que no es que el transistor sea un modelo para el sistema o explique al sistema. Es que el sistema económico funciona como un transistor porque los sistemas económicos bien alimentados mediante la incorporación de un elemento intermedio, constituido por su base social, funciona como un amplificador, porque funciona bajo el efecto transistor, que es como funcionan las sociedades modernas cuando no descuidan sus elementos precursores.
El efecto transistor es un caso particular de regulador que sirve para explicar  esto, en primera instancia, y toda modulación de un sistema de 2 polos afectado por un tercero,  o de una corriente grande afectada por otra pequeña. Como la que se da, dicho sea de paso, en la cinta transportadora oceánica que lleva el calor por todo el globo y da lugar al fenómeno del niño y la niña. Con sus diferentes fases del fenómeno, dicho sea de paso también, en función de las diferentes formas de trabajo del transistor.

9º Ocurre que en los años 90 hemos llegado, en efecto, a la potencia máxima ¿Qué es lo que hace el Capital? El Capital a partir de ahí trata de optimizar el sistema. No encuentra tan interesantes estas aportaciones que hace en la Base. ¿Qué es lo que quiere, por tanto? Reducir el gasto al mínimo: va quitando esas aportaciones. Si quita esas aportaciones, ¿qué es lo que ocurre?... Que pasa de una curva a otra inferior, y si la sigue quitando, de ésa a otra aún más inferior. ¿Por qué mecanismo? En realidad por el mecanismo este de la supresión de la base, pero, en definitiva, por este que vimos de la caída -conservando la potencia máxima- de una curva a otra inferior.

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Esto se utiliza para la optimización de los procesos y como respuesta a una crisis o contracción después de un periodo de expansión. Aquí tenemos el periodo de expansión (línea azul), el periodo de contracción (línea amarilla) y la nueva referencia (línea naranja). Sirve por tanto para explicar cualquier crisis, incluida la del 2008. Queda por determinar si la crisis del 2008 es esto o algo más, es decir, si hay algo en la crisis del 2008 que no queda explicado con esto. Tal como planteábamos ya en el inicio y es el objeto de este trabajo. A eso vamos ahora…
10º Vemos que las mejoras sociales son mejoras circunstanciales para la producción. Todo lo que ha cedido el capital es o porque no ha tenido más remedio o porque lo ha necesitado y resultado beneficioso. Esto es así históricamente desde la emancipación de los esclavos, tal como refiere o desarrolla E.M. Staerman. Recogido en “La transición del esclavismos al feudalismo”, que cito, por su interés (aunque sea un poco largo).
 “Arrancando una concesión tras otra, los esclavos obtuvieron, a fines del siglo II y en el III, una modificación efectiva de su situación…
El esclavo a quien el amo no podía “comprar, vender, matar como al ganado” y que poseía, aunque sin derechos de propiedad, medios de producción, no era ya un esclavo en el sentido absoluto del término. Hacían falta otros métodos para obligarlo a trabajar, para extraer de él un plus-producto…
Las plantaciones esclavistas sólo eran posibles si se utilizaban los métodos más implacables para obligar a los esclavos a trabajar, y esos métodos estaban ya prohibidos…
El desarrollo de las fuerzas productivas sólo podía seguir un nuevo  camino, a saber, el de la creación, en el trabajador, de un estimulante para el trabajo, proporcionándole para ello medios de producción y reservándole cierta parte de su plus-producto…
Los latifundios se encontraban en muy otras condiciones que las villas… Si al aumentar el número de sus esclavos el amo de la villa aumentaba también los gastos para el mantenimiento de los mismos, los propietarios de latifundios, por el contrario, al adquirir nuevos trabajadores independientes aumentaban sólo sus ingresos.”
Donde queda reflejado claramente, como ya dije, que dejaron de ser esclavos porque le interesó al capital, porque así se especializaron y no estaban a cargo de su mantenimiento
11º De una forma u otra, todo lo que ha sido un impedimento para la producción, el Capital se ha encargado de echarlo a un lado. No sólo ha sido en la época citada. En el Renacimiento consigue sustituir o redefinir algunos de los pilares de la dogmática cristiana, que le suponían un freno al desarrollo. Tal como refiere Diana Wood en “El pensamiento económico medieval”.
“Se inicia la transformación en la consideración del comerciante, de hombre-usurero que saca beneficio sin transformar el producto, tomado como la peor casta en el seno de la iglesia, a comerciante hombre-benéfico para los intereses de la comunidad […] O, ésta de hombre rico-malvado que va al infierno, y pobre-bueno que va al cielo, por otra totalmente contrapuesta”.
12º Es Marx el que da forma a esta manera de operar el Capital a lo largo de la historia… Indicando que las motivaciones para modificar las relaciones  de producción son el agotamiento de las fuerzas de producción existentes (como las esclavistas), es decir, la inservibilidad del modelo vigente o la imposibilidad de optimizar el beneficio: al cambiar la base económica, se transforma más o menos rápidamente toda la superestructura.
13º La supresión del esclavismo es un cambio de la superestructura  o modificación de las relaciones de producción, más tarde lo fue la incorporación de la clase media, y ahora lo es su supresión… La supresión de la clase media como parte fundamental del modelo económico o la optimización económica del mismo.
Las nuevas relaciones de producción no contemplan la existencia de la clase media tal como la conocemos. Ahora tenemos, por tanto, las desmejoras sociales como mejoras para la producción. La pregunta es: ¿por qué esto es así, qué ha cambiado?

(Lo veremos en la siguiente entrega)




ESQUEMA SOCIAL 2/2



Está claro que todos los cambios en las relaciones de producción han elevado la dignidad social de una clase salvo éste. Hemos pasado de unas relaciones de producción que fortalecían la clase media a otras que la deterioran o la suprimen, lo que se constituye en sí mismo un proceso de regresión social. 
La pregunta es por qué, qué lo ha producido y cómo se caracteriza su punto de inflexión, en qué se diferencia de una crisis o recesión.
(1) Existen factores externos que lo motivan:
Está la globalización-comparación. Esto ocurre cuando existen referencias externas en vías de desarrollo. El 2º mundo  quiere lo que el 1º, pero Capital del 1º quiere el modelo del 2º, su referencia: baja, por tanto, esa referencia.
Luego están las empresas intermedias, que  bajan la referencia en lo laboral y  pagan menos a los trabajadores. Si entre los trabajadores y las empresas se sitúa otra intermedia, lo que tienen a la vista los trabajadores es esa otra empresa intermedia, que tiene además menos capacidad económica, y por lo tanto paga menos.  Empresas intermedias (contratas y subcontratas) que las más de las veces pertenecen a la empresa matriz y están ahí precisamente con esta finalidad.
Y luego está la ingeniería financiera para eludir el pago de impuestos como es el caso de Apple en Irlanda, y de otras empresas, ya sea allí o en otros sitios.
Al respecto de esto último, estamos en un contexto similar al desarrollado por el feudalismo en la  “Caída del Imperio romano”. Unos de los principales factores que dio con la caída del imperio romano fue la organización en feudos, que se constituyó como una posibilidad de eludir los impuestos derivados del comercio porque la mayor parte del mismo era un comercio interno que no era fiscalizable.
Los dos hechos anteriores son, por tanto, la forma moderna de esto que hablamos, de feudalismo, y de declive porque sin dinero los imperios caen o se degradan.
(2)Todo eso está muy bien, pero, ¿qué es lo importante? ¿Dónde está la piedra angular de todo esto? ¿Qué es lo que marca la diferencia respecto a otras épocas del pasado, respecto a otras crisis sociales y económicas?
El verdadero hecho diferencial, lo que diferencia esta crisis de otra cualquiera es el conocimiento… En realidad no es el conocimiento sino su cualidad lo que representa un punto de inflexión respecto a cualquier otro momento anterior de la historia.
Históricamente todo el desarrollo social ha estado supeditado al avance del conocimiento y del manejo especializado y generalizado de las maquinas, y, aquí nos vemos ahora que, como consecuencia de la super-tecnificación, super-especialización, el Capital está consiguiendo desasirse o desprenderse de esta servidumbre, y con ella de toda dependencia.
El Capital ha estado esclavo del conocimiento (porque el conocimiento lo teníamos las personas de la clase media) y ha estado esclavo hasta que se ha creado un metaconocimiento que desliga el conocimiento de las personas, lo desubica.
¿Qué es el metaconocimiento? Bueno, pues lo mismo que las tareas manuales se mecanizaron y llevaron a procesos automáticos, ahora no sólo se ha conseguido mecanizar lo que hacemos sino lo que sabemos, es decir, que se han mecanizado nuestros conocimientos o nuestros procesos mentales y se han llevado fuera, a una máquina.
Establece un punto inflexión respecto a los años 90 porque frente a la provisión de la época anterior a esa fecha en la que se necesitaban personas portadoras de ese conocimiento, ahora se prescinde de ellas, porque el conocimiento está en la máquinas. Y de las personas precisa otro tipo de conocimiento. Es decir, el conocimiento ya no está en las personas, y el conocimiento que teníamos esas personas pues ya no le sirve, o lo obtiene de otra manera.
No tiene retorno porque se está liberando de lo único que le suponía una servidumbre, precisando sólo de aquellas nuevas aportaciones y sus implementaciones.
¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de la 4ª revolución industrial que está en marcha, que tenemos ahí a las puertas. Vamos ahora a nuestro segundo cuestionamiento, que va al hilo de esto.
(3) Lo que diferencia una crisis estructural de una sistémica es que ésta última no está motivada por algo circunstancial, sino por algo que, como es el caso, va a formar parte de nuestro ADN y cambia las superestructuras.
Si comparamos la crisis de los 70 con la del 2008, en la crisis de los 70 se alcanzaros cotas de paro del 27%, y otras variables con valores similares a la crisis actual del 2008.
La diferencia es que aquello fue una crisis, una contracción provocada por la expansión (de los 60 y parte de 70) y esto no. Allí la línea de crecimiento principal iba en ascenso porque todavía quedaba recorrido postindustrial, y su transición a la informatización del mismo.
Pero lo principal, dado que ahora tenemos mucho más recorrido tecnológico, es que allí la nueva masa social capacitada se solapó a la preexistente, la de ahora, asociada al metaconocimiento, no. Como veremos, es singular, es exótica. Donde vemos una primera repercusión social o punto de inflexión social de este metaconocimiento.
Sin esto el metaconocimiento sólo sería más conocimiento.
(4) ¿Cómo se da esto? Bueno, gran parte de lo que sabemos lo sabe una máquina, más y mejor que nosotros, y lo sabe utilizar mediante algoritmos para alcanzar un resultado.
Para saber lo que le pasa a un coche sólo hay que “meterlo en la máquina” (de análisis). No se necesita al operario cualificado, sólo al que cambia la pieza. Consecuencia: baja la clase media. Si nos damos cuenta, bajan las competencias y luego se adecua el salario a esas competencias.
Realmente la crisis del 2008 no ha sido nada  más que una adecuación generalizada entre competencias y salarios, principalmente en la Europa meridional, como dije, que era donde representaba un mayor problema.
Un traductor será sustituible al 90% mediante el cifrado de la voz: existe un metaconocimiento del lenguaje, pero es que algo tan delicado y sacralizado inicialmente por la sociedad como un diagnóstico médico puede ser reducido a la nada, a una mera rutina consistente en gestión y un elemento de decisión, apoyado en pruebas médicas que vienen ya con la lectura hecha, porque o son meros datos, o imágenes que el mismo sistema de análisis puede interpretar. 
El resultado intermedio es el descenso de la categoría profesional (baja la clase media) y la académica que la ampara. Eso es el Plan Bolonia). No se precisan licenciaturas, sólo grados o incuso diplomaturas reforzadas bajo demanda mediante másteres.
El resultado final es la emulación de esta tarea al 90% (que ya se está experimentando en la cuestión médica).
Emular y suplantar, es decir, tomar la identidad sobre algo en lo que antes tenía que estar una persona.
Ya hemos visto lo importante. Lo otro importante, parecido a la emulación, aunque distinto, es la  robotización. Ni siquiera el factor multiplicador de la producción es ahora o será a cargo de las personas, quedando el Capital liberado de ese principio de reciprocidad del que hablábamos.

¿EN QUÉ SE TRADUCE TODO ESTO?
En realidad, ni el metaconocimiento ni la robotización deberían ser dos elementos que nos preocupasen porque forman parte natural del desarrollo humano (el análisis del coche sino lo hace la máquina ya no hay quien pueda hacerlo).
El metaconocimiento tiene su lugar en nuestro momento histórico como sociedad… Que todo esté mecanizado y optimizado está bien si nosotros quedamos liberados de las servidumbres, no si adquirimos otras más insalvables, como es el caso.
Y es el caso porque… El factor insoslayable del metaconocimiento, junto al aumento de la esperanza de vida y la deficitaria empleabilidad por el predominio de las máquinas, nos deja a una masa social cada vez más inmensa y longeva, prescindible respecto a la ocupación ordinaria, y abocada a la subsistencia, y a la ejecución residual de trabajos basura no mecanizables. Y, con todo ello, a una clase media en vías de extinción.
Y, frente a ella, a los desarrolladores de las corporaciones, ese 1% que tienen el conocimiento que todavía no se ha podido mecanizar, o que, simplemente, han podido establecer algún vínculo con ellas y que disfrutan de los beneficios de estar en la capital del Imperio. Creándose, además, una superclase, que es media pero no lo suficientemente amplia como para ser tejido social.
La pérdida del tejido social amplio conformado por la clase media es una pérdida en sí misma porque –llamémosle revolución social o no–, representa la prueba del nueve respecto a la altura social de una sociedad, es decir, la única forma de constatar que el progreso y las oportunidades están socializados.
La clase media es la única forma de mostrarle a los desfavorecidos que existe un camino de progreso entre polos. Que existe un camino de progreso, en definitiva.
Lo contrario es la bipolarización social del pasado, proyectada hacia el futuro, a través de nuevos estándares, pero con infinidad de cosas similares, como es la baja ocupabilidad, es decir, la deficitaria oportunidad de encontrar el sustento.
Hablo de la clase media asalariada, porque la autónoma comercial ha sido engullida, donde ha interesado, mientras que el profesional liberal y autónomo, no lo es tanto. Hablemos de los centros comerciales, de las aseguradoras que llevan al autónomo al nivel de asalariado, es decir, lo engloba y luego le da ese estatus. De las mutuas y corporaciones médicas, que hacen lo propio con los profesionales por excelencia.
Al respecto de esta nueva clase media, Herbert Marcuse, escribió:
“Sus herederos históricos (de la revolución social) serían más bien los estratos que, de manera consciente, ocupan posiciones de control en el proceso social de la producción y que pueden detenerlo con mayor facilidad: los sabios, los técnicos, los especialistas, los ingenieros, etc. Pero no son más que herederos muy potenciales y muy teóricos puesto que al mismo tiempo son los beneficiarios bien remunerados y satisfechos del sistema.”
Vemos ya que ni bien remunerados ni satisfechos, y que excepto los verdaderamente indispensables son contratados a precio de saldo.
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Esto aunque se pueda querer entender, en virtud de las citas o las fuentes, como un alegato político ideologizado, no lo es, y tiene una representación en nuestro modelo:
Nosotros dijimos que hasta los años 90 la base se había estado alimentando de una forma, por parte del Capital, y a partir de los años 90 se había dejado de alimentar. Esto, en realidad, no es exactamente así. La realidad es que hasta los años 90 se alimentó de una forma y a partir de los años 90 se alimentó de otra.
Esto lo podemos ver más claramente en nuestro transistor, al que hemos colocado una pequeña circuitería, que es un divisor de tensión que nos permite fijar los valores de alimentación de la base.

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Podemos decir que hasta los años 90, sobre una diferencia de potencial de 8 voltios (0 y 8), la alimentación de la Base era de 2 voltios, es decir, muy cercana al polo inferior, y con una corriente grande porque la masa social a la que había que alimentar era amplia. En cambio, a partir de los años 90, el potencial subió hasta los 5 o 6 voltios, es decir, cercano al polo superior, pero con una corriente pequeña porque la masa social de los desarrolladores era también pequeña.
Lo que se crea es una oligarquía, la de los indispensables, cercana al poder, económico en este caso, que nos recuerda mucho la que conformaban los caballeros frente al poder político en la Edad Media.
La pregunta es:
¿Si el 99% del trabajo se hace con el 1% de la población (no ahora, en un futuro), qué hace el resto? Esto es lo importante, lo que tenemos que resolver. De hecho, sin este problema, seguramente todo lo que hemos hablado no sería relevante tampoco.
Siendo además ese 99% frente al 1% la muestra palmaria de la bipolarización.

Cuánto más polarizada está una sociedad (menos alimentada está la base) más similar es a las sociedades antiguas. Nosotros vimos que si no se alimentaba la Base, el flujo de corriente va tomando curvas cada vez más pobres, (amplifica menos).

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Pero si se suprime de forma significativa, puede ser que llegamos a la zona cercana a la zona de CORTE, en la que el transistor deja de funcionar como un amplificador para ser un interruptor, en estado OFF.
Esto llevado al sistema social supone el apagado del sistema, esto es, formas de funcionamiento próximas a las sociedades arcaicas con riquezas grandes y riquezas en circulación pequeñas.
Llevado a la cinta transportadora oceánica, por ejemplo, que ya comenté, es lo que ha dado lugar, pasando el CORTE, a las mini-glaciaciones a lo largo de la historia. Es decir, que las cosas tienen sus repercusiones.
No estamos diciendo que el Capital no haga sus negocios, el Capital los hace con dinero virtual, (ya lo sabemos) y lo hace, además, a través del transistor conformado por los desarrolladores, que aunque tiene una alimentación pequeña, es un transistor de alto poder amplificador, de alta ganancia, aunque el dinero resultante de la misma no llegue a sociedad.
Ese camino, el de la supresión de la base nos puede llevar a la regresión paulatina hasta niveles insospechados.
A nivel económico ya lo hemos visto. A nivel social, que va parejo, igual… Salimos de la esclavitud, pasando el CORTE hacia arriba, porque resultó ventajoso. Puede ser que entremos en ella, ahora o dentro de doscientos años, por lo mismo, porque resulte ventajoso, pasando el CORTE hacia abajo. O que incluso imploremos esa servidumbre porque no tengamos otra opción, por pura supervivencia.
Esto que puede parecer exagerado no lo es. Alcanzamos la jubilamos a los 65 porque se consideró y hubo una ley que lo amparaba. Ahora es posible (ya se está contemplando) que se pueda trabajar junto con la jubilación porque se considere y se establezca una ley que lo ampare. Después puede ser que la jubilación sea el 30% por ley también, después de diversas consideraciones. El esclavismo dejo de ser legal porque se consideró, y se estableció. El camino de vuelta es otra ley. Otra ley que no vendría sino a regular la situación de facto que vivirían las personas, y que viven ya algunas de ellas. Se diría: “Se acepta que no le pagues, pero cobíjalo”.  Pensemos en los trabajadores en riesgo de pobreza. Esto es un punto más. En 2008 ya estuvimos en situación crítica con un millón de familias sin ingresos en ninguno de sus miembros (esto en una de las sociedades más desarrolladas del primer mundo). Pensemos en un par de crisis concatenadas con 40% de paro. ¿Qué hacer sino buscar polos económicos para encontrar amparo?: feudalismo de última generación.
Todo esto no es ciencia ficción, es, como dije ya, el resultado de hacer líneas entre puntos y ver a dónde nos llevan. Existe una referencia inmediata en ese camino de regresión. No hablemos del tercer mundo, no hablemos incluso de China o Rusia… Hablemos de EEUU, que podría ser el paradigma de sociedad avanzada sin prestaciones, en un “sálvese el que pueda”, que es la descripción real y exacta del sueño americano, y un ejemplo de lo que debemos evitar en primera instancia, porque es un ejemplo (un ejemplo vivo) de lo que significa que entre el polo inferior y el superior no haya un camino y se tenga que acudir a un golpe de suerte para salir de la miseria personal.
Todo, todo, y cuando digo todo, es todo, está encaminado a ese plan:
La modificación a la baja del nivel educativo público y re-masterización del aprendizaje, la externalización de la actividad, la regulaciones de empleo por causas tecnológicas que tienen como objetivo que no estén conviviendo el empleo de calidad (y bien remunerado) con el otro, y descender así de un plumazo el nivel de referencia.  TODO.


REALIDAD SOCIAL



En lo que va de relato he introducido la situación de nuestro modelo social y he establecido, en dos partes, un esquema de funcionamiento de nuestro sistema económico.
Es momento de particularizar ese funcionamiento mediante la realidad, o las realidades de las que se acompañan, y de poner de relieve el grado de indefensión y de respuesta, en un sentido global… Será en otro bloque donde se detalle esa respuesta, posible y real, y toda clase de posibilidades.

Hay que decir varias cosas:
 Todas las transformaciones sociales que he citado están pensadas para optimizar la inversiones, focalizarlas, disminuir el gasto, etc., algunas de ellas incluso les cuesta al Capital cantidades importantes de dinero que no les importa pagar con tal de alcanzar los objetivos, los de llegar al diseño social que les interesa, incluso a muy largo plazo. Sin fecha, cuando lo permitan los acontecimientos. Una ley, hoy imposible, mañana será plausible, pasado, real.

 El Capital no está preocupado por lo que cobran los pensionistas, consecuencia de las cotizaciones pasadas, sino por la contención de las cotizaciones actuales, y eso lo tiene conseguido mediante los salarios (reforma laboral).En cierto sentido, el todavía aceptable poder adquisitivo de los jubilados les viene bien para mantener el consumo y enmascarar la realidad que subyace. Incluso una subida de las pensiones les puede venir bien si lleva aparejado un detrimento de determinadas partidas sociales en las que ellos tienen negocio.
Otra cosa es la enajenación de los bienes inmuebles por calamidad económica derivada de la merma de las pensiones, como parte de ese negocio, que ya incluso se está barajando o instrumentalizando fiscalmente para camuflar la realidad, para postergarla mediante ese autocrédito a cargo de la futura enajenación. Estos serían los fondos buitres, o su equivalente, actuando sobre las propiedades, y no sobre los alquileres.
Donde vemos, además, que tanto el éxito como el fracaso llevan  aparejada una oportunidad de negocio.

 A propósito de esos negocios, con pleno empleo el Capital prefiere (ha preferido) que los servicios los pague el Estado, pero con la tendencia actual, aunque eventualmente le pueda representar costes, prefiere asociar estos servicios (que de otra parte pueden gestionar él mismo) a la ocupación (que luego será la que sea), y dejar en precario al resto de la población. Es una cuestión de números.
Vemos que la bipolarización de la que hemos hablado, que es dividir a la sociedad entre los que tienen y los que no, es tanto como crear un mini-Estado, dentro del Estado, que surte de todos los servicios a los que pertenecen a él (público y privado: dos sociedades). Sobre todo cuando la cantidad y calidad de esos servicios crece y crecerá exponencialmente, lo que obliga, les obliga, a establecer un cortafuegos.

 Normalmente, las medidas que toman los gobiernos utilizan la realidad como argumento. Así, por ejemplo, las tomadas en la crisis (reforma laboral), se justificaban por el paro, el aumento de la prima de riesgo, el descenso de las inversiones extranjeras, y se presentaban como necesarias.
Una realidad que puede estar incluso provocada por el Capital. Así, por ejemplo, el BCE no compró deuda hasta que no se alcanzaron los objetivos, esto es, las modificaciones legislativas, y hasta dejar patente, como otro objetivo más, nuestra vulnerabilidad, la que siempre tiene el prestatario.

Una realidad que puede ser tan aplastante como que no hay dinero y que éste no sale debajo de las piedras, en un mundo en el que por mor de la globalización, esto es, la deslocalización, el dinero está donde el dinero quiere. Es esta deslocalización la que les da el poder político: el de constituirse como la nación virtual más influyente. Ésa es la verdadera realidad.

Una realidad que puede ser sobrevenida, como el incremento de la prima de riesgo (ya mencionada), o una insospechada subida del nivel de vida, que haga el mismo efecto sobre toda la economía que la reforma sobre los salarios. Fenómeno que ya pasó en España con el boom económico de los años sesenta, y que podría volver a ocurrir, por cuanto existe un poder económico que determina qué es lo mejor para el dinero o para alcanzar su modelo (y que se dará sí o sí con la última Reforma de las pensiones)

Una realidad que es nuestra realidad, la de que somos cada vez más longevos y la de que, acompañado a cualquier otro, está el problema sistémico endógeno de la esperanza de vida y la superpoblación, de difícil sostenimiento económico con el modelo actual.

En definitiva, junto a alguna realidad que es verdaderamente consustancial a nosotros mismos, y a nuestro momento evolutivo como especie, existe toda una suerte de realidades que son circunstancias introducidas por el propio sistema, y que el sistema presenta como ese conjunto de eventos que no parten de un actor concreto sino de su propia dinámica, por lo que no cabe reproche alguno, ni otra acción que la acomodación o la resignación.
Realidades que para unos se presentan como la cuartada perfecta.

 Dicho esto, hay quien fía todo al incremento de las pensiones vía impuestos y hay quien lo fía a un hipotético incremento de la población activa o incluso de la población propiamente dicha (solución que me recuerda a la planteada por los negocios piramidales y el engaño que esconde su progresión geométrica).
De acuerdo con todo lo anterior, ni el problema se va a solucionar con un incremento de la ocupación por doquier, que no se va a producir (ya hemos visto por qué), ni se va a solucionar con un paupérrimo incremento de las pensiones. Incremento que, aunque paupérrimo, no vamos a poder sufragar (mantener en el tiempo), dado que además, poco a poco, las futuras pensiones no sólo se verán mermadas por la proporcionalidad entre activos y pasivos sino –como sabemos– por la contribución real de esos activos.
La cuestión de las pensiones es sólo una cara del problema, pero una cara que sirve para dimensionarlo porque frente a otras cuestiones menos visibles (la de la ocupabilidad), que se enmascaran, se ocultan, se niegan, éste tiene reconocida una evolución, y un plazo de entrega.
El deterioro de las pensiones se puede cuantificar, y se puede cuantificar que hemos retrocedido veinte años, el deterioro de los salarios se puede cuantificar, y se puede cuantificar que hemos retrocedido veinte años. Pues bien, la clase media ha retrocedido veinte años también, y sufrido un deterioro que se puede cuantificar,  que viene representado por la pérdida de su capacidad adquisitiva y por el aumento de la distancia entre ella y el eslabón siguiente, el mismo aumento de distancia que ha hecho que los candidatos a clase media se tengan que ir fuera de España o algo peor.

La cuestión es que las mismas herramientas que se han presentado para desarticular este deterioro de veinte años, son las que se tienen para desarticular el deterioro de los siguientes veinte años (esto es, ninguna), con la particularidad de que ese segundo deterioro va más rápido, y el tercero más aún.
No hay herramientas porque se vive al día, a lo urgente, porque hay quien piensa que no es un problema mayor sino menor, y que por eso hay que dedicarle la atención justa, esto es, la obligada, o ninguna, y porque hay quien sabe que es así, pero lo quiere así, porque es su negocio.
No hay herramientas, no hay solución porque…

6º ...Como dije, hay un punto de inflexión, un cambio en la naturaleza del movimiento, para convertirse en un movimiento regresivo de velocidad creciente. Un movimiento como el que haría una bola que sube por una ladera pero que no llega hasta el final y desciende cada vez más rápidamente sin que nada la pueda frenar. Y nada lo puede frenar porque ahora más que nunca en la Historia el Capital domina todas las variables del movimiento.
Con el metaconocimiento tienen el software y con la robótica, el hardware, y si queremos el dinero como energía, es decir, las tres cosas que hacen de este sistema tecno-económico algo parecido a un ser vivo, al que nos podemos referir como “El Hombre del dinero

El Hombre del dinero es un ser vivo que se expande y se lo come todo. Uno que tiene el poder político, el económico y el tecnológico y tiene la capacidad de llevar a la sociedad en una dirección que a lo mejor no es la que ésta quisiera, dominando, llevándose al paso todo lo que encuentra, todo lo que somos.

El Hombre del dinero siempre ha invertido cuándo, cómo, y dónde ha podido obtener una rentabilidad, minimizando sus gastos. Ahora gran parte de la sociedad es prescindible para ese proceso inversor, es prescindible como gasto. Como es prescindible como gasto, es prescindible casi como sociedad, prescinde y seguirá prescindiendo, a no ser que una fuerza superior le obligue en un sentido contrario, si no, ése será su movimiento natural hasta el final, sin mirar para atrás.

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Estamos en un punto similar al que estábamos con el cambio climático hace dos décadas, cuando no nos lo terminábamos de creer.  Ahora que sí lo creemos casi nada ha cambiado, se sigue desforestando la selva amazónica, y se siguen haciendo todo tipo de cosas, precisamente por eso, porque quien lo hace lleva su movimiento natural hasta el final, sin mirar para atrás.
Lo que evidencia que mañana podrán bajar nuestra altura social sin oposición (sea cual sea) es que hoy las están bajando sin oposición. Mañana serán más fuertes. No lo necesitan, pero lo serán. Tal o cual cambio es una cuestión de oportunidad.
A propósito de lo anterior, del cambio climático, es muy fácil que en lo que queda de siglo se junten las dos problemáticas, razón de más para que ésta que estamos tratando, que depende exclusivamente del ser humano, la orientemos, y demos una respuesta, que nos permita afrontar la cuestión climática con otro espíritu y más posibilidades.

Quiero reseñar que junto a estas dos cuestiones no he querido meter al tercer mundo, porque si meto al tercer mundo y su problemática, la cuestión de las materias primas, el agua…, entonces, resultaríamos desbordados en el análisis.
Tampoco he querido sacar las pretensiones del Hombre del dinero más allá de las cuestiones meramente economicistas. Es decir, siendo éstas bien oscuras, no he querido buscar otras más oscuras. Ni asociar su comportamiento a una respuesta particular a esos otros problemas que he mencionado, que tenemos ahí como una bomba de relojería.
Y no he querido, porque, siendo tan claramente lesiva esta especie de subdesarrollo inducido, da igual verdaderamente cuáles puedan ser los objetivos finales, cuando estamos viendo ya las consecuencias iniciales.



SOLUCIONES ORDINARIAS



(1) Para empezar podemos preguntarnos, ¿bueno, y qué se puede hacer? ¿Cuál es la solución?
Vayamos primero a unas consideraciones previas que enlazan las realidades planteadas en el capítulo anterior con este bloque, además de presentar toda una serie de consignas, diría de actitudes o de mentalidad frente al escenario socio-político (y frente a las demandas).
En todo lo dicho se pone de relieve que se quieren excluir a esa parte de la sociedad que no pasa el corte, aunque esto pueda suponer llevar a toda una sociedad hacia el subdesarrollo endémico. Mala suerte, dirán: ya se vio con Grecia. Donde, por cierto, vimos lo más parecido que conocemos a un poder fáctico en ejercicio, la troika.
En realidad, la parte amable de ese poder fáctico, la que incluso pone condiciones, la que se deja ver. La que, como dije, sólo tiene que atender a la realidad, a las leyes del mercado para asfixiar, para hacer una prueba de fuerza y dejar claro que la economía, el desarrollo de los pueblos está en sus manos, en manos del Capital, y que no está dispuesta a permitir esa forma de beneficencia, de intermediación gratuita de los Estados o la falta de rigor presupuestario.
Hay otra parte de ese poder que ni siquiera se expresa: que hace.
(2) Sea cual sea la solución, la solución no puede ser negar la realidad o gritar que es injusta, y ya está… inventar algo que está fuera de la realidad, desconectada de ella.
Algo que está fuera de la realidad es algo que sea inviable económicamente. Es decir, a nosotros puede no gustarnos un ajuste económico pero no sólo tenemos que decir que no  gusta sino también como podemos sortearlo, sobre todo cuando el ajuste (para el caso de las pensiones) obedece a algo tan ineludible en el modelo actual como esa razón de proporcionalidad entre activos y pasivos, que puede ser de valor 1 (1 por cada 1) o inferior. Sortearlo es decir qué cambiar y cómo, y todo ello sin parecer timoratos o faltos.
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Ese camino (el de la irrealidad) sólo lleva a la desesperanza. Ése es un camino corto y doloroso, por eso todo el que lo recorre al final se cruza con el otro, con el de la ortodoxia, con el del pragmatismo, y se entrega a él. Con más fuerza que los  pragmáticos en origen. El otro camino (el del pragmatismo) tampoco lleva a ninguna parte. El pragmatismo llevó a Roma al éxito y al fracaso. No es garantía (el pragmatismo se acomoda, intenta sacar partido, pero nada más).
La cuestión es que el pragmatismo se presenta como una resistencia al cambio, que sólo se puede descomponer con otro pragmatismo más categórico. Ése es el que tratamos o trataremos de formular. Se trata, como dije, de dibujar la proyección de ese camino (el actual: una recta entre puntos), y alcanzar la convicción de que sólo saliéndonos del itinerario establecido tendremos una oportunidad, que vale la pena, por tanto, explorar. Aunque puede no ser suficiente, porque para el Capital incluso el conflicto es parte del precio (lo vemos en las guerras), y la miseria sobrevenida, una oportunidad.
Por esto, por ese más que probable fracaso, es bueno decir en voz alta lo que ese poder fáctico va a hacer, relatar lo que está ocurriendo… Para dejar evidente que no nos engaña, que lo va a hacer, pero que nos estamos dando cuenta.
Caracterizar el daño es esencial, porque sólo así se entenderá que tal o cual cosa que se diga para remediarlo no es fruto del capricho o del delirio. Pero caracterizar no es repetir todo esto (que digo yo, por ejemplo), y que quede como un ruido de fondo en la sociedad, como un zumbido. Las personas pensamos algunas veces que defender lo nuestro es eso, y no lo es (aunque sea necesaria la pedagogía). El poder utiliza el ruido de fondo para que el mensaje se pierda en él, entre los otros mensajes. Tampoco es salir a la calle, aunque eventualmente pueda ser bueno expresarse así. Es marcar el camino que queremos, de una forma tan seria y tan vehemente que no quepa duda. Si el mensaje es claro, es claro.
(3) Todo lo que se puede hacer tiene que venir a través de medidas políticas que tienen que ser medidas decididas. Algunas de esas medidas son regulaciones casi imposibles de aplicar porque son poco menos que ir contra el sistema desde el sistema, precisamente contra aquello que están intentando instalar o alcanzar, que no es otra cosa que recuperar todo el terreno perdido en estos 60 años, diría en estos seis siglos de conocimiento.
Esta dificultad es la que hace que todo lo que sea susceptible de empeorar, empeore, y la que hace que todo lo que se diga para reventar esa dinámica suene a cuento de hadas, a excesivo o inservible… Excesivo e inservible, sobre todo, cuando los interlocutores políticos están conformes con la evolución del sistema y sobrestiman su estabilidad (subestiman el carácter problemático). Es decir, se está en la lógica del sistema. La misma conformidad y la misma lógica que promovieron las políticas austericidas durante una década, que son las que nos han llevado a esto, a pesar de estar basadas en estudios económicos con errores en sus tablas de cálculo (el excelgate). Y que se siguen promoviendo mediante el Pacto de Estabilidad que representa ¾ de lo mismo.
La misma conformidad y la misma lógica que hacen que a cada problema se le trate de dotar de una solución discreta, como la del IPC de subida en las pensiones bajas, y ya está, hasta el año que viene, o hasta dentro de cinco, a pesar del panorama.
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Pensemos, respecto a ese panorama,  que la generación de los 60, que es la última que cotizará en condiciones, lo hará hasta los años 30, y que habrá que pagarles entre los años 30 y los 60 sin haber buenos cotizantes para hacerlo, y que a partir de los años 60, de este siglo, prácticamente todos, por salarios y por pensiones, estaremos a un nivel entre muy bajo e intermedio de solvencia económica (tomando como referencia buena la situación actual, en la que ya el 60% de las pensiones están por debajo de 600 euros).
Podemos dar una década o dos de margen, pero no más. Esto sin tomar en consideración la tasa de sustitución de “La reforma de la pensiones” que dejaría todas estas cifras al 50 por ciento mediante el factor de sostenibilidad y de revalorización, que no voy a desarrollar ahora, pero que representa la solución sencilla, la más fácil, la que no hay que luchar contra nada: si no hay dinero se paga menos, se reparte el dinero disponible entre las pensiones. Manteniendo el poder adquisitivo (en el mejor de los casos) de las que ya de por sí no tienen ese poder adquisitivo. Como medida quirúrgica e inservible.

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Una vez más, la poca entidad de la solución o de la respuesta quita entidad al problema o pretende quitársela. Pero partiendo de que el problema no tiene poca entidad, llegamos a la conclusión de que lo que tiene poca entidad es la respuesta. Lo que nos lleva a separar la realidad en partes para así ver bien los problemas, las respuestas, su entidad y la entidad de quienes la promueven.
Lo que sigue es posible que no sea la solución, pero está (por todo lo dicho hasta aquí, y por lo que voy a decir) en el camino de la solución, lo que otros ya quisieran.

 Para empezar hay que poner todas las cosas en valor. No se trata de romper nuestro mundo sino de reconducirlo a otra fórmula más sostenible. Marx escribió:
La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario[…] Desgarró implacablemente los abigarrados lazos feudales[…] La burguesía ha producido maravillas mucho mayores que las pirámides de Egipto, los acueductos romanos y las catedrales góticas; ha acometido y dado cima a empresas mucho más grandiosas que las emigraciones de los pueblos y las cruzadas.
Si el primer marxista reconoció esos logros de la burguesía, no veo por qué no podemos hacerlo nosotros.

 De todo lo dicho, se pone de manifiesto que el  Capital tiene un proyecto claro, un objetivo, pero la sociedad no, en consecuencia, tampoco determinación.
Se comprende que en el tiempo que se ha socializado el bienestar (hasta los 90) se modulara y compartiera el discurso, pero ahora no. Ni compartir ni sacar un discurso viejo (el de la izquierda) con recetas del pasado que no sirvieron ni en el pasado. El diagnóstico es siempre el mismo pero la respuesta debe ser otra.
En realidad, ni siquiera el diagnóstico es el mismo porque ahora debe estar desideologizado para que sea inclusivo, efectivo. Es decir, inclusivo para que sea efectivo
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Ésa otra respuesta, aunque olvidado del destinatario final (el Capital con mayúsculas), fue creo la que intentó dar Errejón antes de ser fagocitado. Lo cuento en el post “Podemos contra Podemos”, que aproveché precisamente para manifestarme al respecto, y aquilatar la transversalidad y la calidad de esa respuesta frente a la otra, entendiendo que también el análisis ha sufrido una evolución, por cuanto hasta la derecha tradicional (autónomo-comercio) ha sufrido el hambre voraz del Capital, que quema etapas, que no tiene amigos.
Siendo esto algo que deben saber los que se erigen en defensores a ultranza de sus bondades. Siendo además la razón por la que he establecido la disyuntiva entre Capital y sociedad (o no-Capital) y no entre derecha e izquierda (utilizada sólo para hacerme comprender).
Esta transversalidad no sólo se caracteriza o es una mera ampliación de la lista de damnificados, también es una consecuencia de la inclusión de sus puntos de vista, los mismos que acabo de expresar en la cita de Marx, que diferencia el poder del Capital, de su perversión.
Hay que regular la máquina del desarrollo (cambiar su modo de trabajo), no pararla, ni tratarla como si fuera una cosa ajena a nosotros, porque no lo es: somos  nosotros.

Lamentablemente todo esto tiene una cara-B.  Ya dije que había políticas de derechas y de izquierdas. Hay políticas para los contratadores y para los contratados, que son las que hacen que este país esté verdaderamente dividido entre unos y otros (las sociedades en general), y que no se responda o se tenga criterio político u orientación más allá de esa primera necesidad…, y eso es inadmisible.
Se hizo la reforma laboral por mandato del capital, cierto, pero media España que contrata se frota las manos. ¿Cómo salir de esto si no es a través de una política de “Vasos Comunicantes” entre polos? Ya hablaremos de esto.

 Esa respuesta tiene que dar cuenta de que junto a la capacidad de transformación de la burguesía (que acabo de expresar en la cita de Marx), venida a más en la actualidad, está la capacidad de romper cualquier regulación que pueda ser un impedimento para la comercialización. Esto es un hecho constatado en todos los procesos de desregulación ya mencionados, que yo llamo estandarización porque persigue esto, un estándar único de sociedad que no represente una traba para la producción, incluso un estándar de familia, de persona.
[Desregulación que ha venido a menos con Trump, que representa a otra forma de ser del Capital (la del Capital no estandarizado), que establece un nexo entre las izquierdas y las derechas. No voy a desarrollarlo ahora, pero se podrá entender, no obstante, que haya un Capital contrario a la estandarización (como lo está la izquierda radical) por cuanto no sólo forman parte del Capital aquellos que rompieron el dogma de la Iglesia (de acuerdo con Wood) sino aquéllos que lo respetan o forman parte de él.]
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En cada época de la historia, el Hombre del dinero ha querido algo y ha utilizado a la parte de la sociedad que ha creído conveniente para conseguirlo. Pues bien, ahora lo que quiere el hombre del dinero es el desarrollo de un nuevo estándar como es el TTIP, por el que quedarían derogadas la mayoría de las restricciones garantistas del comercio, dando al hecho comercial supremacía frente a ellas y frente al derecho básico de los Estados, sus Constituciones.
El TTIP es un peldaño más en ese proceso de estandarización que pone de relieve que sí que existe un poder económico transversal que lo quiere todo, y que lo puede todo porque ya tiene en realidad mucho camino hecho al respecto, poniendo en evidencia que por encima de la capacidad de los Estados frente a las Empresas está la del Capital frente a los Estados. De hecho, para ese Capital no existen los Estados, sólo unos territorios con unas determinadas regulaciones económicas eludibles, a los que pueden imponer sus condiciones, su modelo o excluir de la lista de agraciados.
O ambas cosas, porque esas condiciones redundan en la idea de liberarse de toda suerte de fiscalidad o sujeción, sin contrapartidas, salvo la del contrato laboral [que lleva ya su propio proceso de liberación mediante fórmulas que alcanzan o persiguen ese mismo grado de asimetría contractual (en este caso, de dependencia, pobreza laboral y uso alienante)].

Salvado este inciso, es ahí a donde he querido llegar en este punto, a que toda solución que se precie, toda perspectiva elevada de la situación tiene que pasar necesariamente por restringir esa especie de extorsión económica o imposición unilateral. De una parte regulando el marco en el que se mueve el Capital y hace sus aportaciones en la Unión Europea, pero también mediante la cobertura estatal y social a los productos de la competencia que no responden a este fraude. Si bien dada la coyuntura actual cuesta exigirle a una empresa que realice su compromiso fiscal por la venta de sus productos de una determinada manera, si podemos condicionar la compra de los mismos a la forma de hacerlo. Digamos que nos ignoramos recíprocamente. Ellos a nosotros de una forma y nosotros a ellos, de otra.

 Una cosa es la deslocalización de las empresas y del valor económico que generan (que acabamos de ver), y otra es la deslocalización y administración desleal del flujo económico propiamente dicho a través de las inversiones.
Voy al hecho, ya mencionado, de que uno de los grandes problemas es la deslocalización del capital, pero en realidad, voy al otro hecho de que quien maneja ese capital también maneja el nuestro, es decir, que es muy fácil o probable que se esté utilizando el capital acumulado por la clase media (su ahorro) para ir en contra de la clase media.
Voy más allá en realidad, y esto es lo grave, no es que le estemos dando el dinero al Hombre del dinero y lo utilice contra el sistema, es que nosotros somos el hombre del dinero. Nosotros somos el hombre del dinero cuando lo dejamos allí (donde se guarda) y queremos un 4% de rentabilidad en vez de un 3% como expresión de nuestra codicia, codicia que el Hombre del dinero utiliza para cortar los árboles del Brasil, si llega el caso, que son los que nos dan ese 4% (a ellos el 10%, el 15%, o el que sea). Por eso es tan importante recuperar el control, que no se puede alcanzar sino con medidas políticas, claras, destinadas a ese fin.
Ahora se ve claro que no podemos parar o aniquilar el sistema, y que no se puede porque somos parte de él. Y que todo cambio lleva implícito un cambio de mentalidad.
Yo escribí un post al respecto, hace tiempo (que, por cierto, envié a la Presidencia del Gobierno), que trataba de evaluar si estábamos en condiciones de tomar control de ese dinero y condicionar el circuito económico, y cómo… Explorando la posibilidad de constituirnos la propia clase media en un polo económico que jugara su papel en el tablero de la economía (modular el transistor) , puesto que somos la Base. Ahí quedó.
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Tanto por este punto como por anterior, no estamos hablando de localismo o del proteccionismo a la producción, tipo Trump y tantas otras políticas de derechas conservadoras, aunque se parezca porque es la expresión de la contra-estandarización que, como dije, comparte con la izquierda a estos efectos (no a otros). Estamos hablando de que las empresas con actividad comercial aquí, paguen aquí y no en Irlanda. Estamos hablando de que el menoscabo, o ausencia de compromiso, de determinadas empresas, tengan respuesta. Estamos hablando de hacer frente a un complot fiscal supranacional y consecuentemente inmune a las leyes, que además tiene consecuencias en la desvertebración o desequilibrio económico (de la U.E., en este caso), que es el que siempre ha estado presente entre el norte y el sur, entre el centro y la periferia por las mismas causas.
Luego, aprovechando que son centros económicos que capitalizan toda la riqueza se quieren adueñar de ella, independizarse, como Cataluña, olvidando que los polos económicos son polos en representación de otros sitios que no lo son, por decisión del Capital que ha dicho como tiene que estar distribuida, y que la riqueza, por tanto, es consecuencia de esa representación, y no les pertenece. Si no fuera así antes de ser candidata para el Centro del medicamento (por ejemplo), como ha ocurrido en pleno process, hubiéramos tenido que pujar entre nosotros para la candidatura, entre las diferentes autonomías, y no ha sido el caso. Si cedemos algo, nos tendrá que repercutir en algo, es decir, que habrá cierta reciprocidad entre polos.
De esto también hay algún post. No es el tema, pero viene a colación de cuan “Hombre del dinero” somos todos. Viene a colación porque es una muestra de cómo hasta el anticapitalismo (toda la izquierda independentista, en realidad) sucumbe al ansia de dominio del Capital, aunque luego se adorne ese ansia de ideales, de supuestos agravios del pasado y de sentimientos (de la añoranza de un Mediterráneo imperial). Todos tenemos pasado y sentimientos.

¡Existe hasta anarcoindependentismo! (no queremos Estado, pero puestos a elegir, éste).

Eso que se busca es lo que quiere el Capital, bipolarizar, diferenciar el potencial. La izquierda no divide ni aparta. Por razones supremacistas, menos. Y si la izquierda lo hace, o alguna izquierda, esto que digo, no desde luego.

5º Estos procesos de relocalización y control (que he citado) están bien, pero en realidad, antes de esto hay que ver qué cosas se pueden hacer desde la propia lógica de funcionamiento del sistema para mejorar los ingresos y disminuir los gastos, es decir, el flujo (+ - ) en la organización del Estado, entre polos.
En este sentido, nos encontramos que no se realizan determinadas acciones lógicas para recaudar más y mejor, ni para gastar menos y mejor, poniéndose de relieve un comportamiento político más que cuestionable.

Si vamos al capítulo de los INGRESOS, los sistemas se desmoronan porque no son sostenibles económicamente y en éste resulta que se están perdiendo más de 60.000 millones de euros todos los años en evasiones fiscales, que representan un delito, más otras cantidades derivadas de la ingeniería fiscal o el tratamiento ventajoso, que ni siquiera es delito, como las rentas del capital (gravado al 19%), las sicav (al 1% de carga fiscal), frente hasta el  más del 50% de las del trabajo. Hay claramente un trato privilegiado, y un defecto en la persecución del fraude (protocolos y medios), a decir de los propios inspectores de Hacienda.
¿Por qué esta forma de operar? Porque desde la óptica del Capital se prefiere recuperar parte del dinero (destinado a convertirse en gasto corriente por el usuario) a desmoronar la acumulación de capital, aunque ésta pueda tener algo de fraudulenta.
De una parte, quien acumula dinero son de los suyos, los que prefieren políticas que amparan al Capital, y lo nutren de su materia prima. De otra, porque en esta lógica de la acumulación siempre se podrá producir algo, pensemos que gran parte del gasto de lujo sirve para habilitar un dinero oculto, y, a la contra, gran parte de todo lo accesorio que existe en este mundo se sustenta mediante un dinero que de otra forma no podría aflorar.
Esto es la desigualdad entre polos como motor del crecimiento hecho dogma de fe o principio, principio de funcionamiento, si se quiere (como dije, objetivos claros del Capital).

Si vamos al capítulo de los GASTOS, resulta que tenemos un modelo territorial que está sobredimensionado: administraciones duplicadas, administraciones improductivas-saturadas-ineficientes. Derroche injustificado que no ayuda a fortificar la idea de que nuestro dinero tiene una utilidad incuestionable (que está bien gestionado) y que, por tanto, no alienta el gusto por la contribución fiscal a la Hacienda Pública.

Quiero hacer entender tres cosas al respecto:
Una, que de cara a lo que estamos tratando del balance presupuestario, que luego pueda afrontar los gastos en pensiones y otros gastos más, el resto del gasto público debe ser, lógicamente, escrupuloso.
Dos, que en realidad ni siquiera sería ésa la prioridad o su fundamento sino que éste sería más bien el de posibilitar mediante esa ocupación racional y eficiente un sinnúmero de cometidos sociales que en el contexto actual no se pueden afrontar, dentro de su propia área o de otras (hablemos de la dependencia, recursos para la enseñanza).
Tres, que, como desarrollaré más tarde, la solución de nuestra situación actual pasa (o pasaría) por una universalización de la ocupación, y aunque esta lleva aparejada elementos de racionalidad y eficiencia distintos, no se puede abordar desde la irracionalidad e ineficiencia actuales.
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Se trata de racionalizar todo. Poniendo de ejemplo el ministerio de justicia, que está sobrepasado, a lo mejor hay que dotarlo de nuevos medios y nuevos procedimientos para hacerlo eficiente  y ver realmente lo que esta sociedad necesita al respecto.
Pudiera ser que costase 100 millones de euros (nada comparable a los más de 40000 millones de rescate a la banca o 5000 del plan-E), o pudiera ser incluso que el ahorro presupuestario derivado de la simplificación de los procedimientos costease el gasto de los medios, y que la ocupación fuese la misma, pero más eficiente, o que incluso proporcionara recursos para servicios extras.

Esto es un planteamiento sobre este particular. Yo les pregunto a los políticos, cuáles son los suyos. A decir por lo que han hecho al respecto en los últimos veinte años, ninguno.

Lo dejo en este punto, para la 2ª parte


ACCIÓN POLÍTICA


(1) Terminé la parte anterior preguntándome al respecto de la eficiencia del poder político, y por cuáles habían sido sus aportaciones sobre una cuestión tan importante para el desarrollo social como la jurisprudencia, que dice mucho de la altura social.
No me refiero al desarrollo de las leyes sino al funcionamiento del sistema judicial. Hablo de la respuesta a este problema, que lleva aparejada una mejora estructural, funcional y seguro que económica. Me pregunto por “en qué consiste su verdadero estar en las cosas” del poder político.
A decir verdad por los resultados de los veinte últimos años, ni los partidos ni el poder político, han tenido ni tienen un planteamiento de mejorar de las cosas a este respecto. Llenan los programas electorales siempre de las mismas cosas, y las importantes se la dejan atrás.
La cuestión incluso puede ser sencilla. ¿Nadie ha pensado, por ejemplo, en hacer una ley de consumo ambiciosa que lleve toda esa morralla judicial a un perfil administrativo de forma eficiente: una primera instancia? Dando solución por un lado y desahogando por el otro.  Como hace Paypal, a efectos de los conflictos asociados al comercio, para que nos entendamos, pero con más pretensiones y con la garantía del Estado.
¿Nadie está ahí para apuntar en qué falla el sistema y mejorarlo? Está claro que no. Está claro que al poder político no le interesa un sistema judicial ágil y eficiente, le interesa uno que preserve lo que a él le interesa preservar. Entre otras cosas, lo que circunstancialmente les puede representar como negocio, o se lo representa al gremio profesional con el que tienen un vínculo natural.
(2) Lo mismo o más se podría decir de la educación. Llevan, eso, veinte años cambiando los modelos pero sin llegar al meollo del asunto, es decir, no llegan a imaginar ni de lejos qué es lo que hay que hacer para que los alumnos aprendan más y mejor. ¿Se trata de eso, no?
Tal vez no. Cambian o tratan de cambiar por la ley cien cosas, y las cinco que sirven se las dejan atrás. Son cinco cosas, las únicas que establecen la diferencia entre un ambiente propicio para enseñanza y el aprendizaje, y otro que no. Y ellos, los políticos, no las cambian. Mitad Ignorancia, mitad intencionalidad (la de, según quien, favorecer y no molestar a unos y sí a otros). La de tocar sí, pero según qué cosas.
Nada de someter todo a criterios de calidad y eficiencia educativa e igualdad de oportunidades. No les interesa la enseñanza, les interesa el modelo: Educación para la ciudadanía versus religión. Gratis versus no-gratis.
Eso es todo, y todo lo que es, es como eso. Y todo lo que no es como eso es dejación estructurada, elevada al 3 por los recortes interesados: mundanización de la educación y socialización del fracaso de unos, y articulación de los mecanismos para conseguir que la educación gratuita no sea completa ni de calidad, de los otros.
Esto último es el Plan Bolonia, consecuencia, como ya dije, de la elevación del potencial del polo intermedio.
(Pensemos que el grupo de los desarrolladores no precisa un amplio soporte social, se puede nutrir de las clases pudientes y de aquéllos que destaquen claramente. Lo demás es gasto, competencia, conocimiento inútil, contrario al modelo que se quiere establecer).
(3) Volviendo a la cuestión presupuestaria, hay una necesidad ya de 2000 millones para pagar, digamos, un 2% más en pensiones, tenemos un colchón de 60.000, y nadie dice nada. Están: “vamos a ver de dónde lo sacamos…”. Parece evidente que si hay una solución y no se aplica es que no quieren, que algo que no sabemos se lo impide. Y que se lo ha impedido sea cual sea el gobierno a lo largo de los últimos veinte años.
Y vemos que eso que se lo impide se lo impide hasta que ocurre algo que se lo deja de impedir, y se saca el dinero. Lo que demuestra que por encima de las políticas presupuestarias hay otras, otras finalidades superiores que son las que marcan las actuaciones de su calendario, para el modelo del Capital, improrrogables a no ser que algo aconseje contemporizar y dilatar, porque, como dije, ellos no quieren precipitar al colapso sino que todo vaya llevando poco a poco el ritmo de lo inevitable, de lo que va cayendo por su peso. Y para que caiga sacan justo los 2000 millones, no 4000 millones.
(4) A decir verdad, más bien parece que no quieren recaudar esos 60000 millones para no verse en la obligación de tener que hacer esta sociedad mejor (lo que cuadraría con lo de los objetivos del Capital, una vez más). Incluso tener un déficit equivalente al PIB podría ser la cuartada perfecta. Pensemos que han preferido endeudar el país, recortar 5000 millones en sanidad y educación, dejándolos en cuadros, antes que buscar ese dinero, correspondiente a la fiscalidad del 20% del PIB defraudado, que muy bien podría saldar nuestra cuenta en pocos años, además de generar riqueza.
Y se demuestra que no quieren arreglar nada porque no arreglan ni siquiera cuando no lleva aparejado un gasto. Pongo por caso el rescate de la banca:
Vamos a suponer que desde alguna perspectiva fuese necesario socorrer el desastre (según Rato provocado por unas declaraciones de De guindos). Bueno, vale, pero ¿por qué no forman parte del pago todas las viviendas de su parque? Propiciando un más que interesante parque estatal de viviendas, con todo lo que supone esto respecto al dinamismo profesional y social.
Y, sobre todo, esto mismo sobre las que llevan aparejado un expediente de desahucio. Yo remití una propuesta a la Presidencia del Gobierno en este sentido, que luego subí a change.org, en la que mostraba cómo simplemente haciéndose el Estado copropietario de las viviendas se solucionaba el tema social habitacional sin costarle un euro a nadie, a expensas de pasar a propiedad del ciudadano desahuciado si pagaba finalmente por cesar su calamidad económica o del Estado si no lo hacía. Podía ser esa una solución a tres bandas (en la que cada una se beneficiaba de algo). No se entiende que no se hiciera esto o algo parecido. Bueno, sí se entiende en la clave que he presentado, la de cargar más el déficit para que parezca más inalcanzable cualquier mejora social, y mantener el polo superior a su nivel.
Una vez más algo impide actuar, o aconseja hacer lo contrario de lo que todos podríamos entender razonable.
(5) Si nos fijamos he ido de la ineficiencia presupuestaria del Estado para abordar los temas, a la ineficiencia “a secas”, sin gasto, para abordar los temas, y de ahí a la ineficiencia interesada o perpetrada para abordar los temas. Y antes de eso, desde la incapacidad endógena, es decir, esa que les inutiliza o inhabilita por lo que son o pretenden, por su credo, su memoria o sus dependencias.
Podría pensarse que es ganas de airear toda la mierda, pero es que son todos los temas: financiación de partidos, Tribunal de cuentas, cupo vasco, ley electoral, independencia del poder judicial y su CGPJ, aforamiento de diputados, Senado, y más, además de lo ya expresado. De todos los temas importantes hablan lo justo para mostrar que tienen un posicionamiento, pero no arreglan. No encuentran la oportunidad. Nunca la encuentran.
Ellos mismos se encargan de desinflarlos, de pasar a la siguiente cuestión cuando les sobrepasa o les interesa. Se queda ahí… Y si luego tienen la oportunidad, pasan a la cola, porque ahora ya no les conviene. Ahora que son poder y no necesitan el consenso no les conviene que el poder judicial sea independiente, ahora que son mayoría no les conviene otra ley electoral. El gesto es solemne, pero los actos, no. Todo, mentira.
Luego nosotros tenemos que aguantar sus mentiras y elegir al menos mentiroso, al menos dañino. Y sufrir el deficiente avance social que permiten las pocas cosas que no son mentiras, las pocas que no comportan algún tipo de impedimento. ¿Qué hace realmente el poder político o ha hecho tradicionalmente? Aprobar leyes que prácticamente no tienen incidencia social, leyes técnicas que vienen a corregir, matizar otras, mientras que las cuestiones que tienen una trascendencia social están en barbecho, en un barbecho intencionado, salvo que tengan un carácter restrictivo  o sea tan fundamentales o ineludible como la Ley de Presupuestos: 1500 votaciones en 2017, y yo no he notado nada en sociedad.
Las cosas importantes se agotan en el debate izquierda-derecha, en el que algunas de las partes verdaderamente no quieren cambiar nada porque piensan que están bien como están, y que en realidad no quieren mejorar la sociedad, la quieren estable para hacer sus negocios, es decir, los del Capital, o cambiarla en función de éstos. En tanto que los otros están ausentes de un verdadero hilo conductor, y sólo sirven para recoger desesperanza, y en el mejor de los casos mitigarla, pero sin un plan real, o sin determinación.
(6) Cuando uno piensa en solucionar las cosas y dar ideas para ello, incluso en tratar de definir claramente el problema (como intento ahora yo), llega a comprender que no merece la pena, que no es una cuestión de soluciones, sino de actitud… Que en realidad sobran las ideas, y que en buena medida les sobra cualquier idea.
Voy a dar una idea, una idea de esas que sobran porque ya la saben: “El Tribunal de cuentas”.
Está claro que es inoperativo, que no tiene poder ejecutivo, que actúa tarde y mal. La diferencia entre lo que hacen y lo que deberían hacer la sabe el poder político. Si no lo saben se lo decimos. El camino entre una cosa y otra también. No lo hacen, no lo recorren, porque no quieren, es evidente, porque no les interesa.
No pueden alegar ignorancia. Tampoco pueden alegar falta de consenso. Se trata de que funcione, de que cumpla la función más elemental. Sobre eso no hay discrepancia posible. No pueden, en consecuencia, acreditar limpieza. Sólo interés particular.
La pregunta es: ¿si ya saben lo que saben por qué no lo arreglan ya, en cinco minutos, sobre la marcha, como quien tiene un problema que le importa porque le está afectando al funcionamiento de la sociedad, de su sociedad? Como harían con un problema personal.
¿Y (no haciéndolo) por qué no nos dan explicaciones serias? Resulta que la limpiadora que se olvida limpiar un servicio tiene que explicar por qué, y ellos que tienen la responsabilidad más alta, eluden responder de sus actos, y de sus dejaciones (incluso con altanería), y se encubren utilizando, además, todos los resortes del Estado, todas las posibilidades de un Estado, que no son pocos (incluido un trato judicial deferente). Y mienten sobre lo evidente como si tuvieran que perder más que nadie, con toda la indignidad. Tal vez, sabiendo que todo lo que pierden.
Como dije con el Capital, que sepan que nos estamos dando cuenta, que lo hacen, pero que nos damos cuenta.
 (7) Efectivamente, muchas veces no es una cuestión de soluciones, sino de actitud, pero otras muchas es una cuestión de soluciones, de las carencias reales de esas soluciones, de la falta real de propuestas, de la incapacidad de salir de las recetas de siempre a los problemas (de siempre), planteados siempre en la misma clave… (p.ej. los mercados), de la incapacidad para inventar. A pesar de ser, supuestamente, los más listos.
Ya dije, y sabemos, que esas recetas no van a servir para el futuro… ¿Cuándo acudimos, cuando el daño sea irreparable? Sólo se sabe corregir o enmendar los excesos. Este es el caso de tantas y tantas serie de acciones y reacciones, reducidas a lucha de opuestos, como la Reforma Laboral.
Que las políticas de derechas utilicen este mecanismo, se entiende, pero que las de izquierdas sólo sepa actuar desmoronando (o medio desmoronando) las acciones es lamentable, desalentador, sobre todo porque las primeras (las de las derechas) así van hacia su modelo y las de izquierdas, a ninguna parte. De tal modo, que en cada vaivén derecha-izquierda nos alejamos de un modelo y nos acercamos al otro.
Hay que superar esa lucha de opuestos, la fractura social, cambiar las políticas de balancín (basadas en el interés), que oscilan a un lado y a otro, por las de vasos comunicantes (VVCC), que ya hemos mencionado.
¿Qué es una política de VVCC? Bueno, pues una que vincule la suerte de los dos polos: el contratador y el contratado, por ejemplo, a efectos de lo laboral. A estos efectos, puede ser algo, tan sencillo como hacer por ley a los asalariados partícipes de la empresa, es decir, que tengan una participación temporal en ella. Eso sí es transformar. Eso sí es revolucionar. Eso sí es salir de esa dualidad. Eso sí es inventar.
Lo desarrollaré más adelante, pero podemos darnos cuenta, sin más, que esto además de mejorar el circuito económico introduce un elemento de higiene social, tanto en la empresa como en la sociedad, definida la higiene social como eso que sanea el funcionamiento de una sociedad.
La función del político es encontrar esos elementos de higiene social. A partir de ahí el debate social puede establecerse limpio y productivo sobre lo que de verdad importa.
(8) Hablemos de las cosas menos grandes que repercuten en la vida de la gente. Cosas, algunas, que funcionaban y han dejado de funcionar (como tener un médico o un trasporte o una medicina).
¿Hay preocupación o no hay preocupación? Sabemos de gente sin médico en zona rurales, pero sabemos también que en las urbanas tardan un año en obtener una cita de especialista y que el médico de familia hace lo imposible por no promoverla. Y, que probablemente ese deterioro se convierta en la gratificación o el “incentivo por objetivos” de alguien. ¿Hay preocupación o sólo gestión?
Yo no conozco toda la problemática pero otros sí. Están los secretarios, subsecretarios y directores. Para eso están, para catalizar las problemáticas o elevarlas. Para eso están las comisiones de seguimiento, para seguirlas y desarrollarlas.
No creo que sea por falta de políticos, Tenemos esos más de 8000 alcaldes, que se entienden comprometidos. ¿Por qué no se hace cada uno de ellos responsable de una de esas problemáticas, encargado de su seguimiento, elevan un encaje social, y motivan toda una suerte de posibilidades? Y tenemos además más de 80000 concejales.
La función pública y la política como parte de ella parece estar sustentada en la indeterminación de la tarea y en la indeterminación de quien la asume, lo que la hace escasamente fiscalizable. Llegado el caso hasta el ministro dice: “no, esto, no, yo esto no…, esto no es mío” (inadmisible). Pareciera como si el político no tuviera objetivos y todos los objetivos alcanzados fueran graciables o tuviéramos el “cero” como referencia en nuestras aspiraciones. Amparados muchas veces en la cuestión presupuestaria.
La cuestión presupuestaria en cualquier caso es sólo una excusa o una forma de camuflar la ineficiencia de la que hablo. Hay cosas en sociedad que no representan gasto, que no están sujetas a la percepción, que representan una injusticia o una agresión flagrante y que sin embargo están ahí, recordándonos lo poco desarrollada que es nuestra sociedad.
Yo no conozco todas las problemáticas, pero algunas sí: alquiler-ocupas-booling-venta excedente energético de autoconsumo (en la tele salen tres todos los días).
Un ejemplo: sabemos que el mundo de la cultura tiene un conflicto entre el cobro de la pensión y cualquier otra actividad en el ámbito cultural. Digo sabemos porque este colectivo tiene voz, de otros ni lo sabemos.
La cuestión es: ¿por qué no lo arreglan? Lo digo otra vez: ¿por qué no arreglamos por lo menos lo que no está sujeto a criterio, no representa gasto, es claramente lesivo y sólo precisa regulación?
Lo útil va por un lado y la política por otro. No hay un mínimo sentido de “utilidad pública de la medidas”. De esfuerzo inteligente, definido, entregado a esa utilidad.
Y otra pregunta: ¿por qué no arreglamos las cosas que sabemos y luego vemos lo que no sabemos? Y vamos tachando: la lista de las 100 cosas. Y avanzando.
Los afectados por la cuestión del ejemplo podrían  (deberían), como agravio comparativo y derecho fundamental, llevarlo al Constitucional. La cuestión es: ¿por qué tenemos las personas que reclamar algo fundamental, dado que es fundamental, y lo fundamental tiene que estar por defecto? ¿Por qué nadie lo hace suyo, parte de su responsabilidad?
Lo podemos preguntar de otra forma, ¿cuántas de las cosas que funcionan mal están en la lista de alguien, de “cosas que están mal”, o por el contrario las tenemos asumidas y abandonadas?
¿Cuántas en una comisión de seguimiento que no sigue nadie?
(9) ¿Por qué el poder político no hace nada, y, cuando lo hace, lo hace porque no tiene más remedio, tarde y mal, ralentizando hasta lo indecible el avance social? ¿Es interés (en otras cosas)? ¿Es desinterés? Como si los temas estuvieran ahí y ellos en otras ocupaciones. Más que para arreglar cosas parece que el poder político esté para garantizar que la sociedad se mantenga en un eterno y penoso equilibrio indiferente (que no represente un problema).
Si esto fuera una empresa privada estarían todos en la calle, por incumplimiento, por ineficacia, por ir en contra de los intereses de la empresa (por falta de entrega y compromiso), por falta de resultados, y por muchas más cosas. Y sin embargo tienen la mejor consideración social y todas las oportunidades. Y no porque todos tengan esa falta de compromiso y todo lo demás. No es así. Pero esto es como la rueda de una noria, en la que unos empujan, y otros tiran del revés (la lucha de opuestos otra vez). Y en la que, en cualquier caso, por mucho que se empuje no va hacer otra cosa que dar vueltas en círculos. Por eso muchos, muchos…, muchos, no hacen otra cosa que colgase en ella, y dejarse arrastrar y llevar. Esperando la oportunidad de dar el salto.
El movimiento previsible sólo sirve a los especuladores, no a la sociedad.
Yo soy de dar ideas. ¿Alguien se imagina diciéndole a alguno de estos políticos imputados (o imputables) una idea para mejorar algo cuando en realidad tienen la cabeza en sus asuntos, atentos a no decir lo que no pueden decir para que no le pillen, y atentos a decir lo que tienen que decir para aparentar? Bueno, pues con corrupción o sin ella, la política lo que hace es eso.
La política lo que hace es preocuparse de no decir lo que no debe y decir lo que debe, a derecha e izquierda. Eso son muchas personas diciendo una cosa por un lado y mucha diciendo otras por otro, y muy poco espacio para la verdad y para la determinación, para la transformación real de la sociedad. Mucha gente con la cabeza en sus asuntos. 
Mucha gente gestionando y poca resolviendo.
Por cierto, que eso de gestionar y no resolver es muy de nuestros tiempos en todos los ámbitos, muy de la estandarización, promovida por el Hombre del dinero, que ya comenté. En efecto, toda la realidad está empañada de ese requerimiento. No se precisa gente que resuelva sino meras correas de transmisión o de amortiguación de los diferente canales, propios o extraños. Ése es el perfil que se busca y es el que encuentra encaje. La política como cualquier actividad precisaría hombres libres, y así sólo los encuentra hipotecados en origen. Convirtiendo la democracia en una guerra civil, sin sangre, pero de bandos. Y como se sabe, en las guerras no se progresa, y cualquier avance es sólo sobre las líneas enemigas (como se evidencia en el parlamento cada día).
Tenemos que volver a hablar (a propósito del parlamento) de la efectividad política para poner en pie esta realidad Ya dije las votaciones realizadas, y sobre qué. Son 1500 votaciones repartidas en unas 40 sesiones realizadas martes y jueves, básicamente de unas 20 semanas a lo largo del año. 1500 porque para decir “no” hay que decirlo por partes, 15 votaciones para cada cosa.
La información se completa cuando asociamos esas votaciones a los verdaderos elementos de decisión de la actividad plenaria de la legislatura. Así tenemos que en la X (con mayoría absoluta del PP) salieron adelante 6/217 Proposiciones de Ley. Y en el primer curso (año) de la XII (sin mayoría) 2/125 PL y 28/448 PNL. Lo demás a la basura. No parece mucho. No parece muy útil
En todos los trabajos, hay días en los que echando cuentas del resultado, el poco resultado del día, uno se dice para sí: “hoy he hecho una mierda aquí”. Y se ha estado, ocupado, incluso no ha parado, pero por una serie de cuestiones ajenas, el trabajo no ha sido efectivo. Yo me imagino que de acuerdo a la efectividad del trabajo, del que se ve por lo menos (y nos importa), la mayoría de los políticos se deben ir para su casa diciendo lo mismo: “hoy he hecho una mierda aquí”. Aunque psicológicamente, y por lo que les vale, tengan que llenarlo de importancia.
(A) Se trata ahora de hacer cosas importantes, cosas de verdad. La democracia, o esta forma de democracia, está bien cuando se llega a resultados válidos, rápidos y visibles. No siendo así, a lo mejor tenemos que buscar otra forma mejor de proceder, otros mecanismos que nos saquen de la abulia. No podemos estar toda la vida echando pulsos sin fin, dando vueltas en la noria. Subvencionando y respaldando tamaña estafa.
Sabemos que la negociación es lo mejor cuando la alternativa es la confrontación, pero salvado esto, ¿de verdad ésta es la única opción? ¿No hemos aprendido nada? ¿No sirve de nada todo lo que sabemos de todas las disciplinas? ¿No somos capaces de fijar algo que esté por encima de nuestras miserias? Como dije en la presentación, una jerarquía natural de las ideas. ¿No nos damos cuenta que seguimos siendo bárbaros?
Como sabemos hay tres tipos de problemas, los domésticos, los estructurales y los sistémicos. Nadie duda de que los políticos se ocupen y que muchos lo hagan desde la vocación social, pero la verdad es que, no dando solución a las cuestiones capitales, para el tratamiento de las domésticas, para ese grado de complejidad, no nos hacen falta políticos, con administrativos nos vale.
Otros políticos (ya lo dije) simplemente están instalados y sólo llevan una agenda para su uso, viviendo en la apariencia. Y algunos otros incluso emponzoñan el funcionamiento y la paz social al querer dar al interés particular, de un grupo, una relevancia mayor de la que le es natural.
Tenemos por delante problemas de otra importancia y vemos que quien tendría que hacer su trabajo no responde ni con los actuales. No sabe, no puede o no quiere (lo que hace pensar que esconden algo, que participan del mismo credo, o que simplemente no sirven). Tenemos ahí a las puertas la 4ª revolución industrial y nadie dice nada, unos miran al cielo y otros se frotan las manos calculando la oportunidad de negocio.
Es la falta de entrega real y de repuesta a las cuestiones usuales, reales, sobre las que se puede actuar de forma manifiestamente clara y efectiva, la que pone en entredicho sus capacidades frente a las cuestiones en formación, no tan tangibles, que son susceptibles de convertirse en endémicas.
(B) Si nos fijamos todo lo dicho en este subbloque sólo ha servido, al margen de la introducción de algunos elementos de saneamiento económico, para constatar lo que ya dije en la parte anterior, que por "H" o por "B" no existen herramientas para frenar el deterioro de los veinte próximos años… Al igual que no han existido para los anteriores. Ahora sabemos por qué o cómo se sustancia.
O que sí existen, como las que he planteado, pero hay que tomarlas, estar en esa necesidad. No tomándolas, el poder político no hará nada más que certificar que la realidad nos lleva a tal o cual medida, o alargar la agonía mediante otras. Otras como el beneficio fiscal para la constitución de rentas vitalicias a cargo de los bienes inmuebles (ya mencionado), que son, claro está, pan para hoy y hambre para mañana.
Es esta falta de resolución la que pone en entredicho la propia función política, y la que hace que tengamos que buscar otros caminos, otras fórmulas, otras soluciones.


SOLUCIONES EXTRAORDINARIAS 1/2




De lo dicho hasta ahora lo principal es eso que trata de hacernos ver la diferencia entre una crisis cualquiera derivada del crecimiento del sistema a esa otra que surge tras un punto de inflexión y que pone en marcha mecanismos sociales regresivos que muy bien pueden crecer de forma exponencial y hacer un efecto avalancha. En consecuencia, lo principal era caracterizar convenientemente ese punto de inflexión. Que yo he situado en el metaconocimiento, porque es lo que hace prescindible a toda una clase media, tal como la conocemos… Es lo que hace establecer por 1ª vez desde el Renacimiento una secuencia humana de regresión social, toda vez que se ha perdido toda expectativa de alcanzar una altura social mayor para esa clase social de referencia, es decir, mayor que la conocida.
También es importante haber caracterizado nuestro desarrollo social mediante el efecto transistor, y asociar las diferentes fases de crecimiento al mismo.
Salvado esto, lo que voy a decir ahora es el objetivo principal de este trabajo porque es lo que de alguna forma tiene la vocación de ser una aportación al problema, al tratarse de un análisis de su estructura. Tal como tengo desarrollado y se puede encontrar en buena medida aquí en la WEB (teoría social), junto a toda la esquemática social de la primera parte. En consecuencia, ahora no desarrollamos todo un repertorio de deficiencias prácticas y de las correcciones a las que dan lugar (como en los dos trabajos anteriores), sino sus elementos estructurales, que es la única forma de alcanzar alguna expectativa de solución.
Bueno, pues a propósito de esos elementos estructurales, hay una cuestión en nuestro sistema social que está mal diseñada y que no nos puede llevar nada más que al desastre (y que nos lleva de hecho, y nos ha llevado). Nuestro sistema está basado en el principio de competitividad a ultranza (primer defecto sistémico), lo que da lugar a dos cuestiones que forman parte de su sistemática.
De una parte, el escenario económico es como el de una partida de póker en la que sólo puede quedar uno con todos los depósitos, como las fieras frente a la presa que tienen que adueñarse de ella sí o sí para la supervivencia. Lo que lleva al fracaso de todos frente al único que queda, es decir, a alguna forma de totalitarismo, que se está viendo en cómo el Capital se agrupa en un único capital.
De otra parte, ese proceso de eliminación de los competidores se realiza por asfixia económica, es decir, llevando al límite todas las posibilidades de supervivencia, para ahogarlo económicamente y quedarse con su parte del negocio. Al tiempo que llevan a ese ahogamiento a todo el entramado económico porque el mecanismo para alcanzar ese fin se fundamenta en la bajada de precios en aquello que existe competencia (a la subida en lo que no), que lleva aparejada la bajada de precios de ese entramado, incluido los laborales.
En consecuencia es un sistema destinado a llevar el potencial propio al máximo y, los otros, al mínimo, al cero, a la pobreza extrema, haciendo que su sistema de referencia no pueda subir de ese valor. Frente aquello que decíamos de 0-8 voltios y 2-10 voltios, como alternativa, está lo primero por siempre. Nuestro sistema económico no permite la elevación económica de aquéllos que son innecesarios para el Capital y de aquéllos que representan una competencia, lo que lleva a las condiciones de indignidad o calamidad a sectores cada vez más amplios de la masa social.
Esto, además  de ser una sistematización perversa, es una sistematización absurda porque no persigue ya tanto el beneficio [beneficio, que va a menos por la propia dinámica (la de la bajada de precios)], como sobrevivir a la dinámica, pero además de una forma engañosamente ineludible, porque parece ineludible que el final de esa dinámica tenga que ser el potencial cero, y no lo es. Es decir, que si algo lo decrementamos y no le ponemos límite llegará al cero (como podría llegar al -5), pero le podemos poner el límite, funcionando el sistema exactamente igual, o mejor.
Lo abordaré más tarde dentro del marco que voy a desarrollar, de momento sólo decir que una referencia es sólo eso, una referencia, que el sistema toma como tal sea cual sea, que asume. Sólo hay que ver que elevan el precio de producción de las cosas (la referencia) por determinadas disposiciones, por ejemplo, por el respeto medioambiental, y no pasa nada: es la nueva referencia para el coste del producto, para su producción. El respeto al medio ambiente pasa a ser un factor a la hora de evaluar lo que en economía se llama la frontera de posibilidades de producción (FPP). Es decir, las posibilidades de producir nuestros productos de forma eficiente, considerando ese factor, esa carga añadida. Pues bien, el bienestar social sería un factor más para la producción: se produce y se comercializa garantizando el bienestar social, aunque represente costes. Esto marcaría una directriz, es decir, marca una línea maestra. Sólo había que hacer las leyes correspondientes para llevarlo a la realidad.
Un factor que muy bien podría venir compensado por otros factores, en una perfecta simbiosis entre sociedad, Estado y empresa. Muy distinto a la supresión de la misma acaecida durante los años 80, en los que se encargaron de cribar todas las empresas mediante los criterios del Capital. Criterios de optimización por los que no se permitía, entre otras cosas, que una empresa pudiera ser ayudada estatalmente, en ese “tú sola, hasta donde puedas, y si no caput”. Que en buena medida nos ha llevado a esto, porque representaron las primeras concesiones al Capital, a su modelo (amparado muchas veces por gobiernos socialistas), presentado como única posibilidad o vía de desarrollo. Criterios por los que no se permitía, entre otras cosas, que una empresa pudiera ser ayudada estatalmente, en ese “tú sola, hasta donde puedas, y si no caput”. Que en buena medida nos ha llevado a esto, porque representaron las primeras concesiones al Capital, a su modelo (amparado muchas veces por gobiernos socialistas socialdemócratas e incluso socialistas), toda vez que es presentada esa optimización como única posibilidad hacia el desarrollo.
La cuestión es, según el marco, cuando es subvención a la ineficacia o competencia desleal, y cuando es el recurso perfecto para la ocupación de la ciudadanía y la viabilidad de las empresas que de otra forma estarían abocadas a la desaparición con todo lo que conlleva. La competencia desleal desaparece cuando se está en condiciones de tabular una contraprestación. Y cuando se está en condiciones de tabular una contraprestación, entonces no son políticas de subsidio sino de  Vasos Comunicantes (VVCC), que son las que se tendrían que haber promovido en esa época.
Toca ahora desarrollar mínimamente la política laboral de VVCC, que muy bien podría ser un germen de todo lo que se pretende (o fase intermedia), que se podría instalar sin más consideraciones en el marco económico actual, en el contexto de una reforma laboral, como ya dije, como solución de urgencia, elegante y efectiva, a todas las problemáticas económicas existentes que estamos tratando.
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Antes que nada hay que decir, al margen de todo lo dicho y de lo que se pueda decir, o, si se quiere, como parte fundamental de todo ello, que hay que corregir una cuestión respecto de los costes laborales:
1ª Dado que el número de trabajadores va a menos, el conjunto Sociedad+Estado tiene igualmente que recibir un fijo por este concepto, al margen de los trabajadores reales. Digamos el 25% del beneficio bruto (antes de descontar sueldos). Dicho de otra forma, el empresario debe pagar el 25% fijo al margen de lo que luego le repercuta al trabajador en sueldos y cotizaciones.
Todo lo que se haga que no contemple esto, es cuento chino. No sirve. Y no sirve porque no contempla la principal causa en la merma del flujo económico a sociedad (la optimización o sustitución de esos trabajadores). Luego se podrá poner una tasa, pero eso no compensa: si queremos distribuir la riqueza, tenemos que tener riqueza que distribuir.
Dicho esto:
2ª Los trabajadores tienen que cobrar un mínimo a cargo de ese 25%.
No sólo el mínimo adscrito al salario mínimo interprofesional (S.M.I), que en realidad podría quedar como un mínimo social. Sino un mínimo profesional real de, por ejemplo, 1400 euros+600 de cotización=2000.
También se puede establecer un máximo (5000 =3700+1300), al margen de que se pueda superar por el abanico salarial de las empresas.
Las cantidades y los % son para el ejemplo.
3ª Ese 25% cubrirá el número de trabajadores sea cual sea, sobre ese mínimo de 2000, y sin sobrepasar el máximo. De tal modo que:
4º Si sobrepasa el máximo, el diferencial es para el Estado (es decir, que si los 5000 euros por el nº de trabajadores no llega al 25%, ese resto iría al Estado).
5ª Si no llega la empresa con el 25% al mínimo para pagar el mínimo salarial por cualquier situación particular de la empresa, el Estado lo compensaría a expensas de contrastar la viabilidad.
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Esto son los VVCC en una primera aproximación, que solucionarían el 90% de los problemas en sociedad. Presentes y futuros. El empresario puede elegir tener más trabajadores o menos sobre el mismo valor del 25% (de acuerdo a sus necesidades y las características de los puestos). A unos les puede resultar interesante engordar el sueldo hasta llegar a uno de los límites y a otros utilizar ese diferencial para nuevas contrataciones.
El Estado sabe que el 25% llega a la sociedad, bien a través de los trabajadores (en forma de sueldos y cotizaciones) bien directamente. En un caso se da lugar a una mayor ocupación y a una redistribución de la riqueza de primer orden a cargo del empresario, y en el otro, a los recursos económicos para una redistribución de 2º orden a cargo del Estado. En ambos casos  se mantiene el nivel de referencia.
El trabajador está sobre un mínimo, y, derivado de su dedicación y de las posibilidades, puede tener una compensación económica real. Y una idea contable del valor de la misma, lo que, además, haría más visible el rendimiento real de las empresas de cara la fiscalidad de las mismas.
Vemos que este sistema no sólo reduce la fractura social y la económica, sino que incorpora una serie de elementos de higiene empresarial y fiscal, y un mantenimiento claro de los sueldos de acuerdo al poder económico de las empresas… Y su correspondiente cotización a la seguridad social, con el consiguiente mantenimiento de las pensiones.
No puede ser que se diga “no hay dinero”. El beneficio tiene que ser necesariamente eso que queda de forma razonable después de garantizar el sostenimiento de la sociedad y, por supuesto, el de la empresa que lo genera, y su beneficio.
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Podemos hacer políticas destinadas a acercar los polos distantes, o hacer políticas que contribuyan a aumentar su distancia. Políticas que además sacan lo peor de nosotros porque llevan esa distancia en forma de desajuste, a lo que somos, a nuestra forma de entender las cosas, al plano psicológico. Que a su vez se materializa en conductas sociales (como la competitividad a ultranza, ya reseñada), por cuanto las cosas son luego la expresión de nuestra forma de entender las cosas.
Este es el caso de otro desajuste psicológico, diría moral o emocional que constituye, junto a la competitividad, una de las grandes rémoras de nuestro sistema social (segundo defecto sistémico), y que es el que deriva del concepto histórico de caridad (de la caridad), o, para ser más exactos, de su adulteración (que quedará sin sentido por el modelo en ese marco de saneamiento ocupacional que acabamos de presentar).
En efecto, como indica Diana Wood:
En el siglo XII, Graciano reunió textos patrísticos sobre los criterios necesarios para dar caridad…
Y hubo cambios. Resumiendo a Wood, de la misma manera que se cambió la concepción frente a la riqueza y el trabajo, se modificó respecto a la caridad, llegándose a considerar una práctica ideada para el mantenimiento de vagos (otro lazo de la  Iglesia roto por la burguesía).
Este pensamiento (1), junto a la situación social (2) y la opción personal (3), ha establecido una línea divisoria, por la que nos diferenciamos a nosotros mismos más que por cualquier otra cosa: entre los subsidiados y los que no. Muchas veces, y será cada vez más, sin tener oportunidad (los primeros) de poder dejar de serlo. Y que nos diferenciamos más que por otra cosa cualquiera porque lleva aparejado, se esté en el nivel que se esté, una sensación de expolio o sangrado. En buena medida por la arbitraria administración de los flujos de riqueza, por su inoperancia, o el débil fundamento social. Lo que demuestra que no sólo se precisa de herramientas de redistribución sino también, de un cuerpo teórico que las haga entendibles: un modelo social.
Podríamos decir, como principio suficiente de ese cuerpo teórico, que en sentido estricto nada de lo que tenemos nos pertenece, que sólo podemos y debemos usar las cosas lo mejor posible (también podríamos acudir a la filosofía de Locke), pero hasta que seamos capaces de asumir esto o hacerlo nuestro, de revalidarlo con comportamientos irreprochables, tendremos que buscar otros argumentos.
Sin modelo convivimos con todas esas cosas, con todos esos sentimientos y con todas las disposiciones que se derivan. Sin modelo convivimos también con todas las imposiciones del Capital (sin réplica posible) que llevan implícitas la anulación del individuo, bien, social, por verse incapaz de alcanzar los recursos básicos, bien, moral, porque eso le exige dejar lo que son como personas a un lado. Lo que somos como personas.
No tenemos ni idea del poder que da ser el dueño de los recursos de otro. ¿Ustedes saben lo tirano que puede llegar a ser el dueño de una zapatería (por ejemplo) con un dependiente de la misma? Eso es la anulación del individuo 4, 8, 12 horas al día. Luego, o no hay legislación al respecto, o no  responde  en tiempo y forma, o goza del desequilibrio general que goza toda la legislación.
Quien manda, no tiene ni por qué ser delicado, ni exacto en sus afirmaciones, ni tener razonamientos inteligentes. Por su parte todo es graciable, lo que hace haber, de partida, dos clases de personas en sociedad. La fuerza económica está sujeta al poder del dinero, y la moral o la personal, también.
Ésa es una de las cosas de mi lista de las 100 cosas. En el siglo XXI se quiere resolver el problema del abuso de género y se deja atrás el que he mencionado, que es tan sordo y tan antiguo como aquél, el abuso de poder en todas sus formas (tercer defecto sistémico), y el de la enajenación, la pérdida de dignidad que lleva aparejado. Que establece un conflicto continuo entre polos y una degradación en el flujo porque define una separación, no ya económica sino moral, entre ellos. Contraria a cualquier entendimiento, y, en consecuencia, a cualquier proceso colaborativo o productivo.
Vemos que  los VVCC (junto a la ampliación FPP) es la piedra angular de todo lo que estamos tratando o hemos tratado hasta aquí, pero no sólo de esto, también de todo lo que queramos tratar. Por ejemplo, hablamos de la igualdad entre hombre y mujer, y es mentira, no hay igualdad ni puede haberla: sólo vasos comunicantes.
No se trata de hacer iguales dos cosas que no son iguales (2 polos) sino de que tengan la comunicación óptima. Podemos decirlo de otra manera no pueden pretender ser iguales, sólo alcanzar una relación de simetría entre ellos, por cuanto la asimetría es lo peor que puede haber en una relación.
Podemos hablar de la simetría o de la relación igualitaria entre polos o de VVCC, referido a cualquier orden de la vida, como medida de su altura o nivel de armonía, por cuanto algo que está constituido de partes puede funcionar como un todo (como uno) desde la armonización de sus partes o desde la imposición de una de ellas.
Referido al tema que nos ocupa, también…, pero será después de exponer algunas cuestiones esenciales, y otras formales, que son las que nos permitirán hacer de los VVCC algo más que una herramienta, esto es, que deje de ser herramienta económica para ser fundamento social.




SOLUCIONES EXTRAORDINARIAS 2/2



El sistema social es un sistema dinámico que tiene un movimiento principal y otros secundarios, como la tierra en su órbita. Aquí sólo se está actuando sobre los secundarios. La derecha de una forma, y, la izquierda, de otra parecida en lo que importa, porque no actuando sobre el movimiento principal, la repercusión es mínima, y, posiblemente, contraria la una a la otra.
Tampoco se puede sacar al planeta de su órbita, y, es por eso, que no se puede sacar, que necesitamos algo más que medidas de choque, necesitamos ingeniería social.
Para abordar esa ingeniería social, hay que conocer la naturaleza de su movimiento. Un movimiento que, para empezar, está limitado a sus propias posibilidades dinámicas, confinado a su realidad como lo estaría una canica que rueda por la superficie interior de una caja. Dentro de la caja, todas las soluciones son ya conocidas, sobre todo cuando hay dependencias insoslayables entre unas y otras variables, como existen en sociedad.
La canica sólo puede salir escapando de esa realidad…, rompiendo esas dependencias o abriéndose paso hacia arriba de la caja, dándose un nuevo grado de libertad, como dije, un nuevo paradigma social.
Voy a decirlo otra vez. Nuestro sistema socioeconómico no es sostenible sin reconducirlo seriamente. En consecuencia, lo que aquí se dice afecta a los individuos más vulnerables, pero también a la pervivencia del sistema. Las soluciones ordinarias sirven (son un tratamiento de choque) para contener su inercia, pero serían insuficientes para reconducir esta forma tan particular de progreso. Para esto último habría que diseñar esa otra forma de sociedad (desde otras premisas), y ponerla en marcha ahora que se acaba de iniciar el  retroceso social y que el deterioro es limitado.
Este trabajo persigue trazar ese proyecto, ese nuevo paradigma social, esto es, un esquema de funcionamiento que vaya más allá de los intereses del Capital y la doctrina de la necesidad. Esa necesidad por la que unos ganan dinero y excluyen socialmente, y otros, excluidos y enajenados no albergan otra cosa que sentimientos de impotencia y reactividad social.
No se puede hacer una sociedad mejor sin tener una idea clara de lo que se quiere, tampoco si lo que se quiere no es nada más que un conjuntos de remiendos, de acciones y reacciones, y ya está.
Todos tenemos que superar nuestros intereses y nuestros apegos. La economía tiene que jugar su papel, y la sociedad el suyo que no es otro que presentarse para la economía con resistencia cero, trasparente, porque ella sea en sí misma trasparente y ausente de conflicto. Pero eso implica dotar a la sociedad de todos los medios materiales que la hagan así, trasparente, ausente de conflicto. Con resistencia cero, cualquier potencial “V” implica una corriente “I” infinita, sólo precisa una desigualdad mínima entre polos.
Llegamos al concepto físico de superconductividad, en este caso socio-económica, y a la superación de la bipolaridad/desigualdad  como condición necesaria para el establecimiento de flujos de riqueza: con una sociedad equilibrada, la economía es altamente productiva.
Ésa es la forma del nuevo paradigma, su esquema económico final. La ampliación de la FPP y los VVCC son sus elementos económicos precursores, su arquitectura física (que luego completaremos). Y lo que viene la forma de alcanzarlo, su lógica o marco de funcionamiento, que –como dije al inicio– parte de un único requerimiento: entendernos a nosotros mismo como sistema.

Lógica de funcionamiento
Hay dos aspectos que encuentro imprescindible para la transformación social que pretendemos, y que constituyen su fundamento y su arquitectura o lógica de funcionamiento. Estos son, los principios de verdades decir, el establecimiento de objetivos claros en el modelo de sociedad (lo que queremos ser como sociedad), y la inversión social que es una formulación racional de la ocupación destinada a alcanzar el beneficio social, la eficiencia,  y la oportunidad personal en grado óptimo de aprovechamiento e igualdad de oportunidades. Todo ello respecto a los cinco grandes bloques de ocupación (básico público y privado, especial público y privado, y el de la vida como ocupación).
Los principios de verdad son cuestiones que sin verdad se nos muestran como verdades suficientes, objetivos que se sacan de la arena política porque se entiende que esta sociedad los quiere así. Podríamos decir, que respecto de una ley, su principio de verdad sería el espíritu de la ley, lo que se quería con ella. De forma análoga el principio de verdad es lo que queremos como sociedad, su idea básica y elemental, de modo que todo lo que se hagamos vaya supeditado a esa idea. Incluir el bienestar social para la FPP, podría ser un principio de verdad.
Esto obliga a la jerarquización de nuestros deseos o nuestras demandas, de modo que sea esa jerarquía la que determine el principio básico de justicia social. En este sentido dos anhelos de la misma categoría entrarán en conflicto, que no resolveremos a no ser que haya una verdad superior que dé a cada uno de los anteriores su sitio.
Esto que estoy diciendo es en realidad una herramienta superior que va más allá del objeto este que estamos hablando, porque es la forma natural de resolver cualquier debate moral sobre las cuestiones, es decir, que manejándola nos tiene que hacer por fuerza personas más capaces. Así, por ejemplo, un principio de verdad es lo que trata de superar el conflicto emocional de la “mentira piadosa” y similares, y lo hace mediante algo de mayor jerarquía (por una finalidad). Llevado a lo social, representa la forma de resolver nuestras dicotomías, si es que apostamos por la verdad social.
Si tratamos la independencia de Cataluña, desde este punto de vista, vemos que para la derecha catalana quizá pueda no haber conflicto, pero para la izquierda sí, que se reproduce en cada decisión: los anticapitalistas, por ejemplo, votaron al 50% sobre algo, buscando esa jerarquía. Sólo el 50% la encontró, el otro rompe necesariamente la jerarquía. Ahí es cuando nuestro discurso se pierde y no podemos ser categóricos, o ponemos el acento en eso que respalda nuestra afirmación, no en la verdad, y nos hacemos políticos en el sentido peyorativo del término, que todos conocemos.
Hay muchos otros ejemplos que afectan principalmente a la izquierda porque, contrariamente a la derecha, que tiene el principio del dinero y el libre albedrio que le da Dios, ésta no tiene unificados los suyos y se ve envuelta en contradicciones al fabricar un credo. Ya dije que la izquierda no tiene un hilo conductor. Esto que digo debería ser su hilo conductor, una dogmática social. Una dogmática que sea capaz de hacer frente a la dogmática de una parte del Capital y a la estandarización nihilista de la otra.
La inversión social se apoya en la idea de ocupar a la sociedad de arriba abajo, es decir, no se regula la promoción o elevación social mediante criterios de competitividad sino el descenso social por razones de necesidad. En consecuencia, la inversión social se apoya también en la idea de ocupar a los sectores desadaptados de la sociedad en las funciones básicas, y así dejar la máxima disponibilidad social posible para tareas asociadas al desarrollo y, al conjunto de la sociedad, para aquellas otras asociadas a la propia vida. Contrariamente a la competencia laboral actual cada vez más desleal, como consecuencia del principio de competitividad, que suma a la escasez del empleo, la precariedad y la rivalidad para obtenerlo.
La inversión social va también al amparo o cumplimentación cabal de las horas de trabajo necesarias. Las horas necesarias para que esta sociedad funcione serán realizadas por aquellas personas que no pueden ofrecerse a sí mismos, o a la sociedad, algo diferenciado, en las fases de la vida que esto ocurra. Pongamos el ejemplo de los 70000 presos, pongamos el caso de personas sin competencias o de formación desfasada, ancianos vitalistas, jóvenes que no han encontrado su camino, pero que sin embargo quieren (deben) participar en la sociedad, aportar, ocuparse, sentirse útiles. En tanto que todas las que sí pueden ofrecer algo distinto, tienen la oportunidad y la cobertura social. Por cierto que ya seguramente no habría 70000 presos, dado que muchos son producto de la necesidad.
La inversión social racionaliza la ocupación y la distribuye, promueve el compromiso social y la eficiencia, al tiempo que proporciona un equilibrio emocional y psicológico sin precedentes al darle al individuo la oportunidad de ser útil y ocupar su tiempo, justo en lo que puede y quiere dar, bien formándose, bien aplicando su formación, y para elegir qué, cómo y cuándo, sin presión o urgencia social.
En el sistema actual la desocupación es sinónimo de fracaso y es este fracaso el que eventualmente es subvencionado. La inversión social subvenciona, en cambio, la excelencia y la premia con tiempo para desarrollarse como tal hasta encontrar su aplicación. Se trata de volver a lo lógico, a lo natural en una aldea. Cada uno hace lo que puede, lo que sabe en la parte que le toca. Cada uno en un tramo de su vida puede tener una función por defecto si no está desarrollando otra mejor.
En este sentido, a lo mejor el abuelo tiene que cuidar del nieto y luego el nieto del abuelo. Eso se puede hacer si no existe otro tipo de presión social que nos haga estar en continuo estado de supervivencia.
Eso lo estamos haciendo ya, de hecho, en ese estado de supervivencia.
Se trata por tanto de volver a atender las cosas que tenemos que atender, y que cada vez será más necesario atender, con naturalidad, como parte de la vida, sin pensar que por ello nos estamos perdiendo algo, porque sabremos que todo tendrá su momento. Pero se trata de algo más. Podemos darnos cuenta de que la inversión social que es la inversión en el acoplamiento ocupacional, que favorece la ocupación por defecto o masiva de los sectores especializados (y, con ellos, la global), favorece, además, la supresión de buena parte de los beneficios sociales derivados de la diferenciación o la exclusividad. Al tiempo que, como causa o efecto, se sustituye la competitividad de los competidores por la de los competentes en buena parte del espectro social.
Eso es, a expensas de decir más cosas, “la inversión social”.

La estructura social
Ahora queda desarrollar la estructura social general sostenible, y congruente con todo lo anterior, que con lo anterior conformará el modelo social de “La Sociedad Inversa”, que estamos presentando. Y que tiene que ir a más allá de lo presentado porque la problemática es mayor. Y es mayor porque no sólo tenemos que ordenar la ocupación como fundamento de la actividad empresarial y asegurar la viabilidad económica del entramado social mediante ella, sino la ocupación como fundamento de la propia existencia. O, si se quiere, la no-ocupación.
En ese hacer cosas que no son naturales, sabemos que en nuestra sociedad se producen dos embudos, uno respecto a las personas, que no pueden obtener su medio de vida, y otro respecto a la sociedad que no puede beneficiarse del conocimiento de las personas que, incluso, ha formado. Dos embudos que a nivel estructural acabamos de solucionar, pero no a nivel operativo o funcional.
Los embudos se producen como consecuencia de la acumulación de capital, que puede estar sin aplicación, y del hecho de que todo lo que se hace en esta sociedad se hace mediante el dinero.
De alguna forma, tenemos que liberar el esquema de actividad que hemos diseñado de su dependencia al dinero.
A decir verdad, si lo pensamos un poco, el requisito no es tan extraño. Una sociedad avanzada, del conocimiento, no puede estar sujeta a la existencia de un pagador para ver transformada su riqueza potencial en real. Ése es uno de sus principales defectos sistémicos (el cuarto defecto sistémico). Uno al que nos empuja el Capital.
Esto nos lleva que una sociedad debe sacar lo básico que podemos producir y lo básico que tenemos que consumir del circuito financiero para que pueda transformar esa riqueza potencial, en real, dejando el dinero para lo accesorio. Este dinero, además (garantizado lo básico), sería un menos miedoso, más fácil de movilizar, más productivo.
Teniendo garantizado lo básico, el dinero restante lo podríamos utilizar para ir de vacaciones, para consumo, sin miedo al mañana (se introduce en el circuito financiero).
Lo básico que consumimos puede venir amparado por una renta. Lo básico que producimos por todas aquellas cosas que pueden precisar una sociedad avanzada y del conocimiento en cuidados, educación, etc., fuera de circuito productivo o especializado.
Fijémonos en el detalle. Empezamos nuestro decurso histórico como Hombres siendo una sociedad que intercambiaba cosas y servicios, luego una que los compraba. Tenemos que llegar a ser, si queremos salir adelante, una sociedad que base su desarrollo primordial en el intercambio de los servicios básicos, con el Estado como mediador. Se trata de conservar la actividad comercial pero (como ya adelanté) sobre un mínimo de referencia. El mínimo de referencia consiste desde un punto de vista instrumental en no dejar que el potencial cero sea la pobreza extrema, o dicho de otra forma que lo mínimo no sea cero sino una riqueza mínima de subsistencia que establecemos o hacemos coincidir con la energía social de fondo derivada de la comunicación permanente de los polos.
De acuerdo con la ocupación, sólo existiría el concepto ingreso básico destinada a la ocupación básica, el retiro, y la formación y luego los diferentes niveles de ocupación no básica, con sus respectivos ingresos en función de que fueran públicos o privados.
Se podría demostrar que subiendo la vida comercial sobre ese nivel de referencia nada cambia en el sector comercial, y que sigue igual sobre ese nivel de referencia, porque subiéndolo, si bien es cierto que hay que proveer para avituallamiento y servicios, también lo es que se provee a las empresas de una determinada actividad.
De una parte porque el dinero sobrante ya mencionado, se emplearía en los servicios no contemplados, de otra porque ese avituallamiento en realidad se amortizaría con colaboraciones en el mercado laboral de las que las empresas pueden salir muy beneficiadas, en tanto que los servicios básicos pueden ser autogestionados.
Sirva como demostración de lo anterior que actualmente se baja la referencia bajando los costes y no se gana o mejora nada, por la subsiguiente bajada del precio del producto (como ya referí). De lo que se saca que subiendo este coste por incluirle gastos como los descritos o los que derivan del tratamiento ecológico de las mercancías (que ya se hace) tampoco variaría o repercutiría de forma negativa.
Naturalmente esto exigiría cambiar la forma de gravar a las empresas. Ya lo tenemos desarrollado mediante los VVCC, sólo tenemos que ahondar en sus posibilidades, en lo que de ellos se derivan.
Las empresas no pagarían impuestos por puesto de trabajo sino un canon por actividad que incluiría baremos relacionados con los ingresos absolutos, los beneficios absolutos y relativos, así como la productividad derivada de la mecanización. Canon que les liberaría de cualquier otro concepto y le daría el derecho superado el 25% al incremento eventual del número de trabajadores pagando sólo el diferencial.
Es decir, la necesidad laboral sobrevenida o incluso de ciertas circunstancias como podrían ser apertura de negocios etc., podrían estar prácticamente exentas de cargas fiscales y laborales, la primera por no tener rendimiento, y la segunda porque la sociedad se hace cargo del básico y el negocio del diferencial. Sería la  2ª generación de los VVCC.
En buena medida sería un sistema económico de tarifa plana, que se puede entender de dos maneras, una entre el empresariado que es quien hace las aportaciones para la renta básica, como si ellos formaran a nivel del Estado una gran corporación, y dos, en el conjunto del Estado puesto que el trabajo forma parte de los elementos a coste cero que proporciona éste (algo parecido a cuando se te acaban los megas, y tienes megas adicionales a menor velocidad.)
No pretendo dejar todo asentado sólo dar una idea de cómo podría instrumentalizarse la actividad en este marco. Aquí, la supervivencia del flujo mediante subsidios naturales lejos de ser, tal como se planteó inicialmente, una cuestión de caridad, y luego de pragmatismo social, es una cuestión de higiene del sistema, y una  cuestión de necesidad para el propio sistema porque es la única forma de garantizar que el sistema siga su marcha, que todas las circunstancias sociales, lejos de constituirse en un problema para el sistema financiero se constituya en un flujo de fondo que garantice su supervivencia incluso cuando esa parte decayera. Habría dos sistemas, el del dinero y el del no-dinero conviviendo en armonía.
La Sociedad Inversa preserva todo lo bueno que nos puede dar una economía de mercado, aprovechando la base social, que así se muestra como un sistema paralelo que se interrelaciona con el otro y que incluso puede funcionar de forma autónoma en caso de necesidad y desastre, dando además respuesta a los cambios sociales que tenemos ahí en frente, y que no podemos eludir. En tanto que en un funcionamiento normal se comporta como la sociedad que siempre ha querido el Capital, esa que no presenta resistencias y da, por tanto, una máxima productividad con el mínimo aporte. Como dije una sociedad que basa su funcionamiento en la superconductividad, no en la excesiva bipolaridad.
La jubilación: el estado activo/pasivo. Como se puede diferir de nuestro desarrollo, no existe concepto de jubilación ni compensación por ese motivo como tal, sólo retiro en la lógica de que sí hay una edad en la que la persona ya no quiere o no puede ser productivo, que iría a priori muy ligada a la imposibilidad biológica, porque en realidad, todos por lo general queremos hacer cosas mientras podemos hacerlas. No existe jubilación porque no existe una diferenciación clara o marcada por etapas entre la actividad y la no actividad. Esto, con la escasez de trabajo ya es así, la cuestión es reconocer esa realidad y organizarla.
Vemos que las soluciones en algunos casos pueden parecerse a las que da el propio Capital, y ésta lo es respecto a la necesidad de indiferenciar la vida activa de la pasiva, o como podría ser la existencia de trabajos que podríamos conceptuar como minijobs, o incluso se podría pensar de un sistema que libera de tareas serviles a los capaces, pero sólo si no tomamos en consideración lo que ocurre ahora, y todas las salvaguardas del sistema en nuestro modelo.
La cuestión no es qué cosa sino en qué marco, es decir, la misma cosa son cosas diferentes en función de la intencionalidad, de la indefensión del apremio, del rigor. En un caso aumentan las resistencias sociales y en el otro las disminuyen. En un caso es una solución individual a vida o muerte, y en el otro un encaje social.
En efecto, hay una serie de realidades que no podemos eludir, como son la longevidad, la superpoblación y la escasez de trabajo monetarizable que nos lleva ya en la actualidad a una relación activo/pasivo pobre y a unas vidas laborables tardías e intermitentes. Las soluciones no pueden ser la que ya dijimos que no podían ser, tampoco puede ser solución caminar por la vida a salto de mata intentando complementar nuestra aportación con trabajos extemporáneos que como consecuencia de la escasez afectaría a la ocupación de los que sí tienen edad o situación de trabajar, y que sólo da lugar a políticas ridículas que incentiva la colocación: de menos de 30 años, de más de 50… Ahí se agota la imaginación.
Es decir, cuando no hay escasez se puede pensar en una vida laboral larga, pero cuando hay escasez, no. Ni tampoco en alargar la vida laboral o hacerla coincidir con la biológica a la fuerza, en un clima de precariedad, y de más incertidumbre de la que por sí tiene la vida.
Sólo cabe desligarla, es decir, hacer lo que, y cuando, se puede. Y análogamente desligar la retribución de lo que, y cuando, se puede hacer, que nos llevaría a perder los conceptos de activo y pasivo, y sus retribuciones diferenciadas.
En este caso, las aportaciones fuera de tiempo que llamamos laboral entrarían dentro de la lógica del sistema, dentro del nivel de referencia.
La pregunta es: ¿cuánto cuesta esto? Hacer frente a esto tiene un coste inicial que con el esquema actual de sociedad podría estar, tirando de largo, en los 15.000 millones de euros (6000 euros por 2,5 millones de personas), pero eso sería sin asociar actividad alguna, a pelo. Ése no sería el caso porque sí que llevaría asociada una actividad y compensaciones consecuentes de varios tipos, derivada de la comunicación entre vasos (de los VVCC).
De una parte por la posibilidad establecer un sinfín de actividades o contrapartidas sociales, para beneficio de la población atareada (universalización del soporte). Actividades referentes al cuidado del hogar, ancianos, niños, dependencia, asistencia académica, etc., que estarían normalizadas, por las que sólo se pagaría un diferencial, que luego revertiría en la sociedad, en los vendedores de productos. Actividades que, por otra parte, nuestra sociedad cada vez más vieja, va a tener que implementar sí o sí, si no quiere caer en el abandono sistémico de los viejos.
De otra por la actividad empresarial de bajo coste, ya mencionada.
Finalmente, porque permitir esa forma de ingreso diferencial en los años posteriores a la edad de jubilación actual elimina esa idea de pago abultado durante un periodo cada vez mayor como consecuencia de la esperanza de vida: el Estado está tranquilo, paga lo necesario, la persona está tranquila, cobra lo necesario, pudiendo acceder eventualmente a ingresos extras, al tiempo que realiza un beneficio social, comportamiento que hoy en día es habitual en médicos, profesores, y otros que han hecho de su profesión el sentido de sus vidas.
Esto sin contar con la cantidad de cosas a nivel social, infraestructuras y desarrollo, que se pueden hacer con una masa social dispuesta y satisfecha.
En consecuencia, esto tendría un coste que se iría amortizando, y que incluso no tendría que repercutir en la sociedad (para eso tenemos nuestros 60000 millones de euros anuales), lo que nos permitiría adaptar en el tiempo un sistema con otro e ir implementándolo paso a paso, las transformaciones sociales y las necesidades económicas que comporta.
El sistema no elimina la diferencia personal, social y económica entre individuos más y menos capaces (aunque la amortigua). Simplemente los sitúa en función de su nivel de capacitación, los ocupa, les da un lugar en la sociedad, garantizándoles  los recursos económicos. Y les permite prosperar sin limitaciones y sin miedo a no hacerlo.
Con todo ello se llega a un modelo de sociedad que elimina los cuatro principales problemas sistémicos del actual. En el que todo el mundo puede hacer algo, todo el mundo hace algo, de acuerdo a la inversión social, sin competitividades absurdas, sin dominación contractual, sin ser objeto, ni activo ni pasivo, de la beneficencia. Y en donde todos los procesos humanos encuentran un escenario social sin resistencias sociales para su desarrollo, y de forma particular, el económico, esto es, el proceso de creación de flujos de riqueza.


EPÍLOGO



(I) Visto lo anterior, sería interesante hacer una reflexión general de todo que nos permita tener una visión más completa de la situación, y un mejor alcance de las motivaciones, y de las posibilidades. Tenemos toda una estructura política pesada, inservible, vieja en las formas, al servicio de un sistema enfermo. Tan vieja que parte del parlamentarismo de los caballeros, y de sus intereses, velados por los contables del reino. Ahí estaban el rey, los caballeros, y los que robaban o medraban para parecerse a ellos, sabedores de que había dos formas de estar en el mundo, la de arriba y la de abajo.
Dos formas de enfrentarse a los problemas. La de aquéllos que tienen la decisión y los medios para solucionarlos y la de aquéllos que están supeditados a la decisión de los primeros. Dos tipos de problemas. Los que desaparecen antes de tomar forma y los que dan lugar a infinitas disquisiciones, o a ninguna, y se eternizan en la sociedad. Los propios y los ajenos. Los que importan y los que no.
La política (de derechas e izquierdas) es eso que dejan hacer los verdaderos poderes para hacernos pensar que gobernamos nuestras vidas, pero son ellos los que determinan, los que marcan las verdaderas directrices. El poder político lo que hace es plegarse a las exigencias del dinero y las reticencias de determinados grupos de presión (incluso la calle como otro más), además de su propio interés de grupo, de tal modo que está prácticamente inutilizado para transformar de forma profunda esta sociedad. En tanto que hay cuestiones que prefiere mantener con un funcionamiento deficitario, en algunos casos por la cuestión del gasto, y en otros por pura estrategia. Dado que en una sociedad problemática las personas están básicamente entregadas en solucionar sus avatares, en sacar sus vidas adelante, y sin aliento, por tanto, para pensar dónde está verdaderamente el nudo vital, dónde se produce el embudo de todo esto, y el engaño.
No obstante, toda esta suma de imperfecciones podría ser admisible, incluso, cuando las actuaciones, a pesar de las injusticias y deficiencias,  dieran la apariencia de llevar un impulso destinado a tirar de todos hacia arriba, pero ya hemos visto que no es así. Y no lo es, a pesar de que, a primera vista, nuestro mundo se presente como el más evolucionado de los mundos conocidos por el Hombre.
(II) Ciertamente, si no fuera por la realidad que hay bajo la que vemos podríamos pensar que nuestro mundo, aunque sea a trancas y barrancas, camina hacia un lugar mejor, “que damos más permisos de paternidad”, “que se legisla contra el odio”, y toda una serie de elementos de perfección social, incluido el conocimiento de nuestra propia naturaleza humana y la superación de sus limitaciones. La gente incluso se divierte, va a las ferias, bebe y baila, y hay concursos en la tele.
Parte de ese espejismo radica en que verdaderamente el 15% de la gente es más rica. La realidad es que el 85% restante es cada vez más pobre, y que muchos que no lo eran, empiezan a serlo. Los dos elementos juntos se llama bipolarización social, descohesión.
Es verdad que el mundo se va perfeccionando, pero sólo para ese 15%, para el otro su vida está tan carente de progreso que salvo por algunas cuestiones misceláneas no sabrían muy bien si no está en los años 50, los mismos que en los años 90, parecían estar en los 70. ¿Cuántos de los avances médicos futuros estarán a su disposición si los actuales ya se monetarizan y se economizan, y, en consecuencia, se limitan?
Esa es la paradoja de este progreso, que mientras unos parecen haber tomado posesión del siglo XXI, otros parecen que vayan por el camino de vuelta, hacia el XIX. Y que todo mejoramiento sea en realidad sólo una ilusión derivada de la técnica, que da un punto de modernidad, que no se corresponde con la realidad social, por lo menos con la de ese 85%.
La concreción práctica es que nuestro maravilloso mundo de hoy es el mismo que el de ayer, porque lo tuvimos ayer, pero ya hemos rebotado en algún lado, y lo estamos viendo por el camino de vuelta. El metaconocimiento ha dejado en evidencia nuestra irrelevancia social y nos lleva a las formas del pasado. Quien sí tenga esa relevancia, tendrá la oportunidad, y seguirá siendo utilizado por el Capital, participando de todo el bienestar que ese Capital es capaz de proporcionar y generar.
La concreción práctica es, también, que seguimos igual o peor en lo fundamental, y que seguiremos, por generaciones, por disolución del pegamento social de la clase media, que hará que la sociedad separe sus extremos irremisiblemente, se divida otra vez, en lo que se constituye como el movimiento evolutivo principal de nuestra forma de cultura, involutivo en este caso.
(III) La confrontación de los modelos derecha-izquierda, o perspectivas respecto al decurso de la vida y la sociedad, está muy bien para una curva ascendente, pero no para para una descendente.
Se trata de diferenciar el movimiento fundamental o primario de los otros secundarios (los de Derecha e Izquierda). Frente al primario no hay derecha e izquierda hay necesidad, perspectiva histórica, frente al primario sólo está la obligación de girarla y comprender que cualquier sensación de bienestar, es un espejismo que estamos creando con nuestra propia sensación de bienestar (la del 15%). Como un Mátrix que se desfigura si restregamos los ojos. La curva ascendente permite oscilaciones, dientes de sierra. La descendente, no, porque es descendente, porque lleva una determinada trayectoria, una inercia.
La inercia social es una, y hay quien se hace palmas con las manos con medidas que ya se ven desde lo lejos que no son ambiciosas, que no aspiran a nada (trabajo para más de 50, o menos de 30, etc., quitando de aquí y poniendo allí). Vienen de las reuniones dándose golpes en el pecho porque han sacado el 0.5 en vez del 0.4 sobre una parte mínima de los presupuestos (lo demás está fijado por defecto). La política de derechas-izquierdas es eso, sacar un pequeño diferencial sobre una partida, olvidando que hay una realidad superior que no es contable. Olvidándose de que las grandes políticas van antes de los números.
Si el poder político se conforma o se da por satisfecho poniendo tiritas…, bien, pero que no se engañe, son tiritas.
(IV) Cada político, entonces, tiene que decidir qué tipo de político quiere ser, si un político de movimientos primarios (que haga algo verdaderamente notable por la evolución de este país, del mundo) o de movimientos secundarios. Los políticos de movimientos primarios los distinguimos claramente, sobre todo en EEUU, porque son aquéllos que trataron de romper lo instalado en sociedad: crear un proyecto de país, romper un modo de vida, enfrentándose a todo ese poder que se opone (a riesgo de su vida, incluso). Hablemos de los Kenedy, hablemos de Obama, con su Obama-care o su intento de regular las armas. Aquí, es más difícil encontrar uno de esos.
A propósito de esto. La cuestión de las armas y la discriminación racial allí (fuera de toda lógica), amparadas precisamente por lo poderes fácticos, nos sirve de ejemplo de cómo algo contra natura convive con un país, que es así porque alguien determina que no cambie (a veces amparado por una mitad social). Y es algo sobre lo que uno piensa: ¿cómo es posible que esto conviva con las gentes y que las gentes convivan con esto y no se alcen en ese tipo de protesta que no acepta otra repuesta que la solución?. Es decir, los cambios legislativos correspondientes.
La respuesta es, que por lo mismo que se ha convivido con todo tipo de tropelías a lo largo de la historia, porque no ha habido opción. Por lo mismo que nosotros convivimos con lo nuestro, sin opción, a no ser que la opción nos la inventemos, y la hagamos única.
Aquí en Europa lo tenemos más fácil, aquí no tenemos que enfrentarnos a ese sinsentido atávico. Aquí sólo tenemos que darnos cuenta de que, entre las otras potencias, la vieja Europa sólo tiene una posibilidad de liderazgo, la que deriva de su altura social (la que siempre ha tenido), o del camino que lleva hasta ella. Camino que no puede ser otro que el de hacer a la sociedad cómplice de la relación comercial y financiera, y a ésta de aquélla: elevar nuestra altura social, es llevar a los otros a una situación de subdesarrollo comparado, y establecer sobre esto el fundamento de toda rivalidad.
Puede parecer extraño lo que digo, pero no lo es. Pensemos que EEUU promovió la globalización, y que ahora promueve la política contraria porque no le ha sido todo lo rentable que imaginaba. Es decir, las potencias hacen eso que creen que les va a venir bien. Nosotros no podemos competir en armamento, ni en población, ni en precios, ni vamos a salir vencedores de esa contienda adecuando nuestro sistema a esos estilos de vida degradados (que basan el éxito en la degradación). A nosotros sólo nos puede venir bien dar un salto cualitativo como sociedad. Y luego, que nos sigan. Es decir, mantener e incorporar elementos de higiene social (eso son la inversión social y los principios de verdad) encaminados a explorar socialmente lo que el propio Capital ya está promoviendo en el seno de  algunas de sus empresas de vanguardia para optimizar su desarrollo y diferenciarse de las otras: su clima social.
El clima social, el medio, no sólo es importante para el cerebrito, es importante para el conjunto de la sociedad. Resistencia social cero. Lo único que, además, puede absorber, desinflar,  todo el estrés de la geopolítica, una vez suprimidas las tensiones internas: constituirnos en un inmenso remanso.
La cuestión es saber qué mensaje es el que hay que elevar y con qué grado de entereza para no ser políticos de humo, hombres grises. Si yo digo 5, alguien dirá 4, y otro alguien 6. Sí yo digo vamos a quitar el fraude fiscal, ¿alguien se imagina que otro pueda decir algo diferente? Ésa es la diferencia entre hablar de cosas importantes que sirven, y de tonterías que sólo sirven de alimento político. Ésa es la diferencia entre la posibilidad de alcanzar acuerdos serios, porque unos a otros se toman en serio en sus pretensiones, a no alcanzarlos porque están edificados sobre un espectro demasiado amplio y voluble. Edificados sobre pretensiones categóricas que luego no lo son tanto.
Ni la solución puede ser la del Capital, ni puede ser la de la mayoría de un parlamento interesado, ni la media aritmética de una sociedad egoísta, o la problemática del más fuerte. Tendrá que ser la que derive de la finalidad social.
Es decir, de un principio de verdad.
Los ciudadanos tendremos que distinguir entre unas fórmulas sociales y otras, entre unos políticos y otros (si es que los hay): entre quienes presentan pequeños cambios insignificantes que tratan de contentar a un público o a otro, y quienes muestran esas cinco medidas que atacan los problemas de raíz. Y elegir. Sobre todo cuando las repercusiones de nuestras decisiones son trascendentales y a la vez trascienden a otros ámbitos, a otra importancia de las cosas.
A eso voy ahora
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(V) Empecé este trabajo comparando nuestro sistema social con el romano, y quiero terminarlo igual, llamando la atención sobre algunas cuestiones de la Historia y la forma de desarrollarse los hechos en la misma.
Para empezar, no hay uno sólo de los Imperios del pasado que no haya caído, Egipto, Grecia, Roma, el Imperio Carolingio, el Bizantino. Lo que pone de manifiesto la desadaptación entre el sistema social y la sociedad, que lleva, después del esplendor, al agotamiento y a la subsistencia.
Existen muchos elementos que ayudan a comprender el desarrollo de este proceso, por ejemplo en Roma: guerras civiles, invasiones bárbaras, derrotas aplastantes, asedio constante en las fronteras, sobrecoste de su administración, pago de mercenarios, ruina económica, desprotección social, hambre, avance del cristianismo, La Peste de Cipriano, descenso de la población con recursos y aumento de impuestos: deterioro de la clase media romana (eso ya nos suena). Hasta llegar al asedio en Roma siglo V, donde pereció el 90% de su población. Todos ellos se reduce a lo siguiente: no dinero.
El oro y la plata no circulan, se esconden.
El proceso siempre es siempre el mismo. Una curva-indicio negativa, es decir, de pendiente negativa (roja), hasta que llega un momento que se hace irrefrenable: negativa pero de valor elevado (verde).

IMAGEN8



En el caso romano nos llevó a un periodo de subsistencia, un desierto entre los siglos III-XIV, donde hubo Imperios de corte feudal como el Carolingio. Tras el que se inicia un nuevo resurgimiento, es decir, una curva-indicio positiva que luego se hace irrefrenable, positiva pero de valor elevado (azules).
Llegamos al siglo XV, con el Renacimiento, caracterizado por el conocimiento. Ahí tendríamos a Copérnico, y la recuperación, por ejemplo, de los libros de la antigua Grecia, superando, precisamente, el feudalismo, y sus aspectos religiosos también. Luego estaría el siglo XVI, el desarrollo del comercio, la ciencia, más conocimiento. Ya estaríamos en esta fase donde están Kepler, o en el siglo  XVII Descartes, que posteriormente da lugar, como vemos, a otra curva indicio negativa: la del metaconocimiento, ya en el siglo XX, concretamente, como dije, en los años 90.
La feudalización deriva de la degradación de la romanización, es decir, del sistema social vigente. Esa degradación se fundamenta en la imposibilidad de dar la cota de bienestar social que hasta la fecha se estaba dando, y de ahí el punto de inflexión. En el sistema actual la degradación se fundamenta igualmente en la imposibilidad de dar esa cota de bienestar, pero no deriva de la degradación del sistema, sino de su perfección, la del conocimiento hecho metaconocimiento a lo largo del siglo XXI.
Con más detalle, vemos que en un caso no existe dinero en circulación por miedo a exponerlo, o dónde aplicarlo, y en el otro porque no se precisa exponerlo para costes laborales, que es el que circula de verdad y repercute en sociedad, mientras que para otros fines se mueve virtualmente o entre corporaciones. Es decir, en uno porque no hay actividad y en el otro porque en buena medida la actividad no precisa el uso del dinero. Falla el escenario de aplicación  en ambos casos.
A partir de aquí, partiendo de que las figuras son similares, podríamos jugar a las semejanzas y las diferencias. En un caso ya supimos el grado de degradación necesario para dar lugar a otro sistema (feudalismo) en el otro, no sabemos cuánto camino de perfección del sistema del metaconocimiento se precisa para caer a otro sistema, salvo que el sistema sea la perfección de la bipolarización a la que ha dado lugar. Otra forma decirlo es que en el Imperio romano la causa da lugar a otro sistema (el feudalismo) porque la causa es el desvanecimiento de algo (la romanización) mientras que la aquí la causa es el perfeccionamiento de algo que no se puede desvanecer, sólo sofisticarse, llevando a la regresión paulatina, tal como postulamos. Que luego podrá o no desarrollarse en función de la resistencia que encuentre al paso.
La feudalización tiene consecuencias económicas, de ordenamiento social, y en las relaciones de producción. Caen las superestructuras y se hacen principales formas de relación emergentes que hasta ese momento estaban en segundo plano o que incluso se formaron por la necesidad de dar una respuesta. Por ejemplo, el dinero miedoso (oro y plata) se escondió y se inició el trueque como forma de comercio. Está también la aparición de los colonos característico de los feudos.
El metaconocimiento como punto de inflexión o ruptura también representa el tránsito entre dos sistemas, del integrador guiado a través del conocimiento (no olvidemos que el Renacimiento puso al hombre en el centro de las cosas) a este otro desintegrador, en la que el hombre vuelve a perder su papel.
Estaba en el centro porque era el portador del conocimiento. Ahora no, porque sólo está a cargo de algunos hombres, no del hombre en general. En un caso se expande y universaliza, y en el otro se contrae y se sectoriza.
En realidad, salvado esto, el metaconocimiento es más conocimiento, que vertebra el desarrollo, tan sólo marcamos el punto a partir del cual se da lugar, porque lo permite ese conocimiento, a unas relaciones de producción diferentes, nefastas, y desintegradoras socialmente.
(VI) Hemos hablado de las causas que motivaron la caída del Imperio romano, y hemos hablado de dos fases en ese proceso dos pendientes, pero no hemos hablado de qué hizo pasar de una fase a otra, del detonante.
El detonante, a decir de las últimas consideraciones al respecto fue una pertinaz y prolongada sequía, y descenso de las temperaturas, causados más que probablemente por una súbita proliferación de las erupciones volcánicas: se cubre la atmósfera de partículas, no entran los rayos de sol…, que dio al traste con las reservas de grano, provocó malas cosechas, hambre, el decaimiento de la economía interna y toda la exterior susceptible de ser invadida y expoliada.
Y todo lo demás, porque también fue el causante de las diferentes invasiones, primero las del norte, a causa del frio, y más tarde del este, como consecuencia del cambio de las condiciones climatológicas en Oriente. Es decir, tenemos un escenario, sólo necesitamos un hecho accidental para el desastre. Por esto introduje lo del cambio climático como cuestión adicional. Puede ser esto o una tormenta solar, o la superpoblación, o el 3er mundo.
En nuestro caso (por lo explicado) sin ese elemento adicional y traumático ya apunta a esas nuevas relaciones de producción y, por tanto, a la pobreza generalizada. Pero, siempre hay algo que produce un efecto avalancha (efecto transistor) o crecimiento exponencial, que cataliza un comportamiento, es entonces cuando nos damos cuenta que todo lo que creíamos controlado no lo estaba tanto. Y que, de hecho, no lo está. Ahora que dependemos de cosas sobre las que no tenemos el dominio (el meta-abastecimiento/ canales virtuales), menos que nunca.
Es el momento de pensar en esto. Este trabajo ha partido de otros presupuestos, pero pensemos que la creación de un sistema paralelo (casi autónomo) que nos surta de lo principal no sólo puede ser el camino hacia una sociedad mejor sino también la garantía de que, ante cualquier hecho accidental, nuestro sistema esté preservado. (En las funciones principales, y en las de recuperación del sistema). Es decir, no sólo es una cuestión política, o de justicia social, es una cuestión de pervivencia
Todo lo dicho, pensando en nosotros los siervos, porque los caballeros, que no serán el 15%, tal vez el 1%, sea como sea, siempre van a encontrar un caballo en el que montarse. Es decir, ellos sí tendrán los recursos garantizados.
Tenemos de un lado lo que los sistemas hacen de forma natural, y de otro la posibilidad de adelantarnos, de llevarlo hacia otro lado, de sacar como sociedad lo mejor que tenemos para obligar su movimiento.
En realidad es más que eso. No sólo tenemos la posibilidad sino la obligación de hacer algo (diferente, bueno, mejor) que nos saque del ciclo. La obligación de darnos cuenta de que mientras nosotros sigamos siendo los mismos, el ciclo va a seguir siendo el mismo.
Que no lo hacemos, nada, ya tendremos otra oportunidad. Será dentro de mil años, y no seremos nosotros, claro.


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