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jueves, 26 de enero de 2017

Sobre círculos y otras formas de exclusión




Lo que aparece en este post data de noviembre del 2014, a propósito de la selección de candidatos para el consejo ciudadano, y es el escrito que elevé a la entonces cúpula técnica de Podemos (pues se están eligiendo los miembros), del que no obtuve contestación, en la que ponía de manifiesto las arbitrariedades de todo el proyecto de selección, y otros comportamientos que nos obligan a caminar al ritmo de los más lentos, o de los mejor instalados. Esto es algo que sucede de forma recurrente, y que queda oculto porque no siempre se está en posición de sobrepasar esa forma de acallamiento, por no contar con la visibilidad suficiente, como la que tiene Errejón, y que le ha permitido (no sin esfuerzo) dar un paso al frente.
Es referido ahora y no entonces porque sé que entonces sólo hubiera servido para desahogarme, sin conseguir hacer un caso de mi ejemplo, en tanto que ahora sirve de ejemplo del caso Errejón, y de argumentario (ver video) que él no está en condiciones de aplicar ni expresar abiertamente, ni hacerlo parte de su batalla.

ESCRITO
Buenos días, de acuerdo con el punto 2 del  REGLAMENTO PARA LA ELECCIÓN DE ÓRGANOS INTERNOS, el propio Reglamento debe estar en concordancia con los Documentos político, organizativo y ético.
Quiero poner de manifiesto una vez más (porque ya lo hice en la rueda de masas), y denunciar, que en ninguno de los documentos aparece que las candidaturas tengan que estar avaladas (adjunto documento Word con todos los epígrafes). Es más, ni las candidaturas tienen que estar avaladas ni entre las funciones del círculo está la de avalar.
Quiero así mismo manifestar que, además de ser una clara ilegalidad, es un contrasentido. Este contrasentido lo puse de manifiesto igualmente en PLAZA PODEMOS donde expuse que para casi la mitad de los inscritos, los de la última semana, era prácticamente imposible alcanzar esos credenciales. De hecho, si nos atenemos a la configuración de los círculos, podemos decir que no sólo es imposible alcanzar los credenciales para esa mitad sino para la inmensa mayoría, como he podido comprobar por mí mismo. Me explico.

En el círculo (de cuyo nombre no me quiero acordar), en el que estoy inscrito, hay según pude saber unas 350 personas, en tanto que a la asamblea ordinaria que fui, como a la extraordinaria para la candidatura, acudieron no más de 30, que son las 30 que acuden y llevan los trabajos desde su formación. Se puede entender que esas 30 personas te vean como una persona extraña o incluso como un oportunista (que es más o menos lo que me dijeron). Se puede entender que el mensaje ideado (por alguien extraño)  para el consejo ciudadano se aparte de la visión y la necesidad municipalista de la “parroquia”. Se puede entender que esa persona extraña con una visión no municipalista no va a ser una buena conexión (particular, vip) con su círculo, y que les puede resultar más interesante alguien propiamente del círculo aunque no tenga discurso propio (como de hecho pasó con otro candidato).

Como se puede entender todo esto, se puede entender que no es la mejor fórmula para que se ponga de manifiesto la excelencia, y en cambio sí lo es para que se perpetúen ciertas formas que deberíamos dejar atrás, formas que tratan de esclarecer y evaluar, además, el perfil ideológico más allá de lo establecido por el documento de principios éticos. Cuestiones sobre el posicionamiento en las municipales, por ejemplo, que es opcional e irrelevante, pueden ser letales en medio de esta muerte anunciada. No importa lo que puedas aportar, importa cómo de igual eres a ellos.
Cuando terminó la votación se aplaudieron por “el gran acto de democracia” cuando fue un acto de vergonzoso clientelismo, clientelismo que sin duda se impondrá si no se corrige de raíz. Ellos no lo saben, pero todavía no han accedido a ningún órgano de poder mediante las municipales, tal como aspiran, y ya son casta, otro tipo de casta, o peor, porque pusieron a la misma altura (grado de aceptación) mi candidatura (que adjunto tal como la he presentado en asamblea) a la de una persona poco menos que analfabeta, lo que da idea del grado de recelo.
Esto es un contrasentido también porque los elementos del consejo ciudadano se tienen que alcanzar el aval por ellos mismos y ser ellos, demostrando su altura de miras, los que se encuentren en situación de fiscalizar a los círculos. La única forma de hacer esto es siendo elegidos de forma trasparente por la asamblea, sin intermediarios. Entiendo, además, que para la intermediación territorial ya están los otros 17 miembros.
Este sistema da lugar a una pluralidad condicionada y a una democracia condicionada o amañada, que es la que luego crea susceptibilidades de todo tipo en las bases que quieren participar (el círculo es una cosa y la asamblea otra), pero ven que otros que están en primera fila, ya le han marcado lo que puede ser y lo que no. Y ven que toda la pluralidad y toda la democracia se resume a lo que marca esa infinidad de grupos de 30 miembros (y dentro de ellos 4 o 5) del panorama nacional. 30 personas han decidido mi valía personal como candidato suplantando a 200.000, podrían haber sido 5. El aval entre compromisarios tiene sentido en una proporción 30/1000 votantes, no en 30/200.000, o dicho de otra manera no en 30 sin poder acceder al aval de los otros 199.970.

Las razones son infinitas en todos los órdenes, aunque quizás sólo una persona acostumbrada al discurso filosófico pueda captarlas en su punto justo.
Abandono la deontología para volver a la legalidad de los primeros párrafos, que también debe preservar un código ético: en modo alguno un reglamento puede ir más allá de lo establecido por la ley, sólo instrumentalizar lo que allí se dice. No es el caso.
No aspiro a una enmienda porque para hacerla habría que ser valientes, decir digo donde se dijo Diego, y poner las cosas en su sitio. Poner las cosas en su sitio es prescindir de los círculos para este efecto, ya que no se hizo desde el principio o no se le dijo que su función como avalista era testimonial o formal, nunca la de dar cartas de recomendación, que recuerdan a otros capítulos de nuestra historia.


Seguramente esto no sirva, pero no importa, estoy acostumbrado a hacer cosas que no sirven, y aquí estoy.
 
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