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miércoles, 31 de octubre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 2-10

INTRODUCCIÓN 


(PRIMERO)

(I) A mí, para empezar, sobre el modelo económico actual y sus implicaciones sociales se me ocurren cuatro preguntas:
1ª. ¿Es un modelo de proporcionalidad directa? Es decir, más altura tecnológica implica más altura social.
2ª. ¿Es un modelo que trabaja en la zona de trabajo más beneficiosa para el sistema y para la sociedad?
3ª. Caso de que no, ¿trabaja en una zona que nos pueda llevar a un problema sistémico?
4ª. ¿Hay indicios ya de ese problema sistémico?

Pero antes de responder a estas preguntas deberíamos ponernos en situación, es decir, ahondar en lo que las motivan, y caracterizar el sentido de la “altura tecnológica” reseñada en la pregunta inicial. Justificar su uso.
Y antes de esto, como punto de partida, circunscribir la altura social de las cuestiones a la del primer mundo, que es el que nos sirve de referente para el desarrollo.
(Si el test no lo pasa el primer mundo, qué podremos decir de los otros)

Dicho esto, vemos que ya en la primera pregunta-cuestión estamos enfrentando la altura social con la forma de alcanzarla. Son dos cosas distintas:
Los sistemas sociales tienen formas de trabajo y luego las sociedades pueden ser su resultado fiel, o no serlo.

La cuestión, en realidad, no es extraña… Si nosotros hiciéramos este tipo de análisis sobre el Imperio romano, diríamos que “su desarrollo estuvo fundamentado en la conquista y romanización, en la dominación, pero que el algún momento la ampliación de las fronteras no se tradujo en riqueza para el Imperio”. Aunque en apariencia la sociedad (romana) seguía funcionando igual, en realidad había cambiado su forma de trabajo. 
Vemos que entre la causa (el motor de la riqueza) y el efecto (la riqueza) hay un factor de proporcionalidad, que ha cambiado de directa a inversa, y otro de retardo: aunque cese la causa no es inmediato ver el efecto.
Veremos que nuestra realidad, en verdad, no es muy distinta. A pesar de parecer estar en el TOP de  la evolución social, o tal vez por ello.

(II) A diferencia del romano, nuestro desarrollo social está basado en el desarrollo tecnológico… Ha pasado o hemos pasado de sociedad industrial a post-tecnológica, con unas implicaciones económicas, o, si se quiere, a un modelo económico sobre la base del desarrollo tecnológico y la información.
Desarrollo tecnológico que se constituye en un elemento de transformación social (siempre lo ha sido). La romanización también lo fue. Queda por determinar si nuestro desarrollo social va hacia la liberación o hacia la dominación (como el romano), porque se fundamente en esa dominación (como el romano).
Queda por determinar esto porque derivado de ese carácter dependerá la forma real de ese desarrollo, la altura social real a la que se puede dar lugar o aspirar. La pregunta a este respecto sería, al margen de la inevitable pérdida de intimidad por causas tecnológicas, y reconociendo la liberación (gracias a la tecnología) de determinadas servidumbres, si no nos está llevando esa tecnología a un futuro ya determinado y excesivamente calculado en todos los ámbitos sin que podamos tener una respuesta o capacidad de decisión. O, incluso, si no nos está llevando hacia formas sociales degradadas.

No confundamos esto con un relato retro o distópico al uso, aunque tenga sus elementos… La dominación no viene representada sólo por la estandarización tecnológica o acomodación de nuestras vidas al hecho tecnológico (datos, móviles, redes...), que también, sino por cómo el hecho tecnológico se hace modo de vida a través de un pertinente marco jurídico (y pertinaz), y la inclusión (mediante él) de determinadas condiciones de dependencia y de subsistencia.
Ejemplo de esto es la modificación de la relaciones de producción o contractuales habidas en la última reforma laboral  por cuestiones que se derivan, como veremos, de ese estándar tecnológico.
Aquí es donde se establece la conexión entre tecnologíamarco jurídico y dominación, donde vemos que no es proyección de futuro o distopía sino una realidad regulada incluso jurídicamente
Esto establece un camino, tal vez de no retorno. Establece una forma de proceder, tal vez un plan, es decir, una forma de proceder calculada. Tan calculada que, como dije, no ha dado lugar a preguntar o preguntarse nadie qué pasó en 2008 (tal como se hizo en el 29), tal vez porque ya lo sepan sobradamente, y estén conformes.

Al respecto, Herbert Marcuse, en el hombre unidimensional, escribió:
“La productividad y el crecimiento potencial de este sistema (tecno-económico) estabilizan la sociedad y contienen el progreso técnico dentro del marco de la dominación. La razón tecnológica se ha hecho razón política”.

Y todo ello, como dije, sin respuesta posible. La secuencia es tan calculada, acelerada e inclusiva (diría enajenante), que no la tenemos.

Ahora todo está prácticamente planificado. Todo nuestro futuro está prácticamente determinado por la tecnología, que determina los aspectos laborales (como ya he indicado) y los lúdicos de nuestras vidas, y con ello todo nuestro mundo. Sin posibilidad de escape. Sin ponernos dramáticos, se podría coger secuencias de media docena de películas de ciencia ficción y saber cómo van a ser nuestras vidas, precisamente porque no es ciencia ficción.  Ciencia ficción era lo de Julio Verne, ahora es trazar una línea recta entre dos puntos y saber ya todos los puntos de la línea.

(III) Dicho esto, es el momento de retomar nuestras preguntas, y, ya sabiendo lo que significa cada cosa, decir, anticipar, o postular:
Que en nuestro sistema no hay proporcionalidad directa entre la altura tecnológica y la altura social, y que no trabaja en la mejor zona, lo que nos puede llevar a un problema sistémico, del que hay indicios ya.

Si no hay proporcionalidad directa y sí la hubo, quiere decir que se ha producido un punto de inflexión (esto es importante), que pone en evidencia el cambio en la forma de trabajo, y, todas las consecuencias, aunque no sean enteramente visibles por causa del retardo. La cuestión ahora es determinar ese punto de inflexión, que es la muestra evidente de la regresión social. 

Lo mismo nos da observar el cambio de proporcionalidad entre las dos fases de trabajo y encontrar el punto de inflexión, que encontrar el punto de inflexión y caracterizar luego ese cambio de proporcionalidad. Nosotros vamos a hacer fundamentalmente lo primero.

(SEGUNDO)

Para hacer esto, nosotros vamos a tratar el sistema económico como un sistema físico, visto desde fuera para observar su dinámica de funcionamiento.
El sistema físico más elemental que representa al Sistema económico es una pila de 2 polos (+ -) (dinero/no dinero), entre los que podemos establecer un flujo, como el que hemos establecido o podemos establecer en un pequeño circuito eléctrico.
Los parámetros esenciales de esta pila son el voltaje que da idea de la carga acumulada en uno de sus polos y la intensidad de corriente que da idea de la carga en movimiento en forma de flujo, entre ambos polos.
En el caso del sistema económico, los parámetros esenciales serían la riqueza acumulada en uno de sus polos, y la riqueza en movimiento en forma de flujo entre ambos polos, en el circuito que podemos establecer en sociedad.

Podemos igualmente establecer una analogía entre el circuito y un salto de agua, una cascada. Se ve la analogía más completa si ponemos el circuito de forma alargada o unifilar.

Algo que comparten los dos modelos, el de la pila, o eléctrico, y el del salto de agua con el de la realidad que tratamos de representar (el sistema económico), es que si tenemos las cargas o el agua arriba y pasan abajo, dejan de estar arriba, es decir, que los sistemas se agotan.
Esto es algo que le ocurre a una pila que ponemos por ejemplo en un dispositivo electrónico: la carga pasa abajo y si originariamente tenía 9 voltios, pues al final ese voltaje decae.
Y esto es lo que ocurre en el sistema económico. Por decirlo mejor, lo que ocurriría si de forma paralela no estableciéramos un flujo de vuelta, ascendente, o reflujo que, a medida que la riqueza baja, haga que suba, y se mantenga el polo superior a su potencial. De hecho, tal como ocurre en el sistema eléctrico de nuestras casas, donde hay 220 voltios y siempre hay 220 porque existe un generador en la central eléctrica que a medida que las cargas caen, las va elevando, las va reponiendo, manteniendo el potencial a ese valor de 220, o al que queramos establecer.

Tratar nuestro sistema social como un sistema físico es tratarlo de forma aséptica, No tiene otra finalidad ni más misterio.
La primera verdad aséptica o principio (además de lo que hemos expresado respecto al agotamiento), es que si no existe diferencia de potencial entre polos implica que no hay flujo. Es decir, que nuestro sistema, el de la pila y el económico, está basado en la desigualdad. Otra cosa es la gestión de la desigualdad, pero, salvado esto, lo cierto es que si yo tengo, en el caso del sistema eléctrico, los dos polos o los dos terminales al mismo nivel, no hay movimiento de carga. Y que para que exista ese movimiento tenemos que elevar potencial, como ya indiqué, dándole carga. A partir de ahí sí se puede establecer ese flujo.
En el caso del sistema económico tendríamos que elevar el potencial acumulando riqueza en uno de los polos, mediante el ahorro o cualquier otro sistema. A partir de ahí, igualmente, si se puede establecer ese flujo.

Por la física tenemos un cambio de perspectiva, somos capaces de ver las cosas desde fuera, con cierta lejanía.
Por la física hemos sido capaces de esquematizar la realidad mediante 2 estados (+ / -) de forma aséptica.
Pero por la física tenemos también la capacidad o cuando menos la posibilidad de adaptarnos a esa realidad para explicarla, para ver otra realidad subyacente más amplia (si la hay), y establecer así un nuevo paradigma.

Eso es la física. Primero la física de Aristóteles, luego la de Newton, Einstein, y otros, con más posibilidades cada vez. Esto es inevitable para seguir avanzando.

Tratar nuestro sistema social como un sistema físico, como un sistema, a secas, es tener igualmente la capacidad de establecer un nuevo paradigma, o comprender el hecho o la necesidad de tenerlo. Ya hemos planteado esa necesidad a partir de la existencia del punto de inflexión.

Para un sistema físico, tener un nuevo paradigma que explique la realidad es tener un mundo físico distinto, otra realidad.  Pensemos la física cuántica frente a la clásica, es otra dimensión inventamos un modelo pero descubrimos un mundo. Es decir, el modelo nos hace visible ese mundo, o esa realidad que estaba ahí.
Para un sistema social, un nuevo paradigma es necesariamente otra realidad también. Deja de ser paradigma para ser Estadio social o cultural.

En ambos casos, descubrir la realidad es descubrir nuestras posibilidades de ser. Pero ocurre que mientras que en otras áreas los modelos han evolucionado en sociedad estamos funcionando con el primer esquema, con el primero que hicimos.
Necesitamos un modelo que supere el conocimiento de la primera percepción que tuvimos del mundo, que representa una simplificación, una versión mala y pobre de nosotros mismos, que nos arrastra a un proyecto de sociedad abocado al fracaso por defecto de diseño, que se agota porque no tiene recursos internos para afrontar o incluir toda su realidad (toda su exigencia). Se disgrega, invierte su proporcionalidad, o las dos cosas.
De ahí la necesidad de otro paradigma bien distinto para los próximos 1000 o 2000 años. Y supuesto, que se ha invertido la proporcionalidad, la de alcanzarlo ya, o en los próximos 100.

Supuesto que desarrollaré en lo que sigue.


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