lunes, 18 de marzo de 2013

Resumen de la 11ª entrega de la Teoría social



Una vez que vemos constatado el proceso de regresión social, la pregunta es dónde radica el límite teórico del mismo. Podemos apreciar que no existe tal límite y que la realidad se nutre de la necesidad coyuntural y de un determinado marco jurídico que la avala y que propicia nuevas transformaciones orientadas en el mismo sentido, y que fenómenos como el servilismo, la dependencia o la esclavitud no son tan extraños ni tan imposibles de alcanzar por este mecanismo. Cuando la masa trabajadora pierde totalmente el dominio sobre los medios de producción, y estos son escasos, ¿qué tiene que hacer para alcanzar cuando menos la subsistencia?
Esa es la circunstancia, no es tan extraña a nuestra realidad, por lo que sólo queda habilitar vías de escape a la desesperación personal, poniéndose de manifiesto que ahora, como ya en estadios anteriores, no tiene que ser necesariamente un fenómeno impuesto sino más bien uno que venga acompañado de una demanda social o una respuesta a esa desesperación.SIGUE


viernes, 15 de marzo de 2013

Resumen de la 10ª entrega de la Teoría social

El proceso de síntesis o desespecialización es contrario al de división del trabajo que se ha venido dando desde el neolítico, y lleva aparejado la pérdida de todas las prerrogativas derivadas de ésta. Lleva aparejado unas nuevas relaciones de producción. La clave está en la posibilidad que ha tenido el capital de superar la servidumbre al conocimiento, a su avance o a la ubicación dispersa del mismo. Desde el punto de vista de la transformación social, la clave está sustentada en el ascenso de una clase supertécnica y minoritaria (formas secundarias) como nuevo paradigma de grupo emergente y el desplazamiento o desmantelamiento de toda la clase media, hasta entonces primordial. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la clave está en la incapacidad que tiene ese grupo emergente para constituirse en una masa social apreciable, esto es, en un claro puente entre los dos polos extremos, lo que da lugar a una nueva forma de bipolarización social que nos recuerda a formas preindustriales, salvo por la potencia y las posibilidades de control del polo dominante. SIGUE


domingo, 3 de marzo de 2013

Comparecencia 15M en el Parlamento Navarro


El pasado 23 de enero hubo una comparecencia del movimiento15M en el parlamento Navarro. En ella se expusieron los argumentos, que en buena medida compartimos, en cuanto a la regeneración de la vida política, social y económica.
(1) Sistema político deslegitimado

(2) Grave crisis económica
(3) Sistema financiero quebrado corrupto y criminal

(4) Manifestaciones reprimidas
(5) Desahucios (suicidios)

(6) Caída de las rentas salariales y desigualdad
(7) Las instituciones no nos representan

(8) Queremos democracia real, no ésta irreal
(9) Desafección a la clase política (la clase política como parte y generadora del problema)

(10) Modificación del artículo 135 de la constitución no refrendado
(11) Partidos políticos deslegitimados por lo anterior

(12) Programa del partido en el poder diferente al votado
(13) No se cumplen los artículos de la constitución de forma generalizada

(14) La política es un fingimiento, y la política una comedia.
(15) Todo lo anterior se resume en que necesitamos un proceso constituyente.

Los elementos que componen  o dan pie a esa democracia irreal (punto 8), y que se están concretando en un impulso constituyente, son:
(16) Se ha roto la competitividad de la clase política (bipartidismo)

(17) Sistema electoral desvirtuado o no representativo
(18) No existen otros mecanismos de participación (referéndum)

(19) ILP inefectivas (incluso con un millón de votos)

Se alega la imposibilidad de reformar la Constitución por los propios mecanismos constituyentes, reforma que debe comprender cuando menos:
(20) La derogación del artículo 135

(21) Consolidación de los derechos sociales
(22) La organización del territorio (autodeterminación)

(23) Pérdida de soberanía ante Europa
(24) Iglesia y poderes fácticos (exenciones fiscales y ámbito educativo)

(25) Independencia de jueces y ministerio fiscal

Todo ello hecho en un marco democrático (no el de 1978). Posteriormente el 15M se define como no adscrito a ninguna de las fórmulas o modelos políticos establecidos, caracteriza cómo debe ser el proceso y solicita al Parlamento que inicie dicho proceso poniendo a Islandia como ejemplo, anticipando un organigrama básico: comisión, interlocutores sociales, Forum.
Después intervienen las fuerzas políticas representadas en el parlamento. En primer lugar Bildu, que mostró una total sintonía (por lo que lo obviaremos), Después Nafarroa Bay, que mostró esa sintonía (26:40 de reloj) principalmente en el punto 8 (implica el 16-19), sobre la esencialidad de la democracia, el 10 (28:30), denunciando el valor estructural de la estabilidad presupuestaria, condicionante de la capacidad de actuación del estado, y el 1 (33:30), sobre el carácter estructural de la corrupción, fundamentado por el punto 16 (33:50) y el peso de los lobbys (34:30) como parte del juego político
A partir de aquí intervienen otras fuerzas políticas que, parejamente a la aceptación de algunos postulados, presentan la crítica o la objeción a la mayoría de ellos, por lo que es aquí donde nos vamos a detener y a escuchar de forma más exhaustiva.
Izquierda -Ezkerda
Se acepta el punto 12 (40:10), por lo demás:
Minuto 39:00 Se alega la legitimidad de las urnas nos guste o no nos guste
Minuto 39:00 Se cuestiona la afirmación “no nos representan”.
Minuto 41:10  Se alega que falla el desarrollo de las soluciones, las políticas que se aplican, y no el marco constitucional.
Minuto 43:00 Tenemos oportunidad de elegir en las urnas qué tipo de representantes políticos queremos, y, consecuentemente, qué políticas.
Es decir, que a pesar de ser un partido de izquierdas se presenta claramente constitucionalista y reformista, y reivindica la legitimidad de los representantes y sus acciones.
Upn
Minuto 45:00 Hace hincapié en esto de la legitimidad de los partidos y de los representantes y añade la legitimidad y capacidad de decisión de los ciudadanos que votan a esos partidos dentro del marco de la actual Constitución.
Salvado esto, se cuestionan tres puntos:
Minuto 46:45 Cómo se articula la participación y se canalizan las propuestas (cuáles son éstas)
Minuto 47:00 Proceso constituyente no es la panacea a los problemas.
Minuto 47:45  La Constitución no soluciona los problemas de corrupción (ni los económicos)
PSocialista navarro
No sólo reivindica la representatividad del parlamento sino de la acción, la seriedad de la tarea o trabajo llevado a cabo y la preocupación (54:50).  Además de esto, alega que:
Minuto 52:00 Acepta que sistema político es perfeccionable (8).
Minuto 53:25 Pero advierte que las reformas políticas no son consecuencia del sistema político sino de las decisiones, como se puede decir de la reforma laboral.
Minuto 54:22  Extiende lo argumentado para el resto de las decisiones políticas o económicas.
Minuto 59:45  Indica que el proceso es proponer, y debatir y ponerse de acuerdo (en lo que desde la mirada ajena se ha presentado como teatro)
Minuto 1:00 Se cuestiona, supuesto que tenga que ser otro el sistema, ¿cuál es el otro sistema?
Minuto 1:20 Una vez presentado hay que ver si es la voluntad mayoritaria
PP Navarra
Minuto 1:03 Expresa que la propuesta constituyente es caldo de cultivo de extremismos, fanatismos, populismos.
Minuto 1.05 Las instituciones están por encima de los movimiento asamblearios.


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La democracia, ésta que tenemos, no es que sea el más perfecto de los sistemas imperfectos, es que es el sistema más perfecto que somos capaces de alcanzar tomando en consideración nuestra capacidad de consenso y nuestra tendencia a mirar estrictamente por lo nuestro.
Podríamos forzar un hipotético amejoramiento pero éste será ficticio si algún grupo presenta resistencias y se siente perjudicado (cosa casi siempre inevitable, sobre todo cuando es forzado). Esto hace que gran parte de las acciones sean infructuosas y sean políticas de salón, pero no por ello que forme parte de una escenografía o de una farsa. Muy al contrario podemos decir que la mayor parte de las veces no hay acuerdo por matices y que los políticos, al igual que cualquiera de nosotros en una asamblea, una vez tomada la decisión de participar lo hace con todas las consecuencias y con todo el empeño de llevar su punto de vista de las cosas (esté ideologizado o no) y de establecer una confrontación política.
Se da este caso y se da la desidia, pero es evidente que estamos sujetos, por encima de esa desidia, a la ineficacia y al error, modulados por la coyuntura económica y política y por la percepción (ideológica) de quien toma las decisiones, motivadas y avaladas por la afinidad de un determinado sector social o su pretensión de cubrir sus necesidades.
Las necesidades no son las de un gran colectivo trabajador frente a una patronal minoritaria y perversa (aunque esto también, sobre todo cuando esa patronal está representada por delincuentes y hombres sin moral) sino las del primero frente a un amplio colectivo de pequeños empresarios, comerciantes y autónomos con unas necesidades bien distintas a los primeros (legítimas o no, ya se verá). Esto es lo que no se quiere entender y el germen de toda falta de entendimiento y desafección social. No es una cuestión de derechas o izquierdas, es una cuestión de cobertura. Hemos superado (a duras penas) la fractura política de las dos Españas, pero no la económica, que se utiliza para reeditar la primera. Ésta es la lucha de clases, que trata de cubrir no sólo las necesidades de hoy sino las posibles futuras, que se deforman y se hacen perversas.
Ejemplo de esto es el tan traído y llevado artículo 135. Creo que ya he hablado de ello pero me remitiré a lo expuesto respecto a saber diferenciar lo aparentemente malo en la coyuntura actual de lo esencialmente bueno. Una máxima de un administrador, ya sea un padre de familia o un gobierno, es no gastar lo que no se tiene. La aplicación de esta máxima hará cuidar el gasto y luego priorizarlo en virtud de lo que la sociedad disponga, la no aplicación ha dado lugar al gasto injustificado (aeropuertos inútiles, etc.) y la apropiación indebida, y con todo ello (por desconocido, porque daba igual, porque parecía que sobraba, cuando era prestado) a la situación que vivimos. No todo es lo que parece, y como no lo es nos lanzamos a degüello sobre medidas que propondría el más sagaz y valiente de los gobernantes, temerosos (por de quien vienen y cómo se ha llevado a cabo) de la letra pequeña, del uso que se haga, de lo que esconde. Ese miedo puede estar justificado, pero no lo está la razón inicial en que se sustenta.
Otro ejemplo son las distintas reformas laborales, tomadas por una decisión política que supera el ámbito de la percepción ideológica para adentrarse en la necesidad y la obligación de gestionar y dar esa forma de cobertura. La necesidad se une a esa deformación y a la realidad objetiva del sinnúmero de elementos coyunturales ineludibles para modificar las condiciones laborales. Pongamos el caso de la venta por Internet o de las grandes superficies que supera las capacidades de distribución y de minimización de costes de cualquier comercio minorista: ¿quién no compra en grandes superficies, quién no compra por Internet? Eso es un problema real, objetivo, ineludible (porque responde al comportamiento de la población y las costumbres), que necesita ser corregido sí o sí en el ámbito que podemos porque otros no superan (o superar el ámbito).
Tienen que existir criterios para la toma de decisiones. No pueden ser ideológicos porque excluye pero tampoco exentos de ideología porque se ningunearía la tendencia (sea cual sea) socialmente mayoritaria. No pueden ser netamente coyunturales pero tampoco obviar la coyuntura. No pueden estar sumidos en la realidad pero tampoco olvidarla. Etc.
Existe sin duda una masonería neoliberal dispuesta a ejercer una acción en una dirección determinada, dispuesta a perder figuras en el tablero de ajedrez, y dispuesta a ampararlas y socorrerlas en su círculo por los servicios prestados, pero no por esto podemos sostener una adulteración generalizada ni un comportamiento fraudulento per se, y mucho menos que éste lo mueve todo ni a todas las personas.
La no compresión de toda la casuística expuesta y la percepción única de nuestro punto de vista, junto a toda la corrupción sabida e imaginada, y todas las componendas vistas en nuestro entorno, es la que hace pensar que todo es un teatro, aunque para algunos lo sea y aunque muchos se piensen que están haciendo algo cuando no hacen nada, o que hacen algo para la sociedad cuando no es así, o que hacen bueno cuando no lo es, como de hecho ocurre con todo el trabajo realizado por el aparato de los partidos, que se presenta,  al margen de la intencionalidad, como contraproducente o inútil para el desarrollo de las sociedades.
Esto es así, pero es la forma que tenemos de canalizar los proyectos, de igual manera que lo trata de hacer el propio movimiento 15M, así como preparar estrategias, crear estudios y vínculos, desarrollar propuestas, y establecer itinerarios casi imposibles. Todo cuesta trabajo. Esta praxis social es susceptible de ser mejorada, pero sólo estableciendo algún grado de convergencia en determinadas áreas, bien mediante un entendimiento final bien mediante el sometimiento a un principio superior que nos libere de toda esta servidumbre y rompa la dicotomía expuesta en los párrafos anteriores, la de la lucha de clases (lo socialmente antinatural crea constantes réplicas desnaturalizadas).
Naturalmente, al margen de ser mejorable, es denunciable, entre otras cuestiones porque para los efectos de la sociedad, se presenta como un trabajo estéril, esto es, como si fuera cierto todo lo anterior y estuvieran trabajando para ellos. En consecuencia, al margen de todo lo anterior, de la coyuntura, de los idearios, y todo lo argumentado por la clase política en pos de su legitimidad y honorabilidad, no quita que haya una percepción justificada de que son ineficaces, que acuden a los problemas tarde y mal, precisamente por esto, porque se pierden en cuestiones que a nadie interesa (o interesa sólo a ellos) en tanto dejan a un lado (casi no reparan) otras que resultan socialmente problemáticas y que pueden tener una solución sencilla y poco costosa económicamente, que sólo depende de la voluntad política (como ha sido y es la ley de trasparencia), de la falta de voluntad o instinto de conservación malsano, percepción que se agrava con los continuados casos de corrupción, de dejación (véase Rato y Ordoñez), y la imposibilidad de fiscalizar la actividad de forma eficiente, lo que permite revestir de honorabilidad la ocupación, y la imposibilidad final de imputar los desmanes.
Esto nos habilita para cuestionarnos la ocupación de la clase política en virtud de los resultados, es decir nos permite cuestionar la utilidad del desempeño y exigir además de los resultados (un calendario de actuaciones a toda la clase política, tiempos y propósitos) un medio para evaluarlos y, en su caso, depurarlos. Y nos habilita para cuestionar el grado de oportunismo: el ordenamiento jurídico, es connivente con la clase política, el propio procedimiento jurídico acompañado de algunas prerrogativas, también, y no existe iniciativa alguna que promueva la limpieza de los basureros por quienes saben dónde y cómo se acumulan.
La cuestión, por tanto, no es tanto que todo el glosario de elementos  que nos apartan de una democracia real (puntos 1 a 14, prácticamente obviados en la contestación) o de una idea de sociedad se den, porque en verdad muchos pueden ser por causa mayores y otros por nuestras posibilidades de hacer, la altura social, etc. La cuestión es cuántas veces se aparta la sociedad de esta idea, porque medie el interés particular, o si se tiene siquiera esa idea y propósito, y cuantas veces lo ha hecho en la historia de la democracia; o incluso habiendo un buen propósito, cuántas veces lo ha hecho con contrapartidas personales y el beneficio de terceros, yendo en todo caso en contra de una sociedad socialmente higiénica.
La cuestión es, en definitiva, si estamos ante una situación sistémica, que no quiere decir universal, sino minada sistemáticamente por las acciones imposibles de contrarrestar porque van asociadas al propio modo de funcionamiento, y deteriorada, en consecuencia, por una mafia encubierta y clandestina que accede a grandes partidas presupuestarias que gestionan como si fueran propias y mal-negocian para adquirir para sí o para terceros un corretaje.
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Con estos datos se podrían presentar propuestas o iniciativas que elevaran este espíritu y lo hicieran realidad. Pero no sucede así porque no es sencillo. Si fuera tan sencillo de llevar a efecto ese conjunto de propuestas enfocadas al bienestar y la claridad social, y si fuera tan sencillo converger, no sería precisa esta forma de presión social sino que sería la sociedad la que en su conjunto la haría suya, y la demandaría sin opción.
Las iniciativas hacen aguas en su desarrollo porque vienen acompañadas de otras iniciativas variopintas (el conjunto de cosas que demandan los grupos sociales) que sobrepasan la demanda, inicial básica y justa, y se adentra en otra a la que no hacemos nada más que presentar objeciones o distracciones.
La propuesta final y mayoritaria (aceptada), en consecuencia, no se corresponde con aquella que ofrece un mejor proyecto de construcción social ni una mayor convergencia respecto a lo que construye y soluciona  sino la que nos plantea menos objeciones, menos incertidumbre o contrariedades, y que no se aparta finalmente del sentido común demandado. Diversidad, pluralidad y dispersión muy propia de la izquierda, y por ello somos lo que somos y estamos donde estamos.
En cualquier caso, no se puede elevar y construir propuestas, tal como argumenta la representación del  PP (como alternativa a la fórmula establecida), mediante un simple movimiento asambleario que emule y sustituya el organigrama actual, que presenta los problemas propios del dialogo parlamentario (de cualquier debate) pero sin sus conquistas. Una incertidumbre más. Hoy por hoy los encuentros asamblearios son lugares de exposición tosca, y debate y deliberación burda y deficiente, lo que hace necesario o invita, cuando menos en el aspecto formal, a no desechar el trabajo histórico y a aprovechar las estructuras (el asamblearismo iría hacia el federalismo) y mejorarlas. Esto es, no se trata de establecer una estructura piramidal de decisión rudimentaria paralela, se trata de llenar de contenido los diferentes estadios de las existentes, bien mediante la modificación de los estatutos de los partidos políticos que supongan un freno bien mediante la incorporación de organizaciones alternativa que lo contemplen.
Ya dijimos que la imperfección del sistema democrático nace para empezar de la existencia de esas partes en confrontación que supone una lucha de poderes y una resistencia al avance. Para avanzar tenemos que ver todos más o menos lo mismo, y eso muchas veces no lo otorgan ni siquiera las personas sino el marco histórico. Caso contrario ya hubiéramos superado todas las contradicciones hace mucho tiempo.
Esto quiere decir que estamos aquí porque no hemos podido alcanzar otro estado mejor de las cosas, en virtud de nuestra capacidad de síntesis histórica. En ello estamos y debemos estar, en saber refundir todo lo anterior y llevarlo a un único plano que nos sirva de base y nos permita vislumbrar el estadio posterior, en saber entrever cuál de todos los pasos posibles va a ser el paso efectivo para así promoverlo. ¡Ojo! El paso siguiente posible, no un futuro idílico desconectado de nuestra realidad y sin caminos posibles desde ella. Esto es una razón también de por qué todo el que quiere cambiar algo se somete a la disciplina de los partidos y de la realidad, aunque no sean nada atractivas, para disponer de canales efectivos de transformación aunque estén llenos de trampas.
Ésta es una fórmula, otra es la de las propuestas arriesgadas que tratan de convulsionar a un sistema satisfecho de sí mismo, y otra muy diferente es la del todo o nada, la del que no tiene nada que perder y trata de romper sin aportar un verdadero recambio, que suele estar asociado a comportamientos suicidas, en lo personal, y apocalípticos, en lo social, es decir, de quien en todos los órdenes de la vida trata de buscar una vía de escape.
En este caso la vía de escape puede ser el proceso constituyente. Ya se ha expuesto y detallado en la ponencia, a propósito del III encuentro, y a propósito del I encuentro, antes de ella, que no es que no se pueda optar a la modificación de la Constitución, la cuestión que se plantea es si es lo que necesitamos en este momento para la solución de los problemas políticos y económicos, si es oportuno, tal como postulan en la comparecencia la mayoría de las fuerzas políticas. Y, en último término, si hay alternativas y cómo ponerlas en marcha para que dejen de aparentar: salidas desesperadas o atajos oportunistas, y, sobre todo, para que sean efectivas.
Las vías de escape no suelen ser de verdadero escape porque arrastran todo lo que somos, nuestra forma de hacer las cosas (todo lo ya expuesto), lo que da lugar antes o después a reproducir las mismas discrepancias: no se puede eludir la confrontación, la disparidad de criterios, etc. No suele ser de escape, entre otras cosas, porque a la sociedad no sólo hay que cambiarla sino habituarla al cambio, y eso sólo se hace con el cambio que lleva aparejado una determinación clara de la opinión pública.
En este caso, queremos una nueva Constitución, pero ¿qué Constitución? Ya he dicho por activa y por pasiva que antes de cambiar las reglas tenemos que tener claro un modelo de sociedad que le sirvan de fundamento. ¿Tenemos un modelo de sociedad? Verdaderamente no. Si vamos a lo primero, que es la organización o estructura del Estado, ya nos perdemos (en lo que somos). Y después viene lo segundo, y lo tercero… Todo lo que somos.
Una vez que queremos poner en marcha una revisión, la utilizamos para poner sobre la mesa aquello que somos o pretendemos ser (podemos si queremos invertir la causa y el efecto, y darnos cuenta de que apostamos por lo primero para lo segundo), aquello que nos diferencia, lo que llevamos en la mochila, para sacar partido (hacer partido), en vez de tratar de alcanzar lo común, lo que nos sirve a todos. El republicano habla de su republicanismo, el ecologista su ecologismo, la relación con Europa, la relación con la Iglesia, la memoria histórica…
Lo común es una cosa, lo no común pueden ser cientos de ellas. Entre esas cientos, claramente dos opuestas. Eso es peligroso, eso no sirve a la sociedad, ése no es el primero de nuestros problemas y se quiere hacer que lo sea, ese no era el propósito, el anhelo y la necesidad general de la sociedad. El anhelo debe estar en alcanzar una sociedad que funcione bien, en no complicar su funcionamiento, y para ello en realizar una purga selectiva de aquellas cosas que hacen aquí y ahora que el sistema sea un sistema inefectivo, lo demás, lo de ir un poco más allá, ya vendrá. No se puede pretender alcanzar una determinación sobre algo en la que la sociedad está dividida al 50%.
Restringiéndonos a la estructura del Estado, una modificación de la Constitución, y en general todo el movimiento del 15M, está pensada para ser más ciudadanos o individuos liberados de los avatares particulares de su administración, y la otra, para ser más dependientes de ella, para fortalecer ese vínculo. Una modificación está pensada para romper la idea ancestral de nación, de pertenencia, y otra para revitalizarla. Una para quitar la presencia incómoda del Estado, otra para intercambiarlo por otro Estado más local, más cercano, más asfixiante, más Estado.
No se puede hacer un proceso constituyente con dos ideas antagónicas, una para crear un proyecto social común y otro para romperlo mediante la autodeterminación (el 15M de Navarra ha caído en la trampa, en esta incoherencia en el punto 22, a pesar de haber declaro su no adscripción). Una es una modificación social de la Constitución, la otra es la utilización política de la misma, esto es, servirse del proceso constituyente para alcanzar la modificación de la Constitución que permita la autodeterminación que no se alcanza por vía parlamentaria, lo que puede suponer un uso político fraudulento del movimiento ciudadano.

miércoles, 20 de febrero de 2013

CORRUPCIÓN A LA ESPAÑOLA


El tema de la corrupción, tal como está el patio, daría para gastar ríos de tinta. No voy a ahondar en las diferentes tesis o debatir las diferentes perspectivas del asunto, como la que sostiene que en efecto la clase política está implicada en el tema de forma generalizada y la que no. Tampoco sobre la que  mantiene como elemento exculpatorio que es reflejo de la sociedad, aunque sí a decir a este último respecto que naturalmente que es reflejo de la sociedad, y naturalmente que los políticos sufren de nuestras mismas flaqueza y vicios, precisamente por eso (porque es así y lo sabemos), y porque el objeto de la flaqueza la tienen tan a mano, por lo que hay que ponerle barreras adicionales. Por esto y porque la admisión en el gremio lleva aparejada la exigencia de la ejemplaridad: no sólo son personas públicas sino personas que deben actuar fundamentalmente de forma pública, a la luz, y por tanto sin posibilidad de engaño.
Pero lo principal no es esto, lo principal es la cuestión del sustrato social en un sentido bien distinto (que desarrollaremos en el cuerpo teórico). La cuestión es que al margen de tal o cual hecho corrupto, cuasi-delictivo o delictivo, hay toda una forma de hacer de la sociedad de la que se alimentan de una forma u otra todas las personas que participan de poder, y de la que la sociedad a su vez se alimenta o forma parte, bien por miedo, ignorancia o necesidad, y que es muy difícil de erradicar porque es parte de lo que somos como sociedad y de nuestra historia.
El problema no es que ellos sean como nosotros el problema es que ellos y nosotros somos de una manera porque no tenemos posibilidad o no sabemos ser de otra.
Al que tiene ese poder político o económico se le brinda pleitesía, no se le cuestiona, se le permite casi todo, se le pide permiso, porque nos puede joder o nos puede beneficiar, tiene a la mano hacer favores o negarlos, lo tiene a la mano, y, en efecto, de una forma u otra, los da o los niega. Y se los dan y se los niegan entre ellos, entra esa parte de la sociedad que tiene algo (aunque no les pertenezca) que pueden dar y tomar, perdiéndose la línea divisoria entre la contraprestación lícita, la ilícita, y la que tiene una repercusión de índole personal.
Ése es el verdadero peligro y es con lo que habría que acabar, y hacerlo sentando algunas bases jurídicas que permitieran denunciar (higienizar o poner a la luz), en todos los ámbitos de la sociedad —sin que surja de la vendetta o medie el enfrentamiento—, determinadas prácticas sustentadas por ese poder sordo y velado.
Como todos sabemos, lejos de ser esto así, se está imponiendo todo lo contrario, se están imponiendo mecanismos facistoides de promoción que aseguran fidelidad antes que criterio e independencia, lo que permite impunidad y complicidad en el primer cerco.
Esto no sólo está en el sustrato de la sociedad sino de esas pequeñas sociedades llamadas partidos políticos, y en los gobiernos que nacen de ellos, por lo que quedan inhabilitados para reconocerlo o liderar cualquier cambio en este sentido: la corrupción no es Bárcenas, ni siquiera la vista gorda hecha por algún círculo cercano, la corrupción es la cantidad de indicios, y detalles  de opulencia visibles para un segundo círculo que no encuentra modo de ser relacionados con un modo de operar claramente fraudulento o extraño y termina siendo cómplice y parte activa de ese sustrato.
Esto no sólo está en el sustrato de la sociedad sino de esas pequeñas sociedades llamadas partidos políticos, y en los gobiernos que nacen de ellos, por lo que quedan inhabilitados para reconocerlo o liderar cualquier cambio en este sentido: la corrupción no es Bárcenas, ni siquiera la vista gorda hecha por algún círculo cercano, la corrupción es la cantidad de indicios, y detalles  de opulencia visibles para un segundo círculo que no encuentra modo de ser relacionados con un modo de operar claramente fraudulento o extraño y termina siendo cómplice y parte activa de ese sustrato.



miércoles, 13 de febrero de 2013

III ASAMBLEA ESTATAL CONSTITUYENTE (Ponencia)


(Lo que sigue está referido al orden del día de la convocatoriade la III asamblea estatal constituyente, y la propuesta de mínimos de la que se acompaña, que en entradas posteriores comentaremos.)

Las preguntas iniciales son más que pertinentes: ¿Qué somos? ¿Qué queremos? ¿Cómo lo tenemos que hacer?, etc. Pero ya eran más que pertinentes en el primer encuentro y sin embargo obviamos la mayor y nos fuimos a otro debate. Nos fuimos a otro debate porque habiendo sido planteado un proceso constituyente como punto de partida se partió de esa idea sin ser tomados en consideración (principalmente por lo promotores de esa idea) otros cuestionamientos anteriores, puestos de manifiesto allí mismo y luego en Cádiz.

Algunas de esas cuestiones se sacan ahora a la palestra, y se sacarán en el futuro en cuanto notemos su ausencia, en cuanto veamos y nos demos cuenta de que hemos quitado una estructura sin poner otra o sin reparar en todas sus implicaciones. Es por eso que tenemos que adelantarnos, que tenemos que analizar seriamente y de forma metódica cuál es la verdadera problemática (hacernos las preguntas) y, en consecuencia, en qué radica la solución y, por tanto, el fundamento de nuestra funcionalidad. Desde el principio.

La pregunta es, para empezar, si es realmente problemática la actual Constitución, si lo es toda ella o si es sólo una parte la que resulta perversa, y, en consecuencia si tenemos que gastar nuestras energías en todo un proceso global (es inevitable o aconsejable) o podemos particularizarlo para las partes nefastas del articulado.

En este sentido podemos decir que con la actual (con su simple desarrollo mediante leyes) nuestro sistema político puede ser infinitamente más democrático de lo que es, y que sólo precisaría su corrección, lo que serviría de borrador de una supuesta nueva Constitución en un estadio final, y permitiría la inclusión de todo un sector reformista.

La pregunta es si el proceso que adoptemos debe estar basado en la modificación de ese articulado (que no lo olvidemos es una cuestión principalmente técnica, y en general pintamos poco ahí) o en el diseño previo de un modelo de sociedad para determinar con él qué leyes y prácticas son contrarias al mismo.

En este sentido parece apropiado que puesto que nos tenemos que poner de acuerdo, lo hagamos en lo fundamental, en las ideas, en las apetencias, que lo demás –su formalización– vendrá dado.

Además de esto, la necesidad de tomar ese camino (del modelo social al articulado) y no el contrario parte de dos realidades, una que la problemática política está empercudida y determinada por toda la coyuntura –o más que coyuntura– económica, otra, que todo este proceso se da al margen del marco político vigente o lo supera.

Dicho de otra forma: hay un imperativo que va más allá del marco político o la decisión política que hay que contrarrestar y que viene gobernado por la realidad económica, o, si se quiere, por la realidad a secas (de la que como se ve no escapa ni los Estados poderosos)

Y de otras dos realidades más: sin un modelo social alternativo definido estaremos abocados a la alternancia política, sin un modelo estaremos sin una referencia clara y sin la certeza de que todos estamos en un empeño más o menos similar, poniéndose de manifiesto cuestiones irreconciliables a la primera de cambio.

Un ejemplo de esto lo podemos tener en la concepción u organización del Estado atribuible a los diferentes partidos (sectores sociales) de la  izquierda catalana. La cuestión es si lo obviamos, si lo resolvemos ahora o más tarde. Otros ejemplos son mucho más domésticos y ponen de relieve cuánto somos de diferentes unos de otros.


Lo relatado constituye el marco adecuado para hablar de nuestra funcionalidad:

(Primera funcionalidad: final)

Tenemos que ser capaces de decidir, por tanto, qué tipo de estructura económica y social podemos demandar, esto es, determinar un modelo económico sostenible y alcanzable desde el actual, y una realidad social practicable:

Si esa realidad pretendida no es alcanzable desde ésta nos estaremos dando contra la pared.
Si esa realidad no es alcanzable, será cuestionable, y estaremos luchando unos contra otros, y dispersaremos las fuerzas.
Si esa realidad es cuestionable no seremos capaces de involucrar al resto de la sociedad, que es la única forma de transformar a las sociedades: estableciendo un estado de opinión que haga de una demanda algo innegociable. Ese contagio es la única forma de alcanzar una soberanía popular o una forma de empoderamiento.


Voy a hacer un poco de pedagogía. Tenemos una caja y tenemos un globo que no cabe en la caja. Un modelo social sirve para hacernos comprender que el globo no cabe en la caja sin necesidad de hacer mil intentos infructuosos (que abren la tapa), y para hacernos comprender que sólo desinflando un poco el globo lo lograremos. El modelo social es el globo y lo que hay que hacer con el globo para transformar un sistema en otro, mediante un repertorio de criterios o elementos de decisión. El globo no es la caja, pero tiene que cumplir todas sus funciones cuando quitemos ésta.

El modelo social tiene que ser flexible o estructuralmente adaptable. Esta adaptabilidad precisa olvidarse de esquemas viejos, y de esquemas pretenciosos, precisa liberarse de esquemas adulterados (igualitarismo imposible), y precisa liberarse de esquemas inútiles, aquellos que se olvidan de los opuestos o que los ponen en clara confrontación. Más importante que saber lo que tenemos qué hacer es saber cómo tenemos que hacer y lo que no podemos hacer.
Esquemas viejos. No se trata de repetir la historia, sacar recetas del pasado o quitarle el polvo a los emblemas.
Esquemas pretenciosos. No se trata de sustituir a la clase política o tomar sus decisiones: el mundo es complicado y precisa de profesionales. Se trata de que esos profesionales hagan su trabajo, hagan lo que le comisionamos o aquello que claramente supera nuestra esfera de decisión (también tenemos que protegernos a nosotros de nosotros mismos).
Esquemas adulterados. La soberanía es más soberanía cuanto más se muestra ésta como eficiente, alcanzando sus objetivos, la cuestión es lograr un sistema en el que todos podamos decir lo que queramos pero sobre todo uno en el que tengan la posibilidad de hacerlo aquéllos que quieran aportar algo y que lo puedan hacer, superando el peso de las mayorías, de forma estructurada y garante.
Esquemas inútiles. Los que no superen definitivamente la lucha de clases y no procuren la síntesis histórica.

El modelo social tiene que ser sostenible paso a paso, esto es, ser capaz de transformar unas estructuras sociales y económicas en otras igualmente viables.

Todo esfuerzo teórico o práctico tiene que estar dirigida hacia lo útil y lo posible. Lo útil y posible, que además responda a la necesidad de un amplio y heterogéneo espectro de personas disconformes sólo puede venir expresado por unas pocas ideas elementales y su desarrollo, esto es, por una Teoría social, por una idea clara de lo que queremos como sociedad.

(Segunda funcionalidad: coyuntural)

Además de esta primera funcionalidad existen otras que se derivan rápidamente del paradigma actual, comunes al grupo y a cualquier grupo que quiera contribuir al movimiento social. Podemos:

*Impulsar la selección de las diferentes propuestas de los partidos políticos mediante referéndum, esto es, la selección una a una de las mismas, y la definición consecuente del modelo social pretendido, y su viabilidad, mediante este mecanismo, superando definitivamente el modelo programático (léase ideológico).

Los partidos tendrán que establecer por tanto de forma clara e individualizada sus propuestas, los límites de las mismas, la prioridad y la viabilidad (superándose de paso esa tomadura de pelo llamada Presupuestos Generales)

*Promover el establecimiento automático (mediante Liquid feedback u otro) de las iniciativas legislativas populares (ILP) y/o de una comisión técnica que impulse leyes populares o comisiones en virtud de la sensibilidad popular (por ejemplo a los temas de actualidad) y las grandes líneas maestras del modelo.

*Revitalizar la utilidad y la independencia de los diferentes organismos de la función pública (la fiscalía del estado y tribunales), esto es, su despolitización.

*Vetar las malas prácticas, la ocultación, la corrupción, mediante una ley de trasparencia que favorezca el estudio y el seguimiento de las distintas acciones políticas y comportamientos.

Se acepta que las posibilidades de actuar en beneficio propio y de terceros de la clase política va infinitamente más allá del cobro de sobresueldos (es muy fácil hacer y muy fácil ocultar), por lo que el comportamiento debe ser y parecer exquisito y estar sometido sin reacción ni discordia a todos los cuestionamientos y exámenes. En el entorno político la irregularidad es la antesala de la corrupción, y como tal hay que tomarla. En este sentido:

La ciudadanía no tiene por qué esperar a que se dé una vendetta para tener conocimiento de la trastienda política, y debe tener canales de información de las irregularidades y análisis rápidos y eficientes a los que esté sometida toda la gestión y los responsables de la misma.

La ciudadanía tiene derecho a cuestionarse no sólo el monto sino la procedencia de un patrimonio antes, durante y después del ejercicio, y a verificar (con el celo que aplica a cualquier ciudadano con un simple ingreso bancario) que ha sido alcanzado con la máxima limpieza (la misma que se le exige a un deportista en el antidoping).

Regular las formas de contratación y toda la casuística que da lugar a favores y contraprestaciones encubiertas.

Regular el traspaso de la ocupación pública a la privada, esto es, el traspaso a un nivel distinto al que se le puede presuponer de las competencias personales, y que pueda derivar consiguientemente de algún tipo de servicio prestado o de la cualificación alcanzada por la carrera política, en lo que se presentaría como rendimiento personal de dicha carrera. Otra cosa es el empleo de esa experiencia en el resto de las áreas públicas y la correspondiente compensación económica en función del reconocimiento social.

En lo que atañe a la funcionalidad coyuntural, nuestra operativa como grupo debe ser:

Delimitar qué cuestiones jurídicas permiten los hechos descritos o son contrarias al ordenamiento político y social pretendido (derogar y establecer).
Impulsar la ilegalidad y/o inconstitucionalidad de todas las prerrogativas, hechos diferenciales, desmanes políticos y sociales etc.
Proponer las pretensiones sociales y los cambios con la misma forma jurídica o acabado con las que la clase política impone sus criterios, esto es, diciendo qué es lo que queremos que diga la ley.
Llevar a la opinión pública.


(Tercera funcionalidad: instrumental)

Dicho esto, hay que decidir que forma de asamblea o grupos constituyentes queremos si la que se propone (de barrio, comarca, etc.) o asambleas constituyentes de ideas (problema-solución-acción) en el marco teórico citado.

Esto enlaza con la pretendida soberanía de los pueblos o la forma que esta tiene: la soberanía es más soberanía cuanto más se muestra ésta como eficiente alcanzando sus objetivos. Y enlaza con los esquemas pretenciosos y adulterados antes reseñados.

La cuestión es alcanzar un sistema en el que todos podamos decir lo que queramos pero sobre todo uno en el que tenga la posibilidad de hacerlo aquél que quiera aportar algo y que lo puede hacer verdaderamente de forma estructurada y cualificada.

Esto nos pone frente al problema capital de la fórmula asamblearia y sus posibilidades de éxito, el de la imposibilidad de dar suficiente cobertura a las diferentes aportaciones y el de que dando esa cobertura por igual se entremezclen y se pongan en el mismo rango lo que deben ser líneas maestras de lo que sólo es la expresión del desencanto, que por un lado frena y por otro enmascara nuestra capacidad o no de diseñar esas líneas maestras, de atacar el problema aún más esencial (en este sentido no está mal ideado el “liquid feedback”). Nos pone frente a la necesidad de establecer mecanismos que permitan establecer un discurso largo allí donde se precisa (porque no puede ser de otro modo). Nos pone frente a la verdadera utilidad de las asambleas: ser realmente operativas respecto a las dos funcionalidades primeras, capaces de armonizar las necesidades actuales con las pretensiones finales y llevar estas últimas a la forma concreta de las primeras.

Esas asambleas por tanto tienen que ser suficientemente capacitadas para discriminar todo esto y elaborar determinados informes-base que sirvan de fuente a otros grupos técnicos y especializados (economistas, juristas, etc.) que articulen operativas y acciones.

Esas asambleas tienen que ser suficientemente capacitadas para determinar qué cosas son malas en sí mismas y son suprimibles (como las citadas anteriormente), que cosas son buenas (pertenecen al marco teórico) pero inabordables, qué cosas son malas (contrarias al marco teórico) pero actualmente irremplazables, y cuáles pertenecen al marco diseñado y son perfectamente asumibles y alcanzables, y responden a propuestas concretas o aisladas que ya suponen solución de algo por sí misma.

Sobre las cuestiones suprimibles y asumibles alcanzaremos un grado de resistencia de determinados poderes, sobre las cuestiones inabordables e irremplazables alcanzaremos una resistencia sistémica, esto es, la oposición de todo el sistema, de la realidad, la inexistencia de caminos reales para pasar de A a C sin pasar por B, por lo que exige el planteamiento claro de objetivos y estrategias.

Todo esto conforma el discurso largo, el desarrollo del marco teórico que dista mucho de parecerse a esa mezcolanza de agravios y buenas intenciones, arengas victoriosas y populistas que aparecen en las algunas Web.


Ahora es el momento de recapitular y establecer propuestas y resoluciones.

1º Respecto a la funcionalidad instrumental sólo cabe promover grupos dedicados al estudio o viabilidad de los diferentes caminos de transformación entre la situación actual y la pretendida o dispuesta por el marco teórico aceptado, y a la recepción de propuestas o planteamientos teóricos en este sentido.

2º Respecto a la funcionalidad coyuntural sólo cabe promover grupos dedicados a establecer qué cuestiones son actualmente suprimibles y asumibles y elaborar una verdadera operativa encaminada a la determinación de todas las leyes o hechos denunciables, y su delegación a grupos técnicos, para lo que cabría establecer estrategias de comunicación y de decisión en el grupo y entre grupos.

3º Respecto a la funcionalidad final, desde aquí se propone la aprobación del modelo propuesto en LaSociedadInversa.com, es decir, la aprobación de la necesidad de un modelo teórico como base estructural del movimiento social (columna vertebral) y la aprobación para estudio del modelo propuesto que dé lugar a un debate destinado a determinar si cumple con las expectativas del movimiento social o si encuentra útiles los planteamientos para alcanzarlas. Ni que decir tiene que es ésta la funcionalidad que establece un hecho diferencial respecto a la situación actual y la que puede llevarnos a otro paradigma.

La sociedad inversa diseña una sociedad del conocimiento y el bienestar perfectamente sostenible, pero esa sociedad se alcanza con trasformaciones paso a paso y en una secuencia determinada que permiten hacerla sostenible en todo momento desde los conceptos de ocupación, riqueza, y crecimiento actuales a los que se propugnan. Estos planteamiento que se desarrollan de forma detallada y conforman la teoría social, son expuestos de forma abreviada en su Manifiesto, donde se analiza la situación actual y se establece un esquema de la misma y de sus errores sistémicos, así como de los grandes ejes o palancas de transformación. No es un modelo de derechas ni de izquierdas ni populista sino un modelo que pretende alcanzar una sociedad socialmente higiénica, sin resistencias.

4º Pero las propuestas de partida van más allá, y van más allá porque la funcionalidad final no es una cuestión abstracta ni banal, es decir, que implica o se sustentan de las aceptaciones concretas esbozadas al inicio de esta ponencia, y otras que tendrán que ser puestas de relieve conforme se vaya ahondando en el marco teórico. Se trata de proponer y aceptar un nuevo conjunto de acotaciones que son en realidad un conjunto de definiciones de lo que pretendemos o queremos ser o un conjunto de principios desde los que queremos partir, esto es, marcar un camino. Sobre las primeras, tenemos que:

A) Aceptar la transformación de la sociedad como el fin prioritario y la de la Constitución como un simple medio al que se podrá acceder de forma total o parcial en virtud de las necesidades.

B) Hacer dejación de los esquemas citados, uno a uno: lo que pretendemos como sociedad supera con creces todos los esquemas nacidos de nuestra memoria, de nuestros rencores, de los anhelos del pasado, de nuestra coyuntura, de nuestra ignorancia, etc.

C) Iniciar un cambio cultural de esta sociedad a través de nuestro propio cambio cultural como individuos, esto es, nuestro cambio personal, superando definitivamente ese sentimiento pernicioso que hace que haya dos tipos de personas, para entender que fundamentalmente hay dos tipos de circunstancias, las que nos implican (y nos dejan dentro) y las que nos complican (y nos dejan fuera). No se trata de ganar la lucha de clases, se trata de superarla.

D) Supeditar la sustitución de los viejos esquemas económicos y sociales a la elaboración de otros nuevos confiables.

E) Etc.

5º Respecto al punto 3 de la convocatoria, actualmente la web se presenta como un recurso propagandístico grandilocuente y un coto reservado. La web (junto al Facebook) debe ser un diario de trabajo y desarrollo: convocatorias, resoluciones, iniciativas, estado, foro de debate sobre las cuestiones sobre las que queramos determinarnos, etc. al que pueda acceder todo el mundo, por lo que deben clarificarse los sistemas de contacto, acceso, réplica, rectificación.

Sea a través de la web o mediante otro mecanismos se tiene que establecer una estructura clara de participación y de trabajo, y un conocimiento y trasparencia de la arquitectura del movimiento social en general: quién está haciendo qué cosa, y cómo se avanza en las diferentes líneas de trabajo.

Lo anterior, así dicho, no parece muy diferente de lo que existe ya en las páginas web de algunos de los diferente movimientos sociales, y no lo será si no se le da un plus de orden y coherencia entre las pretensiones (la coherencia se la da el modelo social), los trabajos que las acompañan, la exposición de los mismos, y la lectura de los resultados finales, esto es, una perspectiva clara de la situación inicial, final, y de la metodología para llegar de una a otra.

6º Respecto al punto 4, solo indicar que estableciendo esa columna vertebral (teoría social) es mucho más fácil (en realidad es indispensable) que otros grupos participen de esta forma de pensamiento y de las acciones asociadas, como se recoge en toda la Teoría social desde su presentación.



lunes, 28 de enero de 2013

Resumen de la 9ª entrega de la Teoría social


Hay razones objetivas que hacen disminuir el crecimiento y el desarrollo mediante el proceso descrito, y razones subjetivas. Por encima de esto, hay unas tendencias naturales en un sentido (el de la convergencia) y otras que tratan de contraponerse a las primeras por puro instinto de conservación y oposición (sin hablar del afán de lucro y otros).
Esta oposición se traduce en el empeño de mantener la distancia entre polos o alejarlos, y esto, no pudiendo actuar sobre el superior por estar en recesión, en llevar al polo inferior a posiciones inferiores mediante diferentes procesos, entre los que cabe citar la subcontratación, la adhesión del tercer mundo al nuestro (migraciones), orientados todos ellos a establecer una referencia más baja.
Estos mecanismos dejan de ser daños colaterales del desarrollo para convertirse en herramientas del subdesarrollo, esto es, dejan de ser efectos para ser un fin en sí mismo y en prácticas habituales orquestadas desde el liberalismo para quitarse de un plumazo no solo la carga coyuntural (de esta o aquella crisis) sino toda la carga sistémica acumulada en decenios de desarrollo, y, lo que es peor, presentadas como soluciones críticas.[SIGUE]


 

jueves, 3 de enero de 2013

El abismo fiscal y el existencial


¿Qué tienen en común la huelga indefinida de la T4 y el “abismo fiscal”?. Es una forma de empezar este post. Otra forma de hacerlo es preguntarnos qué extraña circunstancia puede hacer que la pervivencia natural de un servicio (como el de la limpieza) esté determinado por el gasto que representa para otro servicio (haciendo viable el segundo a costa de hacer inviable el primero), y, de otra parte, la que hace que ocurra algo parecido con el gasto social y se esté pensando en reducirlo sin más o debatiendo quién debe soportar el coste, haciendo de ese debate una cuestión existencial o de la que pende nuestra supervivencia y la del mundo entero.

Efectivamente parece que más allá de un abismo fiscal estemos ante un abismo existencial, lo que pone de manifiesto que no hemos entendido algo de todo esto, y que después de varios siglos de relaciones económicas no hemos aprendido qué cosas se pueden hacer y cuales otras no, esto es, no sabemos nada de las fuerzas que se ponen en juego en dichas relaciones económicas ni qué hay que hacer para armonizarlas o para que no entren en fricción.

Se llega incluso a la paradoja de no gravar a las clases pudientes porque esto implicaría parar a la economía en lo que se presenta como un axioma de la economía: la necesaria desigualdad. Un axioma planteado por un sector y aceptado aunque sólo a regañadientes y por mandato empíricopor el otro. Ese axioma se traduce en el mantenimiento a toda costa de todos los diferenciales o plus-productos. Esta es la extraña circunstancia puesta en juego.

Parece evidente que la verdad no podemos dejarla en manos de la realidad, cuando nos topamos con ella y se presenta como realidad, y que si el tal axioma es cierto lo será porque obedece a una base teórica que tendremos que establecer para poder determinar donde radica su fundamento y aplicabilidad y, de este modo, no rechazarlo o usarlo por sistema en lo que a la postre se presenta (cuando equivocamos el uso) como una perspectiva sectaria.

El gasto y el ingreso hay que armonizarlos, hay que armonizar el gasto con la capacidad de gasto (o acumulación de ingresos). La socialdemocracia tiende a diluir el ingreso (aumenta el gasto y disminuye la capacidad de gasto y de generación), el capital tiende a dosificar el gasto (ese que sólo produce bienestar) y lo focaliza en aquel que causa alguna rentabilidad. Esto es, uno gasta y disipa el reservorio de riqueza y otro lo disipa pero pretendiendo aumentar dicho reservorio o acumulación.

Ni que decir tiene que la base teórica está en el principio de bipolaridad, que es el que establece hasta que punto tiene que haber una desigualdad porque sin ella no hay flujo (riqueza) y cuál es su límite para que ese flujo esté optimizado y cree bienestar, pero está también en el efecto transistor que caracteriza qué parte de bienestar se traduce en un decremento de las resistencias sociales, que son resistencias a ese flujo, lo que permitirá mantenerlo sin necesidad de estar establecido sobre un gran diferencial (la determinación de las resistencias sociales se desarrollará posteriormente en la teoría social), estableciendo una proporcionalidad directa entre crecimiento y desarrollo social.

La bipolarización establece un punto de equilibrio del sistema (transistor y resistencias) y hace de los criterios en confrontación simples medidas coyunturales de regulación o ajuste de las dos partes activas del sistema, que tienen que trabajar conjuntamente para trabajar de forma óptima, y que tienen que hacerlo porque, cada vez más, no hacerlo de forma óptima es no poder hacerlo de ninguna otra o hacerlo de forma altamente deficiente (tal como ocurre).

La base teórica nos permite modificar el axioma y establecer una condición suficiente para el sistema económico, que a lo postre se presentará como necesaria para la pervivencia del sistema social o la continuación lógica de lo que éste ha venido siendo.