martes, 20 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 7/10


ACCIÓN POLÍTICA


(1) Terminé la parte anterior preguntándome al respecto de la eficiencia del poder político, y por cuáles habían sido sus aportaciones sobre una cuestión tan importante para el desarrollo social como la jurisprudencia, que dice mucho de la altura social.
No me refiero al desarrollo de las leyes sino al funcionamiento del sistema judicial. Hablo de la respuesta a este problema, que lleva aparejada una mejora estructural, funcional y seguro que económica. Me pregunto por “en qué consiste su verdadero estar en las cosas” del poder político.
A decir verdad por los resultados de los veinte últimos años, ni los partidos ni el poder político, han tenido ni tienen un planteamiento de mejorar de las cosas a este respecto. Llenan los programas electorales siempre de las mismas cosas, y las importantes se la dejan atrás.
La cuestión incluso puede ser sencilla. ¿Nadie ha pensado, por ejemplo, en hacer una ley de consumo ambiciosa que lleve toda esa morralla judicial a un perfil administrativo de forma eficiente: una primera instancia? Dando solución por un lado y desahogando por el otro.  Como hace Paypal, a efectos de los conflictos asociados al comercio, para que nos entendamos, pero con más pretensiones y con la garantía del Estado.
¿Nadie está ahí para apuntar en qué falla el sistema y mejorarlo? Está claro que no. Está claro que al poder político no le interesa un sistema judicial ágil y eficiente, le interesa uno que preserve lo que a él le interesa preservar. Entre otras cosas, lo que circunstancialmente les puede representar como negocio, o se lo representa al gremio profesional con el que tienen un vínculo natural.
(2) Lo mismo o más se podría decir de la educación. Llevan, eso, veinte años cambiando los modelos pero sin llegar al meollo del asunto, es decir, no llegan a imaginar ni de lejos qué es lo que hay que hacer para que los alumnos aprendan más y mejor. ¿Se trata de eso, no?
Tal vez no. Cambian o tratan de cambiar por la ley cien cosas, y las cinco que sirven se las dejan atrás. Son cinco cosas, las únicas que establecen la diferencia entre un ambiente propicio para enseñanza y el aprendizaje, y otro que no. Y ellos, los políticos, no las cambian. Mitad Ignorancia, mitad intencionalidad (la de, según quien, favorecer y no molestar a unos y sí a otros). La de tocar sí, pero según qué cosas.
Nada de someter todo a criterios de calidad y eficiencia educativa e igualdad de oportunidades. No les interesa la enseñanza, les interesa el modelo: Educación para la ciudadanía versus religión. Gratis versus no-gratis.
Eso es todo, y todo lo que es, es como eso. Y todo lo que no es como eso es dejación estructurada, elevada al 3 por los recortes interesados: mundanización de la educación y socialización del fracaso de unos, y articulación de los mecanismos para conseguir que la educación gratuita no sea completa ni de calidad, de los otros.
Esto último es el Plan Bolonia, consecuencia, como ya dije, de la elevación del potencial del polo intermedio.
(Pensemos que el grupo de los desarrolladores no precisa un amplio soporte social, se puede nutrir de las clases pudientes y de aquéllos que destaquen claramente. Lo demás es gasto, competencia, conocimiento inútil, contrario al modelo que se quiere establecer).
(3) Volviendo a la cuestión presupuestaria, hay una necesidad ya de 2000 millones para pagar, digamos, un 2% más en pensiones, tenemos un colchón de 60.000, y nadie dice nada. Están: “vamos a ver de dónde lo sacamos…”. Parece evidente que si hay una solución y no se aplica es que no quieren, que algo que no sabemos se lo impide. Y que se lo ha impedido sea cual sea el gobierno a lo largo de los últimos veinte años.
Y vemos que eso que se lo impide se lo impide hasta que ocurre algo que se lo deja de impedir, y se saca el dinero. Lo que demuestra que por encima de las políticas presupuestarias hay otras, otras finalidades superiores que son las que marcan las actuaciones de su calendario, para el modelo del Capital, improrrogables a no ser que algo aconseje contemporizar y dilatar, porque, como dije, ellos no quieren precipitar al colapso sino que todo vaya llevando poco a poco el ritmo de lo inevitable, de lo que va cayendo por su peso. Y para que caiga sacan justo los 2000 millones, no 4000 millones.
(4) A decir verdad, más bien parece que no quieren recaudar esos 60000 millones para no verse en la obligación de tener que hacer esta sociedad mejor (lo que cuadraría con lo de los objetivos del Capital, una vez más). Incluso tener un déficit equivalente al PIB podría ser la cuartada perfecta. Pensemos que han preferido endeudar el país, recortar 5000 millones en sanidad y educación, dejándolos en cuadros, antes que buscar ese dinero, correspondiente a la fiscalidad del 20% del PIB defraudado, que muy bien podría saldar nuestra cuenta en pocos años, además de generar riqueza.
Y se demuestra que no quieren arreglar nada porque no arreglan ni siquiera cuando no lleva aparejado un gasto. Pongo por caso el rescate de la banca:
Vamos a suponer que desde alguna perspectiva fuese necesario socorrer el desastre (según Rato provocado por unas declaraciones de De guindos). Bueno, vale, pero ¿por qué no forman parte del pago todas las viviendas de su parque? Propiciando un más que interesante parque estatal de viviendas, con todo lo que supone esto respecto al dinamismo profesional y social.
Y, sobre todo, esto mismo sobre las que llevan aparejado un expediente de desahucio. Yo remití una propuesta a la Presidencia del Gobierno en este sentido, que luego subí a change.org, en la que mostraba cómo simplemente haciéndose el Estado copropietario de las viviendas se solucionaba el tema social habitacional sin costarle un euro a nadie, a expensas de pasar a propiedad del ciudadano desahuciado si pagaba finalmente por cesar su calamidad económica o del Estado si no lo hacía. Podía ser esa una solución a tres bandas (en la que cada una se beneficiaba de algo). No se entiende que no se hiciera esto o algo parecido. Bueno, sí se entiende en la clave que he presentado, la de cargar más el déficit para que parezca más inalcanzable cualquier mejora social, y mantener el polo superior a su nivel.
Una vez más algo impide actuar, o aconseja hacer lo contrario de lo que todos podríamos entender razonable.
(5) Si nos fijamos he ido de la ineficiencia presupuestaria del Estado para abordar los temas, a la ineficiencia “a secas”, sin gasto, para abordar los temas, y de ahí a la ineficiencia interesada o perpetrada para abordar los temas. Y antes de eso, desde la incapacidad endógena, es decir, esa que les inutiliza o inhabilita por lo que son o pretenden, por su credo, su memoria o sus dependencias.
Podría pensarse que es ganas de airear toda la mierda, pero es que son todos los temas: financiación de partidos, Tribunal de cuentas, cupo vasco, ley electoral, independencia del poder judicial y su CGPJ, aforamiento de diputados, Senado, y más, además de lo ya expresado. De todos los temas importantes hablan lo justo para mostrar que tienen un posicionamiento, pero no arreglan. No encuentran la oportunidad. Nunca la encuentran.
Ellos mismos se encargan de desinflarlos, de pasar a la siguiente cuestión cuando les sobrepasa o les interesa. Se queda ahí… Y si luego tienen la oportunidad, pasan a la cola, porque ahora ya no les conviene. Ahora que son poder y no necesitan el consenso no les conviene que el poder judicial sea independiente, ahora que son mayoría no les conviene otra ley electoral. El gesto es solemne, pero los actos, no. Todo, mentira.
Luego nosotros tenemos que aguantar sus mentiras y elegir al menos mentiroso, al menos dañino. Y sufrir el deficiente avance social que permiten las pocas cosas que no son mentiras, las pocas que no comportan algún tipo de impedimento. ¿Qué hace realmente el poder político o ha hecho tradicionalmente? Aprobar leyes que prácticamente no tienen incidencia social, leyes técnicas que vienen a corregir, matizar otras, mientras que las cuestiones que tienen una trascendencia social están en barbecho, en un barbecho intencionado, salvo que tengan un carácter restrictivo  o sea tan fundamentales o ineludible como la Ley de Presupuestos: 1500 votaciones en 2017, y yo no he notado nada en sociedad.
Las cosas importantes se agotan en el debate izquierda-derecha, en el que algunas de las partes verdaderamente no quieren cambiar nada porque piensan que están bien como están, y que en realidad no quieren mejorar la sociedad, la quieren estable para hacer sus negocios, es decir, los del Capital, o cambiarla en función de éstos. En tanto que los otros están ausentes de un verdadero hilo conductor, y sólo sirven para recoger desesperanza, y en el mejor de los casos mitigarla, pero sin un plan real, o sin determinación.
(6) Cuando uno piensa en solucionar las cosas y dar ideas para ello, incluso en tratar de definir claramente el problema (como intento ahora yo), llega a comprender que no merece la pena, que no es una cuestión de soluciones, sino de actitud… Que en realidad sobran las ideas, y que en buena medida les sobra cualquier idea.
Voy a dar una idea, una idea de esas que sobran porque ya la saben: “El Tribunal de cuentas”.
Está claro que es inoperativo, que no tiene poder ejecutivo, que actúa tarde y mal. La diferencia entre lo que hacen y lo que deberían hacer la sabe el poder político. Si no lo saben se lo decimos. El camino entre una cosa y otra también. No lo hacen, no lo recorren, porque no quieren, es evidente, porque no les interesa.
No pueden alegar ignorancia. Tampoco pueden alegar falta de consenso. Se trata de que funcione, de que cumpla la función más elemental. Sobre eso no hay discrepancia posible. No pueden, en consecuencia, acreditar limpieza. Sólo interés particular.
La pregunta es: ¿si ya saben lo que saben por qué no lo arreglan ya, en cinco minutos, sobre la marcha, como quien tiene un problema que le importa porque le está afectando al funcionamiento de la sociedad, de su sociedad? Como harían con un problema personal.
¿Y (no haciéndolo) por qué no nos dan explicaciones serias? Resulta que la limpiadora que se olvida limpiar un servicio tiene que explicar por qué, y ellos que tienen la responsabilidad más alta, eluden responder de sus actos, y de sus dejaciones (incluso con altanería), y se encubren utilizando, además, todos los resortes del Estado, todas las posibilidades de un Estado, que no son pocos (incluido un trato judicial deferente). Y mienten sobre lo evidente como si tuvieran que perder más que nadie, con toda la indignidad. Tal vez, sabiendo que todo lo que pierden.
Como dije con el Capital, que sepan que nos estamos dando cuenta, que lo hacen, pero que nos damos cuenta.
 (7) Efectivamente, muchas veces no es una cuestión de soluciones, sino de actitud, pero otras muchas es una cuestión de soluciones, de las carencias reales de esas soluciones, de la falta real de propuestas, de la incapacidad de salir de las recetas de siempre a los problemas (de siempre), planteados siempre en la misma clave… (p.ej. los mercados), de la incapacidad para inventar. A pesar de ser, supuestamente, los más listos.
Ya dije, y sabemos, que esas recetas no van a servir para el futuro… ¿Cuándo acudimos, cuando el daño sea irreparable? Sólo se sabe corregir o enmendar los excesos. Este es el caso de tantas y tantas serie de acciones y reacciones, reducidas a lucha de opuestos, como la Reforma Laboral.
Que las políticas de derechas utilicen este mecanismo, se entiende, pero que las de izquierdas sólo sepa actuar desmoronando (o medio desmoronando) las acciones es lamentable, desalentador, sobre todo porque las primeras (las de las derechas) así van hacia su modelo y las de izquierdas, a ninguna parte. De tal modo, que en cada vaivén derecha-izquierda nos alejamos de un modelo y nos acercamos al otro.
Hay que superar esa lucha de opuestos, la fractura social, cambiar las políticas de balancín (basadas en el interés), que oscilan a un lado y a otro, por las de vasos comunicantes (VVCC), que ya hemos mencionado.
¿Qué es una política de VVCC? Bueno, pues una que vincule la suerte de los dos polos: el contratador y el contratado, por ejemplo, a efectos de lo laboral. A estos efectos, puede ser algo, tan sencillo como hacer por ley a los asalariados partícipes de la empresa, es decir, que tengan una participación temporal en ella. Eso sí es transformar. Eso sí es revolucionar. Eso sí es salir de esa dualidad. Eso sí es inventar.
Lo desarrollaré más adelante, pero podemos darnos cuenta, sin más, que esto además de mejorar el circuito económico introduce un elemento de higiene social, tanto en la empresa como en la sociedad, definida la higiene social como eso que sanea el funcionamiento de una sociedad.
La función del político es encontrar esos elementos de higiene social. A partir de ahí el debate social puede establecerse limpio y productivo sobre lo que de verdad importa.
(8) Hablemos de las cosas menos grandes que repercuten en la vida de la gente. Cosas, algunas, que funcionaban y han dejado de funcionar (como tener un médico o un trasporte o una medicina).
¿Hay preocupación o no hay preocupación? Sabemos de gente sin médico en zona rurales, pero sabemos también que en las urbanas tardan un año en obtener una cita de especialista y que el médico de familia hace lo imposible por no promoverla. Y, que probablemente ese deterioro se convierta en la gratificación o el “incentivo por objetivos” de alguien. ¿Hay preocupación o sólo gestión?
Yo no conozco toda la problemática pero otros sí. Están los secretarios, subsecretarios y directores. Para eso están, para catalizar las problemáticas o elevarlas. Para eso están las comisiones de seguimiento, para seguirlas y desarrollarlas.
No creo que sea por falta de políticos, Tenemos esos más de 8000 alcaldes, que se entienden comprometidos. ¿Por qué no se hace cada uno de ellos responsable de una de esas problemáticas, encargado de su seguimiento, elevan un encaje social, y motivan toda una suerte de posibilidades? Y tenemos además más de 80000 concejales.
La función pública y la política como parte de ella parece estar sustentada en la indeterminación de la tarea y en la indeterminación de quien la asume, lo que la hace escasamente fiscalizable. Llegado el caso hasta el ministro dice: “no, esto, no, yo esto no…, esto no es mío” (inadmisible). Pareciera como si el político no tuviera objetivos y todos los objetivos alcanzados fueran graciables o tuviéramos el “cero” como referencia en nuestras aspiraciones. Amparados muchas veces en la cuestión presupuestaria.
La cuestión presupuestaria en cualquier caso es sólo una excusa o una forma de camuflar la ineficiencia de la que hablo. Hay cosas en sociedad que no representan gasto, que no están sujetas a la percepción, que representan una injusticia o una agresión flagrante y que sin embargo están ahí, recordándonos lo poco desarrollada que es nuestra sociedad.
Yo no conozco todas las problemáticas, pero algunas sí: alquiler-ocupas-booling-venta excedente energético de autoconsumo (en la tele salen tres todos los días).
Un ejemplo: sabemos que el mundo de la cultura tiene un conflicto entre el cobro de la pensión y cualquier otra actividad en el ámbito cultural. Digo sabemos porque este colectivo tiene voz, de otros ni lo sabemos.
La cuestión es: ¿por qué no lo arreglan? Lo digo otra vez: ¿por qué no arreglamos por lo menos lo que no está sujeto a criterio, no representa gasto, es claramente lesivo y sólo precisa regulación?
Lo útil va por un lado y la política por otro. No hay un mínimo sentido de “utilidad pública de la medidas”. De esfuerzo inteligente, definido, entregado a esa utilidad.
Y otra pregunta: ¿por qué no arreglamos las cosas que sabemos y luego vemos lo que no sabemos? Y vamos tachando: la lista de las 100 cosas. Y avanzando.
Los afectados por la cuestión del ejemplo podrían  (deberían), como agravio comparativo y derecho fundamental, llevarlo al Constitucional. La cuestión es: ¿por qué tenemos las personas que reclamar algo fundamental, dado que es fundamental, y lo fundamental tiene que estar por defecto? ¿Por qué nadie lo hace suyo, parte de su responsabilidad?
Lo podemos preguntar de otra forma, ¿cuántas de las cosas que funcionan mal están en la lista de alguien, de “cosas que están mal”, o por el contrario las tenemos asumidas y abandonadas?
¿Cuántas en una comisión de seguimiento que no sigue nadie?
(9) ¿Por qué el poder político no hace nada, y, cuando lo hace, lo hace porque no tiene más remedio, tarde y mal, ralentizando hasta lo indecible el avance social? ¿Es interés (en otras cosas)? ¿Es desinterés? Como si los temas estuvieran ahí y ellos en otras ocupaciones. Más que para arreglar cosas parece que el poder político esté para garantizar que la sociedad se mantenga en un eterno y penoso equilibrio indiferente (que no represente un problema).
Si esto fuera una empresa privada estarían todos en la calle, por incumplimiento, por ineficacia, por ir en contra de los intereses de la empresa (por falta de entrega y compromiso), por falta de resultados, y por muchas más cosas. Y sin embargo tienen la mejor consideración social y todas las oportunidades. Y no porque todos tengan esa falta de compromiso y todo lo demás. No es así. Pero esto es como la rueda de una noria, en la que unos empujan, y otros tiran del revés (la lucha de opuestos otra vez). Y en la que, en cualquier caso, por mucho que se empuje no va hacer otra cosa que dar vueltas en círculos. Por eso muchos, muchos…, muchos, no hacen otra cosa que colgase en ella, y dejarse arrastrar y llevar. Esperando la oportunidad de dar el salto.
El movimiento previsible sólo sirve a los especuladores, no a la sociedad.
Yo soy de dar ideas. ¿Alguien se imagina diciéndole a alguno de estos políticos imputados (o imputables) una idea para mejorar algo cuando en realidad tienen la cabeza en sus asuntos, atentos a no decir lo que no pueden decir para que no le pillen, y atentos a decir lo que tienen que decir para aparentar? Bueno, pues con corrupción o sin ella, la política lo que hace es eso.
La política lo que hace es preocuparse de no decir lo que no debe y decir lo que debe, a derecha e izquierda. Eso son muchas personas diciendo una cosa por un lado y mucha diciendo otras por otro, y muy poco espacio para la verdad y para la determinación, para la transformación real de la sociedad. Mucha gente con la cabeza en sus asuntos. 
Mucha gente gestionando y poca resolviendo.
Por cierto, que eso de gestionar y no resolver es muy de nuestros tiempos en todos los ámbitos, muy de la estandarización, promovida por el Hombre del dinero, que ya comenté. En efecto, toda la realidad está empañada de ese requerimiento. No se precisa gente que resuelva sino meras correas de transmisión o de amortiguación de los diferente canales, propios o extraños. Ése es el perfil que se busca y es el que encuentra encaje. La política como cualquier actividad precisaría hombres libres, y así sólo los encuentra hipotecados en origen. Convirtiendo la democracia en una guerra civil, sin sangre, pero de bandos. Y como se sabe, en las guerras no se progresa, y cualquier avance es sólo sobre las líneas enemigas (como se evidencia en el parlamento cada día).
Tenemos que volver a hablar (a propósito del parlamento) de la efectividad política para poner en pie esta realidad Ya dije las votaciones realizadas, y sobre qué. Son 1500 votaciones repartidas en unas 40 sesiones realizadas martes y jueves, básicamente de unas 20 semanas a lo largo del año. 1500 porque para decir “no” hay que decirlo por partes, 15 votaciones para cada cosa.
La información se completa cuando asociamos esas votaciones a los verdaderos elementos de decisión de la actividad plenaria de la legislatura. Así tenemos que en la X (con mayoría absoluta del PP) salieron adelante 6/217 Proposiciones de Ley. Y en el primer curso (año) de la XII (sin mayoría) 2/125 PL y 28/448 PNL. Lo demás a la basura. No parece mucho. No parece muy útil
En todos los trabajos, hay días en los que echando cuentas del resultado, el poco resultado del día, uno se dice para sí: “hoy he hecho una mierda aquí”. Y se ha estado, ocupado, incluso no ha parado, pero por una serie de cuestiones ajenas, el trabajo no ha sido efectivo. Yo me imagino que de acuerdo a la efectividad del trabajo, del que se ve por lo menos (y nos importa), la mayoría de los políticos se deben ir para su casa diciendo lo mismo: “hoy he hecho una mierda aquí”. Aunque psicológicamente, y por lo que les vale, tengan que llenarlo de importancia.
(A) Se trata ahora de hacer cosas importantes, cosas de verdad. La democracia, o esta forma de democracia, está bien cuando se llega a resultados válidos, rápidos y visibles. No siendo así, a lo mejor tenemos que buscar otra forma mejor de proceder, otros mecanismos que nos saquen de la abulia. No podemos estar toda la vida echando pulsos sin fin, dando vueltas en la noria. Subvencionando y respaldando tamaña estafa.
Sabemos que la negociación es lo mejor cuando la alternativa es la confrontación, pero salvado esto, ¿de verdad ésta es la única opción? ¿No hemos aprendido nada? ¿No sirve de nada todo lo que sabemos de todas las disciplinas? ¿No somos capaces de fijar algo que esté por encima de nuestras miserias? Como dije en la presentación, una jerarquía natural de las ideas. ¿No nos damos cuenta que seguimos siendo bárbaros?
Como sabemos hay tres tipos de problemas, los domésticos, los estructurales y los sistémicos. Nadie duda de que los políticos se ocupen y que muchos lo hagan desde la vocación social, pero la verdad es que, no dando solución a las cuestiones capitales, para el tratamiento de las domésticas, para ese grado de complejidad, no nos hacen falta políticos, con administrativos nos vale.
Otros políticos (ya lo dije) simplemente están instalados y sólo llevan una agenda para su uso, viviendo en la apariencia. Y algunos otros incluso emponzoñan el funcionamiento y la paz social al querer dar al interés particular, de un grupo, una relevancia mayor de la que le es natural.
Tenemos por delante problemas de otra importancia y vemos que quien tendría que hacer su trabajo no responde ni con los actuales. No sabe, no puede o no quiere (lo que hace pensar que esconden algo, que participan del mismo credo, o que simplemente no sirven). Tenemos ahí a las puertas la 4ª revolución industrial y nadie dice nada, unos miran al cielo y otros se frotan las manos calculando la oportunidad de negocio.
Es la falta de entrega real y de repuesta a las cuestiones usuales, reales, sobre las que se puede actuar de forma manifiestamente clara y efectiva, la que pone en entredicho sus capacidades frente a las cuestiones en formación, no tan tangibles, que son susceptibles de convertirse en endémicas.
(B) Si nos fijamos todo lo dicho en este subbloque sólo ha servido, al margen de la introducción de algunos elementos de saneamiento económico, para constatar lo que ya dije en la parte anterior, que por "H" o por "B" no existen herramientas para frenar el deterioro de los veinte próximos años… Al igual que no han existido para los anteriores. Ahora sabemos por qué o cómo se sustancia.
O que sí existen, como las que he planteado, pero hay que tomarlas, estar en esa necesidad. No tomándolas, el poder político no hará nada más que certificar que la realidad nos lleva a tal o cual medida, o alargar la agonía mediante otras. Otras como el beneficio fiscal para la constitución de rentas vitalicias a cargo de los bienes inmuebles (ya mencionado), que son, claro está, pan para hoy y hambre para mañana.
Es esta falta de resolución la que pone en entredicho la propia función política, y la que hace que tengamos que buscar otros caminos, otras fórmulas, otras soluciones.


jueves, 15 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 6/10


SOLUCIONES ORDINARIAS





(1) Para empezar podemos preguntarnos, ¿bueno, y qué se puede hacer? ¿Cuál es la solución?
Vayamos primero a unas consideraciones previas que enlazan las realidades planteadas en el capítulo anterior con este bloque, además de presentar toda una serie de consignas, diría de actitudes o de mentalidad frente al escenario socio-político (y frente a las demandas).
En todo lo dicho se pone de relieve que se quieren excluir a esa parte de la sociedad que no pasa el corte, aunque esto pueda suponer llevar a toda una sociedad hacia el subdesarrollo endémico. Mala suerte, dirán: ya se vio con Grecia. Donde, por cierto, vimos lo más parecido que conocemos a un poder fáctico en ejercicio, la troika.
En realidad, la parte amable de ese poder fáctico, la que incluso pone condiciones, la que se deja ver. La que, como dije, sólo tiene que atender a la realidad, a las leyes del mercado para asfixiar, para hacer una prueba de fuerza y dejar claro que la economía, el desarrollo de los pueblos está en sus manos, en manos del Capital, y que no está dispuesta a permitir esa forma de beneficencia, de intermediación gratuita de los Estados o la falta de rigor presupuestario.
Hay otra parte de ese poder que ni siquiera se expresa: que hace.
(2) Sea cual sea la solución, la solución no puede ser negar la realidad o gritar que es injusta, y ya está… inventar algo que está fuera de la realidad, desconectada de ella.
Algo que está fuera de la realidad es algo que sea inviable económicamente. Es decir, a nosotros puede no gustarnos un ajuste económico pero no sólo tenemos que decir que no  gusta sino también como podemos sortearlo, sobre todo cuando el ajuste (para el caso de las pensiones) obedece a algo tan ineludible en el modelo actual como esa razón de proporcionalidad entre activos y pasivos, que puede ser de valor 1 (1 por cada 1) o inferior. Sortearlo es decir qué cambiar y cómo, y todo ello sin parecer timoratos o faltos.
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Ese camino (el de la irrealidad) sólo lleva a la desesperanza. Ése es un camino corto y doloroso, por eso todo el que lo recorre al final se cruza con el otro, con el de la ortodoxia, con el del pragmatismo, y se entrega a él. Con más fuerza que los  pragmáticos en origen. El otro camino (el del pragmatismo) tampoco lleva a ninguna parte. El pragmatismo llevó a Roma al éxito y al fracaso. No es garantía (el pragmatismo se acomoda, intenta sacar partido, pero nada más).
La cuestión es que el pragmatismo se presenta como una resistencia al cambio, que sólo se puede descomponer con otro pragmatismo más categórico. Ése es el que tratamos o trataremos de formular. Se trata, como dije, de dibujar la proyección de ese camino (el actual: una recta entre puntos), y alcanzar la convicción de que sólo saliéndonos del itinerario establecido tendremos una oportunidad, que vale la pena, por tanto, explorar. Aunque puede no ser suficiente, porque para el Capital incluso el conflicto es parte del precio (lo vemos en las guerras), y la miseria sobrevenida, una oportunidad.
Por esto, por ese más que probable fracaso, es bueno decir en voz alta lo que ese poder fáctico va a hacer, relatar lo que está ocurriendo… Para dejar evidente que no nos engaña, que lo va a hacer, pero que nos estamos dando cuenta.
Caracterizar el daño es esencial, porque sólo así se entenderá que tal o cual cosa que se diga para remediarlo no es fruto del capricho o del delirio. Pero caracterizar no es repetir todo esto (que digo yo, por ejemplo), y que quede como un ruido de fondo en la sociedad, como un zumbido. Las personas pensamos algunas veces que defender lo nuestro es eso, y no lo es (aunque sea necesaria la pedagogía). El poder utiliza el ruido de fondo para que el mensaje se pierda en él, entre los otros mensajes. Tampoco es salir a la calle, aunque eventualmente pueda ser bueno expresarse así. Es marcar el camino que queremos, de una forma tan seria y tan vehemente que no quepa duda. Si el mensaje es claro, es claro.
(3) Todo lo que se puede hacer tiene que venir a través de medidas políticas que tienen que ser medidas decididas. Algunas de esas medidas son regulaciones casi imposibles de aplicar porque son poco menos que ir contra el sistema desde el sistema, precisamente contra aquello que están intentando instalar o alcanzar, que no es otra cosa que recuperar todo el terreno perdido en estos 60 años, diría en estos seis siglos de conocimiento.
Esta dificultad es la que hace que todo lo que sea susceptible de empeorar, empeore, y la que hace que todo lo que se diga para reventar esa dinámica suene a cuento de hadas, a excesivo o inservible… Excesivo e inservible, sobre todo, cuando los interlocutores políticos están conformes con la evolución del sistema y sobrestiman su estabilidad (subestiman el carácter problemático). Es decir, se está en la lógica del sistema. La misma conformidad y la misma lógica que promovieron las políticas austericidas durante una década, que son las que nos han llevado a esto, a pesar de estar basadas en estudios económicos con errores en sus tablas de cálculo (el excelgate). Y que se siguen promoviendo mediante el Pacto de Estabilidad que representa ¾ de lo mismo.
La misma conformidad y la misma lógica que hacen que a cada problema se le trate de dotar de una solución discreta, como la del IPC de subida en las pensiones bajas, y ya está, hasta el año que viene, o hasta dentro de cinco, a pesar del panorama.
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Pensemos, respecto a ese panorama,  que la generación de los 60, que es la última que cotizará en condiciones, lo hará hasta los años 30, y que habrá que pagarles entre los años 30 y los 60 sin haber buenos cotizantes para hacerlo, y que a partir de los años 60, de este siglo, prácticamente todos, por salarios y por pensiones, estaremos a un nivel entre muy bajo e intermedio de solvencia económica (tomando como referencia buena la situación actual, en la que ya el 60% de las pensiones están por debajo de 600 euros).
Podemos dar una década o dos de margen, pero no más. Esto sin tomar en consideración la tasa de sustitución de “La reforma de la pensiones” que dejaría todas estas cifras al 50 por ciento mediante el factor de sostenibilidad y de revalorización, que no voy a desarrollar ahora, pero que representa la solución sencilla, la más fácil, la que no hay que luchar contra nada: si no hay dinero se paga menos, se reparte el dinero disponible entre las pensiones. Manteniendo el poder adquisitivo (en el mejor de los casos) de las que ya de por sí no tienen ese poder adquisitivo. Como medida quirúrgica e inservible.

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Una vez más, la poca entidad de la solución o de la respuesta quita entidad al problema o pretende quitársela. Pero partiendo de que el problema no tiene poca entidad, llegamos a la conclusión de que lo que tiene poca entidad es la respuesta. Lo que nos lleva a separar la realidad en partes para así ver bien los problemas, las respuestas, su entidad y la entidad de quienes la promueven.
Lo que sigue es posible que no sea la solución, pero está (por todo lo dicho hasta aquí, y por lo que voy a decir) en el camino de la solución, lo que otros ya quisieran.

 Para empezar hay que poner todas las cosas en valor. No se trata de romper nuestro mundo sino de reconducirlo a otra fórmula más sostenible. Marx escribió:
La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario[…] Desgarró implacablemente los abigarrados lazos feudales[…] La burguesía ha producido maravillas mucho mayores que las pirámides de Egipto, los acueductos romanos y las catedrales góticas; ha acometido y dado cima a empresas mucho más grandiosas que las emigraciones de los pueblos y las cruzadas.
Si el primer marxista reconoció esos logros de la burguesía, no veo por qué no podemos hacerlo nosotros.

 De todo lo dicho, se pone de manifiesto que el  Capital tiene un proyecto claro, un objetivo, pero la sociedad no, en consecuencia, tampoco determinación.
Se comprende que en el tiempo que se ha socializado el bienestar (hasta los 90) se modulara y compartiera el discurso, pero ahora no. Ni compartir ni sacar un discurso viejo (el de la izquierda) con recetas del pasado que no sirvieron ni en el pasado. El diagnóstico es siempre el mismo pero la respuesta debe ser otra.
En realidad, ni siquiera el diagnóstico es el mismo porque ahora debe estar desideologizado para que sea inclusivo, efectivo. Es decir, inclusivo para que sea efectivo
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Ésa otra respuesta, aunque olvidado del destinatario final (el Capital con mayúsculas), fue creo la que intentó dar Errejón antes de ser fagocitado. Lo cuento en el post “Podemos contra Podemos”, que aproveché precisamente para manifestarme al respecto, y aquilatar la transversalidad y la calidad de esa respuesta frente a la otra, entendiendo que también el análisis ha sufrido una evolución, por cuanto hasta la derecha tradicional (autónomo-comercio) ha sufrido el hambre voraz del Capital, que quema etapas, que no tiene amigos.
Siendo esto algo que deben saber los que se erigen en defensores a ultranza de sus bondades. Siendo además la razón por la que he establecido la disyuntiva entre Capital y sociedad (o no-Capital) y no entre derecha e izquierda (utilizada sólo para hacerme comprender).
Esta transversalidad no sólo se caracteriza o es una mera ampliación de la lista de damnificados, también es una consecuencia de la inclusión de sus puntos de vista, los mismos que acabo de expresar en la cita de Marx, que diferencia el poder del Capital, de su perversión.
Hay que regular la máquina del desarrollo (cambiar su modo de trabajo), no pararla, ni tratarla como si fuera una cosa ajena a nosotros, porque no lo es: somos  nosotros.

Lamentablemente todo esto tiene una cara-B.  Ya dije que había políticas de derechas y de izquierdas. Hay políticas para los contratadores y para los contratados, que son las que hacen que este país esté verdaderamente dividido entre unos y otros (las sociedades en general), y que no se responda o se tenga criterio político u orientación más allá de esa primera necesidad…, y eso es inadmisible.
Se hizo la reforma laboral por mandato del capital, cierto, pero media España que contrata se frota las manos. ¿Cómo salir de esto si no es a través de una política de “Vasos Comunicantes” entre polos? Ya hablaremos de esto.

 Esa respuesta tiene que dar cuenta de que junto a la capacidad de transformación de la burguesía (que acabo de expresar en la cita de Marx), venida a más en la actualidad, está la capacidad de romper cualquier regulación que pueda ser un impedimento para la comercialización. Esto es un hecho constatado en todos los procesos de desregulación ya mencionados, que yo llamo estandarización porque persigue esto, un estándar único de sociedad que no represente una traba para la producción, incluso un estándar de familia, de persona.
[Desregulación que ha venido a menos con Trump, que representa a otra forma de ser del Capital (la del Capital no estandarizado), que establece un nexo entre las izquierdas y las derechas. No voy a desarrollarlo ahora, pero se podrá entender, no obstante, que haya un Capital contrario a la estandarización (como lo está la izquierda radical) por cuanto no sólo forman parte del Capital aquellos que rompieron el dogma de la Iglesia (de acuerdo con Wood) sino aquéllos que lo respetan o forman parte de él.]
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En cada época de la historia, el Hombre del dinero ha querido algo y ha utilizado a la parte de la sociedad que ha creído conveniente para conseguirlo. Pues bien, ahora lo que quiere el hombre del dinero es el desarrollo de un nuevo estándar como es el TTIP, por el que quedarían derogadas la mayoría de las restricciones garantistas del comercio, dando al hecho comercial supremacía frente a ellas y frente al derecho básico de los Estados, sus Constituciones.
El TTIP es un peldaño más en ese proceso de estandarización que pone de relieve que sí que existe un poder económico transversal que lo quiere todo, y que lo puede todo porque ya tiene en realidad mucho camino hecho al respecto, poniendo en evidencia que por encima de la capacidad de los Estados frente a las Empresas está la del Capital frente a los Estados. De hecho, para ese Capital no existen los Estados, sólo unos territorios con unas determinadas regulaciones económicas eludibles, a los que pueden imponer sus condiciones, su modelo o excluir de la lista de agraciados.
O ambas cosas, porque esas condiciones redundan en la idea de liberarse de toda suerte de fiscalidad o sujeción, sin contrapartidas, salvo la del contrato laboral [que lleva ya su propio proceso de liberación mediante fórmulas que alcanzan o persiguen ese mismo grado de asimetría contractual (en este caso, de dependencia, pobreza laboral y uso alienante)].

Salvado este inciso, es ahí a donde he querido llegar en este punto, a que toda solución que se precie, toda perspectiva elevada de la situación tiene que pasar necesariamente por restringir esa especie de extorsión económica o imposición unilateral. De una parte regulando el marco en el que se mueve el Capital y hace sus aportaciones en la Unión Europea, pero también mediante la cobertura estatal y social a los productos de la competencia que no responden a este fraude. Si bien dada la coyuntura actual cuesta exigirle a una empresa que realice su compromiso fiscal por la venta de sus productos de una determinada manera, si podemos condicionar la compra de los mismos a la forma de hacerlo. Digamos que nos ignoramos recíprocamente. Ellos a nosotros de una forma y nosotros a ellos, de otra.

 Una cosa es la deslocalización de las empresas y del valor económico que generan (que acabamos de ver), y otra es la deslocalización y administración desleal del flujo económico propiamente dicho a través de las inversiones.
Voy al hecho, ya mencionado, de que uno de los grandes problemas es la deslocalización del capital, pero en realidad, voy al otro hecho de que quien maneja ese capital también maneja el nuestro, es decir, que es muy fácil o probable que se esté utilizando el capital acumulado por la clase media (su ahorro) para ir en contra de la clase media.
Voy más allá en realidad, y esto es lo grave, no es que le estemos dando el dinero al Hombre del dinero y lo utilice contra el sistema, es que nosotros somos el hombre del dinero. Nosotros somos el hombre del dinero cuando lo dejamos allí (donde se guarda) y queremos un 4% de rentabilidad en vez de un 3% como expresión de nuestra codicia, codicia que el Hombre del dinero utiliza para cortar los árboles del Brasil, si llega el caso, que son los que nos dan ese 4% (a ellos el 10%, el 15%, o el que sea). Por eso es tan importante recuperar el control, que no se puede alcanzar sino con medidas políticas, claras, destinadas a ese fin.
Ahora se ve claro que no podemos parar o aniquilar el sistema, y que no se puede porque somos parte de él. Y que todo cambio lleva implícito un cambio de mentalidad.
Yo escribí un post al respecto, hace tiempo (que, por cierto, envié a la Presidencia del Gobierno), que trataba de evaluar si estábamos en condiciones de tomar control de ese dinero y condicionar el circuito económico, y cómo… Explorando la posibilidad de constituirnos la propia clase media en un polo económico que jugara su papel en el tablero de la economía (modular el transistor) , puesto que somos la Base. Ahí quedó.
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Tanto por este punto como por anterior, no estamos hablando de localismo o del proteccionismo a la producción, tipo Trump y tantas otras políticas de derechas conservadoras, aunque se parezca porque es la expresión de la contra-estandarización que, como dije, comparte con la izquierda a estos efectos (no a otros). Estamos hablando de que las empresas con actividad comercial aquí, paguen aquí y no en Irlanda. Estamos hablando de que el menoscabo, o ausencia de compromiso, de determinadas empresas, tengan respuesta. Estamos hablando de hacer frente a un complot fiscal supranacional y consecuentemente inmune a las leyes, que además tiene consecuencias en la desvertebración o desequilibrio económico (de la U.E., en este caso), que es el que siempre ha estado presente entre el norte y el sur, entre el centro y la periferia por las mismas causas.
Luego, aprovechando que son centros económicos que capitalizan toda la riqueza se quieren adueñar de ella, independizarse, como Cataluña, olvidando que los polos económicos son polos en representación de otros sitios que no lo son, por decisión del Capital que ha dicho como tiene que estar distribuida, y que la riqueza, por tanto, es consecuencia de esa representación, y no les pertenece. Si no fuera así antes de ser candidata para el Centro del medicamento (por ejemplo), como ha ocurrido en pleno process, hubiéramos tenido que pujar entre nosotros para la candidatura, entre las diferentes autonomías, y no ha sido el caso. Si cedemos algo, nos tendrá que repercutir en algo, es decir, que habrá cierta reciprocidad entre polos.
De esto también hay algún post. No es el tema, pero viene a colación de cuan “Hombre del dinero” somos todos. Viene a colación porque es una muestra de cómo hasta el anticapitalismo (toda la izquierda independentista, en realidad) sucumbe al ansia de dominio del Capital, aunque luego se adorne ese ansia de ideales, de supuestos agravios del pasado y de sentimientos (de la añoranza de un Mediterráneo imperial). Todos tenemos pasado y sentimientos.

¡Existe hasta anarcoindependentismo! (no queremos Estado, pero puestos a elegir, éste).

Eso que se busca es lo que quiere el Capital, bipolarizar, diferenciar el potencial. La izquierda no divide ni aparta. Por razones supremacistas, menos. Y si la izquierda lo hace, o alguna izquierda, esto que digo, no desde luego.

5º Estos procesos de relocalización y control (que he citado) están bien, pero en realidad, antes de esto hay que ver qué cosas se pueden hacer desde la propia lógica de funcionamiento del sistema para mejorar los ingresos y disminuir los gastos, es decir, el flujo (+ - ) en la organización del Estado, entre polos.
En este sentido, nos encontramos que no se realizan determinadas acciones lógicas para recaudar más y mejor, ni para gastar menos y mejor, poniéndose de relieve un comportamiento político más que cuestionable.

Si vamos al capítulo de los INGRESOS, los sistemas se desmoronan porque no son sostenibles económicamente y en éste resulta que se están perdiendo más de 60.000 millones de euros todos los años en evasiones fiscales, que representan un delito, más otras cantidades derivadas de la ingeniería fiscal o el tratamiento ventajoso, que ni siquiera es delito, como las rentas del capital (gravado al 19%), las sicav (al 1% de carga fiscal), frente hasta el  más del 50% de las del trabajo. Hay claramente un trato privilegiado, y un defecto en la persecución del fraude (protocolos y medios), a decir de los propios inspectores de Hacienda.
¿Por qué esta forma de operar? Porque desde la óptica del Capital se prefiere recuperar parte del dinero (destinado a convertirse en gasto corriente por el usuario) a desmoronar la acumulación de capital, aunque ésta pueda tener algo de fraudulenta.
De una parte, quien acumula dinero son de los suyos, los que prefieren políticas que amparan al Capital, y lo nutren de su materia prima. De otra, porque en esta lógica de la acumulación siempre se podrá producir algo, pensemos que gran parte del gasto de lujo sirve para habilitar un dinero oculto, y, a la contra, gran parte de todo lo accesorio que existe en este mundo se sustenta mediante un dinero que de otra forma no podría aflorar.
Esto es la desigualdad entre polos como motor del crecimiento hecho dogma de fe o principio, principio de funcionamiento, si se quiere (como dije, objetivos claros del Capital).

Si vamos al capítulo de los GASTOS, resulta que tenemos un modelo territorial que está sobredimensionado: administraciones duplicadas, administraciones improductivas-saturadas-ineficientes. Derroche injustificado que no ayuda a fortificar la idea de que nuestro dinero tiene una utilidad incuestionable (que está bien gestionado) y que, por tanto, no alienta el gusto por la contribución fiscal a la Hacienda Pública.

Quiero hacer entender tres cosas al respecto:
Una, que de cara a lo que estamos tratando del balance presupuestario, que luego pueda afrontar los gastos en pensiones y otros gastos más, el resto del gasto público debe ser, lógicamente, escrupuloso.
Dos, que en realidad ni siquiera sería ésa la prioridad o su fundamento sino que éste sería más bien el de posibilitar mediante esa ocupación racional y eficiente un sinnúmero de cometidos sociales que en el contexto actual no se pueden afrontar, dentro de su propia área o de otras (hablemos de la dependencia, recursos para la enseñanza).
Tres, que, como desarrollaré más tarde, la solución de nuestra situación actual pasa (o pasaría) por una universalización de la ocupación, y aunque esta lleva aparejada elementos de racionalidad y eficiencia distintos, no se puede abordar desde la irracionalidad e ineficiencia actuales.
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Se trata de racionalizar todo. Poniendo de ejemplo el ministerio de justicia, que está sobrepasado, a lo mejor hay que dotarlo de nuevos medios y nuevos procedimientos para hacerlo eficiente  y ver realmente lo que esta sociedad necesita al respecto.
Pudiera ser que costase 100 millones de euros (nada comparable a los más de 40000 millones de rescate a la banca o 5000 del plan-E), o pudiera ser incluso que el ahorro presupuestario derivado de la simplificación de los procedimientos costease el gasto de los medios, y que la ocupación fuese la misma, pero más eficiente, o que incluso proporcionara recursos para servicios extras.

Esto es un planteamiento sobre este particular. Yo les pregunto a los políticos, cuáles son los suyos. A decir por lo que han hecho al respecto en los últimos veinte años, ninguno.

Lo dejo en este punto, para la 2ª parte





lunes, 12 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 5-10


REALIDAD SOCIAL





En lo que va de relato he introducido la situación de nuestro modelo social y he establecido, en dos partes, un esquema de funcionamiento de nuestro sistema económico.
Es momento de particularizar ese funcionamiento mediante la realidad, o las realidades de las que se acompañan, y de poner de relieve el grado de indefensión y de respuesta, en un sentido global… Será en otro bloque donde se detalle esa respuesta, posible y real, y toda clase de posibilidades.

Hay que decir varias cosas:
 Todas las transformaciones sociales que he citado están pensadas para optimizar la inversiones, focalizarlas, disminuir el gasto, etc., algunas de ellas incluso les cuesta al Capital cantidades importantes de dinero que no les importa pagar con tal de alcanzar los objetivos, los de llegar al diseño social que les interesa, incluso a muy largo plazo. Sin fecha, cuando lo permitan los acontecimientos. Una ley, hoy imposible, mañana será plausible, pasado, real.

 El Capital no está preocupado por lo que cobran los pensionistas, consecuencia de las cotizaciones pasadas, sino por la contención de las cotizaciones actuales, y eso lo tiene conseguido mediante los salarios (reforma laboral).En cierto sentido, el todavía aceptable poder adquisitivo de los jubilados les viene bien para mantener el consumo y enmascarar la realidad que subyace. Incluso una subida de las pensiones les puede venir bien si lleva aparejado un detrimento de determinadas partidas sociales en las que ellos tienen negocio.
Otra cosa es la enajenación de los bienes inmuebles por calamidad económica derivada de la merma de las pensiones, como parte de ese negocio, que ya incluso se está barajando o instrumentalizando fiscalmente para camuflar la realidad, para postergarla mediante ese autocrédito a cargo de la futura enajenación. Estos serían los fondos buitres, o su equivalente, actuando sobre las propiedades, y no sobre los alquileres.
Donde vemos, además, que tanto el éxito como el fracaso llevan  aparejada una oportunidad de negocio.

 A propósito de esos negocios, con pleno empleo el Capital prefiere (ha preferido) que los servicios los pague el Estado, pero con la tendencia actual, aunque eventualmente le pueda representar costes, prefiere asociar estos servicios (que de otra parte pueden gestionar él mismo) a la ocupación (que luego será la que sea), y dejar en precario al resto de la población. Es una cuestión de números.
Vemos que la bipolarización de la que hemos hablado, que es dividir a la sociedad entre los que tienen y los que no, es tanto como crear un mini-Estado, dentro del Estado, que surte de todos los servicios a los que pertenecen a él (público y privado: dos sociedades). Sobre todo cuando la cantidad y calidad de esos servicios crece y crecerá exponencialmente, lo que obliga, les obliga, a establecer un cortafuegos.

 Normalmente, las medidas que toman los gobiernos utilizan la realidad como argumento. Así, por ejemplo, las tomadas en la crisis (reforma laboral), se justificaban por el paro, el aumento de la prima de riesgo, el descenso de las inversiones extranjeras, y se presentaban como necesarias.
Una realidad que puede estar incluso provocada por el Capital. Así, por ejemplo, el BCE no compró deuda hasta que no se alcanzaron los objetivos, esto es, las modificaciones legislativas, y hasta dejar patente, como otro objetivo más, nuestra vulnerabilidad, la que siempre tiene el prestatario.

Una realidad que puede ser tan aplastante como que no hay dinero y que éste no sale debajo de las piedras, en un mundo en el que por mor de la globalización, esto es, la deslocalización, el dinero está donde el dinero quiere. Es esta deslocalización la que les da el poder político: el de constituirse como la nación virtual más influyente. Ésa es la verdadera realidad.

Una realidad que puede ser sobrevenida, como el incremento de la prima de riesgo (ya mencionada), o una insospechada subida del nivel de vida, que haga el mismo efecto sobre toda la economía que la reforma sobre los salarios. Fenómeno que ya pasó en España con el boom económico de los años sesenta, y que podría volver a ocurrir, por cuanto existe un poder económico que determina qué es lo mejor para el dinero o para alcanzar su modelo (y que se dará sí o sí con la última Reforma de las pensiones)

Una realidad que es nuestra realidad, la de que somos cada vez más longevos y la de que, acompañado a cualquier otro, está el problema sistémico endógeno de la esperanza de vida y la superpoblación, de difícil sostenimiento económico con el modelo actual.

En definitiva, junto a alguna realidad que es verdaderamente consustancial a nosotros mismos, y a nuestro momento evolutivo como especie, existe toda una suerte de realidades que son circunstancias introducidas por el propio sistema, y que el sistema presenta como ese conjunto de eventos que no parten de un actor concreto sino de su propia dinámica, por lo que no cabe reproche alguno, ni otra acción que la acomodación o la resignación.
Realidades que para unos se presentan como la cuartada perfecta.

 Dicho esto, hay quien fía todo al incremento de las pensiones vía impuestos y hay quien lo fía a un hipotético incremento de la población activa o incluso de la población propiamente dicha (solución que me recuerda a la planteada por los negocios piramidales y el engaño que esconde su progresión geométrica).
De acuerdo con todo lo anterior, ni el problema se va a solucionar con un incremento de la ocupación por doquier, que no se va a producir (ya hemos visto por qué), ni se va a solucionar con un paupérrimo incremento de las pensiones. Incremento que, aunque paupérrimo, no vamos a poder sufragar (mantener en el tiempo), dado que además, poco a poco, las futuras pensiones no sólo se verán mermadas por la proporcionalidad entre activos y pasivos sino –como sabemos– por la contribución real de esos activos.
La cuestión de las pensiones es sólo una cara del problema, pero una cara que sirve para dimensionarlo porque frente a otras cuestiones menos visibles (la de la ocupabilidad), que se enmascaran, se ocultan, se niegan, éste tiene reconocida una evolución, y un plazo de entrega.
El deterioro de las pensiones se puede cuantificar, y se puede cuantificar que hemos retrocedido veinte años, el deterioro de los salarios se puede cuantificar, y se puede cuantificar que hemos retrocedido veinte años. Pues bien, la clase media ha retrocedido veinte años también, y sufrido un deterioro que se puede cuantificar,  que viene representado por la pérdida de su capacidad adquisitiva y por el aumento de la distancia entre ella y el eslabón siguiente, el mismo aumento de distancia que ha hecho que los candidatos a clase media se tengan que ir fuera de España o algo peor.

La cuestión es que las mismas herramientas que se han presentado para desarticular este deterioro de veinte años, son las que se tienen para desarticular el deterioro de los siguientes veinte años (esto es, ninguna), con la particularidad de que ese segundo deterioro va más rápido, y el tercero más aún.
No hay herramientas porque se vive al día, a lo urgente, porque hay quien piensa que no es un problema mayor sino menor, y que por eso hay que dedicarle la atención justa, esto es, la obligada, o ninguna, y porque hay quien sabe que es así, pero lo quiere así, porque es su negocio.
No hay herramientas, no hay solución porque…

6º ...Como dije, hay un punto de inflexión, un cambio en la naturaleza del movimiento, para convertirse en un movimiento regresivo de velocidad creciente. Un movimiento como el que haría una bola que sube por una ladera pero que no llega hasta el final y desciende cada vez más rápidamente sin que nada la pueda frenar. Y nada lo puede frenar porque ahora más que nunca en la Historia el Capital domina todas las variables del movimiento.
Con el metaconocimiento tienen el software y con la robótica, el hardware, y si queremos el dinero como energía, es decir, las tres cosas que hacen de este sistema tecno-económico algo parecido a un ser vivo, al que nos podemos referir como “El Hombre del dinero

El Hombre del dinero es un ser vivo que se expande y se lo come todo. Uno que tiene el poder político, el económico y el tecnológico y tiene la capacidad de llevar a la sociedad en una dirección que a lo mejor no es la que ésta quisiera, dominando, llevándose al paso todo lo que encuentra, todo lo que somos.

El Hombre del dinero siempre ha invertido cuándo, cómo, y dónde ha podido obtener una rentabilidad, minimizando sus gastos. Ahora gran parte de la sociedad es prescindible para ese proceso inversor, es prescindible como gasto. Como es prescindible como gasto, es prescindible casi como sociedad, prescinde y seguirá prescindiendo, a no ser que una fuerza superior le obligue en un sentido contrario, si no, ése será su movimiento natural hasta el final, sin mirar para atrás.

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Estamos en un punto similar al que estábamos con el cambio climático hace dos décadas, cuando no nos lo terminábamos de creer.  Ahora que sí lo creemos casi nada ha cambiado, se sigue desforestando la selva amazónica, y se siguen haciendo todo tipo de cosas, precisamente por eso, porque quien lo hace lleva su movimiento natural hasta el final, sin mirar para atrás.
Lo que evidencia que mañana podrán bajar nuestra altura social sin oposición (sea cual sea) es que hoy las están bajando sin oposición. Mañana serán más fuertes. No lo necesitan, pero lo serán. Tal o cual cambio es una cuestión de oportunidad.
A propósito de lo anterior, del cambio climático, es muy fácil que en lo que queda de siglo se junten las dos problemáticas, razón de más para que ésta que estamos tratando, que depende exclusivamente del ser humano, la orientemos, y demos una respuesta, que nos permita afrontar la cuestión climática con otro espíritu y más posibilidades.

Quiero reseñar que junto a estas dos cuestiones no he querido meter al tercer mundo, porque si meto al tercer mundo y su problemática, la cuestión de las materias primas, el agua…, entonces, resultaríamos desbordados en el análisis.
Tampoco he querido sacar las pretensiones del Hombre del dinero más allá de las cuestiones meramente economicistas. Es decir, siendo éstas bien oscuras, no he querido buscar otras más oscuras. Ni asociar su comportamiento a una respuesta particular a esos otros problemas que he mencionado, que tenemos ahí como una bomba de relojería.
Y no he querido, porque, siendo tan claramente lesiva esta especie de subdesarrollo inducido, da igual verdaderamente cuáles puedan ser los objetivos finales, cuando estamos viendo ya las consecuencias iniciales.







miércoles, 7 de noviembre de 2018

CRÍTICA DE LA RAZÓN SOCIAL 4-10


ESQUEMA SOCIAL 2/2





Está claro que todos los cambios en las relaciones de producción han elevado la dignidad social de una clase salvo éste. Hemos pasado de unas relaciones de producción que fortalecían la clase media a otras que la deterioran o la suprimen, lo que se constituye en sí mismo un proceso de regresión social. 
La pregunta es por qué, qué lo ha producido y cómo se caracteriza su punto de inflexión, en qué se diferencia de una crisis o recesión.
(1) Existen factores externos que lo motivan:
Está la globalización-comparación. Esto ocurre cuando existen referencias externas en vías de desarrollo. El 2º mundo  quiere lo que el 1º, pero Capital del 1º quiere el modelo del 2º, su referencia: baja, por tanto, esa referencia.
Luego están las empresas intermedias, que  bajan la referencia en lo laboral y  pagan menos a los trabajadores. Si entre los trabajadores y las empresas se sitúa otra intermedia, lo que tienen a la vista los trabajadores es esa otra empresa intermedia, que tiene además menos capacidad económica, y por lo tanto paga menos.  Empresas intermedias (contratas y subcontratas) que las más de las veces pertenecen a la empresa matriz y están ahí precisamente con esta finalidad.
Y luego está la ingeniería financiera para eludir el pago de impuestos como es el caso de Apple en Irlanda, y de otras empresas, ya sea allí o en otros sitios.
Al respecto de esto último, estamos en un contexto similar al desarrollado por el feudalismo en la  “Caída del Imperio romano”. Unos de los principales factores que dio con la caída del imperio romano fue la organización en feudos, que se constituyó como una posibilidad de eludir los impuestos derivados del comercio porque la mayor parte del mismo era un comercio interno que no era fiscalizable.
Los dos hechos anteriores son, por tanto, la forma moderna de esto que hablamos, de feudalismo, y de declive porque sin dinero los imperios caen o se degradan.
(2)Todo eso está muy bien, pero, ¿qué es lo importante? ¿Dónde está la piedra angular de todo esto? ¿Qué es lo que marca la diferencia respecto a otras épocas del pasado, respecto a otras crisis sociales y económicas?
El verdadero hecho diferencial, lo que diferencia esta crisis de otra cualquiera es el conocimiento… En realidad no es el conocimiento sino su cualidad lo que representa un punto de inflexión respecto a cualquier otro momento anterior de la historia.
Históricamente todo el desarrollo social ha estado supeditado al avance del conocimiento y del manejo especializado y generalizado de las maquinas, y, aquí nos vemos ahora que, como consecuencia de la super-tecnificación, super-especialización, el Capital está consiguiendo desasirse o desprenderse de esta servidumbre, y con ella de toda dependencia.
El Capital ha estado esclavo del conocimiento (porque el conocimiento lo teníamos las personas de la clase media) y ha estado esclavo hasta que se ha creado un metaconocimiento que desliga el conocimiento de las personas, lo desubica.
¿Qué es el metaconocimiento? Bueno, pues lo mismo que las tareas manuales se mecanizaron y llevaron a procesos automáticos, ahora no sólo se ha conseguido mecanizar lo que hacemos sino lo que sabemos, es decir, que se han mecanizado nuestros conocimientos o nuestros procesos mentales y se han llevado fuera, a una máquina.
Establece un punto inflexión respecto a los años 90 porque frente a la provisión de la época anterior a esa fecha en la que se necesitaban personas portadoras de ese conocimiento, ahora se prescinde de ellas, porque el conocimiento está en la máquinas. Y de las personas precisa otro tipo de conocimiento. Es decir, el conocimiento ya no está en las personas, y el conocimiento que teníamos esas personas pues ya no le sirve, o lo obtiene de otra manera.
No tiene retorno porque se está liberando de lo único que le suponía una servidumbre, precisando sólo de aquellas nuevas aportaciones y sus implementaciones.
¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de la 4ª revolución industrial que está en marcha, que tenemos ahí a las puertas. Vamos ahora a nuestro segundo cuestionamiento, que va al hilo de esto.
(3) Lo que diferencia una crisis estructural de una sistémica es que ésta última no está motivada por algo circunstancial, sino por algo que, como es el caso, va a formar parte de nuestro ADN y cambia las superestructuras.
Si comparamos la crisis de los 70 con la del 2008, en la crisis de los 70 se alcanzaros cotas de paro del 27%, y otras variables con valores similares a la crisis actual del 2008.
La diferencia es que aquello fue una crisis, una contracción provocada por la expansión (de los 60 y parte de 70) y esto no. Allí la línea de crecimiento principal iba en ascenso porque todavía quedaba recorrido postindustrial, y su transición a la informatización del mismo.
Pero lo principal, dado que ahora tenemos mucho más recorrido tecnológico, es que allí la nueva masa social capacitada se solapó a la preexistente, la de ahora, asociada al metaconocimiento, no. Como veremos, es singular, es exótica. Donde vemos una primera repercusión social o punto de inflexión social de este metaconocimiento.
Sin esto el metaconocimiento sólo sería más conocimiento.
(4) ¿Cómo se da esto? Bueno, gran parte de lo que sabemos lo sabe una máquina, más y mejor que nosotros, y lo sabe utilizar mediante algoritmos para alcanzar un resultado.
Para saber lo que le pasa a un coche sólo hay que “meterlo en la máquina” (de análisis). No se necesita al operario cualificado, sólo al que cambia la pieza. Consecuencia: baja la clase media. Si nos damos cuenta, bajan las competencias y luego se adecua el salario a esas competencias.
Realmente la crisis del 2008 no ha sido nada  más que una adecuación generalizada entre competencias y salarios, principalmente en la Europa meridional, como dije, que era donde representaba un mayor problema.
Un traductor será sustituible al 90% mediante el cifrado de la voz: existe un metaconocimiento del lenguaje, pero es que algo tan delicado y sacralizado inicialmente por la sociedad como un diagnóstico médico puede ser reducido a la nada, a una mera rutina consistente en gestión y un elemento de decisión, apoyado en pruebas médicas que vienen ya con la lectura hecha, porque o son meros datos, o imágenes que el mismo sistema de análisis puede interpretar. 
El resultado intermedio es el descenso de la categoría profesional (baja la clase media) y la académica que la ampara. Eso es el Plan Bolonia). No se precisan licenciaturas, sólo grados o incuso diplomaturas reforzadas bajo demanda mediante másteres.
El resultado final es la emulación de esta tarea al 90% (que ya se está experimentando en la cuestión médica).
Emular y suplantar, es decir, tomar la identidad sobre algo en lo que antes tenía que estar una persona.
Ya hemos visto lo importante. Lo otro importante, parecido a la emulación, aunque distinto, es la  robotización. Ni siquiera el factor multiplicador de la producción es ahora o será a cargo de las personas, quedando el Capital liberado de ese principio de reciprocidad del que hablábamos.

¿EN QUÉ SE TRADUCE TODO ESTO?
En realidad, ni el metaconocimiento ni la robotización deberían ser dos elementos que nos preocupasen porque forman parte natural del desarrollo humano (el análisis del coche sino lo hace la máquina ya no hay quien pueda hacerlo).
El metaconocimiento tiene su lugar en nuestro momento histórico como sociedad… Que todo esté mecanizado y optimizado está bien si nosotros quedamos liberados de las servidumbres, no si adquirimos otras más insalvables, como es el caso.
Y es el caso porque… El factor insoslayable del metaconocimiento, junto al aumento de la esperanza de vida y la deficitaria empleabilidad por el predominio de las máquinas, nos deja a una masa social cada vez más inmensa y longeva, prescindible respecto a la ocupación ordinaria, y abocada a la subsistencia, y a la ejecución residual de trabajos basura no mecanizables. Y, con todo ello, a una clase media en vías de extinción.
Y, frente a ella, a los desarrolladores de las corporaciones, ese 1% que tienen el conocimiento que todavía no se ha podido mecanizar, o que, simplemente, han podido establecer algún vínculo con ellas y que disfrutan de los beneficios de estar en la capital del Imperio. Creándose, además, una superclase, que es media pero no lo suficientemente amplia como para ser tejido social.
La pérdida del tejido social amplio conformado por la clase media es una pérdida en sí misma porque –llamémosle revolución social o no–, representa la prueba del nueve respecto a la altura social de una sociedad, es decir, la única forma de constatar que el progreso y las oportunidades están socializados.
La clase media es la única forma de mostrarle a los desfavorecidos que existe un camino de progreso entre polos. Que existe un camino de progreso, en definitiva.
Lo contrario es la bipolarización social del pasado, proyectada hacia el futuro, a través de nuevos estándares, pero con infinidad de cosas similares, como es la baja ocupabilidad, es decir, la deficitaria oportunidad de encontrar el sustento.
Hablo de la clase media asalariada, porque la autónoma comercial ha sido engullida, donde ha interesado, mientras que el profesional liberal y autónomo, no lo es tanto. Hablemos de los centros comerciales, de las aseguradoras que llevan al autónomo al nivel de asalariado, es decir, lo engloba y luego le da ese estatus. De las mutuas y corporaciones médicas, que hacen lo propio con los profesionales por excelencia.
Al respecto de esta nueva clase media, Herbert Marcuse, escribió:
“Sus herederos históricos (de la revolución social) serían más bien los estratos que, de manera consciente, ocupan posiciones de control en el proceso social de la producción y que pueden detenerlo con mayor facilidad: los sabios, los técnicos, los especialistas, los ingenieros, etc. Pero no son más que herederos muy potenciales y muy teóricos puesto que al mismo tiempo son los beneficiarios bien remunerados y satisfechos del sistema.”
Vemos ya que ni bien remunerados ni satisfechos, y que excepto los verdaderamente indispensables son contratados a precio de saldo.
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Esto aunque se pueda querer entender, en virtud de las citas o las fuentes, como un alegato político ideologizado, no lo es, y tiene una representación en nuestro modelo:
Nosotros dijimos que hasta los años 90 la base se había estado alimentando de una forma, por parte del Capital, y a partir de los años 90 se había dejado de alimentar. Esto, en realidad, no es exactamente así. La realidad es que hasta los años 90 se alimentó de una forma y a partir de los años 90 se alimentó de otra.

Esto lo podemos ver más claramente en nuestro transistor, al que hemos colocado una pequeña circuitería, que es un divisor de tensión que nos permite fijar los valores de alimentación de la base.


Podemos decir que hasta los años 90, sobre una diferencia de potencial de 8 voltios (0 y 8), la alimentación de la Base era de 2 voltios, es decir, muy cercana al polo inferior, y con una corriente grande porque la masa social a la que había que alimentar era amplia. En cambio, a partir de los años 90, el potencial subió hasta los 5 o 6 voltios, es decir, cercano al polo superior, pero con una corriente pequeña porque la masa social de los desarrolladores era también pequeña.
Lo que se crea es una oligarquía, la de los indispensables, cercana al poder, económico en este caso, que nos recuerda mucho la que conformaban los caballeros frente al poder político en la Edad Media.
La pregunta es:
¿Si el 99% del trabajo se hace con el 1% de la población (no ahora, en un futuro), qué hace el resto? Esto es lo importante, lo que tenemos que resolver. De hecho, sin este problema, seguramente todo lo que hemos hablado no sería relevante tampoco.
Siendo además ese 99% frente al 1% la muestra palmaria de la bipolarización.

Cuánto más polarizada está una sociedad (menos alimentada está la base) más similar es a las sociedades antiguas. Nosotros vimos que si no se alimentaba la Base, el flujo de corriente va tomando curvas cada vez más pobres, (amplifica menos).


Pero si se suprime de forma significativa, puede ser que llegamos a la zona cercana a la zona de CORTE, en la que el transistor deja de funcionar como un amplificador para ser un interruptor, en estado OFF.
Esto llevado al sistema social supone el apagado del sistema, esto es, formas de funcionamiento próximas a las sociedades arcaicas con riquezas grandes y riquezas en circulación pequeñas.
Llevado a la cinta transportadora oceánica, por ejemplo, que ya comenté, es lo que ha dado lugar, pasando el CORTE, a las mini-glaciaciones a lo largo de la historia. Es decir, que las cosas tienen sus repercusiones.
No estamos diciendo que el Capital no haga sus negocios, el Capital los hace con dinero virtual, (ya lo sabemos) y lo hace, además, a través del transistor conformado por los desarrolladores, que aunque tiene una alimentación pequeña, es un transistor de alto poder amplificador, de alta ganancia, aunque el dinero resultante de la misma no llegue a sociedad.
Ese camino, el de la supresión de la base nos puede llevar a la regresión paulatina hasta niveles insospechados.
A nivel económico ya lo hemos visto. A nivel social, que va parejo, igual… Salimos de la esclavitud, pasando el CORTE hacia arriba, porque resultó ventajoso. Puede ser que entremos en ella, ahora o dentro de doscientos años, por lo mismo, porque resulte ventajoso, pasando el CORTE hacia abajo. O que incluso imploremos esa servidumbre porque no tengamos otra opción, por pura supervivencia.
Esto que puede parecer exagerado no lo es. Alcanzamos la jubilamos a los 65 porque se consideró y hubo una ley que lo amparaba. Ahora es posible (ya se está contemplando) que se pueda trabajar junto con la jubilación porque se considere y se establezca una ley que lo ampare. Después puede ser que la jubilación sea el 30% por ley también, después de diversas consideraciones. El esclavismo dejo de ser legal porque se consideró, y se estableció. El camino de vuelta es otra ley. Otra ley que no vendría sino a regular la situación de facto que vivirían las personas, y que viven ya algunas de ellas. Se diría: “Se acepta que no le pagues, pero cobíjalo”.  Pensemos en los trabajadores en riesgo de pobreza. Esto es un punto más. En 2008 ya estuvimos en situación crítica con un millón de familias sin ingresos en ninguno de sus miembros (esto en una de las sociedades más desarrolladas del primer mundo). Pensemos en un par de crisis concatenadas con 40% de paro. ¿Qué hacer sino buscar polos económicos para encontrar amparo?: feudalismo de última generación.
Todo esto no es ciencia ficción, es, como dije ya, el resultado de hacer líneas entre puntos y ver a dónde nos llevan. Existe una referencia inmediata en ese camino de regresión. No hablemos del tercer mundo, no hablemos incluso de China o Rusia… Hablemos de EEUU, que podría ser el paradigma de sociedad avanzada sin prestaciones, en un “sálvese el que pueda”, que es la descripción real y exacta del sueño americano, y un ejemplo de lo que debemos evitar en primera instancia, porque es un ejemplo (un ejemplo vivo) de lo que significa que entre el polo inferior y el superior no haya un camino y se tenga que acudir a un golpe de suerte para salir de la miseria personal.
Todo, todo, y cuando digo todo, es todo, está encaminado a ese plan:

La modificación a la baja del nivel educativo público y re-masterización del aprendizaje, la externalización de la actividad, la regulaciones de empleo por causas tecnológicas que tienen como objetivo que no estén conviviendo el empleo de calidad (y bien remunerado) con el otro, y descender así de un plumazo el nivel de referencia.  TODO.